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Día 31 de 365 · 31 de enero

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Éxodo 11

1El Señor dijo a Moisés: «Una plaga más traeré sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual los dejará ir de aquí. Cuando los deje ir, ciertamente los echará de aquí completamente. 2Dile ahora al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y objetos de oro».
3El Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios. Además el mismo Moisés era muy estimado en la tierra de Egipto, tanto a los ojos de los siervos de Faraón como a los ojos del pueblo. 4Y Moisés dijo: «Así dice el Señor: “Como a medianoche Yo pasaré por toda la tierra de Egipto, 5y morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del molino; también todo primogénito del ganado. 6Y habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca más lo habrá. 7Pero a ninguno de los israelitas ni siquiera un perro le ladrará, ni a hombre ni a animal, para que ustedes entiendan cómo el Señor hace distinción entre Egipto e Israel”. 8Todos estos sus siervos descenderán a mí y se inclinarán ante mí, diciendo: “Sal, tú y todo el pueblo que te sigue”; y después de esto yo saldré». Y Moisés salió ardiendo en ira de la presencia de Faraón.
9Entonces el Señor dijo a Moisés: «Faraón no los escuchará, para que Mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto». 10Moisés y Aarón hicieron todas estas maravillas en presencia de Faraón. Con todo, el Señor endureció el corazón de Faraón, y esteno dejó salir de su tierra a los israelitas.

Éxodo 12

1En la tierra de Egipto el Señor habló a Moisés y a Aarón y les dijo: 2«Este mes será para ustedes el principio de los meses. Será el primer mes del año para ustedes. 3Hablen a toda la congregación de Israel y digan: “El día diez de este mes cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa. 4Pero si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas. Conforme a lo que cada persona coma, dividirán ustedes el cordero. 5El cordero será un macho sin defecto, de un año. Lo apartarán de entre las ovejas o de entre las cabras. 6Y lo guardarán hasta el día catorce del mismo mes. Entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer. 7Ellos tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.
8”Comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas. 9Ustedes no comerán nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas. 10No dejarán nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemarán en el fuego. 11De esta manera lo comerán: ceñidas sus cinturas, las sandalias en sus pies y el cayado en su mano, lo comerán apresuradamente. Es la Pascua del Señor.
12”Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal. Ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor. 13La sangre les será a ustedes por señal en las casas donde estén. Cuando Yo vea la sangre pasaré de largo, y ninguna plaga vendrá sobre ustedes para destruirlos cuando Yo hiera la tierra de Egipto. 14Y este día será memorable para ustedes y lo celebrarán como fiesta al Señor. Lo celebrarán por todas sus generaciones como ordenanza perpetua.
15”Siete días comerán panes sin levadura. Además, desde el primer día quitarán toda levadura de sus casas. Porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel. 16Y en el primer día tendrán una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día. Ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Solo esto podrán hacer. 17Guardarán también la Fiesta de los Panes sin Levadura, porque en ese mismo día saqué Yo a sus ejércitos de la tierra de Egipto. Por tanto guardarán este día por todas sus generaciones como ordenanza perpetua. 18En el mes primero comerán los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde, hasta el día veintiuno del mes por la tarde. 19Por siete días no habrá levadura en sus casas. Porque cualquiera que coma algo leudado, esa persona será cortada de la congregación de Israel, ya sea extranjero o nativo del país. 20No comerán nada leudado. En todo lugar donde habiten comerán panes sin levadura” ».
21Entonces Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: «Saquen del rebaño corderos para ustedes según sus familias, y sacrifiquen la Pascua. 22Tomarán un manojo de hisopo, y lo mojarán en la sangre que está en la vasija, y untarán con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta. Ninguno de ustedes saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana. 23Pues el Señor pasará para herir a los egipcios. Cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el Señor pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en sus casas para herirlos. 24Y guardarán esta ceremonia como ordenanza para ustedes y para sus hijos para siempre.
25»Cuando entren a la tierra que el Señor les dará, como ha prometido, guardarán este rito. 26Y cuando sus hijos les pregunten: “¿Qué significa este rito para ustedes?”, 27ustedes les dirán: “Es un sacrificio de la Pascua al Señor, el cual pasó de largo las casas de los israelitas en Egipto cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas” ». Y el pueblo se postró y adoró. 28Los israelitas fueron y lo hicieron así. Tal como el Señor había mandado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
29Y a la medianoche, el Señor hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito del ganado. 30Faraón se levantó en la noche, él con todos sus siervos y todos los egipcios. Y se oyó un gran clamor en Egipto, porque no había hogar donde no hubiera alguien muerto. 31Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón aún de noche, y dijo: «Levántense y salgan de entre mi pueblo, ustedes y los israelitas. Vayan y adoren al Señor, como han dicho. 32Tomen también sus ovejas y sus vacas, como han dicho, y váyanse, y bendíganme también a mí».
33Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa en echarlos de la tierra, porque decían: «Todos seremos muertos». 34Tomó, pues, el pueblo la masa, antes que fuera leudada, en sus artesas de amasar envueltas en paños, y se las llevaron sobre sus hombros. 35Los israelitas hicieron según las instrucciones de Moisés, pues pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y ropa. 36Y el Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les concedieron lo que pedían. Así despojaron a los egipcios.
37Los israelitas salieron de Ramsés hacia Sucot, unos 600,000 hombres de a pie, sin contar los niños. 38Subió también con ellos una multitud mixta, junto con ovejas y vacas, una gran cantidad de ganado. 39De la masa que habían sacado de Egipto, cocieron tortas de panes sin levadura, pues no se había leudado, ya que al ser echados de Egipto, no pudieron demorarse ni preparar alimentos para sí mismos.
40El tiempo que los israelitas vivieron en Egipto fue de 430 años. 41Y después de los 430 años, en aquel mismo día, todos los ejércitos del Señor salieron de la tierra de Egipto. 42Esta es noche de vigilia para el Señor por haberlos sacado de la tierra de Egipto. Esta noche es para el Señor, para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas sus generaciones.
43Y el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Esta es la ordenanza de la Pascua: ningún extranjero comerá de ella. 44Pero el siervo de todo hombre, comprado por dinero, después que lo circunciden, podrá entonces comer de ella. 45El extranjero y el jornalero no comerán de ella. 46Se ha de comer cada cordero en una misma casa. No sacarán nada de la carne fuera de la casa, ni quebrarán ninguno de sus huesos. 47Toda la congregación de Israel la celebrará. 48Pero si un extranjero reside con ustedes y celebra la Pascua al Señor, que sea circuncidado todo varón de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país. Pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella. 49La misma ley se aplicará tanto al nativo como al extranjero que habite entre ustedes».
50Entonces lo hicieron así todos los israelitas. Hicieron tal como el Señor había mandado a Moisés y a Aarón. 51Y aquel mismo día, el Señor sacó a los israelitas de la tierra de Egipto porsus ejércitos.

