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Día 305 de 365 · 1 de noviembre

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Jeremías 45

1Este es el mensaje que el profeta Jeremías dio a Baruc, hijo de Nerías, cuando este escribió estas palabras en un libro al dictado de Jeremías, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, diciéndole: 2«Así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de ti, oh Baruc: 3“Tú dijiste: ‘¡Ay, infeliz de mí!, porque el Señor ha añadido tristeza a mi dolor. Cansado estoy de gemir y no he hallado reposo’ ”. 4Así le dirás: “Así dice el Señor: ‘Lo que he edificado, lo derribo, y lo que he plantado, lo arranco, es decir, toda esta tierra’. 5Pero tú, ¿buscas para ti grandes cosas? No las busques; porque voy a traer calamidad sobre toda carne”, declara el Señor, “pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde vayas” ».

Jeremías 46

1Lo que vino como palabra del Señor al profeta Jeremías acerca de las naciones. 2A Egipto, acerca del ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Éufrates en Carquemis, al cual derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:
3«¡Preparen escudo y broquel,
Y avancen hacia la batalla!
4-»¡Aparejen los caballos,
Monten los corceles!
¡Preséntense con los cascos puestos!
¡Tengan bruñidas las lanzas,
Vístanse las corazas!
5-»¿Pero qué es lo que veo?
Están aterrados,
Retroceden,
Y sus valientes están derrotados.
En la huida buscan refugio
Sin mirar atrás.
Hay terror por todas partes»,
Declara el Señor.
6Que no pueda huir el ligero,
Ni escapar el poderoso.
En el norte, junto al río Éufrates,
Han tropezado y caído.
7¿Quién es este que sube como el Nilo,
Cuyas aguas se agitan como ríos?
8Es Egipto que sube como el Nilo,
Cuyas aguas se agitan como ríos,
Y ha dicho: «Subiré y cubriré esa tierra;
Ciertamente destruiré la ciudad y sus habitantes».
9Suban, caballos, y corran furiosos, carros,
Para que avancen los poderosos:
Etiopía y Put, que manejan escudo,
Y los de Lud, que manejan y entesan el arco.
10Pero aquel día es para el Señor, Dios de los ejércitos,
Día de venganza, para vengarse de Sus enemigos;
La espada devorará y se saciará
Y se empapará con su sangre;
Pues habrá una matanza para el Señor, Dios de los ejércitos,
En la tierra del norte, junto al río Éufrates.
11Sube a Galaad y consigue bálsamo,
Virgen, hija de Egipto.
En vano has multiplicado los remedios;
No hay curación para ti.
12Han oído las naciones de tu afrenta,
Y tu clamor llena la tierra;
Porque guerrero con guerrero ha tropezado,
Y a una han caído ambos.
13Palabra que el Señor habló al profeta Jeremías acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egipto:
14«Anuncien en Egipto y háganlo oír en Migdol,
Háganlo oír también en Menfis y en Tafnes;
Digan: “Ponte en pie y prepárate,
Porque la espada ha devorado a los que te rodean”.
15-»¿Por qué han quedado postrados tus valientes?
No se mantienen en pie porque el Señor los ha derribado.
16-»Han tropezado muchas veces;
En verdad, han caído uno sobre otro.
Entonces dijeron: “Levántate y volvamos
A nuestro pueblo y a nuestra tierra natal,
Ante la espada opresora”.
17-»Allí gritaron: “Faraón, rey de Egipto, es solo un gran ruido;
Ha dejado pasar el tiempo señalado”.
18-»Vivo Yo», declara el Rey
Cuyo nombre es el Señor de los ejércitos,
«Que ciertamente como se destaca el Tabor entre los montes,
O el Carmelo junto al mar, así será el que ha de venir.
19-»Prepara tu equipaje para el destierro,
Hija que moras en Egipto,
Porque Menfis será convertida en desolación,
Incendiada y despoblada.
20-»Novilla hermosa es Egipto,
Pero un tábano del norte viene; ya está al venir.
21-»También sus mercenarios en medio de ella
Son como becerros engordados;
Porque también ellos se han vuelto atrás,
Y a una han huido, no resistieron;
Porque el día de su ruina ha venido sobre ellos,
La hora de su castigo.
22-»Se oye su sonido como el de una serpiente,
Pues el enemigo avanza como un ejército.
Vienen contra ella con hachas, como leñadores.
23-»Talan su bosque», declara el Señor,
«Aunque sea impenetrable,
Aunque sean más numerosos que las langostas,
Innumerables.
24-»Es avergonzada la hija de Egipto,
Es entregada al poder del pueblo del norte».
25Dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Voy a castigar a Amón de Tebas, a Faraón y a Egipto junto con sus dioses y sus reyes; a Faraón y a los que en él confían. 26Y los entregaré en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de su siervo. Pero después será habitado como en los días de antaño», declara el Señor.
27¶«Pero tú no temas, siervo Mío Jacob,
Ni te atemorices, Israel;
Porque te salvaré de lugar remoto,
Y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio.
Y volverá Jacob, y estará tranquilo
Y seguro, y nadie lo atemorizará.
28-»Tú no temas, siervo Mío Jacob», declara el Señor,
«Porque Yo estoy contigo;
Pues acabaré con todas las naciones
Adonde te he expulsado,
Pero no acabaré contigo,
Sino que te castigaré con justicia,
Pero de ninguna manera te dejaré sin castigo».

