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Día 283 de 365 · 10 de octubre

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Jeremías 1

1Palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamín, 2a quien vino la palabra del Señor en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado. 3También vino a él la palabra en los días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año once de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, o sea, hasta el destierro de Jerusalén en el mes quinto.
4Y vino a mí la palabra del Señor:
5«Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí,
Y antes que nacieras, te consagré;
Te puse por profeta a las naciones».
6Entonces dije: «¡Ah, Señor Dios!
No sé hablar,
Porque soy joven».
7Pero el Señor me dijo:
«No digas: “Soy joven”,
Porque adondequiera que te envíe, irás,
Y todo lo que te mande, dirás.
8-»No tengas temor ante ellos,
Porque contigo estoy para librarte», declara el Señor.
9Entonces el Señor extendió Su mano y tocó mi boca. Y el Señor me dijo:
«Yo he puesto Mis palabras en tu boca.
10-»Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinos,
Para arrancar y para derribar,
Para destruir y para derrocar,
Para edificar y para plantar».
11Vino entonces a mí la palabra del Señor: «¿Qué ves tú, Jeremías?». «Veo una vara de almendro», respondí. 12«Bien has visto», me dijo el Señor, «porque Yo velo sobre Mi palabra para cumplirla».
13Por segunda vez vino a mí la palabra del Señor: «¿Qué ves tú?». «Veo una olla hirviendo que se vuelca desde el norte», respondí.
14Entonces me dijo el Señor:
«Desde el norte vendrá el mal
Sobre todos los habitantes de esta tierra.
15-»Porque Yo voy a llamar
A todas las familias de los reinos del norte»,
Declara el Señor.
«Vendrán, y cada uno pondrá su trono
A la entrada de las puertas de Jerusalén,
Frente a todos sus muros alrededor
Y frente a todas las ciudades de Judá.
16-»Y Yo pronunciaré Mis juicios contra ellos
Por toda su maldad, porque me abandonaron,
Ofrecieron sacrificios a otros dioses
Y adoraron la obra de sus manos.
17-»Tú, pues, prepárate,
Levántate y diles todo lo que Yo te mande.
No temas ante ellos,
No sea que Yo te infunda temor delante de ellos.
18-»Yo te he puesto hoy
Como ciudad fortificada,
Como columna de hierro y como muro de bronce
Contra toda esta tierra:
Contra los reyes de Judá, sus príncipes,
Sus sacerdotes y el pueblo de la tierra.
19-»Pelearán contra ti, pero no te vencerán,
Porque Yo estoy contigo», declara el Señor, «para librarte».

