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Día 322 de 365 · 18 de noviembre

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Ezequiel 22

1Y vino a mí la palabra del Señor: 2«Tú, hijo de hombre, ¿Vas a juzgar? ¿Vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Hazle saber todas sus abominaciones. 3Dirás: “Así dice el Señor Dios: ‘¡Ciudad que derrama sangre en medio de sí misma para que llegue su hora, y que se hace ídolos para contaminarse! 4Por la sangre que has derramado te has hecho culpable, y con los ídolos que has hecho te has contaminado. Has hecho que se acerque tu día y has llegado al término de tus años. Por tanto te he hecho oprobio de las naciones y objeto de burla de todas las tierras. 5Las que están cerca de ti y las que están lejos se burlarán de ti, ciudad de mala fama, llena de confusión.
6’Los príncipes de Israel, cada uno según su poder, han estado en ti para derramar sangre. 7En ti despreciaron al padre y a la madre, en medio de ti trataron con violencia al extranjero, y en ti oprimieron al huérfano y a la viuda. 8Has despreciado Mis cosas sagradas y has profanado Mis días de reposo. 9En ti han estado calumniadores para derramar sangre y en ti han comido en los santuarios de los montes. En ti han cometido perversidades. 10En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación. 11Uno ha cometido abominación con la mujer de su prójimo, otro ha manchado a su nuera con lascivia, y en ti otro ha humillado a su hermana, la hija de su padre. 12En ti se ha recibido soborno para derramar sangre; has tomado interés y usura, y has dañado a tus prójimos, extorsionándolos y de Mí te has olvidado’, declara el Señor Dios.
13‘Por eso voy a batir palmas contra las ganancias deshonestas que has adquirido y contra el derramamiento de sangre que hay en medio de ti. 14¿Aguantará tu corazón o serán fuertes tus manos en los días que Yo actúe contra ti? Yo, el Señor, he hablado y lo haré. 15Yo te dispersaré entre las naciones, te esparciré por las tierras y haré desaparecer de ti tu inmundicia. 16Y por ti misma quedarás profanada a la vista de las naciones; y sabrás que Yo soy el Señor’ ” ».
17Y vino a mí la palabra del Señor: 18«Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido en escoria para Mí. Todos ellos son bronce, estaño, hierro y plomo en medio del horno; escoria de plata son. 19Por tanto, así dice el Señor Dios: “Por cuanto todos ustedes se han convertido en basura, por tanto, los voy a reunir en medio de Jerusalén. 20Como se junta plata, bronce, hierro, plomo y estaño en medio del horno, y se atiza el fuego en él para fundirlos, así los juntaré Yo en Mi ira y en Mi furor, los pondré allí y los fundiré. 21Los reuniré y atizaré sobre ustedes el fuego de Mi furor, y serán fundidos en medio de Jerusalén. 22Como se funde la plata en el horno, así serán fundidos ustedes en medio de la ciudad; y sabrán que Yo, el Señor, he derramado Mi furor sobre ustedes” ».
23Y vino a mí la palabra del Señor: 24«Hijo de hombre, dile a Israel: “Tú eres tierra que no ha sido lavada ni mojada con la lluvia el día de la indignación”. 25Hay conspiración de sus profetas en medio de Jerusalén, como león rugiente que desgarra la presa. Han devorado almas, de las riquezas y cosas preciosas se han apoderado, las viudas se han multiplicado en medio de ella. 26Sus sacerdotes han violado Mi ley y han profanado Mis cosas sagradas; entre lo sagrado y lo profano no han hecho diferencia, y entre lo inmundo y lo limpio no han enseñado a distinguir; han escondido sus ojos de Mis días de reposo, y he sido profanado entre ellos.
27»Sus príncipes en medio de la ciudad son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre y destruyendo vidas para obtener ganancias injustas. 28Y sus profetas los han recubierto con cal, viendo visiones falsas y adivinándoles mentiras, diciendo: “Así dice el Señor Dios”, cuando el Señor no ha hablado. 29Las gentes de la tierra han hecho violencia y cometido robo, han oprimido al pobre y al necesitado y han maltratado injustamente al extranjero. 30Busqué entre ellos alguien que levantara un muro y se pusiera en pie en la brecha delante de Mí a favor de la tierra, para que Yo no la destruyera, pero no lo hallé. 31He derramado, pues, Mi indignación sobre ellos; con el fuego de Mi furor los he consumido; he hecho recaer su conducta sobre sus cabezas», declara el Señor Dios.

