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Día 307 de 365 · 3 de noviembre

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Jeremías 49

1Acerca de los amonitas.
Así dice el Señor:
«¿No tiene hijos Israel?
¿No tiene heredero?
¿Por qué, pues, Milcom se ha apoderado de Gad
Y su pueblo se ha establecido en sus ciudades?
2-»Por tanto, vienen días», declara el Señor,
«En que haré que se oiga el grito de guerra
Contra Rabá de los amonitas,
Y será convertida en montón de ruinas,
Y sus ciudades serán incendiadas.
Entonces se apoderará Israel de los que lo poseían», dice el Señor.
3«Gime, Hesbón, porque Hai ha sido destruida.
Clamen, hijas de Rabá,
Cíñanse de cilicio y laméntense,
Corran de un lado a otro por entre los muros,
Porque Milcom irá al destierro
Junto con sus sacerdotes y sus príncipes.
4-»¡Cómo te jactas de los valles!
Tu valle se desvanece,
Hija infiel,
La que confía en sus tesoros, diciendo:
“¿Quién vendrá contra mí?”.
5-»Traigo sobre ti terror»,
Declara el Señor, Dios de los ejércitos,
«De todos tus alrededores;
Y serán lanzados cada uno delante de sí,
Y no habrá quien reúna a los fugitivos.
6-»Pero después restauraré
El bienestar de los amonitas»,
Declara el Señor.
7Acerca de Edom.
Así dice el Señor de los ejércitos:
«¿No hay ya sabiduría en Temán?
¿Se ha perdido el consejo de los prudentes?
¿Se ha corrompido su sabiduría?
8-»Huyan, vuelvan, moren en las profundidades,
Habitantes de Dedán,
Porque la ruina de Esaú traeré sobre él
Al momento de castigarlo.
9-»Si vinieran a ti vendimiadores,
¿No dejarían algunos racimos?
Si vinieran ladrones de noche,
Solo destruirían hasta que les bastara.
10-»Pero Yo he despojado totalmente a Esaú,
He descubierto sus escondrijos
Y no podrá esconderse.
Ha sido destruida su descendencia, sus hermanos
Y vecinos, y él ya no existe.
11-»Deja a tus huérfanos, Yo los conservaré con vida;
Que tus viudas confíen en Mí».
12Pues así dice el Señor: «Los que no estaban condenados a beber la copa, ciertamente la beberán, ¿y serás tú absuelto por completo? No serás absuelto, sino que ciertamente la beberás. 13Porque por Mí he jurado», declara el Señor, «que Bosra será motivo de horror, de oprobio, de ruina y de maldición. Todas sus ciudades se convertirán en ruinas perpetuas».
14¶He oído un mensaje de parte del Señor,
Y un mensajero es enviado entre las naciones, diciéndoles:
«Reúnanse y vengan contra él,
Y levántense para la guerra».
15«Pues pequeño te he hecho entre las naciones,
Despreciado entre los hombres.
16-»En cuanto al terror que infundías,
Te ha engañado la soberbia de tu corazón;
Tú que vives en las hendiduras de las peñas,
Que ocupas la cumbre del monte.
Aunque hagas tu nido tan alto como el del águila,
De allí te haré bajar», declara el Señor.
17«Y Edom se convertirá en objeto de horror; todo el que pase por él se quedará atónito y silbará a causa de todas sus heridas. 18Como en la destrucción de Sodoma y Gomorra y de sus ciudades vecinas», dice el Señor, «nadie habitará allí, ni residirá en él hijo de hombre. 19Viene uno que subirá como león de la espesura del Jordán contra la pradera de verdes pastos, y en un instante lo haré huir de él, y al que sea escogido nombraré sobre él. Porque ¿quién es como Yo y quién me citará a juicio? ¿Quién es el pastor que me podrá resistir?».