Lucas 1

1Por cuanto muchos han tratado de poner en orden y escribir una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas, 2tal como nos las dieron a conocer los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, 3también a mí me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo, 4para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas.
5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, que tenía por mujer una de las hijas de Aarón que se llamaba Elisabet. 6Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.
8Pero aconteció que mientras Zacarías ejercía su ministerio sacerdotal delante de Dios según el orden indicado a su grupo, 9conforme a la costumbre del sacerdocio, fue escogido por sorteo para entrar al templo del Señor y quemar incienso. 10Toda la multitud del pueblo estaba afuera orando a la hora de la ofrenda de incienso. 11Y se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12Al verlo, Zacarías se turbó, y el temor se apoderó de él.
13Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan. 14Tendrás gozo y alegría y muchos se regocijarán por su nacimiento, 15porque él será grande delante del Señor. No beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre, 16y hará volver a muchos de los israelitas al Señor su Dios. 17Él irá delante del Señor en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto».
18Entonces Zacarías dijo al ángel: «¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada». 19El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. 20Así que te quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que todo esto acontezca, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo».
21El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaba de su tardanza en el templo. 22Pero cuando salió, no podía hablarles, y se dieron cuenta de que había visto una visión en el templo. Él les hablaba por señas y permanecía mudo. 23Cuando se cumplieron los días de su servicio sacerdotal, regresó a su casa.
24Después de estos días, Elisabet su mujer concibió, y se recluyó por cinco meses, diciendo: 25«Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignó mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres».
26Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27a una virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. 28Y entrando el ángel, le dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres».
29Ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería este. 30Y el ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. 31Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David; 33y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendrá fin».
34Entonces María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?». 35El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios. 36Tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. 37Porque ninguna cosa será imposible para Dios». 38Entonces María dijo: «Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». Y el ángel se fue de su presencia.
39En esos días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. 41Cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, 42y exclamó a gran voz: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? 44Porque apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre. 45Y bienaventurada la que creyó que tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor».
46Entonces María dijo:
«Mi alma engrandece al Señor,
47Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48-»Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva;
Pues desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada.
49-»Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso;
Y santo es Su nombre.
50-»Y de generación en generación es Su misericordia
Para los que le temen.
51-»Ha hecho proezas con Su brazo;
Ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52-»Ha quitado a los poderosos de sus tronos;
Y ha exaltado a los humildes;
53A los hambrientos ha colmado de bienes
Y ha despedido a los ricos con las manos vacías.
54-»Ha ayudado a Israel, Su siervo,
Para recuerdo de Su misericordia
55Tal como dijo a nuestros padres,
A Abraham y a su descendencia para siempre».
56María se quedó con Elisabet como tres meses y después regresó a su casa.
57Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. 58Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había demostrado Su gran misericordia hacia ella, y se regocijaban con ella. 59Al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y lo iban a llamar Zacarías según el nombre de su padre. 60«No, sino que se llamará Juan», respondió la madre. 61Y le dijeron: «No hay nadie en tu familia que tenga ese nombre». 62Entonces preguntaban por señas al padre, cómo lo quería llamar. 63Él pidió una tablilla y escribió lo siguiente: «Su nombre es Juan». Y todos se maravillaron.
64Al instante le fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenzó a hablar dando alabanza a Dios. 65Y vino temor sobre todos los que vivían a su alrededor; y todas estas cosas se comentaban en toda la región montañosa de Judea. 66Todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: «¿Qué, pues, llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor ciertamente estaba con él.
67Su padre Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo:
68«Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
Porque nos ha visitado y ha traído redención para Su pueblo,
69Y nos ha levantado un cuerno de salvación
En la casa de David Su siervo,
70Tal como lo anunció por boca de Sus santos profetas desde los tiempos antiguos,
71Salvación de nuestros enemigos
Y de la mano de todos los que nos aborrecen;
72Para mostrar misericordia a nuestros padres,
Y para recordar Su santo pacto,
73El juramento que hizo a nuestro padre Abraham:
74Concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos,
Le sirvamos sin temor,
75En santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días.
76-»Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo;
Porque irás delante del Señor para preparar Sus caminos;
77Para dar a Su pueblo el conocimiento de la salvación
Por el perdón de sus pecados,
78Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que la Aurora nos visitará desde lo alto,
79Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte,
Para guiar nuestros pies en el camino de paz».
80Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel.

