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Día 285 de 365 · 12 de octubre

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Jeremías 5

1«Recorran las calles de Jerusalén,
Y miren ahora, e infórmense;
Busquen en sus plazas,
A ver si hallan algún hombre,
Si hay quien haga justicia, que busque la verdad,
Y Yo la perdonaré.
2-»Pues aunque digan: “Vive el Señor”,
De cierto juran falsamente».
3Oh, Señor, ¿no buscan Tus ojos la verdad?
Tú los heriste,
Mas no les dolió;
Tú los consumiste,
Mas ellos rehusaron recibir corrección.
Endurecieron sus rostros más que la roca,
Rehusaron arrepentirse.
4¶Entonces yo dije: «Ciertamente estos solo son gente ignorante,
Son necios,
Porque no conocen el camino del Señor
Ni las ordenanzas de su Dios.
5-»Me dirigiré a los grandes
Y les hablaré,
Porque ellos conocen el camino del Señor
Y las ordenanzas de su Dios».
Pero también todos ellos a una habían quebrado el yugo
Y roto las coyundas.
6Por tanto los herirá el león de la selva,
El lobo de los desiertos los destruirá;
Un leopardo acecha sus ciudades,
Y todo el que salga de ellas será despedazado,
Porque son muchas sus transgresiones,
Y numerosas sus apostasías.
7¶«¿Por qué he de perdonarte por esto?
Tus hijos me han abandonado
Y han jurado por lo que no es Dios.
Cuando los sacié, cometieron adulterio
Y fueron en tropel a casa de las rameras.
8-»Eran caballos cebados y fogosos,
Cada cual relinchando tras la mujer de su prójimo.
9-»¿No he de castigar a este pueblo?», declara el Señor.
«De una nación como esta,
¿No he de vengarme?
10¶»Suban por entre sus hileras de vides y destruyan,
Pero no hagan destrucción total;
Arranquen sus sarmientos,
Pues no son del Señor;
11Porque la casa de Israel y la casa de Judá
Han obrado pérfidamente conmigo», declara el Señor.
12Han mentido acerca del Señor
Y dijeron: «Él no existe.
Ninguna calamidad vendrá sobre nosotros,
Y no veremos ni espada ni hambre.
13-»Los profetas son como el viento,
Y la palabra no está en ellos.
Que así se les haga a ellos».
14Por tanto, así dice el Señor, Dios de los ejércitos:
«Por cuanto han hablado esta palabra,
Yo pongo Mis palabras en tu boca por fuego
Y a este pueblo por leña, y los consumirá.
15-»Voy a traer de lejos una nación contra ustedes, oh casa de Israel», declara el Señor.
Es una nación fuerte,
Es una nación antigua,
Una nación cuya lengua no conoces,
Y no podrás entender lo que hable.
16Su aljaba es como sepulcro abierto,
Todos ellos son valientes.
17Devorará tu cosecha y tu pan,
Devorará a tus hijos y a tus hijas,
Devorará tus ovejas y tus vacas,
Devorará tus viñas y tus higueras;
A espada destruirá tus ciudades fortificadas en que confías.
18«Sin embargo, aun en aquellos días», declara el Señor, «no llevaré a cabo una destrucción total de ustedes. 19Y cuando te pregunten: “¿Por qué el Señor nuestro Dios nos ha hecho todo esto?”. Les dirás: “Así como ustedes me dejaron y sirvieron a dioses extraños en su tierra, así servirán a extranjeros en una tierra que no es la de ustedes”.
20¶»Anuncien esto en la casa de Jacob
Y proclámenlo en Judá, diciendo:
21“Oigan ahora esto, pueblo necio e insensible,
Que tienen ojos y no ven,
Tienen oídos y no oyen.
22-”¿No me temen?”, declara el Señor.
“¿No tiemblan delante de Mí,
Que puse la arena como frontera del mar,
Límite perpetuo que no traspasará?
Aunque se agiten las olas, no prevalecerán;
Aunque bramen, no pasarán sobre ella.
23-”Pero este pueblo tiene un corazón terco y rebelde;
Se han desviado y se han ido.
24-”No dicen en su corazón:
‘Temamos ahora al Señor nuestro Dios,
Que da la lluvia a su tiempo,
Tanto la lluvia de otoño como la de primavera,
Y que reserva para nosotros
Las semanas establecidas de la cosecha’.
25-”Sus iniquidades han alejado estas cosas,
Y sus pecados los han privado del bien.
26-”Porque en Mi pueblo se encuentran impíos
Que vigilan como cazadores al acecho;
Ponen trampa,
Atrapan hombres.
27-”Como una jaula llena de pájaros,
Así están sus casas llenas de engaño;
Por eso se engrandecieron y se enriquecieron.
28-”Han engordado y se han puesto lustrosos.
También sobrepasan en obras de maldad;
No defienden la causa,
La causa del huérfano, para que prospere,
Ni defienden los derechos del pobre.
29-”¿No he de castigar por esto?”, declara el Señor.
“De una nación como esta
¿No he de vengarme?”.
30¶»Algo espantoso y terrible
Ha sucedido en la tierra:
31Los profetas profetizan falsamente,
Los sacerdotes gobiernan por su cuenta,
Y a Mi pueblo así le gusta.
Pero ¿qué harán al final de esto?

