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Día 329 de 365 · 25 de noviembre

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Ezequiel 36

1»Y tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: “Montes de Israel, oigan la palabra del Señor. 2Así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto el enemigo ha dicho contra ustedes: “¡Ajá!” y: “Las alturas eternas han pasado a ser posesión nuestra”, 3por tanto, profetiza y di: “Así dice el Señor Dios: ‘Porque los han asolado y aplastado por todos lados, para que fueran posesión de las demás naciones, a ustedes los han hecho el blanco de la habladuría y de la calumnia del pueblo’ ” ’. 4Por tanto, montes de Israel, oigan la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Dios a los montes y a las colinas, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las demás naciones alrededor; 5por eso, así dice el Señor Dios: ‘Ciertamente en el fuego de Mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado de Mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa’.
6”Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y diles a los montes y a las colinas, a las barrancas y a los valles: ‘Así dice el Señor Dios: “Yo he hablado en mi celo y en mi furor porque han soportado los insultos de las naciones”. 7Por lo cual, así dice el Señor Dios: “Yo he jurado que las naciones que los rodean, ellas mismas cargarán sus propios insultos. 8Pero ustedes, montes de Israel, echarán sus ramas y producirán su fruto para Mi pueblo Israel; porque pronto vendrán. 9Pues Yo estoy por ustedes y me volveré a ustedes, y serán labrados y sembrados. 10Multiplicaré los hombres en ustedes, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas reedificadas. 11Multiplicaré en ustedes hombres y animales; se multiplicarán y serán fecundos. Haré que sean habitados como lo fueron anteriormente y los trataré mejor que al principio. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor. 12Sí, haré que hombres anden sobre el territorio de ustedes (Mi pueblo Israel). Ellos tomarán posesión de ti, y serás su heredad, y nunca más les privarás de sus hijos”.
13’Así dice el Señor Dios: “Porque te dicen: ‘Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nación’, 14por tanto, ya no devorarás hombres y ya no privarás de hijos a tu nación”, declara el Señor Dios. 15Y nunca más te haré oír el ultraje de las naciones, ni soportarás más los insultos de los pueblos, ni harás que tu nación tropiece más’, declara el Señor Dios” ».
16Entonces vino a mí la palabra del Señor: 17«Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su propia tierra, ellos mismos la contaminaron con su conducta y con sus obras; como la impureza de una mujer en su menstruación fue su conducta delante de Mí. 18Por tanto, derramé Mi furor sobre ellos por la sangre que habían derramado sobre la tierra y por haberla contaminado con sus ídolos. 19Los esparcí entre las naciones y fueron dispersados por las tierras. Conforme a sus caminos y a sus obras los juzgué. 20Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron Mi santo nombre, porque de ellos se decía: “Estos son el pueblo del Señor, y han salido de Su tierra”. 21Pero Yo he tenido compasión de Mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron.
22»Por tanto, dile a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘No es por ustedes, casa de Israel, que voy a actuar, sino por Mi santo nombre, que han profanado entre las naciones adonde fueron. 23Vindicaré la santidad de Mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual ustedes han profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que Yo soy el Señor’, declara el Señor Dios, ‘cuando demuestre Mi santidad entre ustedes a la vista de ellas. 24Porque los tomaré de las naciones, los recogeré de todas las tierras y los llevaré a su propia tierra. 25Entonces los rociaré con agua limpia y quedarán limpios; de todas sus inmundicias y de todos sus ídolos los limpiaré.
26’Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. 27Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas. 28Habitarán en la tierra que di a sus padres; y ustedes serán Mi pueblo y Yo seré su Dios. 29Los libraré de todas sus inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre ustedes. 30Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no reciban más el oprobio del hambre entre las naciones. 31Entonces se acordarán de sus malos caminos y de sus obras que no eran buenas, y se aborrecerán a ustedes mismos por sus iniquidades y por sus abominaciones. 32No hago esto por ustedes’, declara el Señor Dios, ‘sépanlo bien. Avergüéncense y abochórnense de su conducta, casa de Israel’.
33”Así dice el Señor Dios: ‘En el día que Yo los limpie de todas sus iniquidades, haré que las ciudades sean habitadas y las ruinas reedificadas. 34La tierra desolada será cultivada en vez de ser desolación a la vista de todo el que pasa. 35Y dirán: “Esta tierra desolada se ha hecho como el huerto del Edén; y las ciudades desiertas, desoladas y arruinadas están fortificadas y habitadas”. 36Y las naciones que quedan a su alrededor sabrán que Yo, el Señor, he reedificado los lugares en ruinas y plantado lo que estaba desolado. Yo, el Señor, he hablado y lo haré’.
37”Así dice el Señor Dios: ‘Aún permitiré a la casa de Israel que me pida hacer esto por ellos: Multiplicar sus hombres como un rebaño. 38Como el rebaño para los sacrificios, como el rebaño en Jerusalén en sus fiestas señaladas, así se llenarán las ciudades desiertas de rebaños de hombres. Entonces sabrán que Yo soy el Señor’ ” ».