Jeremías 2

1Y vino a mí la palabra del Señor: 2«Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: “Así dice el Señor:
‘De ti recuerdo el cariño de tu juventud,
Tu amor de novia,
De cuando me seguías en el desierto,
Por tierra no sembrada.
3-’Santo era Israel para el Señor,
Primicias de Su cosecha;
Todos los que comían de ella se hacían culpables;
El mal venía sobre ellos’, declara el Señor” ».
4Oigan la palabra del Señor, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. 5Así dice el Señor:
«¿Qué injusticia hallaron en Mí sus padres,
Para que se alejaran de Mí
Y anduvieran tras lo vano y se hicieran vanos?
6-»Tampoco dijeron: “¿Dónde está el Señor
Que nos hizo subir de la tierra de Egipto,
Que nos condujo por el desierto,
Por una tierra de lugares desolados y barrancos,
Por una tierra seca y tenebrosa,
Una tierra por la que nadie pasó
Y donde ningún hombre habitó?”.
7-»Yo los traje a ustedes a una tierra fértil,
Para que comieran de su fruto y de sus delicias.
Pero vinieron y contaminaron Mi tierra,
Y de Mi heredad hicieron abominación.
8-»Los sacerdotes no dijeron: “¿Dónde está el Señor?”.
Los que se ocupaban de la ley no me conocieron,
Los gobernantes se rebelaron contra Mí,
Y los profetas profetizaban por Baal,
Y andaban tras cosas que no aprovechan.
9¶»Por tanto, aún lidiaré con ustedes», declara el Señor,
«También con los hijos de sus hijos lidiaré.
10-»Pasen, pues, a las islas de Quitim y vean;
Envíen gente a Cedar y observen atentamente,
Y vean si ha habido cosa semejante:
11¿Ha cambiado alguna nación sus dioses,
Aunque esos no son dioses?
Pues Mi pueblo ha cambiado su gloria
Por lo que no aprovecha.
12-»Espántense, oh cielos, por esto,
Y tiemblen, queden en extremo desolados», declara el Señor.
13«Porque dos males ha hecho Mi pueblo:
Me han abandonado a Mí,
Fuente de aguas vivas,
Y han cavado para sí cisternas,
Cisternas agrietadas que no retienen el agua.
14¶»¿Acaso Israel es un esclavo o un siervo nacido en casa?
¿Por qué se ha convertido en presa?
15-»Contra él rugieron los leoncillos,
Fuertemente rugieron,
Y han hecho de su tierra una desolación;
Sus ciudades están quemadas, sin habitantes.
16-»Incluso los hombres de Menfis y de Tafnes
Te han afeitado la coronilla.
17-»¿No te ha sucedido esto
Por haber dejado al Señor tu Dios,
Cuando Él te guiaba por el camino?
18-»Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egipto
Para beber las aguas del Nilo?
¿O qué haces en el camino a Asiria
Para beber las aguas del Éufrates?
19-»Te castigará tu propia maldad,
Y tus apostasías te condenarán.
Reconoce, pues, y ve que es malo y amargo
El dejar al Señor tu Dios,
Y no tener temor de Mí», declara el Señor, Dios de los ejércitos.
20¶«Porque desde hace tiempo rompí tu yugo
Y arranqué tus coyundas;
Pero dijiste: “No serviré”.
Porque sobre toda colina alta
Y bajo todo árbol frondoso
Te echabas como ramera.
21-»Pero Yo te planté como vid escogida,
Toda ella de semilla genuina.
¿Cómo, pues, te has convertido delante de Mí
En un sarmiento degenerado de una vid extraña?
22-»Aunque te laves con lejía
Y uses mucho jabón,
La mancha de tu iniquidad está aún delante de Mí», declara el Señor Dios.
23«¿Cómo puedes decir: “No estoy manchada,
No me he ido tras los Baales”?
Mira tu proceder en el valle,
Reconoce lo que has hecho.
Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasos,
24Asna montés acostumbrada al desierto,
Que en su ardor olfatea el viento.
En la época de su celo ¿quién la puede refrenar?
Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar,
En su mes la hallarán.
25-»Guarda tus pies de andar descalzos
Y tu garganta de la sed.
Pero tú dijiste: “Es en vano.
¡No! Porque amo a los extraños,
Y tras ellos andaré”.
26-»Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto,
Así se ha avergonzado la casa de Israel:
Ellos, sus reyes, sus príncipes,
Sus sacerdotes y sus profetas.
27-»Son los que dicen al leño: “Mi padre eres tú”,
Y a la piedra: “Tú me engendraste”.
Porque ellos me han dado las espaldas,
Y no el rostro;
Pero en el tiempo de su calamidad dirán:
“Levántate y sálvanos”.
28-»Pero ¿dónde están tus dioses,
Los que hiciste para ti?
Que se levanten, a ver si pueden salvarte
En el tiempo de tu calamidad;
Porque según el número de tus ciudades
Son tus dioses, oh Judá.
29¶»¿Por qué contienden conmigo?
Todos ustedes se han rebelado contra Mí», declara el Señor.
30«En vano he herido a sus hijos,
No han aceptado corrección.
La espada de ustedes ha devorado a sus profetas
Como león destructor.
31-»¡Oh generación, atiendan a la palabra del Señor!
¿He sido Yo un desierto para Israel,
O una tierra de densa oscuridad?
¿Por qué dice Mi pueblo: “Vaguemos libremente;
No vendremos más a Ti”?
32-»¿Se olvida una virgen de sus adornos,
O una novia de su atavío?
Pues Mi pueblo me ha olvidado
Por innumerables días.
33-»¡Qué bien preparas tu camino
Para buscar amor!
Por eso aun a las malvadas
Has enseñado tus caminos.
34-»También en tus faldas se halla
Sangre de la vida de pobres inocentes;
No los encontraste forzando la entrada.
Pero a pesar de todo esto,
35Aún dices: “Soy inocente,
Ciertamente Su ira se ha apartado de mí”.
Por tanto, entraré en juicio contigo
Porque dices: “No he pecado”.
36-»¿Por qué das tantas vueltas
Cambiando tu camino?
También por Egipto serás avergonzada
Como fuiste avergonzada por Asiria.
37-»También de allí saldrás
Con las manos en la cabeza;
Porque el Señor ha desechado a aquellos en quienes confías,
Y no prosperarás con ellos».