Jeremías 6

1»¡Huyan, hijos de Benjamín,
De en medio de Jerusalén!
Toquen trompeta en Tecoa,
Y alcen señal sobre Bet Haquerem,
Porque desde el norte se asoma el mal
Y una gran destrucción.
2-»A la hermosa y delicada hija de Sión destruiré.
3-»A ella vendrán pastores con sus rebaños,
Levantarán sus tiendas a su alrededor,
Y cada uno apacentará en su lugar.
4-»Preparen guerra contra ella;
Levántense y ataquemos al mediodía.
¡Ay de nosotros, porque el día declina,
Porque se extienden las sombras del anochecer!
5-»Levántense, ataquemos de noche
Y destruyamos sus palacios».
6Porque así dice el Señor de los ejércitos:
«Corten sus árboles,
Y pongan sitio contra Jerusalén.
Esta es la ciudad que ha de ser castigada,
Todo dentro de ella es opresión.
7-»Como un pozo mantiene frescas sus aguas,
Así ella mantiene fresca su maldad.
En ella se oyen violencia y destrucción;
Ante Mí hay de continuo enfermedades y heridas.
8-»Sé precavida, oh Jerusalén,
No sea que mi alma se aleje de ti;
No sea que Yo te convierta en desolación,
En tierra despoblada».
9Así dice el Señor de los ejércitos:
«Buscarán, rebuscarán como en una viña al remanente de Israel.
Vuelve a pasar tu mano como un vendimiador
Por los sarmientos».
10¿A quiénes hablaré y advertiré, para que oigan?
Sus oídos están cerrados,
Y no pueden escuchar.
La palabra del Señor les es oprobio;
No se deleitan en ella.
11Pero estoy lleno del furor del Señor,
Estoy cansado de retenerlo.
«Derrámalo sobre los niños en la calle,
Y sobre la reunión de los jóvenes;
Porque serán apresados tanto el marido como la mujer,
El viejo y el muy anciano.
12-»Sus casas serán entregadas a otros,
Junto con sus campos y sus mujeres;
Porque extenderé Mi mano
Contra los habitantes de esta tierra», declara el Señor.
13«Porque desde el menor hasta el mayor,
Todos ellos codician ganancias,
Y desde el profeta hasta el sacerdote,
Todos practican el engaño.
14-»Curan a la ligera el quebranto de Mi pueblo,
Diciendo: “Paz, paz”,
Pero no hay paz.
15-»¿Se han avergonzado de la abominación que han cometido?
Ciertamente no se han avergonzado,
Ni aún han sabido ruborizarse;
Por tanto caerán entre los que caigan;
En la hora que Yo los castigue serán derribados», dice el Señor.
16Así dice el Señor:
«Párense en los caminos y miren,
Y pregunten por los senderos antiguos,
Cuál es el buen camino, y anden por él;
Y hallarán descanso para sus almas.
Pero dijeron: “No andaremos en él”.
17-»Entonces puse centinelas sobre ustedes, que dijeran:
“Escuchen el sonido de la trompeta”.
Pero dijeron: “No escucharemos”.
18-»Por tanto, oigan, naciones,
Y entiende, congregación, lo que se hará entre ellos.
19-»Oye, tierra: Yo traigo una calamidad sobre este pueblo,
El fruto de sus planes,
Porque no han escuchado Mis palabras,
Y han desechado Mi ley.
20-»¿Para qué viene a Mí este incienso de Sabá
Y la dulce caña de una tierra lejana?
Sus holocaustos no son aceptables,
Y sus sacrificios no me agradan».
21Por tanto, así dice el Señor:
«Yo pongo piedras de tropiezo delante de este pueblo,
Y tropezarán en ellas
Padres e hijos a una;
El vecino y su prójimo perecerán».
22Así dice el Señor:
«Viene un pueblo de tierras del norte,
Y una gran nación se levantará de los confines de la tierra.
23-»Empuñan arco y jabalina,
Crueles son, no tienen misericordia;
Sus voces braman como el mar,
Y montan a caballo,
Como hombres dispuestos para la guerra
Contra ti, hija de Sión».
24Hemos oído de su fama,
Flaquean nuestras manos.
La angustia se ha apoderado de nosotros,
Dolor como de mujer de parto.
25No salgas al campo
Ni andes por el camino,
Porque espada tiene el enemigo,
Hay terror por todas partes.
26Hija de mi pueblo, cíñete el cilicio
Y revuélcate en ceniza.
Haz duelo como por hijo único,
Lamento de gran amargura,
Porque de pronto el destructor
Vendrá sobre nosotros.
27¶«Te he puesto como observador y como examinador entre Mi pueblo,
Para que conozcas y examines su conducta».
28Todos ellos son rebeldes obstinados
Que andan calumniando.
Son de hierro y bronce;
Todos ellos están corrompidos.
29El fuelle sopla con furor,
El plomo es consumido por el fuego;
En vano se sigue refinando,
Pues los malvados no son separados.
30Los llaman plata de deshecho,
Porque el Señorlos ha desechado.

