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Día 321 de 365 · 17 de noviembre

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Ezequiel 20

1En el año séptimo, el día diez del mes quinto, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al Señor, y se sentaron delante de mí. 2Y vino a mí la palabra del Señor: 3«Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘¿Vienen a consultarme? Vivo Yo, que no me dejaré consultar por ustedes’ ”, declara el Señor Dios. 4¿Los juzgarás? ¿Los juzgarás, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres.
5»Diles: “Así dice el Señor Dios: ‘El día que escogí a Israel y juré a los descendientes de la casa de Jacob, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les juré: Yo soy el Señor su Dios. 6Aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que Yo había escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras. 7Y les dije: “Cada uno arroje las cosas detestables que les atraen, y no se contaminen con los ídolos de Egipto; Yo soy el Señor su Dios”. 8Pero se rebelaron contra Mí y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraían, ni abandonaron los ídolos de Egipto.
Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en medio de la tierra de Egipto. 9Pero actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, y a cuya vista me había dado a conocer sacándolos de la tierra de Egipto. 10Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto. 11Les di Mis estatutos y les hice conocer Mis decretos, por los cuales el hombre vivirá si los cumple. 12También les di Mis días de reposo por señal entre ellos y Yo, para que supieran que Yo soy el Señor, el que los santifica. 13Pero la casa de Israel se rebeló contra Mí en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y Mis días de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos. 14Pero actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.
15’También les juré en el desierto que no los llevaría a la tierra que les había dado, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras, 16porque desecharon Mis decretos, no anduvieron en Mis estatutos y profanaron Mis días de reposo, porque su corazón se iba tras sus ídolos. 17Sin embargo, Mi ojo los perdonó para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.
18’Y dije a sus hijos en el desierto: “No anden en los estatutos de sus padres, ni guarden sus decretos, ni se contaminen con sus ídolos. 19Yo soy el Señor su Dios. Anden en Mis estatutos, guarden Mis decretos y pónganlos por obra. 20Santifiquen Mis días de reposo; y que sean una señal entre Yo y ustedes, para que sepan que Yo soy el Señor su Dios”. 21Pero los hijos se rebelaron contra Mí, no anduvieron en Mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá. Además profanaron Mis días de reposo. Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en el desierto. 22Pero retiré Mi mano y actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.
23’También Yo les juré en el desierto que los dispersaría entre las naciones y los esparciría por las tierras, 24porque no habían cumplido Mis decretos, habían desechado Mis estatutos y habían profanado Mis días de reposo, y tras los ídolos de sus padres se iban sus ojos. 25También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir; 26y los declaré inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primogénitos y tuviera Yo que desolarlos, para que supieran que Yo soy el Señor’ ”.
27»Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Aun en esto me han blasfemado sus padres actuando deslealmente contra Mí. 28Cuando los traje a la tierra que había jurado darles, miraron a toda colina alta y todo árbol frondoso, y allí ofrecieron sus sacrificios y allí presentaron sus ofrendas provocativas. Allí presentaron también su aroma agradable y allí derramaron sus libaciones. 29Entonces les dije: “¿Qué es el lugar alto adonde van?”. Y se le dio el nombre de Bama hasta el día de hoy’ ”.
30»Por tanto, dile a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘¿Se contaminarán a la manera de sus padres y se prostituirán tras sus abominaciones? 31Cuando ofrecen sus ofrendas, cuando hacen pasar por el fuego a sus hijos, se contaminan con todos sus ídolos hasta el día de hoy. ¿Me dejaré consultar Yo por ustedes, casa de Israel? Vivo Yo’, declara el Señor Dios, ‘que no me dejaré consultar por ustedes. 32Y no sucederá lo que están pensando, cuando dicen: “Seremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedra”.
33’Vivo Yo’, declara el Señor Dios, ‘que con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado Yo seré rey sobre ustedes. 34Los sacaré de entre los pueblos y los reuniré de las tierras donde están dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado; 35y los llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con ustedes cara a cara. 36Como entré en juicio con sus padres en el desierto de la tierra de Egipto, así entraré en juicio con ustedes’, declara el Señor Dios. 37‘Los haré pasar bajo la vara y los haré entrar en el vínculo del pacto; 38y separaré de ustedes a los rebeldes, a los que han transgredido contra Mí; y los sacaré de la tierra donde peregrinan, pero no entrarán en la tierra de Israel. Y ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
39’En cuanto a ustedes, casa de Israel’, así dice el Señor Dios, ‘Vaya cada uno a servir a sus ídolos; pero más tarde ciertamente me escucharán y no profanarán más Mi santo nombre con sus ofrendas y con sus ídolos. 40Porque en Mi santo monte, en el alto monte de Israel’, declara el Señor Dios, ‘allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra. Allí los aceptaré y allí reclamaré sus ofrendas y las primicias de sus dones con todas sus cosas sagradas. 41Como aroma agradable los aceptaré, cuando los haya sacado de entre los pueblos y los haya recogido de las tierras donde están dispersos. Mostraré Mi santidad entre ustedes a la vista de las naciones. 42Y ustedes sabrán que Yo soy el Señor, cuando los traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a sus padres. 43Allí se acordarán de sus caminos y de todas sus obras con las que se han contaminado, y se aborrecerán a ustedes mismos por todas las iniquidades que han cometido. 44Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando actúe con ustedes en consideración a Mi nombre, y no conforme a sus malos caminos ni conforme a sus perversas obras, casa de Israel’, declara el Señor Dios” ».
45 Y vino a mí la palabra del Señor: 46«Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev, 47y dile al bosque del Neguev: “Oye la palabra del Señor. Así dice el Señor Dios: ‘Voy a prenderte un fuego que consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco. No se apagará la llama abrasadora, y por ella será quemada toda la superficie, de sur a norte. 48Y toda carne verá que Yo, el Señor, lo he encendido; no se apagará’ ” ». 49Entonces dije: «¡Ah, Señor Dios! Ellos dicen de mí: “¿No habla este más queparábolas?” ».

