DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 326 de 365 · 22 de noviembre

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Ezequiel 30

1De nuevo vino a mí la palabra del Señor:
2«Hijo de hombre, profetiza y di: “Así dice el Señor Dios:
‘Giman: “¡Ay de aquel día!”.
3-’Porque cerca está el día,
Sí, está cerca el día del Señor;
Día de nubarrones,
La hora de las naciones.
4-’La espada vendrá sobre Egipto
Y habrá angustia en Etiopía,
Cuando caigan traspasados en Egipto,
Se lleven sus riquezas
Y sean derribados sus cimientos.
5Etiopía, Put, Lud, toda Arabia, Libia, y el pueblo de la tierra en alianza caerán a espada con ellos’.
6”Así dice el Señor:
‘Ciertamente caerán los que apoyan a Egipto,
Y se vendrá abajo el orgullo de su poder.
Desde Migdol hasta Sevene
Caerán a espada con él’,
Declara el Señor Dios.
7‘Estarán desolados
En medio de las tierras desoladas,
Y sus ciudades, en medio de las ciudades estarán devastadas.
8-’Y sabrán que Yo soy el Señor,
Cuando ponga fuego a Egipto
Y sean destrozados todos los que le ayudan.
9Aquel día saldrán de Mi presencia mensajeros en naves para aterrorizar a la confiada Etiopía; y vendrá angustia sobre ellos como en el día de Egipto. Ciertamente, ese día viene’. 10Así dice el Señor Dios:
‘Voy a acabar con la multitud de Egipto
Por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
11-’Nabucodonosor, y su pueblo con él,
La más cruel de las naciones,
Será traída para destruir la tierra;
Sacarán sus espadas contra Egipto
Y llenarán de traspasados la tierra.
12-’Convertiré en sequedal los canales del Nilo
Y venderé la tierra en manos de malvados.
Desolaré la tierra
Y cuanto hay en ella por mano de extraños.
Yo, el Señor, he hablado’.
13”Así dice el Señor Dios:
‘Destruiré también los ídolos
Y haré cesar las imágenes de Menfis.
Ya no habrá príncipe en la tierra de Egipto,
Y pondré temor en la tierra de Egipto.
14-’Asolaré a Patros,
Pondré fuego en Zoán,
Y ejecutaré juicios contra Tebas.
15-’Derramaré Mi furor sobre Sin,
La fortaleza de Egipto;
También exterminaré a la multitud de Tebas.
16-’Y pondré fuego en Egipto;
Sin se retorcerá de dolor,
Tebas será destruida,
Y Menfis tendrá angustias cada día.
17-’Los jóvenes de On y de Pi Beset
Caerán a espada,
Y las mujeres irán al cautiverio.
18-’En Tafnes el día se oscurecerá
Cuando Yo quiebre allí los yugos de Egipto,
Y cesará en ella la soberbia de su poderío;
Una nube la cubrirá,
Y sus hijas irán al cautiverio.
19-’Así ejecutaré juicios en Egipto,
Y sabrán que Yo soy el Señor’ ” ».
20En el año undécimo, el mes primero, el día séptimo del mes, vino a mí la palabra del Señor: 21«Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón, rey de Egipto, y no ha sido vendado para curarlo, ni ligado con vendas de modo que cobre fuerzas para empuñar la espada. 22Por tanto, así dice el Señor Dios: “Yo estoy en contra de Faraón, rey de Egipto. Quebraré sus brazos, tanto el fuerte como el fracturado, y haré que la espada caiga de su mano. 23Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras. 24Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré Mi espada en su mano; y quebraré los brazos de Faraón, que delante de Nabucodonosor gemirá con gemidos de un mal herido. 25Fortaleceré, pues, los brazos del rey de Babilonia, pero los brazos de Faraón caerán. Entonces sabrán que Yo soy el Señor, cuando ponga Mi espada en la mano del rey de Babilonia y él la esgrima contra la tierra de Egipto. 26Cuando Yo disperse a los egipcios entre las naciones y los esparza por las tierras, entonces sabrán que Yo soy el Señor” ».