Mateo 25

1 »Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. 2Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. 3Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo, 4pero las prudentes tomaron aceite en frascos juntamente con sus lámparas. 5Al tardarse el novio, a todas les dio sueño y se durmieron. 6Pero a medianoche se oyó un clamor: “¡Aquí está el novio! Salgan a recibirlo.
7 »Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8Y las insensatas dijeron a las prudentes: “Dennos de su aceite, porque nuestras lámparas se apagan”. 9Pero las prudentes respondieron: “No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para ustedes; vayan más bien a los que venden y compren para ustedes”. 10Mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. 11Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. 12Pero él respondió: “En verdad les digo que no las conozco”. 13Velen, pues no saben ni el día ni la hora.
14 »Porque el reino de los cielos es como un hombre que al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encomendó sus bienes. 15Y a uno le dio cinco talentos (108 kilos de plata), a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje. 16El que había recibido los cinco talentos, enseguida fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. 17Asimismo el que había recibido los dos talentos (43.2 kilos) ganó otros dos. 18Pero el que había recibido uno, fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor.
19 »Después de mucho tiempo vino* el señor de aquellos siervos, y arregló* cuentas con ellos. 20Y llegando el que había recibido los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: “Señor, usted me entregó cinco talentos; mire, he ganado otros cinco talentos”. 21Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. 22Llegando también el de los dos talentos, dijo: “Señor, usted me entregó dos talentos; mire, he ganado otros dos talentos”. 23Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.
24 »Pero llegando también el que había recibido un talento (21.6 kilos), dijo: “Señor, yo sabía que usted es un hombre duro, que siega donde no sembró y recoge donde no ha esparcido, 25y tuve miedo, y fui y escondí su talento en la tierra; mire, aquí tiene lo que es suyo”. 26Pero su señor le dijo: “Siervo malo y perezoso, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27Debías entonces haber puesto mi dinero en el banco, y al llegar yo hubiera recibido mi dinero con intereses. 28Por tanto, quítenle el talento y dénselo al que tiene los diez talentos (216 kilos de plata)”.
29 »Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 30Y al siervo inútil, échenlo en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.
31 »Pero cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces Él se sentará en el trono de Su gloria; 32y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33Y pondrá las ovejas a Su derecha y los cabritos a la izquierda.
34 »Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui extranjero, y me recibieron; 36estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a Mí”. 37Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos como extranjero y te recibimos, o desnudo y te vestimos? 39¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a Ti?”. 40El Rey les responderá: “En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron”.
41 »Entonces dirá también a los de Su izquierda: “Apártense de Mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43fui extranjero, y no me recibieron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron”. 44Entonces ellos también responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?”. 45Él entonces les responderá: “En verdad les digo que en cuanto ustedes no lo hicieron a uno de los más pequeños de estos, tampoco a Mí lo hicieron”. 46Estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna».