20Por tanto, oigan el plan que el Señor ha trazado contra Edom, y los designios que ha decretado contra los habitantes de Temán: ciertamente los arrastrarán, aun a los más pequeños del rebaño; ciertamente a causa de ellos hará una desolación de su pastizal. 21Al estruendo de su caída tiembla la tierra; hay un clamor. Hasta el mar Rojo se oye su voz. 22Se remonta, vuela veloz como un águila y extiende Sus alas contra Bosra. En aquel día el corazón de los valientes de Edom será como el corazón de una mujer de parto.
23Acerca de Damasco.
«Avergonzadas están Hamat y Arfad.
Porque han oído malas noticias,
Están desalentadas.
Hay ansiedad como en el mar
Que no se puede calmar.
24-»Desamparada está Damasco;
Se ha vuelto para huir,
Y el pánico se ha apoderado de ella;
Angustia y dolores la oprimen
Como a mujer de parto.
25-»¿Cómo es que no ha sido abandonada la ciudad alabada,
La ciudad de Mi regocijo?
26-»Por eso sus jóvenes caerán en sus calles,
Y todos los hombres de guerra serán
Silenciados en aquel día», declara el Señor de los ejércitos.
27«Y prenderé fuego al muro de Damasco
Que consumirá los palacios de Ben Adad».
28Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, que derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia. Así dice el Señor:
«Levántense, suban a Cedar
Y destruyan a los hijos del oriente.
29-»Sus tiendas y sus rebaños serán tomados;
Las cortinas de sus tiendas, todos sus bienes y sus camellos se los llevarán,
Y gritarán el uno al otro: “¡Terror por todas partes!”.
30-»Escapen, huyan; moren en las profundidades,
Habitantes de Hazor», declara el Señor,
«Porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha concebido un plan contra ustedes,
Ha trazado un designio contra ustedes.
31-»Levántense, suban contra una nación tranquila,
Que vive confiada», declara el Señor.
«No tiene puertas ni cerrojos;
Viven solitarios.
32-»Sus camellos serán el despojo,
Y la multitud de sus ganados el botín;
Esparciré a todos los vientos a los que se rapan las sienes,
Y de todos lados les traeré su ruina», declara el Señor.
33«Y Hazor será guarida de chacales,
Una desolación para siempre;
Nadie habitará allí,
Ni residirá en ella hijo de hombre».
34Palabra del Señor que vino al profeta Jeremías acerca de Elam al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá: 35«Así dice el Señor de los ejércitos:
“Voy a quebrar el arco de Elam,
Lo mejor de su fortaleza.
36-”Y traeré sobre Elam los cuatro vientos
Desde los cuatro extremos del cielo,
Y a todos estos vientos los esparciré.
No habrá nación
Adonde no vayan los expulsados de Elam.
37-”Destrozaré a Elam delante de sus enemigos
Y delante de los que buscan sus vidas;
Traeré sobre ellos calamidad,
El ardor de Mi ira”, declara el Señor,
“Y enviaré tras ellos la espada
Hasta que los haya acabado.
38-”Entonces pondré Mi trono en Elam,
Y allí destruiré al rey y a los príncipes”,
Declara el Señor.
39“Pero sucederá en los postreros días
Que restauraré el bienestar de Elam” »,
Declara el Señor.

Jeremías 50

1La palabra que el Señor habló acerca de Babilonia, la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías:
2«Anúncienlo entre las naciones y háganlo oír;
Levanten estandarte, háganlo oír.
No lo oculten, sino digan:
“Ha sido tomada Babilonia,
Está avergonzado Bel, destrozado Merodac;
Han sido avergonzadas sus imágenes, destrozados sus ídolos”.
3-»Porque ha subido contra ella una nación del norte
Que hará de su tierra objeto de horror,
Y no habrá habitante en ella.
Tanto hombres como animales habrán huido, se habrán ido.
4-»En aquellos días y en aquel tiempo», declara el Señor,
«Vendrán los israelitas, ellos junto con los hijos de Judá;
Vendrán andando y llorando,
Y al Señor su Dios buscarán.
5-»Preguntarán por el camino de Sión,
Hacia donde volverán sus rostros;
Vendrán para unirse al Señor
En un pacto eterno que no será olvidado.
6-»Mi pueblo ha venido a ser como ovejas perdidas;
Sus pastores las han descarriado,
Haciéndolas vagar por los montes.
Han andado de monte en collado
Y han olvidado su lugar de descanso.
7-»Todos los que los hallaban, los devoraban;
Y sus enemigos han dicho: “No somos culpables,
Porque ellos han pecado contra el Señor, morada de justicia,
El Señor, esperanza de sus padres”.
8-»Huyan de en medio de Babilonia,
Y salgan de la tierra de los caldeos;
Sean como machos cabríos al frente del rebaño.
9-»Porque Yo hago despertar y subir contra Babilonia
Una horda de grandes naciones de la tierra del norte,
Que se alinearán para la batalla contra ella;
Desde allí será llevada cautiva.
Sus flechas serán como de diestro guerrero
Que no vuelve con las manos vacías.
10-»Y Caldea se convertirá en botín;
Todos los que la saqueen se saciarán», declara el Señor.
11¶«Porque ustedes se alegran, porque se regocijan,
Saqueadores de Mi heredad,
Porque saltan como novilla trilladora
Y relinchan como caballos sementales,
12Su madre se avergonzará en gran manera,
Será humillada la que los dio a luz.
Será la última de las naciones:
Desierto, sequedal y lugar desolado.
13-»A causa del enojo del Señor, no será habitada,
Sino que estará desolada toda ella;
Todo el que pase por Babilonia se quedará atónito
Y silbará a causa de todas sus heridas.
14-»Pónganse en orden contra Babilonia en derredor suyo,
Todos los que entesan el arco;
Tiren contra ella, no escatimen las flechas,
Porque ha pecado contra el Señor.
15-»Den grito de guerra en derredor contra ella.
Se ha rendido, caen sus columnas,
Son derribadas sus murallas.
Porque esta es la venganza del Señor:
Tomen venganza de ella;
Como ella ha hecho, así hagan con ella.
16-»Exterminen de Babilonia al sembrador
Y al que maneja la hoz en tiempo de la siega;
Ante la espada opresora,
Cada uno volverá a su pueblo,
Cada uno huirá a su tierra.
17»Rebaño descarriado es Israel; los leones lo han ahuyentado. Primero lo devoró el rey de Asiria, y después Nabucodonosor, rey de Babilonia, quebró sus huesos. 18Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Voy a castigar al rey de Babilonia y a su tierra, como castigué al rey de Asiria. 19Y volveré a traer a Israel a su pastizal, y pastará en el Carmelo y en Basán, y se saciarán sus deseos en la región montañosa de Efraín y en Galaad. 20En aquellos días y en aquel tiempo”, declara el Señor, “se buscará la iniquidad de Israel, pero no habrá ninguna, y los pecados de Judá, pero no se hallarán; porque perdonaré a los que Yo haya dejado como remanente”.
21¶»Sube contra la tierra de Merataim, contra ella
Y contra los habitantes de Pecod.
Mátalos y destrúyelos», declara el Señor,
«Y haz conforme a todo lo que te he ordenado.
22-»¡Hay estruendo de guerra en el país,
Y gran destrucción!
23-»¡Cómo ha sido cortado y quebrado
El martillo de toda la tierra!
¡Cómo se ha convertido Babilonia
En objeto de horror entre las naciones!
24-»Babilonia, te puse lazo, y fuiste atrapada,
Y tú no te diste cuenta;
Has sido sorprendida y apresada
Porque te pusiste a provocar al Señor».
25El Señor ha abierto Su arsenal
Y ha sacado las armas de Su indignación,
Porque esta es obra del Señor, Dios de los ejércitos,
En la tierra de los caldeos.
26Vengan contra ella desde los últimos confines;
Abran sus graneros,
Conviértanla en montones
Y destrúyanla por completo;
Que no le quede nada.
27Pasen a espada todos sus novillos;
Que desciendan al matadero.
¡Ay de ellos, porque ha llegado su día,
La hora de su castigo!
28 Se oye la voz de los que huyeron y escaparon de la tierra de Babilonia
Anunciando en Sión la venganza del Señor nuestro Dios,
La venganza de Su templo.
29¶«Recluten arqueros contra Babilonia,
A todos los que entesan el arco;
Acampen contra ella por todos lados,
Que no haya escape.
Denle el pago conforme a su obra;
Conforme a todo lo que ha hecho, así hagan con ella;
Porque se ha vuelto insolente contra el Señor,
Contra el Santo de Israel.
30-»Por tanto, sus jóvenes caerán en sus calles,
Y todos sus hombres de guerra serán silenciados en aquel día», declara el Señor.
31«Estoy contra ti, arrogante»,
Declara el Señor, Dios de los ejércitos,
«Porque ha llegado tu día,
La hora en que te castigaré.
32-»Y la arrogante tropezará y caerá
Sin que nadie la levante.
Prenderé fuego a sus ciudades,
El cual devorará todos sus alrededores».
33Así dice el Señor de los ejércitos:
«Oprimidos están los israelitas
Y los hijos de Judá también;
Todos los que los tomaron cautivos los han retenido,
Se han negado a soltarlos.
34Pero su Redentor es fuerte, el Señor de los ejércitos es Su nombre;
Defenderá su causa con energía
Para traer reposo a la tierra
Y turbación a los habitantes de Babilonia.
35-»Espada contra los caldeos», declara el Señor,
«Y contra los habitantes de Babilonia,
Contra sus oficiales y sus sabios.
36-»Espada contra los impostores, y se volverán necios.
Espada contra sus valientes, y serán destrozados.
37-»Espada contra sus caballos y contra sus carros,
Y contra todos los extranjeros que están en medio de ella,
Y serán como mujeres.
Espada contra sus tesoros, y serán saqueados.
38-»Sequía sobre sus aguas, y se secarán;
Porque es una tierra de ídolos,
Y se vuelven locos por sus horribles ídolos.
39-»Por tanto, allí vivirán las fieras del desierto junto con las hienas,
También vivirán avestruces en ella;
Nunca más será habitada
Ni poblada por generación y generación.
40-»Como cuando Dios destruyó a Sodoma,
A Gomorra y a sus ciudades vecinas», declara el Señor,
«Ningún hombre habitará allí,
Ni residirá en ella hijo de hombre.
41¶»Un pueblo viene del norte,
Una gran nación,
Y muchos reyes se levantarán
De los confines de la tierra.
42-»Empuñan arco y jabalina;
Son crueles y no tienen misericordia.
Su voz ruge como el mar,
Y a caballo van montados,
Alineados como un solo hombre para la batalla
Contra ti, hija de Babilonia.
43-»El rey de Babilonia ha oído noticias de ellos,
Y flaquean sus manos;
La angustia se ha apoderado de él,
Agonía como de mujer de parto.
44-»Viene uno que subirá como león
De la espesura del Jordán a una pradera de verdes pastos,
Y en un instante lo haré huir de él,
Y al que sea escogido nombraré sobre él.
Porque ¿quién es como Yo y quién me citará a juicio?
¿Quién es el pastor que me podrá resistir?».
45Por tanto, oigan el plan que el Señor ha trazado contra Babilonia, y los designios que ha decretado contra la tierra de los caldeos; ciertamente los arrastrarán, aun a los más pequeños del rebaño; ciertamente a causa de ellos hará una desolación de su pastizal. 46Al gritode «¡Babilonia ha sido tomada!», la tierra tiembla y el clamor se oye entre las naciones.