Ezequiel 37

1La mano del Señor vino sobre mí, y me sacó en el Espíritu del Señor, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos. 2Él me hizo pasar en derredor de ellos, y vi que eran muchísimos sobre la superficie del valle; y estaban muy secos. 3Y me preguntó: «Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?». Y yo respondí: «Señor Dios, Tú lo sabes». 4Entonces me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, y diles: “Huesos secos, oigan la palabra del Señor”. 5Así dice el Señor Dios a estos huesos: “Voy a hacer que en ustedes entre espíritu, y vivirán. 6Y pondré tendones sobre ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los cubriré de piel y pondré espíritu en ustedes, y vivirán; y sabrán que Yo soy el Señor” ».
7Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. 8Y miré que había tendones sobre ellos, creció la carne y la piel los cubrió, pero no había espíritu en ellos. 9Entonces Él me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y dile al espíritu: “Así dice el Señor Dios: ‘Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirán’ ” ». 10Y profeticé como Él me había ordenado, y el espíritu entró en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejército.
11Entonces Él me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: “Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos”. 12Por tanto, profetiza, y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Voy a abrir sus sepulcros y los haré subir de sus sepulcros, pueblo Mío, y los llevaré a la tierra de Israel. 13Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando abra sus sepulcros y los haga subir a ustedes de sus sepulcros, pueblo Mío. 14Pondré Mi Espíritu en ustedes, y vivirán, y los estableceré en su tierra. Entonces sabrán que Yo, el Señor, he hablado y lo he hecho’, declara el Señor” ».
15Y vino a mí la palabra del Señor: 16«Tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Judá y para los israelitas, sus compañeros”. Toma luego otra vara y escribe en ella: “Para José, la vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus compañeros”. 17Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano.
18»Y cuando los hijos de tu pueblo te pregunten: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?”, 19diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Voy a tomar la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquella, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en Mi mano’ ”. 20Las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, 21y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. 22Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. 23No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.
24’Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en Mis ordenanzas y guardarán Mis estatutos y los cumplirán. 25Habitarán en la tierra que di a Mi siervo Jacob, en la cual habitaron sus padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y Mi siervo David será su príncipe para siempre. 26Haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré Mi santuario en medio de ellos para siempre. 27Mi morada estará también junto a ellos, y Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo. 28Y las naciones sabrán que Yo, el Señor, santifico a Israel, cuando Mi santuario esté en medio de ellos para siempre’ ” ».

Juan 1

1En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 2Él estaba en el principio con Dios. 3Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres. 5La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
6Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. 7Este vino como testigo para testificar de la Luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. 8No era él la Luz, sino que vino para dar testimonio de la Luz.
9Existía la Luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.
10Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no lo conoció. 11A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron. 12Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, 13que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
14El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 15Juan dio* testimonio de Él y clamó: «Este era del que yo decía: “El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo” ». 16Pues de Su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. 17Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él lo ha dado a conocer.
19Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: «¿Quién eres tú?». 20Y él confesó y no negó, pero confesó: «Yo no soy el Cristo». 21«¿Entonces, qué?», le preguntaron, «¿Eres Elías?». Y él dijo*: «No lo soy». «¿Eres el Profeta?». «No», respondió Juan. 22Entonces le preguntaron: «¿Quién eres? Ya que tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?». 23Juan les respondió: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
24Los que habían sido enviados eran de los fariseos, 25y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?».
26Juan les respondió: «Yo bautizo en agua, pero entre ustedes está Uno a quien ustedes no conocen. 27Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
28Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
29Al día siguiente Juan vio* a Jesús que venía hacia él, y dijo*: «Ahí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 30Este es Aquel de quien yo dije: “Después de mí viene un Hombre que es antes de mí porque era primero que yo”. 31Yo no lo conocía, pero para que Él fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua».
32Juan también dio testimonio, diciendo: «He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él. 33Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre Él, Este es el que bautiza en el Espíritu Santo”. 34Y yo lo he visto y he dado testimonio de que Este es el Hijo de Dios».
35Al día siguiente Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos, 36y vio a Jesús que pasaba, y dijo*: «Ahí está el Cordero de Dios». 37Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús. 38Jesús se volvió, y viendo que lo seguían, les dijo*: «¿Qué buscan?». Y ellos le dijeron: «Rabí (que traducido quiere decir Maestro), ¿dónde te hospedas?». 39«Vengan y verán», les dijo* Jesús. Entonces fueron y vieron dónde se hospedaba; y se quedaron con Él aquel día, porque eran como las cuatro de la tarde.
40Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro. 41Él encontró* primero a su hermano Simón, y le dijo*: «Hemos hallado al Mesías» (que traducido quiere decir, Cristo). 42Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas», que quiere decir Pedro.
43Al día siguiente Jesús se propuso salir para Galilea, y encontró* a Felipe, y le dijo*: «Sígueme». 44Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro. 45Felipe encontró* a Natanael y le dijo*: «Hemos hallado a Aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José». 46Y Natanael le dijo: «¿Puede algo bueno salir de Nazaret?». «Ven, y ve», le dijo* Felipe.
47Jesús vio venir a Natanael y dijo* de él: «Ahí tienen a un verdadero israelita en quien no hay engaño». 48Natanael le preguntó*: «¿Cómo es que me conoces?». Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». 49«Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel», respondió Natanael.
50Jesús le contestó: «¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás». 51También le dijo*: «En verdad les digo que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre».