Ezequiel 23

1Y vino a mí la palabra del Señor: 2«Hijo de hombre, había dos mujeres, hijas de una misma madre, 3que se prostituyeron en Egipto; se prostituyeron en su juventud. Allí fueron tocados sus pechos y allí fueron acariciados sus senos virginales. 4Sus nombres eran Aholá, la mayor, y Aholibá, su hermana. Vinieron a ser Mías y dieron a luz hijos e hijas. Y en cuanto a sus nombres, Aholá es Samaria y Aholibá es Jerusalén.
5»Aholá se prostituyó cuando era Mía; y se apasionó de sus amantes, los asirios, vecinos suyos, 6vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jóvenes apuestos, jinetes montados a caballo. 7Ella cometió sus prostituciones con ellos, con lo más selecto de los asirios; y con todos los que se había apasionado, con todos sus ídolos se contaminó. 8Y no abandonó sus prostituciones de cuando estaba en Egipto; pues en su juventud muchos se habían acostado, y acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella su pasión. 9Por tanto, la entregué en manos de sus amantes, en mano de los asirios, de los que se había apasionado. 10Ellos descubrieron su desnudez, se llevaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y vino a ser ejemplo para las mujeres, pues se ejecutaron juicios contra ella.
11»Aunque su hermana Aholibá vio esto, se corrompió en su pasión más que ella, y sus prostituciones fueron mayores que las prostituciones de su hermana. 12Se apasionó de los asirios, gobernadores y oficiales, vecinos suyos, lujosamente vestidos, jinetes montados a caballo, todos ellos jóvenes apuestos. 13Y vi que ella se había contaminado; un mismo camino habían seguido las dos. 14Pero Aholibá aumentó sus prostituciones. Vio hombres pintados en la pared, figuras de caldeos pintadas de rojo, 15ceñidos sus lomos con cinturones y amplios turbantes en sus cabezas, con aspecto de oficiales todos ellos, semejantes a los babilonios de Caldea, tierra de su nacimiento. 16Cuando los vio se apasionó de ellos y les envió mensajeros a Caldea. 17Y vinieron a ella los babilonios, al lecho de amores, y la contaminaron con sus prostituciones. Y después de haber sido contaminada con ellos, su alma se hastió de ellos. 18Reveló sus prostituciones y exhibió su desnudez; entonces me hastié de ella como me había hastiado de su hermana. 19Sin embargo, ella multiplicó sus prostituciones, recordando los días de su juventud, cuando se prostituía en la tierra de Egipto. 20Y se apasionó de sus amantes, cuya carne es como la carne de los asnos y cuyo flujo es como el flujo de los caballos. 21Anhelaste así la lujuria de tu juventud, cuando los egipcios tocaban tu seno, acariciando los pechos de tu juventud.
22»Por tanto, Aholibá, así dice el Señor Dios: “Voy a provocar contra ti a tus amantes, de los que te alejaste, y los traeré contra ti de todos lados: 23los babilonios y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y con ellos todos los asirios, jóvenes apuestos, todos ellos gobernadores y oficiales, capitanes y hombres de renombre, todos montados a caballo. 24Vendrán contra ti con armas, carros y carretas, y con multitud de pueblos. Se apostarán contra ti de todos lados con broquel, escudo y casco. A ellos les encargaré el juicio y ellos te juzgarán conforme a sus costumbres. 25Pondré Mi celo contra ti, y te tratarán con furor. Te arrancarán la nariz y las orejas, y tus sobrevivientes caerán a espada; te quitarán tus hijos y tus hijas, y los que queden serán consumidos por el fuego. 26También te despojarán de tus vestidos y te quitarán tus bellas joyas. 27Así pondré fin a tu lujuria y a tu prostitución traídas de la tierra de Egipto, y no levantarás más tus ojos hacia ellos ni recordarás más a Egipto”.
28»Porque así dice el Señor Dios: “Voy a entregarte en manos de los que odias, en manos de aquellos de los que te alejaste. 29Ellos te tratarán con odio, te quitarán todas tus posesiones y te dejarán desnuda y descubierta. Y será descubierta la vergüenza de tus prostituciones; tanto tu lujuria como tus prostituciones. 30Estas cosas se harán contigo porque te has prostituido con las naciones, porque te has contaminado con sus ídolos. 31Has andado en el camino de tu hermana; por tanto, pondré su copa en tu mano”. 32Así dice el Señor Dios:
“Beberás la copa de tu hermana,
Que es honda y ancha;
Servirá de risa y de escarnio
Porque es de gran capacidad.
33-”De embriaguez y de dolor te llenarás.
La copa de horror y desolación
Es la copa de tu hermana Samaria.
34-”La beberás y la agotarás;
Roerás sus fragmentos,
Y te desgarrarás los pechos.
Porque Yo he hablado”, declara el Señor Dios. 35Por tanto, así dice el Señor Dios: “Porque me has olvidado y me has arrojado a tus espaldas, carga ahora con el castigo de tu lujuria y de tus prostituciones” ».
36También me dijo el Señor: «Hijo de hombre, ¿juzgarás a Aholá y a Aholibá? Entonces hazles saber sus abominaciones. 37Porque ambas han cometido adulterio y hay sangre en sus manos. Han cometido adulterio con sus ídolos, y aun a sus hijos, que dieron a luz para Mí, han hecho pasar por el fuego como alimento para los ídolos. 38Además me han hecho esto: han contaminado Mi santuario en ese día y han profanado Mis días de reposo. 39Después de sacrificar sus hijos a sus ídolos, entraron en Mi santuario el mismo día para profanarlo. Eso fue lo que hicieron en medio de Mi casa.
40»Aún más, mandaron a buscar hombres que vinieran de lejos, a quienes se les envió un mensajero, y vinieron. Para ellos te bañaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos. 41Luego te sentaste en un suntuoso diván ante el cual estaba preparada una mesa en la que habías puesto Mi incienso y Mi aceite.
42»El ruido de una multitud despreocupada se oía allí, multitud de hombres, bebedores traídos del desierto. Y pusieron brazaletes en las manos de las mujeres y hermosas coronas sobre sus cabezas. 43Entonces dije acerca de aquella que estaba consumida por sus adulterios: “¿Cometerán ahora fornicaciones con ella, estando ella así?”. 44Y se llegaron a ella como quien se llega a una ramera. Así se llegaron a Aholá y a Aholibá, mujeres depravadas. 45Pero los hombres justos los juzgarán en el juicio de las adúlteras y en el juicio de las mujeres que derraman sangre, por ser ellas adúlteras y haber sangre en sus manos.
46»Porque así dice el Señor Dios: “Tráigase una multitud contra ellas, y sean entregadas al terror y al pillaje. 47La multitud las apedreará y las cortará con sus espadas. Matarán a sus hijos y a sus hijas y prenderán fuego a sus casas. 48Así haré cesar la lascivia de la tierra, y todas las mujeres serán advertidas y no cometerán lascivia como ustedes. 49Y recaerá su lascivia sobre ambas, y cargarán el castigo de haber adorado a sus ídolos. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor Dios” ».