Lucas 3

1En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, 2durante el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. 3Y Juan fue por toda la región alrededor del Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados; 4como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías:
«Voz del que clama en el desierto:
“Preparen el camino del Señor,
Hagan derechas Sus sendas.
5-”Todo valle será rellenado,
Y todo monte y collado rebajado;
Lo torcido se hará recto,
Y las sendas ásperas se volverán caminos llanos;
6Y toda carne verá la salvación de Dios” ».
7Por eso, Juan decía a las multitudes que acudían para que él las bautizara: «¡Camada de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que vendrá? 8Por tanto, den frutos dignos de arrepentimiento; y no comiencen a decirse a ustedes mismos: “Tenemos a Abraham por padre”, porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. 9El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego».
10Y las multitudes le preguntaban: «¿Qué, pues, haremos?». 11Juan les respondía: «El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo». 12Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: «Maestro, ¿qué haremos?». 13«No exijan más de lo que se les ha ordenado», les respondió Juan. 14También algunos soldados le preguntaban: «Y nosotros, ¿qué haremos?». «A nadie quiten dinero por la fuerza», les dijo, «ni a nadie acusen falsamente, y conténtense con su salario».
15Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo, 16Juan les habló a todos: «Yo los bautizo con agua; pero viene Uno que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y fuego. 17El bieldo está en Su mano para limpiar completamente Su era y recoger el trigo en Su granero; pero quemará la paja en un fuego que no se apaga».
18Y también con muchas otras exhortaciones Juan anunciaba las buenas nuevas al pueblo. 19Pero Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él por causa de Herodías, mujer de su hermano, y por todas las maldades que Herodes había hecho, 20añadió además a todas ellas, esta: que encerró a Juan en la cárcel.
21Y aconteció que cuando todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado; y mientras Él oraba, el cielo se abrió, 22y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal, como una paloma, y vino una voz del cielo, que decía: «Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacido».
23Cuando Jesús comenzó Su ministerio, tenía unos treinta años, siendo, como se suponía, hijo de José, quien era hijo de Elí,
24 y Elí, de Matat; Matat, de Leví; Leví, de Melqui; Melqui, de Jana; Jana, de José;
25 José, de Matatías; Matatías, de Amós; Amós, de Nahúm; Nahúm, de Esli; Esli, de Nagai;
26 Nagai, de Maat; Maat, de Matatías; Matatías, de Semei; Semei, de José; José, de Judá;
27 Judá, de Joana; Joana, de Resa; Resa, de Zorobabel; Zorobabel, de Salatiel; Salatiel, de Neri;
28 Neri, de Melqui; Melqui, de Adi; Adi, de Cosam; Cosam, de Elmodam; Elmodam, de Er;
29 Er, de Josué; Josué, de Eliezer; Eliezer, de Jorim; Jorim, de Matat; Matat, de Leví;
30 Leví, de Simeón; Simeón, de Judá; Judá, de José; José, de Jonán; Jonán, de Eliaquim;
31 Eliaquim, de Melea; Melea, de Mainán; Mainán, de Matata; Matata, de Natán; Natán, de David;
32 David, de Isaí; Isaí, de Obed; Obed, de Booz; Booz, de Salmón; Salmón, de Naasón;
33 Naasón, de Aminadab; Aminadab, de Admín; Admín, de Aram; Aram, de Esrom; Esrom, de Fares; Fares, de Judá;
34 Judá, de Jacob; Jacob, de Isaac; Isaac, de Abraham; Abraham, de Taré; Taré, de Nacor;
35 Nacor, de Serug; Serug, de Ragau; Ragau, de Peleg; Peleg, de Heber; Heber, de Sala;
36 Sala, de Cainán; Cainán, de Arfaxad; Arfaxad, de Sem; Sem, de Noé; Noé, de Lamec;
37 Lamec, de Matusalén; Matusalén, de Enoc; Enoc, de Jared; Jared, de Mahalaleel; Mahalaleel, de Cainán;
38 Cainán, de Enós; Enós, de Set; Set, de Adán; y Adán,de Dios.

Salmo 7

Sigaión de David, que cantó al Señor acerca de Cus, el benjamita.
1Oh Señor, Dios mío, en Ti me refugio;
Sálvame de todo el que me persigue, y líbrame,
2No sea que alguno desgarre mi vida como león,
Y me despedace sin que haya quien me libre.
3¶Oh Señor, Dios mío, si yo he hecho esto,
Si hay en mis manos injusticia,
4Si he pagado con el mal al que estaba en paz conmigo,
O he despojado al que sin causa era mi adversario,
5Que el enemigo me persiga y me alcance;
Que pisotee en tierra mi vida
Y eche en el polvo mi gloria. (Selah)
6¶Levántate, oh Señor, en Tu ira;
Álzate contra la furia de mis adversarios,
Y despiértate en favor mío; Tú has establecido juicio.
7Que te rodee la asamblea de los pueblos,
Y Tú en lo alto regresa sobre ella.
8El Señor juzga a los pueblos.
Júzgame oh Señor, conforme a mi justicia y a la integridad que hay en mí.
9Que se acabe la maldad de los impíos, pero establece Tú al justo,
Porque el Dios justo prueba los corazones y las mentes.
10Mi escudo está en Dios,
Que salva a los rectos de corazón.
11Dios es juez justo,
Y un Dios que se indigna cada día contra el impío.
12¶Y si el impío no se arrepiente, Él afilará Su espada;
Tensado y preparado está Su arco.
13Ha preparado también Sus armas de muerte;
Hace de Sus flechas saetas ardientes.
14Miren, el impío con la maldad sufre dolores,
Y concibe la iniquidad y da a luz el engaño.
15Ha cavado una fosa y la ha ahondado,
Y ha caído en el hoyo que hizo.
16Su iniquidad volverá sobre su cabeza,
Y su violencia descenderá sobre su coronilla.
17¶Daré gracias al Señor conforme a Su justicia,
Y cantaré alabanzas al nombre del Señor, el Altísimo.

Proverbios 28

1El impío huye sin que nadie lo persiga,
Pero los justos están confiados como un león.
2Por la transgresión de la tierra, muchos son sus príncipes;
Pero por el hombre entendido y de conocimiento permanece estable.
3El pobre que oprime a los humildes
Es como lluvia torrencial que no deja pan.
4Los que abandonan la ley alaban a los impíos,
Pero los que guardan la ley luchan contra ellos.
5Los hombres malvados no entienden de justicia,
Pero los que buscan al Señor lo entienden todo.
6Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el que es perverso, aunque sea rico.
7El que guarda la ley es hijo entendido,
Pero el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
8El que aumenta su riqueza por interés y usura,
La recoge para el que se apiada de los pobres.
9Al que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominación.
10El que extravía a los rectos por el mal camino
En su propia fosa caerá,
Pero los íntegros heredarán el bien.
11El rico es sabio ante sus propios ojos,
Pero el pobre que es entendido, lo sondea.
12Cuando los justos triunfan, grande es la gloria,
Pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden.
13El que encubre sus pecados no prosperará,
Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.
14Cuán bienaventurado es el hombre que siempre teme,
Pero el que endurece su corazón caerá en el infortunio.
15 Cual león rugiente y oso agresivo
Es el gobernante perverso sobre el pueblo pobre.
16Al príncipe que es gran opresor le falta entendimiento,
Pero el que odia las ganancias injustas prolongará sus días.
17El hombre cargado con culpa de sangre humana,
Fugitivo será hasta la muerte; que nadie lo apoye.
18El que anda en integridad será salvo,
Pero el que es de camino torcido caerá de repente.
19El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza.
20El hombre fiel abundará en bendiciones,
Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.
21Hacer acepción de personas no es bueno,
Pues por un bocado de pan el hombre pecará.
22El hombre avaro corre tras la riqueza
Y no sabe que la miseria vendrá sobre él.
23El que reprende al hombre hallará después más favor
Que el que lo lisonjea con la lengua.
24El que roba a su padre o a su madre
Y dice: «No es transgresión»,
Es compañero del hombre destructor.
25El hombre arrogante provoca rencillas,
Pero el que confía en el Señor prosperará.
26El que confía en su propio corazón es un necio,
Pero el que anda con sabiduría será librado.
27El que da al pobre no pasará necesidad,
Pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones.
28Cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden;
Pero cuando perecen, los justos se multiplican.

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