Ezequiel 21

1 Y vino a mí la palabra del Señor: 2«Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusalén y habla contra los santuarios, profetiza contra la tierra de Israel, 3y dile a la tierra de Israel: “Así dice el Señor: ‘Yo estoy contra ti. Sacaré Mi espada de la vaina y cortaré de ti al justo y al impío. 4Puesto que he de cortar de ti al justo y al impío, por tanto Mi espada saldrá de la vaina contra toda carne desde el sur hasta el norte. 5Así sabrá toda carne que Yo, el Señor, he sacado Mi espada de la vaina. No volverá más a su vaina’ ”.
6»Y tú, hijo de hombre, gime con corazón quebrantado; con amargura gemirás a la vista de ellos. 7Y cuando te digan: “¿Por qué gimes?”, dirás: “Por la noticia que viene, todo corazón desfallecerá, toda mano se debilitará, todo espíritu se apagará y toda rodilla flaqueará. Porque viene y sucederá”, declara el Señor Dios». 8De nuevo vino a mí la palabra del Señor: 9«Hijo de hombre, profetiza y proclama: “Así dice el Señor”. Proclama:
“Espada, espada afilada
Y también pulida.
10-”Para la matanza ha sido afilada,
Para brillar como el rayo ha sido pulida”.
¿Acaso hemos de alegrarnos, cuando el cetro de Mi hijo desprecia toda vara?
11-»Es dada para que sea pulida, para que sea empuñada;
Ha sido afilada la espada, ha sido pulida,
Para ponerla en manos del matador.
12-»Clama y gime, hijo de hombre,
Porque ella está contra Mi pueblo,
Está contra todos los príncipes de Israel;
Ellos son entregados a la espada junto con Mi pueblo;
Por tanto, golpéate el muslo.
13Porque la prueba está hecha; ¿y qué, si el cetro mismo que desprecia la espada deja de existir?», declara el Señor Dios.
14¶«Tú, pues, hijo de hombre, profetiza y bate palmas;
Sea la espada duplicada y triplicada,
La espada para los muertos.
Es la espada de la gran víctima,
Que los tiene rodeados,
15Para que sus corazones se acobarden y caigan muchos.
En todas sus puertas he puesto la espada reluciente.
¡Ah!, hecha para centellear,
Pulida para la matanza.
16-»Muéstrate afilada, ve a la derecha; prepárate, ve a la izquierda,
Adondequiera que tu filo sea dirigido.
17-»También Yo batiré palmas,
Y aplacaré Mi furor.
Yo, el Señor, he hablado».
18Y vino a mí la palabra del Señor: 19«Tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; ambos saldrán de una misma tierra. Haz una señal y ponla al comienzo del camino a la ciudad. 20Trazarás el camino por donde venga la espada hacia Rabá de los amonitas, y hacia Judá, que en Jerusalén tiene su fortaleza. 21Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la bifurcación del camino, al comienzo de los dos caminos, para emplear la adivinación. Sacude las flechas, consulta con los ídolos domésticos, observa el hígado. 22En su mano derecha estaba la adivinación: Jerusalén. ¡A colocar arietes, a llamar a la matanza, a alzar la voz en grito de guerra, a poner arietes contra las puertas, a levantar terraplenes, a edificar muro de asedio! 23Pero fue para los judíos como adivinación falsa a sus ojos, pues habían hecho juramentos solemnes. Pero él les hará recordar su iniquidad y serán apresados.
24»Por tanto, así dice el Señor Dios: “Por cuanto han hecho que su iniquidad sea recordada poniendo al descubierto sus transgresiones, de modo que se manifiestan sus pecados en todas sus obras, por cuanto han sido recordados, serán apresados por su mano. 25Y tú, infame y malvado príncipe de Israel, cuyo día ha llegado, la hora del castigo final”, 26así dice el Señor Dios: “Quítate la tiara y depón la corona; esto cambiará. Lo humilde será exaltado y lo exaltado será humillado. 27A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré; tampoco esto sucederá hasta que venga Aquel a quien pertenece el derecho, y a quien Yo se lo daré”.
28»Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: “Así dice el Señor Dios acerca de los amonitas y de su oprobio”. Dirás: “La espada, la espada está desenvainada, para la matanza está pulida, para hacer exterminio, para centellear 29(mientras ellos ven para ti visiones falsas, mientras adivinan para ti mentiras), para ponerla sobre los cuellos de los infames malvados cuyo día ha llegado en la hora del castigo final. 30Vuélvela a su vaina. En el lugar donde fuiste creada, en tu tierra de origen, te juzgaré. 31Y derramaré sobre ti Mi indignación, soplaré sobre ti el fuego de Mi furor y te entregaré en mano de hombres brutales, expertos en destrucción. 32Serás pasto del fuego, tu sangre quedará en medio de la tierra. No quedará memoria de ti, porque Yo, el Señor, he hablado” ».

Lucas 17

1Jesús dijo a Sus discípulos: «Es inevitable que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vienen! 2Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeños. 3¡Tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. 4Y si peca contra ti siete veces al día, y vuelve a ti siete veces, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo».
5Los apóstoles dijeron al Señor: «¡Auméntanos la fe!». 6Entonces el Señor dijo: «Si tuvieran fe como un grano de mostaza, dirían a este sicómoro: “Desarráigate y plántate en el mar”, y les obedecería.
7 »¿Quién de ustedes tiene un siervo arando o pastoreando ovejas, y cuando regresa del campo, le dice: “Ven enseguida y siéntate a comer”? 8¿No le dirá más bien: “Prepárame algo para cenar, y vístete adecuadamente, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después comerás y beberás tú”? 9¿Acaso le da las gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó? 10Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha ordenado, digan: “Siervos inútiles somos; hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho” ».
11Aconteció que mientras Jesús iba camino a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea, 12y al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia, 13y gritaron: «¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros!».
14Cuando Él los vio, les dijo: «Vayan y muéstrense a los sacerdotes». Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios. 15Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz. 16Cayó sobre su rostro a los pies de Jesús, y le dio gracias; y este era samaritano. 17Jesús le preguntó: «¿No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?». 19Entonces le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha sanado».
20Habiendo preguntado los fariseos a Jesús cuándo vendría el reino de Dios, Él les respondió: «El reino de Dios no viene con señales visibles, 21ni dirán: “¡Miren, aquí está!” o: “¡Allí está!”. Porque, el reino de Dios está entre ustedes».
22Y a los discípulos les dijo: «Vendrán días cuando ustedes ansiarán ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo verán. 23Y les dirán: “¡Miren allí! ¡Miren aquí!”. No vayan, ni corran tras ellos. 24Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en Su día. 25Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación.
26 »Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. 27Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.
28 »Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; 29pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos.
30 »Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado. 31En ese día, el que esté en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a llevárselos; y de igual modo, el que esté en el campo no vuelva atrás. 32Acuérdense de la mujer de Lot. 33Todo el que procure preservar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la conservará. 34Les digo que en aquella noche dos estarán en una cama; uno será tomado y el otro será dejado. 35Dos mujeres estarán moliendo en el mismo lugar; una será tomada y la otra será dejada. 36Dos estarán en el campo; uno será tomado y el otro será dejado».
37Respondiendo ellos, le dijeron*: «¿Dónde, Señor?». Y Él les dijo: «Donde esté el cuerpo, allí también se juntarán los buitres».