Salmo 135

1¡Aleluya!
Alaben el nombre del Señor;
Alábenlo, siervos del Señor,
2Los que están en la casa del Señor,
En los atrios de la casa de nuestro Dios.
3¡Aleluya! Porque el Señor es bueno;
Canten alabanzas a Su nombre, porque es agradable.
4Porque el Señor ha escogido a Jacob para Sí,
A Israel para posesión Suya.
5¶Porque yo sé que el Señor es grande,
Y que nuestro Señor está sobre todos los dioses.
6Todo cuanto el Señor quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
7Él hace subir las nubes desde los extremos de la tierra,
Hace los relámpagos para la lluvia
Y saca el viento de Sus depósitos.
8¶Hirió a los primogénitos de Egipto,
Tanto de hombre como de animal.
9Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto,
Sobre Faraón y todos sus siervos.
10Hirió a muchas naciones
Y mató a reyes poderosos;
11A Sehón, rey de los amorreos,
A Og, rey de Basán,
Y a todos los reinos de Canaán;
12Y dio sus tierras en herencia,
En herencia a Israel Su pueblo.
13Tu nombre, Señor, es eterno;
Tu memoria, Señor, por todas las generaciones.
14Porque el Señor juzgará a Su pueblo,
Y tendrá compasión de Sus siervos.
15Los ídolos de las naciones son plata y oro,
Obra de manos de hombre.
16Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;
17Tienen oídos, y no oyen;
Tampoco hay aliento en su boca.
18Los que los hacen serán semejantes a ellos,
Sí, todos los que en ellos confían.
19¶Oh casa de Israel, bendigan ustedes al Señor;
Oh casa de Aarón, bendigan al Señor;
20Oh casa de Leví, bendigan al Señor;
Los que temen al Señor, bendigan al Señor.
21Bendito desde Sión sea el Señor,
Que mora en Jerusalén.
¡Aleluya!

Proverbios 6

1Hijo mío, si has salido fiador por tu prójimo,
Si has dado promesa a un extraño,
2 Si te has enredado con las palabras de tu boca,
Si con las palabras de tu boca has sido atrapado,
3Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,
Ya que has caído en la mano de tu prójimo:
Ve, humíllate e importuna a tu prójimo.
4No des sueño a tus ojos
Ni adormecimiento a tus párpados;
5Líbrate como la gacela de la mano del cazador
Y como ave de la mano del que caza.
6¶Ve, mira la hormiga, perezoso,
Observa sus caminos, y sé sabio.
7La cual sin tener jefe,
Ni oficial ni señor,
8Prepara en el verano su alimento
Y recoge en la cosecha su sustento.
9¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado?
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
10«Un poco de dormir, un poco de dormitar,
Un poco de cruzar las manos para descansar»,
11Y vendrá tu pobreza como vagabundo,
Y tu necesidad como un hombre armado.
12¶La persona indigna, el hombre malvado,
Es el que anda con boca perversa,
13El que guiña los ojos, el que hace señas con los pies,
El que señala con los dedos,
14El que con perversidad en su corazón, continuamente trama el mal,
El que siembra discordia.
15Por tanto, su desgracia vendrá de repente;
Al instante será quebrantado, y no habrá remedio.
16¶Seis cosas hay que el Señor odia,
Y siete son abominación para Él:
17Ojos soberbios, lengua mentirosa,
Manos que derraman sangre inocente,
18Un corazón que trama planes perversos,
Pies que corren rápidamente hacia el mal,
19Un testigo falso que dice mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
20¶Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre
Y no abandones la enseñanza de tu madre;
21Átalos de continuo en tu corazón,
Enlázalos a tu cuello.
22Cuando andes, te guiarán;
Cuando duermas, velarán por ti;
Al despertarte, hablarán contigo.
23Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz,
Y camino de vida las reprensiones de la instrucción,
24Para librarte de la mujer mala,
De la lengua suave de la desconocida.
25No codicies su hermosura en tu corazón,
Ni dejes que te cautive con sus párpados.
26Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan,
Pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa.
27¿Puede un hombre poner fuego en su seno
Sin que arda su ropa?
28¿O puede caminar un hombre sobre carbones encendidos
Sin que se quemen sus pies?
29Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;
Cualquiera que la toque no quedará sin castigo.
30No se desprecia al ladrón si roba
Para saciarse cuando tiene hambre;
31Pero cuando es sorprendido, debe pagar siete veces;
Tiene que dar todos los bienes de su casa.
32El que comete adulterio no tiene entendimiento;
El que lo hace destruye su alma.
33Heridas y vergüenza hallará,
Y su afrenta no se borrará.
34Porque los celos enfurecen al hombre,
Y no perdonará en el día de la venganza.
35No aceptará ningún rescate,
Ni se dará por satisfecho aunque le des muchos presentes.

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