Mateo 23

1Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a Sus discípulos: 2«Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. 3De modo que hagan y observen todo lo que les digan; pero no hagan conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. 4Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
5 »Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues agrandan sus filacterias y alargan los adornos de sus mantos. 6Aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí.
8 »Pero ustedes no dejen que los llamen Rabí; porque Uno es su Maestro y todos ustedes son hermanos. 9Y no llamen a nadie padre suyo en la tierra, porque Uno es su Padre, el que está en los cielos. 10Ni dejen que los llamen preceptores; porque Uno es su Preceptor, Cristo. 11Pero el mayor de ustedes será su servidor. 12Y cualquiera que se engrandece, será humillado, y cualquiera que se humille, será engrandecido.
13 »Pero, ¡ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que cierran el reino de los cielos delante de los hombres! Porque ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que están entrando. 14¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que devoran las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacen largas oraciones! Por eso recibirán mayor condenación.
15 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que recorren el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacen hijo del infierno dos veces más que ustedes!
16 »¡Ay de ustedes, guías ciegos! Porque dicen: “No es nada si alguien jura por el templo ; pero el que jura por el oro del templo , contrae obligación”. 17¡Insensatos y ciegos! Porque ¿qué es más importante: el oro, o el templo que santificó el oro?
18 »También ustedes dicen: “No es nada si alguien jura por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación”. 19¡Ciegos! Porque ¿qué es más importante: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? 20Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; 21y el que jura por el templo, jura por él y por Aquel que en él habita; 22y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.
23 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, y han descuidado los preceptos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Estas son las cosas que debían haber hecho, sin descuidar aquellas. 24¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito y se tragan el camello!
25 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno! 26¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio.
27 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que son semejantes a sepulcros blanqueados! Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28Así también ustedes, por fuera parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
29 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edifican los sepulcros de los profetas y adornan los monumentos de los justos, 30y dicen: “Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas”. 31Así que dan testimonio en contra de ustedes mismos, que son hijos de los que asesinaron a los profetas. 32¡Llenen, pues, la medida de la culpa de sus padres!
33 »¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparán del juicio del infierno? 34Por tanto, miren, Yo les envío profetas, sabios y escribas. A algunos de ellos, ustedes los matarán y crucificarán, y a otros los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad, 35para que recaiga sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien ustedes asesinaron entre el templo y el altar. 36En verdad les digo que todo esto vendrá sobre esta generación.
37 »¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 38Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta. 39Porque les digo que desde ahora en adelante no me verán más hasta que digan: “Bendito Aquel que viene en el nombre del Señor” ».

Salmo 133

Cántico de ascenso gradual; de David.
1Miren cuán bueno y cuán agradable es
Que los hermanos habiten juntos en armonía.
2Es como el óleo precioso sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Que desciende hasta el borde de sus vestiduras.
3Es como el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sión;
Porque allí mandó el Señorla bendición, la vida para siempre.

Proverbios 4

1Oigan, hijos, la instrucción de un padre,
Y presten atención para que ganen entendimiento,
2Porque les doy buena enseñanza;
No abandonen mi instrucción.
3Cuando yo fui hijo para mi padre,
Tierno y único a los ojos de mi madre,
4Entonces él me enseñaba y me decía:
«Retenga tu corazón mis palabras,
Guarda mis mandamientos y vivirás.
5-»Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
6-»No la abandones y ella velará sobre ti;
Ámala y ella te protegerá.
7-»Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría,
Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
8-»Estímala, y ella te ensalzará;
Ella te honrará si tú la abrazas;
9Guirnalda de gracia pondrá en tu cabeza,
Corona de hermosura te entregará».
10¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras,
Y muchos serán los años de tu vida.
11Por el camino de la sabiduría te he conducido,
Por sendas de rectitud te he guiado.
12Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos,
Y si corres, no tropezarás.
13Aférrate a la instrucción, no la sueltes;
Guárdala, porque ella es tu vida.
14No entres en la senda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malvados.
15Evítalo, no pases por él;
Apártate de él y sigue adelante.
16Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguien.
17Porque comen pan de maldad,
Y beben vino de violencia.
18Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.
19El camino de los impíos es como las tinieblas,
No saben en qué tropiezan.
20¶Hijo mío, presta atención a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.
21Que no se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón.
22Porque son vida para los que las hallan,
Y salud para todo su cuerpo.
23Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vida.
24Aparta de ti la boca perversa
Y aleja de ti los labios falsos.
25Miren tus ojos hacia adelante,
Y que tu mirada se fije en lo que está frente a ti.
26Fíjate en el sendero de tus pies,
Y todos tus caminos serán establecidos.
27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.

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