Salmo 21

Para el director del coro. Salmo de David.
1Oh Señor, en Tu fortaleza se alegrará el rey,
¡Y cuánto se regocijará en Tu salvación!
2Tú le has dado el deseo de su corazón,
Y no le has negado la petición de sus labios. (Selah)
3Porque le sales al encuentro con bendiciones de bien;
Corona de oro fino colocas en su cabeza.
4Vida te pidió y Tú se la diste,
Largura de días eternamente y para siempre.
5Grande es su gloria por Tu salvación,
Esplendor y majestad has puesto sobre él.
6Pues le haces bienaventurado para siempre;
Con Tu presencia le deleitas con alegría.
7¶Porque el rey confía en el Señor,
Y por la misericordia del Altísimo no será conmovido.
8Hallará Tu mano a todos Tus enemigos;
Tu diestra hallará a aquellos que te odian.
9Los harás como horno encendido en el tiempo de Tu enojo.
El Señor en Su ira los devorará,
Y fuego los consumirá.
10Su descendencia destruirás de la superficie de la tierra,
Y sus descendientes de entre los hijos de los hombres.
11Aunque intentaron el mal contra Ti,
Y fraguaron una conspiración,
No prevalecerán,
12Pues Tú los pondrás en fuga,
Apuntarás a sus rostros con Tu arco.
13Engrandécete, oh Señor, en Tu poder;
Cantaremos y alabaremos Tu poderío.

Proverbios 11

1La balanza falsa es abominación al Señor,
Pero el peso cabal es Su deleite.
2Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Pero la sabiduría está con los humildes.
3La integridad de los rectos los guiará,
Pero la perversidad de los traidores los destruirá.
4De nada sirven las riquezas el día de la ira,
Pero la justicia libra de la muerte.
5La justicia del íntegro enderezará su camino,
Pero el impío caerá por su propia impiedad.
6La justicia de los rectos los librará,
Pero los traidores en su codicia serán atrapados.
7Cuando muere el hombre impío, su esperanza se acaba,
Y la expectación de los poderosos perece.
8El justo es librado de tribulación,
Y el impío toma su lugar.
9Con la boca el impío destruye a su prójimo,
Pero por el conocimiento los justos serán librados.
10Con el bien de los justos, se regocija la ciudad,
Y cuando perecen los impíos, hay gritos de alegría.
11Por la bendición de los rectos, se enaltece la ciudad,
Pero por la boca de los impíos, es derribada.
12El que desprecia a su prójimo carece de entendimiento,
Pero el hombre prudente guarda silencio.
13El que anda en chismes revela secretos,
Pero el de espíritu leal oculta las cosas.
14Donde no hay buen consejo, el pueblo cae,
Pero en la abundancia de consejeros está la victoria.
15Ciertamente sufrirá el que sale fiador por un extraño,
Pero el que odia salir fiador está seguro.
16La mujer agraciada alcanza honra,
Y los poderosos alcanzan riquezas.
17El hombre misericordioso se hace bien a sí mismo,
Pero el cruel a sí mismo se hace daño.
18El impío gana salario engañoso,
Pero el que siembra justicia recibe verdadera recompensa.
19El que persiste en la justicia alcanzará la vida,
Y el que va en pos del mal, su propia muerte.
20Los de corazón perverso son abominación al Señor,
Pero los de camino intachable son Su deleite.
21Ciertamente el malvado no quedará sin castigo,
Pero la descendencia de los justos será librada.
22Como anillo de oro en el hocico de un cerdo
Es la mujer hermosa que carece de discreción.
23El deseo de los justos es solo el bien,
Pero la esperanza de los malvados es la ira.
24Hay quien reparte, y le es añadido más,
Y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menos.
25El alma generosa será prosperada,
Y el que riega será también regado.
26Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá,
Pero habrá bendición sobre la cabeza del que lo vende.
27El que con diligencia busca el bien, se procura favor,
Pero el que busca el mal, este le vendrá.
28El que confía en sus riquezas, caerá,
Pero los justos prosperarán como la hoja verde.
29El que turba su casa, heredará viento,
Y el necio será siervo del sabio de corazón.
30El fruto del justo es árbol de vida,
Y el que gana almas es sabio.
31Si el justo es recompensado en la tierra,
¡Cuánto más el impío y el pecador!

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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