Lucas 18

1Jesús les contó una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer: 2«Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. 3También había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: “Hágame usted justicia de mi adversario”. 4Por algún tiempo el juez no quiso, pero después dijo para sí: “Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, 5sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia” ».
6El Señor dijo: «Escuchen lo que dijo* el juez injusto. 7¿Y no hará Dios justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? 8Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?».
9Dijo también Jesús esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 10«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 11El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano”. 13Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de mí, pecador”.
14 »Les digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido».
15Y traían a Jesús aun a los niños muy pequeños para que los tocara. Al ver esto los discípulos, los reprendían. 16Pero Jesús, llamándolos a su lado, dijo: «Dejen que los niños vengan a Mí, y no se lo impidan, porque de los que son como estos es el reino de Dios. 17En verdad les digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
18Cierto hombre prominente le preguntó a Jesús: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
19Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 20Tú sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no hurtes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre” ». 21«Todo esto lo he guardado desde mi juventud», dijo el hombre.
22Cuando Jesús oyó esto, le dijo: «Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme». 23Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico.
24Mirándolo Jesús, dijo: «¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios». 26Los que oyeron esto, dijeron: «¿Y quién podrá salvarse?». 27«Lo imposible para los hombres es posible para Dios», respondió Jesús.
28Y Pedro dijo: «Nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido». 29Entonces Él les contestó: «En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, 30que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna».
31Tomando aparte a los doce discípulos, Jesús les dijo: «Miren, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre. 32Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupido; 33y lo azotarán, y después lo matarán, y al tercer día resucitará». 34Pero ellos no comprendieron nada de esto. Este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía.
35Aconteció que al acercarse Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando. 36Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. 37Y le informaron que pasaba Jesús de Nazaret. 38Entonces gritó: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!».
39Y los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mí!». 40Jesús se detuvo y ordenó que lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le preguntó: 41«¿Qué deseas que haga por ti?». «Señor, que recobre la vista», contestó el ciego. 42Jesús entonces le dijo: «Recibe la vista, tu fe te ha sanado».
43Al instante recobró la vista y lo seguía glorificando a Dios. Cuando toda la gente vio aquello,dieron gloria a Dios.