Ezequiel 31

1En el año undécimo, el mes tercero, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor: 2«Hijo de hombre, dile a Faraón, rey de Egipto, y a su multitud:
“¿A quién te pareces en tu grandeza?
3-”Recuerda que Asiria era un cedro en el Líbano
De hermosas ramas y frondoso, de sombra abundante
Y de elevada altura,
Y su copa estaba entre las nubes.
4-”Las aguas lo hicieron crecer y las corrientes profundas lo encumbraron;
Con sus ríos se extendía alrededor del lugar donde estaba plantado,
Y enviaba sus corrientes a todos los árboles del campo.
5-”Por eso su altura era mayor que la de todos los árboles del campo.
Se multiplicaban sus ramas y se alargaba su ramaje,
Extendiéndose a causa de las muchas aguas.
6-”En sus ramas anidaban todas las aves del cielo,
Bajo su ramaje parían todas las bestias del campo,
Y a su sombra habitaban todas las grandes naciones.
7-”Era, pues, hermoso en su grandeza, por la extensión de sus ramas;
Porque sus raíces estaban junto a muchas aguas.
8-”Los cedros no lo igualaban en el huerto de Dios;
Los cipreses no se podían comparar con su ramaje,
Y los plátanos no igualaban sus ramas.
Ningún árbol en el huerto de Dios podía compararse a él en su hermosura.
9-”Hermoso lo hice por la multitud de sus ramas,
Y lo envidiaban todos los árboles del Edén que estaban en el huerto de Dios.
10”Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Porque es de elevada altura, y ha puesto su copa entre las nubes, y su corazón es altivo por su altura, 11lo entregaré, pues, en manos de un déspota de las naciones que lo tratará con dureza. Conforme a su maldad lo he echado fuera. 12Y extranjeros, los más crueles de entre las naciones, lo han derribado y abandonado. Sus ramas han caído sobre los montes y en todos los valles, y su ramaje ha sido quebrado en todas las barrancas de la tierra. Todos los pueblos de la tierra se han retirado de su sombra y lo han abandonado. 13Sobre sus ruinas habitarán todas las aves del cielo, y sobre su ramaje derribado estarán todas las bestias del campo, 14para que no se exalten en su altura ninguno de los árboles junto a las aguas, ni alcen su copa entre las nubes, ni confíen en su altura sus poderosos bien regados. Porque todos han sido entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, entre los hijos de los hombres con los que descienden a la fosa’.
15”Así dice el Señor Dios: ‘El día en que el cedro descendió al Seol causé lamentaciones, le cerré las corrientes profundas y detuve sus ríos. Sus muchas aguas cesaron, e hice que el Líbano se lamentara por él y por él todos los árboles del campo se marchitaron. 16Al estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa. Entonces todos los árboles bien regados del Edén, los escogidos y los mejores del Líbano, se consolaron en las profundidades de la tierra. 17También ellos descendieron con él al Seol, con los que murieron a espada; y los que eran su fuerza habitaban bajo su sombra en medio de las naciones. 18¿A quién, pues, eres semejante en gloria y grandeza entre los árboles del Edén? Sin embargo, serás derribado con los árboles del Edén a las profundidades de la tierra. Yacerás en medio de los incircuncisos, con los que fueron muertos a espada. Así es Faraón y toda su multitud’ ”, declara el Señor Dios».