Salmo 5

Para el director del coro; para acompañamiento de flauta. Salmo de David.
1Escucha mis palabras, oh Señor;
Considera mi lamento.
2Atiende a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío,
Porque es a Ti a quien oro.
3Oh Señor, de mañana oirás mi voz;
De mañana presentaré mi oración a Ti,
Y con ansias esperaré.
4¶Porque Tú no eres un Dios que se complace en la maldad;
El mal no mora en Ti.
5Los que se ensalzan no estarán delante de Tus ojos;
Aborreces a todos los que hacen iniquidad.
6Destruyes a los que hablan falsedad;
El Señor aborrece al hombre sanguinario y engañador.
7Pero yo, por la abundancia de Tu misericordia entraré en Tu casa;
Me postraré en Tu santo templo con reverencia.
8¶Señor, guíame en Tu justicia por causa de mis enemigos;
Allana delante de mí Tu camino.
9Porque no hay sinceridad en lo que dicen;
Destrucción son sus entrañas,
Sepulcro abierto es su garganta;
Con su lengua hablan lisonjas.
10Tenlos por culpables, oh Dios;
¡Que caigan por sus mismas intrigas!
Échalos fuera por la multitud de sus transgresiones,
Porque se rebelan contra Ti.
11¶Pero alégrense todos los que en Ti se refugian;
Para siempre canten con júbilo,
Porque Tú los proteges;
Regocíjense en Ti los que aman Tu nombre.
12Porque Tú, oh Señor, bendices al justo,
Como conun escudo lo rodeas de Tu favor.

Proverbios 26

1Como nieve en el verano y como lluvia en la siega,
Así la honra no es apropiada para el necio.
2Como el gorrión en su vagar y la golondrina en su vuelo,
Así la maldición no viene sin causa.
3El látigo es para el caballo, la brida para el asno,
Y la vara para la espalda de los necios.
4No respondas al necio de acuerdo con su necedad,
Para que no seas tú también como él.
5Responde al necio según su necedad se merece,
Para que no sea sabio ante sus propios ojos.
6Se corta los pies y bebe violencia
El que envía recado por mano de un necio.
7 Como las piernas que penden del lisiado,
Así es el proverbio en boca de los necios.
8Como el que ata la piedra a la honda,
Así es el que da honor al necio.
9 Como espina que se clava en la mano de un borracho,
Así es el proverbio en boca de los necios.
10 Como arquero que a todos hiere,
Así es el que toma a sueldo al necio o a los que pasan.
11Como perro que vuelve a su vómito
Es el necio que repite su necedad.
12¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio?
Más esperanza hay para el necio que para él.
13El perezoso dice: «Hay un león en el camino;
Hay un león en medio de la plaza».
14 Como la puerta gira sobre sus goznes,
Así da vueltas el perezoso en su cama.
15El perezoso mete la mano en el plato,
Pero se fatiga de llevársela a la boca.
16El perezoso es más sabio ante sus propios ojos
Que siete que den una respuesta discreta.
17 Como el que toma un perro por las orejas,
Así es el que pasa y se entremete en pleito que no es suyo.
18Como el enloquecido que lanza
Teas encendidas, flechas y muerte,
19Así es el hombre que engaña a su prójimo,
Y dice: «¿Acaso no estaba yo bromeando?».
20Por falta de leña se apaga el fuego,
Y donde no hay chismoso, se calma la discusión.
21 Como carbón para las brasas y leña para el fuego,
Así es el hombre rencilloso para encender pleitos.
22Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,
Y penetran hasta el fondo de las entrañas.
23 Como vasija de barro revestida de escoria de plata,
Así son los labios ardientes y el corazón perverso.
24El que odia, disimula con sus labios,
Pero en su corazón acumula engaño.
25Cuando su voz sea agradable, no lo creas,
Pues hay siete abominaciones en su corazón.
26 Aunque su odio se cubra con engaño,
Su perversidad será descubierta en la asamblea.
27El que cava un hoyo caerá en él,
Y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá.
28La lengua mentirosa odia a los que oprime,
Y la boca lisonjera causa ruina.

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