Salmo 29

Salmo de David.
1Tributen al Señor, oh hijos de los poderosos,
Tributen al Señor gloria y poder.
2Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre;
Adoren al Señor en la majestad de la santidad.
3¶Voz del Señor sobre las aguas.
El Dios de gloria truena,
El Señor está sobre las muchas aguas.
4La voz del Señor es poderosa,
La voz del Señor es majestuosa.
5La voz del Señor rompe los cedros;
Sí, el Señor hace pedazos los cedros del Líbano;
6Y como becerro hace saltar al monte Líbano;
Y al monte Sirión como cría de búfalo.
7La voz del Señor levanta llamas de fuego.
8La voz del Señor hace temblar el desierto;
El Señor hace temblar el desierto de Cades.
9La voz del Señor hace parir a las ciervas
Y deja los bosques desnudos,
Y en Su templo todo dice: «¡Gloria!».
10¶El Señor se sentó como Rey durante el diluvio;
Sí, como Rey se sienta el Señor para siempre.
11El Señor dará fuerza a Su pueblo;
El Señorbendecirá a Su pueblo con paz.

Proverbios 19

1Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el de labios perversos y necio.
2Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento,
Y el que se apresura con los pies peca.
3La insensatez del hombre pervierte su camino,
Y su corazón se irrita contra el Señor.
4La riqueza añade muchos amigos,
Pero el pobre es separado de su amigo.
5El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras no escapará.
6Muchos buscan el favor del generoso,
Y todo hombre es amigo del que da.
7Todos los hermanos del pobre lo aborrecen,
¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él!
Los persigue con palabras, pero ellos se han ido.
8El que adquiere cordura ama su alma;
El que guarda la prudencia hallará el bien.
9El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras perecerá.
10Al necio no conviene la vida de lujo;
Mucho menos a un siervo gobernar a los príncipes.
11La discreción del hombre le hace lento para la ira,
Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
12Como rugido de león es la ira del rey,
Y su favor como rocío sobre la hierba.
13El hijo necio es ruina de su padre,
Y gotera constante las contiendas de una esposa.
14Casa y riqueza son herencia de los padres,
Pero la mujer prudente viene del Señor.
15La pereza hace caer en profundo sueño,
Y el alma ociosa sufrirá hambre.
16El que guarda el mandamiento guarda su alma,
Pero el que desprecia sus caminos morirá.
17El que se apiada del pobre presta al Señor,
Y Él lo recompensará por su buena obra.
18Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza,
Pero no desee tu alma causarle la muerte.
19El hombre de gran ira llevará el castigo,
Porque si tú lo rescatas, tendrás que hacerlo de nuevo.
20Escucha el consejo y acepta la corrección,
Para que seas sabio el resto de tus días.
21Muchos son los planes en el corazón del hombre,
Mas el consejo del Señor permanecerá.
22Lo que es deseable en un hombre es su bondad,
Y es mejor ser pobre que mentiroso.
23El temor del Señor conduce a la vida,
Para poder dormir satisfecho, sin ser tocado por el mal.
24El perezoso mete su mano en el plato,
Y ni aun a su boca la llevará.
25Golpea al insolente y el ingenuo se volverá astuto,
Pero reprende al que tiene inteligencia y ganará en conocimiento.
26El que asalta a su padre y echa fuera a su madre
Es un hijo que trae vergüenza y desgracia.
27Cesa, hijo mío, de escuchar la instrucción,
Y te desviarás de las palabras de sabiduría.
28El testigo perverso se burla de la justicia,
Y la boca de los impíos esparce iniquidad.
29Los juicios están preparados para los insolentes,
Y los azotes para la espalda de los necios.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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