Lucas 22

1Se acercaba la Fiesta de los Panes sin Levadura, llamada la Pascua. 2Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo dar muerte a Jesús, pero temían al pueblo.
3Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce apóstoles. 4Y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo entregarles a Jesús. 5Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. 6Él aceptó, y buscaba una oportunidad para entregar a Jesús sin hacer un escándalo.
7Llegó el día de la Fiesta de los Panes sin Levadura en que debía sacrificarse el cordero de la Pascua. 8Entonces Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: «Vayan y preparen la Pascua para nosotros, para que la comamos». 9«¿Dónde deseas que la preparemos?», le preguntaron.
10Y Él les respondió: «Miren, al entrar en la ciudad, les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo a la casa donde entre. 11Y dirán al dueño de la casa: “El Maestro te dice: ‘¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con Mis discípulos?’ ”. 12Entonces él les mostrará un gran aposento alto, dispuesto; prepárenla allí». 13Ellos fueron y encontraron todo tal como Él les había dicho; y prepararon la Pascua.
14Cuando llegó la hora, Jesús se sentó a la mesa, y con Él los apóstoles, 15y les dijo: «Intensamente he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer; 16porque les digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios».
17Y tomando una copa, después de haber dado gracias, dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes; 18porque les digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios».
19Y tomando el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: «Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí». 20De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes.
21 »Pero, vean, la mano del que me entrega está junto a Mí en la mesa. 22Porque en verdad, el Hijo del Hombre va según se ha determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien Él es entregado!». 23Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer esto.
24Surgió también entre ellos una discusión, sobre cuál de ellos debía ser considerado como el mayor.
25Y Jesús les dijo: «Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores. 26Pero no es así con ustedes; antes, el mayor entre ustedes hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve. 27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre ustedes Yo soy como el que sirve.
28 »Ustedes son los que han permanecido junto a Mí en Mis pruebas; 29y así como Mi Padre me ha otorgado un reino, Yo les otorgo 30que coman y beban a Mi mesa en Mi reino; y se sentarán en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
31 »Simón, Simón, mira que Satanás los ha reclamado a ustedes para zarandearlos como a trigo; 32pero Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos».
33Y Pedro le dijo: «Señor, estoy dispuesto a ir adonde vayas, tanto a la cárcel como a la muerte». 34Pero Jesús le dijo: «Te digo, Pedro, que el gallo no cantará hoy hasta que tú hayas negado tres veces que me conoces».
35Y Él les dijo a todos: «Cuando los envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?». «No, nada», contestaron ellos. 36Entonces les dijo: «Pero ahora, el que tenga una bolsa, que la lleve consigo, de la misma manera también una alforja, y el que no tenga espada, venda su manto y compre una. 37Porque les digo que es necesario que en Mí se cumpla esto que está escrito: “Y con los transgresores fue contado”; pues ciertamente, lo que se refiere a Mí, tiene su cumplimiento».
38Y ellos dijeron: «Señor, aquí hay dos espadas». «Es suficiente», les respondió.
39Saliendo Jesús, se encaminó, como de costumbre, hacia el monte de los Olivos; y los discípulos también lo siguieron. 40Cuando llegó al lugar, les dijo: «Oren para que no entren en tentación».
41Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, 42diciendo: «Padre, si es Tu voluntad, aparta de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya». 43Entonces se apareció un ángel del cielo, que lo fortalecía. 44Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra.
45Cuando se levantó de orar, fue a los discípulos y los halló dormidos a causa de la tristeza, 46y les dijo: «¿Por qué duermen? Levántense y oren para que no entren en tentación».
47Mientras todavía estaba Él hablando, llegó una multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los doce apóstoles, iba delante de ellos, y se acercó para besar a Jesús. 48Pero Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?». 49Cuando los que rodeaban a Jesús vieron lo que iba a suceder, dijeron: «Señor, ¿heriremos a espada?».
50Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. 51Pero Jesús dijo: «¡Deténganse! Basta de esto». Y tocando la oreja al siervo, lo sanó. 52Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos que habían venido contra Él: «¿Cómo contra un ladrón han salido con espadas y palos? 53Cuando estaba con ustedes cada día en el templo, no me echaron mano; pero esta hora y el poder de las tinieblas son de ustedes».
54Después de arrestar a Jesús, se lo llevaron y lo condujeron a la casa del sumo sacerdote; y Pedro los seguía de lejos. 55Después que encendieron una hoguera en medio del patio, y de sentarse juntos, Pedro se sentó entre ellos. 56Una sirvienta, al verlo sentado junto a la lumbre, fijándose en él detenidamente, dijo: «También este estaba con Él». 57Pero él lo negó, diciendo: «Mujer, yo no lo conozco».
58Un poco después, otro al verlo, dijo: «¡Tú también eres uno de ellos!». «¡Hombre, no es cierto!», le dijo Pedro. 59Pasada como una hora, otro insistía, diciendo: «Ciertamente este también estaba con Él, pues él también es galileo». 60Pero Pedro dijo: «Hombre, yo no sé de qué hablas». Al instante, estando él todavía hablando, cantó un gallo.
61El Señor se volvió y miró a Pedro. Entonces Pedro recordó la palabra del Señor, de cómo le había dicho: «Antes que el gallo cante hoy, me negarás tres veces». 62Y saliendo fuera, lloró amargamente.
63Los hombres que tenían a Jesús bajo custodia, se burlaban de Él y lo golpeaban; 64Le vendaron los ojos, y le preguntaban: «Adivina, ¿quién es el que te ha golpeado?». 65También decían muchas otras cosas contra Él, blasfemando.
66Cuando se hizo de día, se reunió el Concilio de los ancianos del pueblo, tanto los principales sacerdotes como los escribas, y llevaron a Jesús ante su Concilio, diciendo: 67«Si Tú eres el Cristo, dínoslo». Pero Él les dijo: «Si se los digo, no creerán; 68y si les pregunto, no responderán. 69Pero de ahora en adelante, el Hijo del Hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios».
70Dijeron todos: «Entonces, ¿Tú eres el Hijo de Dios?». «Ustedes dicen que Yo soy», les respondió Jesús. 71Y ellos dijeron: «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonio? Pues nosotros mismos lo hemos oído de Su propia boca».

