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Día 317 de 365 · 13 de noviembre

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Ezequiel 12

1Entonces vino a mí la palabra del Señor: 2«Hijo de hombre, tú habitas en medio de la casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa rebelde. 3Y tú, hijo de hombre, prepárate el equipaje del destierro y sal al destierro de día, ante sus ojos; sal al destierro desde tu lugar a otro lugar, ante sus ojos. Quizá entiendan, aunque son una casa rebelde. 4Saca tu equipaje como equipaje del destierro, de día, ante sus ojos. Entonces sal tú por la tarde, ante sus ojos, como los que salen al destierro. 5Ante sus ojos haz un hueco en el muro y sal por él. 6Ante sus ojos carga el equipaje sobre los hombros y sácalo en la oscuridad. Cúbrete el rostro para no ver la tierra, porque te he puesto por señal a la casa de Israel».
7Yo hice tal como se me había mandado. Saqué mi equipaje de día como el equipaje de un desterrado. Entonces al atardecer cavé con mis manos a través del muro; salí en la oscuridad y cargué el equipaje sobre los hombros, a la vista de ellos.
8Por la mañana vino a mí la palabra del Señor: 9«Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, esa casa rebelde: “¿Qué estás haciendo?”. 10Diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Esta carga se refiere al príncipe en Jerusalén y a toda la casa de Israel que está en medio de ella’ ”.
11»Yo soy su señal. “Como he hecho, así se hará con ellos; irán al destierro, a la cautividad”. 12Y el príncipe, que está en medio de ellos, cargará su equipaje sobre los hombros en la oscuridad, y saldrá. Cavará un hueco en el muro para sacarlo. Cubrirá su rostro para no ver la tierra con sus ojos. 13Extenderé Mi red sobre él y quedará preso en Mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, a la tierra de los caldeos; pero no la verá, y morirá allí. 14Y a todos los que los rodean, sus servidores y todas sus tropas, los esparciré a todos los vientos y sacaré la espada tras ellos. 15Y sabrán que Yo soy el Señor cuando los disperse entre las naciones y los esparza por las tierras. 16Pero preservaré a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que Yo soy el Señor».
17Y vino a mí la palabra del Señor: 18«Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y angustia. 19Y dile a la gente de la tierra: “Así dice el Señor Dios acerca de los habitantes de Jerusalén sobre el suelo de Israel: ‘Comerán su pan con angustia y beberán su agua con terror, porque su tierra será despojada de su abundancia a causa de la violencia de todos los que habitan en ella. 20Las ciudades habitadas serán devastadas y la tierra vendrá a ser una desolación. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor’ ” ».
21Entonces vino a mí la palabra del Señor: 22«Hijo de hombre, ¿qué proverbio es ese que ustedes tienen acerca de la tierra de Israel, que dice: “Se alargan los días y desaparece toda visión”? 23Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Haré cesar este proverbio para que ya no lo usen como proverbio en Israel’. Diles, pues: ‘Se acercan los días y el cumplimiento de toda visión. 24Porque ya no habrá ninguna visión falsa ni adivinación lisonjera en medio de la casa de Israel. 25Porque Yo, el Señor, hablaré, y toda palabra que diga se cumplirá. No se demorará más, sino que en sus días, oh casa rebelde, hablaré la palabra y la cumpliré’, declara el Señor Dios” ».
26Y vino a mí la palabra del Señor: 27«Hijo de hombre, la casa de Israel dice: “La visión que él ve es para dentro de muchos días, y para tiempos lejanos él profetiza”. 28Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Ninguna de Mis palabras se demorará más. Toda palabra que diga se cumplirá’ ” », declara el Señor Dios.

Ezequiel 13

1Entonces vino a mí la palabra del Señor: 2«Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y dile a los que profetizan por su propia inspiración: “Escuchen la palabra del Señor. 3Así dice el Señor Dios: ‘¡Ay de los profetas necios que siguen su propio espíritu y no han visto nada! 4Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel. 5Ustedes no han subido a las brechas, ni han levantado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda resistir en la batalla en el día del Señor. 6Han visto falsedad y adivinación mentirosa los que dicen: “El Señor declara”, cuando el Señor no los ha enviado; no obstante, esperan el cumplimiento de su palabra. 7¿No han visto una visión falsa y han hablado una adivinación mentirosa cuando dicen: “El Señor declara”, y Yo no he hablado?’ ” ».
8Por tanto, así dice el Señor Dios: «Por cuanto han hablado falsedad y han visto mentira, por tanto, Yo estoy contra ustedes», declara el Señor Dios. 9«Y estará Mi mano contra los profetas que ven visiones falsas y hablan adivinaciones mentirosas. No estarán en el consejo de Mi pueblo, no serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarán en la tierra de Israel. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor Dios. 10Sí, porque han engañado a Mi pueblo, diciendo: “¡Paz!”, cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, ellos lo recubren con cal. 11Diles, pues, a los que lo recubren con cal, que el muro caerá; vendrá una lluvia torrencial y ustedes, piedras de granizo, caerán; y se desencadenará un viento huracanado. 12Cuando el muro haya caído, ¿no les preguntarán: “¿Dónde está la cal con que lo recubrieron?”?».
13Por tanto, así dice el Señor Dios: «En Mi enojo haré que un viento huracanado se desencadene; también por Mi ira vendrá una lluvia torrencial y granizo para consumirlo con furor. 14Así derribaré el muro que han recubierto con cal, lo echaré a tierra y quedará al descubierto su cimiento. Y cuando caiga, ustedes serán destruidos en medio de él. Así sabrán que Yo soy el Señor. 15Desahogaré así Mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y les diré: “No existe el muro ni existen los que lo recubrieron, 16ni los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusalén y que veían para ella visiones de paz cuando no había paz”, declara el Señor Dios.
17»Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan por su propia inspiración, profetiza contra ellas 18y di: “Así dice el Señor Dios: ‘¡Ay de las que cosen cintas mágicas para todas las coyunturas de la mano y hacen velos para las cabezas de personas de toda talla con el fin de cazar vidas! ¿Cazarán las vidas de Mi pueblo y preservarán sus vidas? 19Ustedes me han profanado ante Mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a algunos que no debían morir y dejando con vida a otros que no debían vivir, mintiendo a Mi pueblo que escucha la mentira’ ” ».
20Por tanto, así dice el Señor Dios: «Yo estoy contra sus cintas mágicas con las que allí cazan vidas como aves; las arrancaré de sus brazos y dejaré ir las vidas, las vidas que cazan como aves. 21También rasgaré sus velos y libraré a Mi pueblo de sus manos, y no serán más presa en sus manos. Y ustedes sabrán que Yo soy el Señor. 22Porque ustedes han entristecido el corazón del justo con falsedad, cuando Yo no lo he entristecido, y han fortalecido las manos del impío para que no se aparte de su mal camino a fin de preservar su vida. 23Por tanto, no verán más visiones falsas ni practicarán más la adivinación, y libraré a Mi pueblo de sus manos. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor».

Lucas 13

1En esa misma ocasión había allí algunos que contaron a Jesús acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. 2Él les respondió: «¿Piensan que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? 3Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente. 4¿O piensan que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 5Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente».
6Entonces Jesús les dijo esta parábola: «Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña; y fue a buscar fruto de ella y no lo halló. 7Y dijo al viñador: “Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Córtala. ¿Por qué ha de cansar la tierra?”. 8El viñador le respondió: “Señor, déjala por este año todavía, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono, 9y si da fruto el año que viene, bien; y si no, córtala” ».
10Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas un día de reposo, 11y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar. 12Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: «Mujer, has quedado libre de tu enfermedad».
13Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. 14Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en día de reposo, reaccionó diciendo a la multitud: «Hay seis días en los cuales se debe trabajar; vengan, pues, en esos días y sean sanados, y no en día de reposo».
15Entonces el Señor le respondió: «Hipócritas, ¿no desata cada uno de ustedes su buey o su asno del pesebre en día de reposo y lo lleva a beber? 16Y esta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ha tenido atada durante dieciocho largos años, ¿no debía ser libertada de esta ligadura en el día de reposo?».
17Al decir Él esto, todos Sus adversarios se avergonzaban, pero toda la multitud se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por Él.
18Entonces Jesús decía: «¿A qué es semejante el reino de Dios y con qué lo compararé? 19Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y echó en su huerto; y creció y se hizo árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas».
20Y volvió a decir: «¿A qué compararé el reino de Dios? 21Es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas (39 litros) de harina hasta que todo quedó fermentado».
22Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, mientras proseguía camino a Jerusalén. 23Alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Y Él les dijo:
24 «Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 25Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y ustedes, estando fuera, comiencen a llamar a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”. Él respondiendo, les dirá: “No sé de dónde son”. 26Entonces comenzarán a decir: “Comimos y bebimos en Tu presencia, y enseñaste en nuestras calles”; 27y Él dirá: “Les digo que no sé de dónde son; apártense de Mí, todos los que hacen iniquidad”.
28 »Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes echados fuera. 29Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30Por tanto, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».
31En ese momento llegaron unos fariseos y dijeron a Jesús: «Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar». 32Y Él les dijo: «Vayan y díganle a ese zorro: “Yo expulso demonios, y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día cumplo Mi propósito”. 33Sin embargo, debo seguir Mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
34 »¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 35Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta; y les digo que no me verán más, hasta que llegue el tiempo en que digan: “Bendito el que viene en nombre del Señor” ».

Salmo 17

Oración de David.
1Oye, oh Señor, una causa justa; atiende a mi clamor;
Presta oído a mi oración, que no es de labios engañosos.
2Que de Tu presencia venga mi vindicación;
Que Tus ojos vean lo que es justo.
3Tú has probado mi corazón,
Me has visitado de noche;
Me has puesto a prueba y nada hallaste.
He resuelto que mi boca no peque.
4En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de Tus labios
Yo me he guardado de los caminos de los violentos.
5Mis pasos se han mantenido firmes en Tus sendas.
No han resbalado mis pies.
6¶Yo te he invocado, oh Dios, porque Tú me responderás;
Inclina a mí Tu oído, escucha mi palabra.
7Muestra maravillosamente Tu misericordia,
Oh, Salvador de los que se refugian a Tu diestra
Huyendo de los que se levantan contra ellos.
8Guárdame como a la niña de Tus ojos;
Escóndeme a la sombra de Tus alas
9De los impíos que me despojan,
De mis enemigos mortales que me rodean.
10Han cerrado su insensible corazón;
Hablan arrogantemente con su boca.
11Ahora han cercado nuestros pasos;
Fijan sus ojos para echarnos por tierra,
12Como león que ansía despedazar,
Como leoncillo que acecha en los escondites.
13¶Levántate, Señor, sal a su encuentro, derríbalo;
Con Tu espada libra mi alma del impío.
14Líbrame de los hombres, con Tu mano, oh Señor,
De los hombres del mundo, cuya herencia está en esta vida,
Y cuyo vientre llenas de Tu tesoro.
Se llenan de hijos,
Y dejan lo que les abunda a sus pequeños.
15En cuanto a mí, en justicia contemplaré Tu rostro;
Al despertar, me saciaré cuando contempleTu semblante.

Proverbios 7

1Hijo mío, guarda mis palabras
Y atesora mis mandamientos contigo.
2Guarda mis mandamientos y vivirás,
Y mi enseñanza como la niña de tus ojos.
3Átalos a tus dedos,
Escríbelos en la tabla de tu corazón.
4Di a la sabiduría: «Tú eres mi hermana»,
Y llama a la inteligencia tu mejor amiga,
5Para que te guarden de la mujer extraña,
De la desconocida que lisonjea con sus palabras.
6¶Porque desde la ventana de mi casa
Miraba por la celosía,
7Y vi entre los simples,
Distinguí entre los muchachos
A un joven falto de juicio,
8Pasando por la calle, cerca de su esquina;
Iba camino de su casa,
9Al atardecer, al anochecer,
En medio de la noche y la oscuridad.
10Entonces una mujer le sale al encuentro,
Vestida como ramera y astuta de corazón.
11Es alborotadora y rebelde,
Sus pies no permanecen en casa;
12 Está ya en las calles, ya en las plazas,
Y acecha por todas las esquinas.
13Así que ella lo agarra y lo besa,
Y descarada le dice:
14«Tenía que ofrecer ofrendas de paz,
Y hoy he cumplido mis votos;
15Por eso he salido a encontrarte,
Buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.
16-»He tendido mi lecho con colchas,
Con linos de Egipto en colores.
17-»He rociado mi cama
Con mirra, áloes y canela.
18-»Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana,
Deleitémonos con caricias.
19-»Porque mi marido no está en casa,
Se ha ido a un largo viaje;
20Se ha llevado en la mano la bolsa del dinero,
Volverá a casa para la luna llena».
21Con sus palabras persuasivas lo atrae,
Lo seduce con sus labios lisonjeros.
22Al instante la sigue
Como va el buey al matadero,
O como uno en grillos al castigo de un necio,
23Hasta que una flecha le traspasa el hígado;
Como el ave que se precipita en la trampa,
Y no sabe que esto le costará la vida.
24¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y presten atención a las palabras de mi boca.
25No se desvíe tu corazón hacia sus caminos,
No te extravíes en sus sendas.
26Porque muchas son las víctimas derribadas por ella,
Y numerosos los que ha matado.
27Su casa es el camino al Seol,
Que desciende a las cámaras de la muerte.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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