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Día 291 de 365 · 18 de octubre

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Jeremías 17

1El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro,
Con punta de diamante está grabado sobre la tabla de su corazón
Y en los cuernos de sus altares.
2Como ellos se acuerdan de sus hijos,
Así se acuerdan de sus altares y de sus Aseras
Junto a los árboles frondosos, en las altas colinas.
3Oh montaña Mía en el campo,
Entregaré al saqueo tus riquezas y todos tus tesoros,
A causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio.
4Y por tu causa harás que se pierda la heredad
Que Yo te di;
Te haré servir a tus enemigos
En un país que no conoces;
Porque has prendido un fuego en Mi ira
Que arderá para siempre.
5Así dice el Señor:
«Maldito el hombre que en el hombre confía,
Y hace de la carne su fortaleza,
Y del Señor se aparta su corazón.
6-»Será como arbusto en lugar desolado
Y no verá cuando venga el bien;
Habitará en pedregales en el desierto,
Una tierra salada y sin habitantes.
7-»Bendito es el hombre que confía en el Señor,
Cuya confianza es el Señor.
8-»Será como árbol plantado junto al agua,
Que extiende sus raíces junto a la corriente;
No temerá cuando venga el calor,
Y sus hojas estarán verdes;
En año de sequía no se angustiará
Ni cesará de dar fruto.
9¶»Más engañoso que todo es el corazón,
Y sin remedio;
¿Quién lo comprenderá?
10-»Yo, el Señor, escudriño el corazón,
Pruebo los pensamientos,
Para dar a cada uno según sus caminos,
Según el fruto de sus obras.
11-»Como perdiz que incuba lo que no ha puesto,
Es el que adquiere una fortuna, pero no con justicia,
En la mitad de sus días lo abandonará,
Y al final será un insensato».
12Trono de gloria, enaltecido desde el principio
Es el lugar de nuestro santuario.
13Oh Señor, esperanza de Israel,
Todos los que te abandonan serán avergonzados.
Los que se apartan de ti serán escritos en el polvo,
Porque abandonaron al Señor, fuente de aguas vivas.
14Sáname, oh Señor, y seré sanado;
Sálvame y seré salvado,
Porque Tú eres mi alabanza.
15Mira, ellos me dicen:
«¿Dónde está la palabra del Señor?
Que venga ahora».
16Pero yo no me he apresurado a dejar de ser tu pastor,
Ni el día de angustia he anhelado;
Tú sabes que lo que ha salido de mis labios
En Tu presencia está.
17No seas para mí terror;
Tú eres mi refugio en el día de calamidad.
18Sean avergonzados los que me persiguen, pero no sea yo avergonzado;
Sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yo.
Trae sobre ellos el día de calamidad,
Y destrúyelos con doble destrucción.
19Así me dijo el Señor: «Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén, 20y diles: “Escuchen la palabra del Señor, reyes de Judá, todo Judá y todos los habitantes de Jerusalén que entran por estas puertas: 21Así dice el Señor: ‘Cuídense, por su vida, de no llevar carga en día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén. 22Tampoco saquen carga de sus casas en día de reposo, ni hagan trabajo alguno, sino santifiquen el día de reposo, como mandé a sus padres. 23Sin embargo, ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que fueron tercos para no oír ni recibir corrección.
24’Pero sucederá que si me escuchan con atención’, declara el Señor, ‘no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en día de reposo, y santifican el día de reposo, sin hacer en él trabajo alguno, 25entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes y príncipes que se sienten sobre el trono de David; vendrán montados en carros y caballos, ellos y sus príncipes, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre. 26Vendrán de las ciudades de Judá y de los alrededores de Jerusalén, de la tierra de Benjamín, de la tierra baja, de la región montañosa y del Neguev, trayendo holocaustos, sacrificios, ofrendas de grano e incienso, y trayendo sacrificios de acción de gracias a la casa del Señor. 27Pero si no me escuchan en cuanto a santificar el día de reposo, y traen carga y entran por las puertas de Jerusalén en día de reposo, entonces prenderé fuego a sus puertas, que consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará’ ” ».

