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Día 306 de 365 · 2 de noviembre

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Jeremías 47

1Lo que vino como palabra del Señor al profeta Jeremías acerca de los filisteos, antes que Faraón conquistara Gaza. 2Así dice el Señor:
«Suben aguas del norte
Y se convierten en torrente desbordante,
Que inunda la tierra y su plenitud,
La ciudad y los que en ella habitan.
Clamarán los hombres,
Y gemirá todo habitante de la tierra
3A causa del sonido de los cascos de sus corceles,
Del estruendo de sus carros y del estrépito de sus ruedas.
No se vuelven los padres para cuidar a sus hijos,
Por la debilidad de sus brazos,
4A causa del día que viene
Para destruir a todos los filisteos,
Para exterminar de Tiro y de Sidón
A todo aliado que quede.
Porque el Señor destruirá a los filisteos,
Al remanente de la costa de Caftor.
5-»Le ha sobrevenido la calvicie a Gaza,
Desolada ha sido Ascalón.
Remanente de su valle,
¿Hasta cuándo te sajarás?
6-»¡Ay, espada del Señor!
¿Hasta cuándo estarás inquieta?
Vuélvete a tu vaina,
Reposa y cálmate.
7-»¿Cómo puede estar quieta,
Cuando el Señor le ha dado órdenes?
Contra Ascalón y contra la costa del mar,
Allí la ha asignado».

Jeremías 48

1Acerca de Moab.
Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel:
«¡Ay de Nebo, porque ha sido destruida!
Quiriataim ha sido avergonzada, ha sido tomada;
La altiva fortaleza ha sido avergonzada y destrozada.
2-»Ya no hay alabanza para Moab,
En Hesbón han tramado mal contra ella:
“Vengan y quitémosla de entre las naciones”.
También tú, Madmena, serás silenciada,
La espada te seguirá.
3-»Voz de clamor desde Horonaim:
“Devastación y gran destrucción”.
4-»Moab está quebrantada,
Sus pequeños dejan oír gritos de angustia.
5-»Porque la cuesta de Luhit
La suben con llanto continuo;
Porque a la bajada de Horonaim
Se oyen gritos angustiosos de destrucción.
6-»Huyan, salven sus vidas,
Sean como un arbusto en el desierto.
7-»Por cuanto pusiste tu confianza en tus ganancias y en tus tesoros,
También tú serás conquistada,
Quemos, tu dios, saldrá al destierro
Junto con sus sacerdotes y sus príncipes.
8-»Vendrá el destructor de cada ciudad,
Y ninguna ciudad escapará;
También el valle será devastado,
Y la meseta será destruida,
Como ha dicho el Señor.
9-»Den alas a Moab,
Para que se escape;
Sus ciudades serán una desolación,
Sin que nadie habite en ellas.
10-»Maldito el que hace la obra del Señor con engaño;
Maldito el que retrae su espada de la sangre.
11¶»Reposada ha estado Moab desde su juventud,
Ha estado tranquila sobre su sedimento;
No ha sido vaciada de vasija en vasija,
Ni ha ido al destierro;
Por eso retiene su sabor,
Y su aroma no ha cambiado.
12Por tanto, vienen días», declara el Señor, «cuando le enviaré gente que lo trasvasarán; vaciarán sus vasijas y harán pedazos sus cántaros. 13Y Moab se avergonzará de Quemos, como la casa de Israel se avergonzó de Betel, su confianza.
14-»¿Cómo pueden decir: “Somos poderosos guerreros,
Y hombres valientes para la guerra”?
15-»Es destruida Moab, el devastador ha subido a sus ciudades;
La flor de sus jóvenes desciende a la matanza»,
Declara el Rey, cuyo nombre es el Señor de los ejércitos.
16«La ruina de Moab vendrá pronto,
Y su calamidad se ha apresurado.
17-»Lloren por él, todos los que habitan a su alrededor,
Y todos los que saben su nombre.
Digan: “¡Cómo se ha roto el poderoso cetro,
El báculo glorioso!”.
18-»Desciende de tu gloria,
Siéntate en tierra reseca,
Moradora hija de Dibón,
Porque el destructor de Moab ha subido contra ti,
Para destruir tus fortalezas.
19-»Párate junto al camino y vela,
Moradora de Aroer;
Pregunta al que huye y a la que escapa,
Y di: “¿Qué ha sucedido?”.
20-»Avergonzada está Moab porque ha sido destrozada.
Den gemidos y clamen;
Anuncien junto al Arnón
Que Moab ha sido destruida.
21También ha venido juicio sobre la llanura, sobre Holón, sobre Jahaza y contra Mefaat, 22contra Dibón, contra Nebo y contra Bet Deblataim, 23contra Quiriataim, contra Bet Gamul y contra Bet Meón, 24contra Queriot, contra Bosra y contra todas las ciudades de la tierra de Moab, las lejanas y las cercanas. 25El cuerno de Moab ha sido cortado y quebrado su brazo», declara el Señor. 26«Embriáguenlo, porque se ha vuelto arrogante con el Señor. Moab se revolcará en su vómito, y será también objeto de burla. 27¿Acaso no fue Israel objeto de burla para ti? ¿O fue sorprendido entre ladrones? Porque cada vez que hablas de él, te burlas.
28-»Abandonen las ciudades y moren en las peñas,
Moradores de Moab,
Sean como paloma que anida
Más allá de la boca de la caverna.
29-»Hemos oído del orgullo de Moab (es muy orgulloso),
De su soberbia, de su orgullo, de su arrogancia y de su altivez.
30-»Yo conozco su cólera», declara el Señor,
«Pero es inútil;
Sus vanas jactancias nada consiguen.
31-»Por tanto, gemiré por Moab,
Sí, por todo Moab clamaré;
Sollozaré por los hombres de Kir Hares.
32-»Más que el llanto por Jazer
Lloraré por ti, viña de Sibma.
Tus sarmientos pasaron el mar,
Llegaron hasta el mar de Jazer;
Sobre tus frutos de verano y sobre tu vendimia
Ha caído el destructor,
33Y fueron quitados la alegría y el regocijo
Del campo fértil, de la tierra de Moab.
He hecho que se acabe el vino de los lagares;
Nadie los pisará con gritos de regocijo,
Y si hay gritos no serán gritos de júbilo.
34El clamor de Hesbón llega hasta Eleale y hasta Jahaza; levantaron su voz, desde Zoar hasta Horonaim y hasta Eglat Selisiya; porque también las aguas de Nimrim se secarán. 35Y haré desaparecer de Moab», declara el Señor, «al que ofrece sacrificios en lugar alto y al que quema incienso a sus dioses.
36»Por tanto, Mi corazón gime por Moab como una flauta; Mi corazón gime también como una flauta por los hombres de Kir Hares, ya que perdieron la abundancia que se había producido. 37Porque toda cabeza está rapada y toda barba rasurada; en todas las manos hay sajaduras y sobre los lomos cilicio. 38En todas las terrazas de Moab y en sus calles todo es lamentación, porque he quebrado a Moab como a vaso indeseable», declara el Señor. 39«¡Cómo ha sido destrozada! ¡Cómo ha gemido! ¡Cómo ha vuelto la espalda Moab avergonzada! Moab será, pues, objeto de burla y de terror para todos los que lo rodean». 40Porque así dice el Señor:
«Como águila volará veloz,
Uno que extenderá sus alas contra Moab.
41-»Ha sido tomada Queriot
Y las fortalezas han sido ocupadas;
Será el corazón de los valientes de Moab en aquel día
Como el corazón de una mujer de parto.
42-»Y Moab será destruida, dejará de ser pueblo
Porque se engrandeció contra el Señor.
43-»Terror, foso y lazo vienen sobre ti,
Morador de Moab», declara el Señor.
44«El que huya del terror
Caerá en el foso,
Y el que suba del foso
Caerá en el lazo;
Porque Yo traeré sobre él, sobre Moab,
El año de su castigo», declara el Señor.
45¶«A la sombra de Hesbón
Se paran sin fuerzas los fugitivos;
Pues ha salido fuego de Hesbón,
Y una llama de en medio de Sehón,
Que ha consumido las sienes de Moab
Y los cráneos de los hijos del tumulto.
46-»¡Ay de ti, Moab!
Ha perecido el pueblo de Quemos;
Porque tus hijos han sido tomados en cautiverio,
Y tus hijas en cautividad.
47-»Pero restauraré el bienestar de Moab
En los postreros días», declara el Señor.
Hasta aquí, el juicio de Moab.

Lucas 2

1Aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado. 2Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. 3Todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. 4También José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, 5para inscribirse junto con María, comprometida para casarse con él, la cual estaba encinta.
6Sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7Y dio a luz a su Hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
8En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. 9Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. 10Pero el ángel les dijo: «No teman, porque les traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; 11porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. 12Esto les servirá de señal: hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
13De repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:
14«Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace».
15Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber».
16Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. 17Cuando lo vieron, dieron a saber lo que se les había dicho acerca de este Niño. 18Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores. 19Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón. 20Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.
21Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al Niño, le pusieron por nombre Jesús, el nombre dado por el ángel antes de que Él fuera concebido en el seno materno.
22Al cumplirse los días para la purificación de ellos, según la ley de Moisés, lo trajeron a Jerusalén para presentar al Niño al Señor, 23(como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón que abra la matriz será llamado santo para el Señor)», 24y para ofrecer un sacrificio conforme a lo que fue dicho en la Ley del Señor: «Un par de tórtolas o dos pichones».
25Había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor. 27Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron para cumplir por Él el rito de la ley, 28Simeón tomó al Niño en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo:
29«Ahora, Señor, permite que Tu siervo se vaya
En paz, conforme a Tu palabra;
30Porque mis ojos han visto Tu salvación
31La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32Luz de revelación a los gentiles,
Y gloria de Tu pueblo Israel».
33Y los padres del Niño estaban asombrados de las cosas que de Él se decían. 34Simeón los bendijo, y dijo a Su madre María: «Este Niño ha sido puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, 35y una espada traspasará aun tu propia alma, a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones».
36Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, 37y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. 38Llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
39Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.
41Los padres de Jesús acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascua. 42Y cuando Él cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta. 43Al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran Sus padres, 44y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscar a Jesús entre los familiares y conocidos.
45Cuando no lo encontraron, volvieron y lo buscaron en Jerusalén. 46Después de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Todos los que le oían estaban asombrados de Su entendimiento y de Sus respuestas. 48Cuando Sus padres lo vieron, se quedaron maravillados; y Su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia».
49Entonces Él les dijo: «¿Por qué me buscaban? ¿Acaso no sabían que me era necesario estar en la casa de Mi Padre?». 50Pero ellos no entendieron las palabras que Él les había dicho. 51Descendió con sus padres y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y Su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón. 52Y Jesús crecía en sabiduría, en estaturay en gracia para con Dios y los hombres.

Salmo 6

Para el director del coro; con instrumentos de cuerda, sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David.
1Señor, no me reprendas en Tu ira,
Ni me castigues en Tu furor.
2Ten piedad de mí, Señor, porque estoy sin fuerza;
Sáname, Señor, porque mis huesos se estremecen.
3Mi alma también está muy angustiada;
Y Tú, oh Señor, ¿hasta cuándo?
4¶Vuélvete, Señor, rescata mi alma;
Sálvame por Tu misericordia.
5Porque no hay en la muerte memoria de Ti;
En el Seol, ¿quién te da gracias?
6¶Cansado estoy de mis gemidos;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Con mis lágrimas riego mi cama.
7Se consumen de sufrir mis ojos;
Han envejecido a causa de todos mis adversarios.
8¶Apártense de mí, todos ustedes que hacen iniquidad,
Porque el Señor ha oído la voz de mi llanto.
9El Señor ha escuchado mi súplica;
El Señor recibe mi oración.
10Todos mis enemigos serán avergonzados y se turbarán en gran manera;
Se volverán, yde repente serán avergonzados.

Proverbios 27

1No te gloríes del día de mañana,
Porque no sabes qué traerá el día.
2Que te alabe el extraño, y no tu boca;
El extranjero, y no tus labios.
3Pesada es la piedra y pesada la arena,
Pero la provocación del necio es más pesada que ambas.
4Cruel es el furor e inundación la ira;
Pero ¿quién se mantendrá ante los celos?
5Mejor es la reprensión franca
Que el amor encubierto.
6Fieles son las heridas del amigo,
Pero engañosos los besos del enemigo.
7El hombre saciado aborrece la miel,
Pero para el hombre hambriento todo lo amargo le es dulce.
8Como pájaro que vaga lejos de su nido,
Así es el hombre que vaga lejos de su hogar.
9El ungüento y el perfume alegran el corazón,
Y dulce para su amigo es el consejo del hombre.
10No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre,
Ni vayas a la casa de tu hermano el día de tu infortunio.
Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.
11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,
Para que yo responda al que me afrenta.
12El hombre prudente ve el mal y se esconde,
Los simples siguen adelante y pagan las consecuencias.
13Tómale la ropa al que sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por la mujer desconocida.
14Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz,
Le será contado como una maldición.
15Gotera constante en día de lluvia
Y mujer rencillosa, son semejantes;
16El que trata de contenerla, es como refrenar al viento
Y recoger aceite con su mano derecha.
17El hierro con hierro se afila,
Y un hombre aguza a otro.
18El que cuida la higuera comerá su fruto,
Y el que atiende a su señor será honrado.
19Como el agua refleja el rostro,
Así el corazón del hombre refleja al hombre.
20El Seol y el Abadón nunca se sacian;
Tampoco se sacian los ojos del hombre.
21El crisol es para la plata y el horno para el oro,
Y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe.
22Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido,
No se apartará de él su necedad.
23¶Conoce bien la condición de tus rebaños,
Y presta atención a tu ganado;
24Porque las riquezas no son eternas,
Ni perdurará la corona por todas las generaciones.
25 Cuando la hierba desaparece se ve el retoño,
Y se recogen las hierbas de los montes;
26Los corderos darán para tu vestido,
Y las cabras para el precio de un campo,
27Y habrá suficiente leche de cabra para tu alimento,
Para el alimento de tu casa,
Y sustento para tus doncellas.

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