Salmo 22

Para el director del coro; sobre Ajelet Hasahar. Salmo de David.
1Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, de día clamo y no respondes;
Y de noche, pero no hay para mí reposo.
3Sin embargo, Tú eres santo,
Que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En Ti confiaron nuestros padres;
Confiaron, y Tú los libraste.
5A Ti clamaron, y fueron librados;
En Ti confiaron, y no fueron decepcionados.
6¶Pero yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7Todos los que me ven, de mí se burlan;
Hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo:
8Que se encomiende al Señor; que Él lo libre;
Que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita.
9¶Porque Tú me sacaste del seno materno;
Me hiciste confiar estando a los pechos de mi madre.
10A Ti fui entregado desde mi nacimiento;
Desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios.
11¶No estés lejos de mí, porque la angustia está cerca,
Pues no hay nadie que ayude.
12Muchos toros me han rodeado;
Toros fuertes de Basán me han cercado.
13Ávidos abren su boca contra mí,
Como un león que despedaza y ruge.
14Soy derramado como agua,
Y todos mis huesos están descoyuntados;
Mi corazón es como cera;
Se derrite en medio de mis entrañas.
15Como un tiesto se ha secado mi vigor,
Y la lengua se me pega al paladar;
Me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malhechores;
Me horadaron las manos y los pies.
17Puedo contar todos mis huesos;
Ellos me miran, me observan.
18Se reparten entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echan suertes.
19¶Pero Tú, oh Señor, no estés lejos;
Fuerza mía, apresúrate a socorrerme.
20Libra mi alma de la espada,
Mi única vida de las garras del perro.
21Sálvame de la boca del león
Y de los cuernos de los búfalos; respóndeme.
22¶Hablaré de Tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.
23Los que temen al Señor, alábenlo;
Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo,
Témanlo, descendencia toda de Israel.
24Porque Él no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado,
Ni le ha escondido Su rostro;
Sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó.
25¶De Ti viene mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos cumpliré delante de los que le temen.
26Los pobres comerán y se saciarán;
Los que buscan al Señor, lo alabarán.
¡Viva para siempre el corazón de ustedes!
27Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al Señor,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de Ti.
28Porque del Señor es el reino,
Y Él gobierna las naciones.
29Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán;
Se postrarán ante Él todos los que descienden al polvo,
Aun aquel que no puede conservar viva su alma.
30La posteridad le servirá;
Esto se dirá del Señor hasta la generación venidera.
31Vendrán y anunciarán Su justicia;
A un pueblo por nacer, anunciarán que Él ha hecho esto.

Proverbios 12

1El que ama la instrucción ama el conocimiento,
Pero el que odia la reprensión es torpe.
2El bueno alcanzará el favor del Señor,
Pero Él condenará al hombre de malos designios.
3El hombre no se afianzará por medio de la impiedad,
Y la raíz de los justos no será removida.
4La mujer virtuosa es corona de su marido,
Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.
5Los pensamientos de los justos son rectos,
Los consejos de los impíos, engañosos.
6Las palabras de los impíos son asechanzas sangrientas,
Pero a los rectos su boca los librará.
7Los impíos son derribados y ya no existen,
Pero la casa de los justos permanecerá.
8El hombre será alabado conforme a su discernimiento,
Pero el perverso de corazón será despreciado.
9Más vale el poco estimado que tiene siervo,
Que el que se alaba y carece de pan.
10El justo se preocupa de la vida de su ganado,
Pero las entrañas de los impíos son crueles.
11El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
12El impío codicia el botín de los malos,
Pero la raíz de los justos da fruto.
13En la transgresión de sus labios se enreda el malvado,
Pero el justo escapará del apuro.
14Por el fruto de su boca cada uno se saciará de bien,
Y las obras de las manos del hombre volverán a él.
15El camino del necio es recto a sus propios ojos,
Pero el que escucha consejos es sabio.
16El enojo del necio se conoce al instante,
Pero el prudente oculta la deshonra.
17El que habla verdad declara lo que es justo,
Pero el testigo falso, falsedad.
18Hay quien habla sin tino como golpes de espada,
Pero la lengua de los sabios sana.
19Los labios veraces permanecerán para siempre,
Pero la lengua mentirosa, solo por un momento.
20Hay engaño en el corazón de los que traman el mal,
Pero gozo en los consejeros de paz.
21Ningún daño sobreviene al justo,
Pero los impíos están llenos de pesares.
22Los labios mentirosos son abominación al Señor,
Pero los que obran fielmente son Su deleite.
23El hombre prudente oculta su conocimiento,
Pero el corazón de los necios proclama su necedad.
24La mano de los diligentes gobernará,
Pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados.
25La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime,
Pero la buena palabra lo alegra.
26El justo es guía para su prójimo,
Pero el camino de los impíos los extravía.
27El indolente no asa su presa,
Pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.
28En la senda de la justicia está la vida,
Y en sucamino no hay muerte.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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