Jeremías 18

1Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor: 2«Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te anunciaré Mis palabras». 3Entonces descendí a la casa del alfarero, y allí estaba él, haciendo un trabajo sobre la rueda. 4Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.
5Entonces vino a mí la palabra del Señor: 6«¿Acaso no puedo Yo hacer con ustedes, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero?», declara el Señor. «Tal como el barro en manos del alfarero, así son ustedes en Mi mano, casa de Israel. 7En un momento Yo puedo hablar contra una nación o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruir; 8pero si esa nación contra la que he hablado se vuelve de su maldad, me arrepentiré del mal que pensaba traer sobre ella. 9O en otro momento, puedo hablar acerca de una nación o de un reino, de edificar y de plantar; 10pero si hace lo malo ante Mis ojos, no obedeciendo Mi voz, entonces me arrepentiré del bien con que había prometido bendecirlo.
11»Ahora pues, habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén, y diles: “Así dice el Señor: ‘Estoy preparando una calamidad contra ustedes y tramando un plan contra ustedes. Vuélvanse, pues, cada uno de su mal camino y enmienden sus caminos y sus obras’ ”. 12Pero ellos dirán: “Es en vano; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrará conforme a la terquedad de su malvado corazón”.
13»Por tanto, así dice el Señor:
“Pregunten ahora entre las naciones:
¿Quién ha oído cosa semejante?
Algo muy horrible ha hecho
La virgen de Israel.
14-”¿Faltará la nieve del Líbano de la roca agreste?
¿O se agotarán las aguas frías que fluyen de tierras lejanas?
15-”Pues bien, Mi pueblo me ha olvidado,
Queman incienso a dioses vanos,
Y se han desviado de sus caminos,
De las sendas antiguas,
Para andar por senderos,
No por calzada,
16Convirtiendo su tierra en una desolación,
En una burla perpetua.
Todo el que pase por ella se quedará atónito
Y moverá la cabeza.
17-”Como viento del este los esparciré
Delante del enemigo;
Les mostraré la espalda y no el rostro
El día de su calamidad” ».
18Entonces dijeron: «Vengan y tramemos planes contra Jeremías. Ciertamente la ley no le faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Vengan, vamos a herirlo con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras».
19¶Atiéndeme, oh Señor,
Y escucha lo que dicen mis contrarios.
20¿Acaso se debe pagar el bien con el mal?
Pues ellos han cavado una fosa para mí.
Recuerda cómo me puse delante de Ti
Para hablar bien en favor de ellos,
Para apartar de ellos Tu furor.
21Por tanto, entrega sus hijos al hambre,
Y abandónalos al poder de la espada.
Que se queden sus mujeres sin hijos y viudas;
Sean sus maridos asesinados,
Sus jóvenes heridos a espada en la batalla.
22Que se oigan los gritos desde sus casas,
Cuando de repente traigas sobre ellos saqueadores;
Porque han cavado fosa para atraparme,
Y han escondido trampas a mis pies.
23Pero Tú, oh Señor, conoces
Todos sus planes de muerte contra mí.
No perdones su iniquidad
Ni borres de Tu vista su pecado.
Que sean derribados delante de Ti;
En el tiempo de Tu ira actúa contra ellos.

Marcos 3

1Otra vez entró Jesús en una sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. 2Y lo observaban para ver si lo sanaba en el día de reposo, para poder acusar a Jesús. 3Y Jesús le dijo* al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte aquí en medio».
4Entonces Jesús dijo* a los otros: «¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?». Pero ellos guardaban silencio. 5Y mirando con enojo a los que lo rodeaban, y entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo* al hombre: «Extiende tu mano». Y él la extendió, y su mano quedó sana. 6Pero cuando los fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar con los herodianos en contra de Jesús, para ver cómo lo podrían destruir.
7Entonces Jesús se retiró al mar con Sus discípulos, y una gran multitud de Galilea lo siguió. Y también de Judea, 8de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran multitud, que al oír todo lo que Jesús hacía, vino a Él.
9Y dijo a Sus discípulos que tuvieran lista una barca para Él por causa de la multitud, para que no lo oprimieran; 10porque Él había sanado a muchos, de manera que todos los que tenían aflicciones, para tocar a Jesús, se echaban sobre Él. 11Y siempre que los espíritus inmundos veían a Jesús, caían delante de Él y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». 12Pero Él les advertía con insistencia que no revelaran Su identidad.
13Después Jesús subió* al monte, llamó* a los que Él quiso, y ellos vinieron a Él. 14Designó a doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar, 15y para que tuvieran autoridad de expulsar demonios.
16Designó, pues, a los doce: Simón (a quien puso por nombre Pedro), 17Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan hermano de Jacobo (a quienes puso por nombre Boanerges, que significa: «Hijos del Trueno»); 18Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananita; 19y Judas Iscariote, el que también lo entregó.
20Jesús llegó* a una casa, y la multitud se juntó* de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer. 21Cuando Sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: «Está fuera de Sí».
22Y los escribas que habían descendido de Jerusalén decían: «Tiene a Beelzebú; y expulsa los demonios por medio del príncipe de los demonios». 23Llamándolos junto a Él, Jesús les hablaba en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede perdurar. 25Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer. 26Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.
27 »Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata ; entonces podrá saquear su casa. 28En verdad les digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, 29pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno». 30Porque decían: «Tiene un espíritu inmundo».
31Entonces llegaron* Su madre y Sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron a llamar a Jesús. 32Y había una multitud sentada alrededor de Él, y le dijeron*: «Tu madre y Tus hermanos están afuera y te buscan». 33«¿Quiénes son Mi madre y Mis hermanos?», les dijo* Jesús.
34Y mirando a los que estaban sentados en círculo alrededor de Él, dijo*: «Aquí están Mi madre y Mis hermanos. 35Porquecualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es Mi hermano, y hermana y madre».

Salmo 141

Salmo de David.
1Oh Señor, a Ti clamo, apresúrate a venir a mí.
Escucha mi voz cuando te invoco.
2Sea puesta mi oración delante de Ti como incienso,
El alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.
3Señor, pon guarda a mi boca;
Vigila la puerta de mis labios.
4No dejes que mi corazón se incline a nada malo,
Para practicar obras impías
Con los hombres que hacen iniquidad,
Y no me dejes comer de sus manjares.
5¶Que el justo me hiera con bondad y me reprenda;
Es aceite sobre la cabeza;
No lo rechace mi cabeza,
Pues todavía mi oración es contra sus obras malas.
6Sus jueces son lanzados contra los costados de la peña,
Y oyen mis palabras, que son agradables.
7Como cuando se ara y se rompe la tierra,
Nuestros huesos han sido esparcidos a la boca del Seol.
8¶Porque mis ojos miran hacia Ti, oh Dios, Señor;
En Ti me refugio, no me desampares.
9Guárdame de las garras de la trampa que me han tendido,
Y de los lazos de los que hacen iniquidad.
10Caigan los impíos en sus propias redes,
Mientras yo paso a salvo.

Proverbios 12

1El que ama la instrucción ama el conocimiento,
Pero el que odia la reprensión es torpe.
2El bueno alcanzará el favor del Señor,
Pero Él condenará al hombre de malos designios.
3El hombre no se afianzará por medio de la impiedad,
Y la raíz de los justos no será removida.
4La mujer virtuosa es corona de su marido,
Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.
5Los pensamientos de los justos son rectos,
Los consejos de los impíos, engañosos.
6Las palabras de los impíos son asechanzas sangrientas,
Pero a los rectos su boca los librará.
7Los impíos son derribados y ya no existen,
Pero la casa de los justos permanecerá.
8El hombre será alabado conforme a su discernimiento,
Pero el perverso de corazón será despreciado.
9Más vale el poco estimado que tiene siervo,
Que el que se alaba y carece de pan.
10El justo se preocupa de la vida de su ganado,
Pero las entrañas de los impíos son crueles.
11El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
12El impío codicia el botín de los malos,
Pero la raíz de los justos da fruto.
13En la transgresión de sus labios se enreda el malvado,
Pero el justo escapará del apuro.
14Por el fruto de su boca cada uno se saciará de bien,
Y las obras de las manos del hombre volverán a él.
15El camino del necio es recto a sus propios ojos,
Pero el que escucha consejos es sabio.
16El enojo del necio se conoce al instante,
Pero el prudente oculta la deshonra.
17El que habla verdad declara lo que es justo,
Pero el testigo falso, falsedad.
18Hay quien habla sin tino como golpes de espada,
Pero la lengua de los sabios sana.
19Los labios veraces permanecerán para siempre,
Pero la lengua mentirosa, solo por un momento.
20Hay engaño en el corazón de los que traman el mal,
Pero gozo en los consejeros de paz.
21Ningún daño sobreviene al justo,
Pero los impíos están llenos de pesares.
22Los labios mentirosos son abominación al Señor,
Pero los que obran fielmente son Su deleite.
23El hombre prudente oculta su conocimiento,
Pero el corazón de los necios proclama su necedad.
24La mano de los diligentes gobernará,
Pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados.
25La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime,
Pero la buena palabra lo alegra.
26El justo es guía para su prójimo,
Pero el camino de los impíos los extravía.
27El indolente no asa su presa,
Pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.
28En la senda de la justicia está la vida,
Y en sucamino no hay muerte.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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