Marcos 3

1Otra vez entró Jesús en una sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. 2Y lo observaban para ver si lo sanaba en el día de reposo, para poder acusar a Jesús. 3Y Jesús le dijo* al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte aquí en medio».
4Entonces Jesús dijo* a los otros: «¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?». Pero ellos guardaban silencio. 5Y mirando con enojo a los que lo rodeaban, y entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo* al hombre: «Extiende tu mano». Y él la extendió, y su mano quedó sana. 6Pero cuando los fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar con los herodianos en contra de Jesús, para ver cómo lo podrían destruir.
7Entonces Jesús se retiró al mar con Sus discípulos, y una gran multitud de Galilea lo siguió. Y también de Judea, 8de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran multitud, que al oír todo lo que Jesús hacía, vino a Él.
9Y dijo a Sus discípulos que tuvieran lista una barca para Él por causa de la multitud, para que no lo oprimieran; 10porque Él había sanado a muchos, de manera que todos los que tenían aflicciones, para tocar a Jesús, se echaban sobre Él. 11Y siempre que los espíritus inmundos veían a Jesús, caían delante de Él y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». 12Pero Él les advertía con insistencia que no revelaran Su identidad.
13Después Jesús subió* al monte, llamó* a los que Él quiso, y ellos vinieron a Él. 14Designó a doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar, 15y para que tuvieran autoridad de expulsar demonios.
16Designó, pues, a los doce: Simón (a quien puso por nombre Pedro), 17Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan hermano de Jacobo (a quienes puso por nombre Boanerges, que significa: «Hijos del Trueno»); 18Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananita; 19y Judas Iscariote, el que también lo entregó.
20Jesús llegó* a una casa, y la multitud se juntó* de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer. 21Cuando Sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: «Está fuera de Sí».
22Y los escribas que habían descendido de Jerusalén decían: «Tiene a Beelzebú; y expulsa los demonios por medio del príncipe de los demonios». 23Llamándolos junto a Él, Jesús les hablaba en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede perdurar. 25Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer. 26Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.
27 »Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata ; entonces podrá saquear su casa. 28En verdad les digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, 29pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno». 30Porque decían: «Tiene un espíritu inmundo».
31Entonces llegaron* Su madre y Sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron a llamar a Jesús. 32Y había una multitud sentada alrededor de Él, y le dijeron*: «Tu madre y Tus hermanos están afuera y te buscan». 33«¿Quiénes son Mi madre y Mis hermanos?», les dijo* Jesús.
34Y mirando a los que estaban sentados en círculo alrededor de Él, dijo*: «Aquí están Mi madre y Mis hermanos. 35Porquecualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es Mi hermano, y hermana y madre».

Salmo 31

Para el director del coro. Salmo de David.
1En Ti, oh Señor, me refugio;
Jamás sea yo avergonzado;
Líbrame en Tu justicia.
2Inclina a mí Tu oído, rescátame pronto;
Sé para mí roca fuerte,
Fortaleza para salvarme.
3Porque Tú eres mi roca y mi fortaleza,
Y por amor de Tu nombre me conducirás y me guiarás.
4Me sacarás de la red que en secreto me han tendido;
Porque Tú eres mi refugio.
5En Tu mano encomiendo mi espíritu;
Tú me has redimido, oh Señor, Dios de verdad.
6¶Aborrezco a los que confían en ídolos vanos;
Pero yo confío en el Señor.
7Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia,
Porque Tú has visto mi aflicción;
Has conocido las angustias de mi alma,
8Y no me has entregado en manos del enemigo;
Tú has puesto mis pies en lugar espacioso.
9¶Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia;
Se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas.
10Pues mi vida se gasta en tristeza
Y mis años en suspiros;
Mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad,
Y se ha consumido mi cuerpo.
11A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobio,
Especialmente para mis vecinos,
Y causa de espanto para mis conocidos;
Los que me ven en la calle huyen de mí.
12Como un muerto soy olvidado, sin ser recordado,
Soy semejante a un vaso roto.
13Porque he oído la calumnia de muchos,
El terror está por todas partes;
Mientras traman juntos contra mí,
Planean quitarme la vida.
14¶Pero yo, oh Señor, en Ti confío;
Digo: «Tú eres mi Dios».
15En Tu mano están mis años;
Líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen.
16Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervo;
Sálvame en Tu misericordia.
17Oh Señor, no sea yo avergonzado, porque a Ti clamo;
Sean avergonzados los impíos; que desciendan en silencio al Seol.
18Enmudezcan los labios mentirosos,
Porque hablan arrogantes contra el justo
Con soberbia y desprecio.
19¶¡Cuán grande es Tu bondad,
Que has reservado para los que te temen,
Que has manifestado para los que en Ti se refugian,
Delante de los hijos de los hombres!
20De las conspiraciones de los hombres Tú los escondes en lo secreto de Tu presencia;
En un refugio los pondrás a cubierto de los enredos de las lenguas.
21Bendito sea el Señor,
Porque ha hecho maravillosa Su misericordia para mí en ciudad asediada.
22Y yo alarmado, decía:
«¡Cortado soy de delante de Tus ojos!».
Sin embargo, Tú oíste la voz de mis súplicas
Cuando a Ti clamaba.
23¶¡Amen al Señor, todos Sus santos!
El Señor preserva a los fieles,
Pero les da su merecido a los que obran con soberbia.
24Esfuércense, y aliéntese su corazón,
Todos ustedes que esperan en el Señor.

Proverbios 31

1Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre.
2¶¿Qué, hijo mío?
¿Y qué, hijo de mis entrañas?
¿Y qué, hijo de mis votos?
3No des tu vigor a las mujeres,
Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
4No es para los reyes, oh Lemuel,
No es para los reyes beber vino,
Ni para los gobernantes desear bebida fuerte;
5No sea que beban y olviden lo que se ha decretado,
Y perviertan los derechos de todos los afligidos.
6Denle bebida fuerte al que está pereciendo,
Y vino a los amargados de alma.
7Que beba y se olvide de su pobreza,
Y no recuerde más su aflicción.
8Abre tu boca por los mudos,
Por los derechos de todos los desdichados.
9Abre tu boca, juzga con justicia,
Y defiende los derechos del afligido y del necesitado.
10¶Mujer hacendosa, ¿quién la hallará?
Su valor supera en mucho al de las joyas.
11En ella confía el corazón de su marido,
Y no carecerá de ganancias.
12Ella le trae bien y no mal
Todos los días de su vida.
13Busca lana y lino,
Y con agrado trabaja con sus manos.
14Es como las naves de mercader,
Trae su alimento de lejos.
15También se levanta cuando aún es de noche,
Y da alimento a los de su casa
Y tarea a sus doncellas.
16Evalúa un campo y lo compra;
Con sus ganancias planta una viña.
17Ella se ciñe de fuerza
Y fortalece sus brazos.
18Nota que su ganancia es buena,
No se apaga de noche su lámpara.
19Extiende sus manos a la rueca,
Y sus manos toman el huso.
20Extiende su mano al pobre,
Y alarga sus manos al necesitado.
21No tiene temor de la nieve por los de su casa,
Porque todos los de su casa llevan ropa escarlata.
22Se hace mantos para sí;
Su ropa es de lino fino y de púrpura.
23Su marido es conocido en las puertas de la ciudad,
Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
24Hace telas de lino y las vende,
Y provee cinturones a los mercaderes.
25Fuerza y dignidad son su vestidura,
Y sonríe al futuro.
26Abre su boca con sabiduría,
Y hay enseñanza de bondad en su lengua.
27Ella vigila la marcha de su casa,
Y no come el pan de la ociosidad.
28Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada,
También su marido, y la alaba diciendo:
29«Muchas mujeres han obrado con nobleza,
Pero tú las superas a todas».
30Engañosa es la gracia y vana la belleza,
Pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada.
31Denle el fruto de sus manos,
Y que sus obras la alaben en las puertas de la ciudad.

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