Salmo 26

Salmo de David.
1Hazme justicia, oh Señor, porque yo en mi integridad he andado,
Y en el Señor he confiado sin titubear.
2Examíname, oh Señor, y pruébame;
Escudriña mi mente y mi corazón.
3Porque delante de mis ojos está Tu misericordia,
Y en Tu verdad he andado.
4Con los falsos no me he sentado,
Ni con los hipócritas iré.
5Aborrezco la reunión de los malhechores,
Y no me sentaré con los impíos.
6Lavaré en inocencia mis manos,
Y andaré alrededor de Tu altar, oh Señor,
7Proclamando con voz de acción de gracias
Y contando todas Tus maravillas.
8¶Oh Señor, yo amo la habitación de Tu casa,
Y el lugar donde habita Tu gloria.
9No juntes mi alma con pecadores,
Ni mi vida con hombres sanguinarios,
10En cuyas manos hay intrigas,
Y cuya diestra está llena de sobornos.
11Pero yo en mi integridad andaré;
Redímeme, y ten piedad de mí.
12Sobre tierra firme está mi pie;
En las congregaciones bendeciré al Señor.

Proverbios 16

1Los propósitos del corazón son del hombre,
Pero la respuesta de la lengua es del Señor.
2Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos,
Pero el Señor sondea los espíritus.
3Encomienda tus obras al Señor,
Y tus propósitos se afianzarán.
4Todas las cosas hechas por el Señor tienen su propio fin,
Hasta el impío, para el día del mal.
5Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón;
Ciertamente no quedará sin castigo.
6Con misericordia y verdad se expía la culpa,
Y con el temor del Señor el hombre se aparta del mal.
7Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor,
Aun a sus enemigos hace que estén en paz con él.
8Mejor es poco con justicia,
Que gran ganancia con injusticia.
9La mente del hombre planea su camino,
Pero el Señor dirige sus pasos.
10Decisión divina hay en los labios del rey;
En el juicio no debe errar su boca.
11El peso y las balanzas justas son del Señor;
Todas las pesas de la bolsa son obra Suya.
12Es abominación para los reyes cometer iniquidad,
Porque el trono se afianza en la justicia.
13El agrado de los reyes son los labios justos,
Y amado será el que hable lo recto.
14El furor del rey es como mensajero de muerte,
Pero el hombre sabio lo aplacará.
15En el resplandor del rostro del rey hay vida,
Y su favor es como nube de lluvia tardía.
16Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro,
Y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
17La senda de los rectos es apartarse del mal;
El que guarda su camino preserva su alma.
18Delante de la destrucción va el orgullo,
Y delante de la caída, la arrogancia de espíritu.
19Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres
Que dividir el botín con los soberbios.
20El que pone atención a la palabra hallará el bien,
Y el que confía en el Señor es bienaventurado.
21El sabio de corazón será llamado prudente,
Y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.
22El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee,
Pero la instrucción de los necios es necedad.
23El corazón del sabio enseña a su boca
Y añade persuasión a sus labios.
24Panal de miel son las palabras agradables,
Dulces al alma y salud para los huesos.
25Hay camino que al hombre le parece derecho,
Pero al final es camino de muerte.
26El apetito del trabajador para él trabaja,
Porque su boca lo impulsa.
27El hombre indigno planea el mal,
Y sus palabras son como fuego abrasador.
28El hombre perverso provoca pleitos,
Y el chismoso separa a los mejores amigos.
29El hombre violento provoca a su prójimo
Y lo guía por camino que no es bueno.
30El que guiña los ojos lo hace para tramar perversidades;
El que aprieta los labios ya hizo el mal.
31La cabeza canosa es corona de gloria,
Y se encuentra en el camino de la justicia.
32Mejor es el lento para la ira que el poderoso,
Y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
33La suerte se echa en el regazo,
Pero del Señor viene todadecisión.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable