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Día 333 de 365 · 29 de noviembre

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Ezequiel 44

1Entonces el hombre me hizo volver por el camino de la puerta exterior del santuario que da hacia el oriente, y estaba cerrada. 2Y el Señor me dijo: «Esta puerta estará cerrada; no se abrirá y nadie entrará por ella, porque el Señor, Dios de Israel, ha entrado por ella; por tanto permanecerá cerrada. 3En cuanto al príncipe, él, como príncipe, se sentará allí para comer pan delante del Señor; entrará por el camino del vestíbulo de la puerta y por el mismo camino saldrá».
4Luego me llevó por el camino de la puerta del norte al frente del templo; miré que la gloria del Señor llenaba la casa del Señor, y me postré sobre mi rostro. 5Y el Señor me dijo: «Hijo de hombre, pon atención, mira con tus ojos y oye con tus oídos todo lo que te digo acerca de todos los estatutos de la casa del Señor y acerca de todas sus leyes; y fíjate bien en cuanto a la entrada del templo y a todas las salidas del santuario. 6Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘Son ya demasiadas todas sus abominaciones, oh casa de Israel, 7cuando introdujeron extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para que estuvieran en Mi santuario y profanaran Mi casa; cuando les ofrecieron Mi alimento, la grasa y la sangre; invalidaron, pues, Mi pacto; esto además de todas sus abominaciones. 8No se han ocupado de guardar Mis cosas sagradas, sino que han puesto extranjeros como guardas de Mis ordenanzas en Mi santuario’.
9”Así dice el Señor Dios: ‘Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en Mi santuario; ninguno de los extranjeros que están entre los israelitas. 10Y los levitas que se alejaron de Mí cuando Israel se descarriaba, y se alejaron de Mí tras sus ídolos, llevarán el castigo por su iniquidad. 11Serán servidores en Mi santuario, encargados de las puertas del templo y servidores en el templo; ofrecerán el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarán delante de ellos para servirles. 12Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron tropezadero de iniquidad para la casa de Israel, por tanto he jurado contra ellos’, declara el Señor Dios, ‘que llevarán el castigo por su iniquidad. 13No se acercarán a Mí para servirme de sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de Mis cosas santas, ni a las cosas santísimas, sino que cargarán su ignominia y las abominaciones que han cometido. 14Los pondré como guardas de las ordenanzas del templo, de todo su servicio y de todo lo que se ha de hacer en él.
15’Pero los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc, que se ocupaban de guardar Mi santuario cuando los israelitas se alejaron de Mí, se acercarán a Mí para servirme, y estarán delante de Mí para ofrecerme la grasa y la sangre’, declara el Señor Dios. 16‘Ellos entrarán en Mi santuario, y se acercarán a Mi mesa para servirme y guardar Mis ordenanzas. 17Cuando entren por las puertas del atrio interior, se pondrán vestiduras de lino; no se pondrán lana mientras estén sirviendo en las puertas del atrio interior y en el templo. 18Llevarán turbantes de lino sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se pondrán nada que los haga sudar. 19Cuando salgan al atrio exterior, al atrio exterior donde está el pueblo, se quitarán las vestiduras con que han estado sirviendo y las dejarán en las cámaras sagradas, y se pondrán otras vestiduras a fin de no santificar al pueblo con sus vestiduras.
20’No se afeitarán la cabeza, ni se dejarán crecer el cabello; solo se recortarán el pelo de su cabeza. 21Ningún sacerdote beberá vino cuando entre al atrio interior. 22No tomará por mujer ni a viuda ni a divorciada, sino que tomará a una virgen del linaje de la casa de Israel, o a una viuda que sea viuda de sacerdote. 23Enseñarán a Mi pueblo a discernir entre lo sagrado y lo profano, y harán que ellos sepan distinguir entre lo inmundo y lo limpio. 24En un pleito actuarán como jueces; lo decidirán conforme a Mis ordenanzas. También guardarán Mis leyes y Mis estatutos en todas Mis fiestas señaladas, y santificarán Mis días de reposo. 25No se acercarán a persona muerta para no contaminarse; pero por el padre, la madre, el hijo, la hija, el hermano, la hermana que no tenga marido, podrán contaminarse. 26Después de haberse purificado, se le contarán siete días. 27El día que entre en el santuario, en el atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecerá su ofrenda por el pecado’, declara el Señor Dios.
28‘Con respecto a la heredad para ellos, Yo soy su heredad; no les darán posesión en Israel: Yo soy su posesión. 29Comerán la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; toda cosa consagrada en Israel será de ellos. 30Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y de toda clase de ofrenda de sus ofrendas, serán para los sacerdotes; también darán al sacerdote las primicias de sus masas para que haga reposar una bendición sobre su casa. 31Los sacerdotes no comerán el cuerpo muerto o despedazado de ninguna ave ni de ningún animal.

Ezequiel 45

1’Cuando repartan por suertes la tierra en heredad, ofrecerán una parte al Señor, una porción sagrada de la tierra; la longitud será de 25,000 codos (13,125 metros), y la anchura será de 20,000 (10,500 metros). Será sagrada en toda su extensión alrededor. 2De ella se tomará para el santuario 500 codos (262.5 metros) por 500 codos, en cuadro alrededor, y un espacio abierto en derredor 50 codos (26.25 metros). 3Y de esta área medirás una longitud de 25,000 codos (13,125 metros) y una anchura de 10,000 (5,250 metros); y en ella estará el santuario, el Lugar Santísimo. 4Esta será la porción consagrada de la tierra para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar al Señor; será un lugar para sus casas y un lugar sagrado para el santuario. 5Y un área de 25,000 codos (13,125 metros) de largo y de 10,000 codos (5,250 metros) de ancho será para los levitas, ministros del templo, para su posesión, con ciudades donde habitar. 6Darán a la ciudad en posesión un área de 5,000 codos (2,625 metros) de ancho y de 25,000 codos (13,125 metros) de largo junto a la parte reservada de la porción sagrada; esta será para toda la casa de Israel. 7Y el príncipe tendrá tierra a ambos lados de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad; por el lado occidental hacia el occidente y por el lado oriental hacia el oriente, su longitud corresponderá a una de las porciones, desde el límite occidental hasta el límite oriental. 8Esta tierra será su posesión en Israel; así Mis príncipes no oprimirán más a Mi pueblo, sino que darán el resto de la tierra a la casa de Israel según sus tribus’.
9”Así dice el Señor Dios: ‘Basta ya, príncipes de Israel; dejen la violencia y la destrucción, y practiquen el derecho y la justicia. Acaben con las extorsiones que hacen a Mi pueblo’, declara el Señor Dios. 10‘Tendrán balanzas justas, efa justo (22 litros) y bato justo (22 litros). 11El efa y el bato serán de la misma cantidad, de modo que el bato contenga un décimo del homer (22 litros) y el efa un décimo del homer; se les medirá de acuerdo con el homer (220 litros). 12Y el siclo (11.4 gramos de plata) será de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos serán una mina para ustedes.
13’Esta es la ofrenda que ofrecerán: la sexta parte de un efa (3.7 litros) por cada homer (220 litros) de trigo; la sexta parte de un efa (3.7 litros) por cada homer (220 litros) de cebada; 14y la ordenanza para el aceite, para el bato de aceite (22 litros), será la décima parte de un bato por cada coro; este equivale a diez batos o un homer (220 litros); porque diez batos son un homer; 15y una oveja por cada rebaño de 200 de los abrevaderos de Israel, para la ofrenda de cereal, para el holocausto y para las ofrendas de paz, a fin de hacer expiación por ellos’, declara el Señor Dios. 16‘Todo el pueblo de la tierra contribuirá a esta ofrenda para el príncipe en Israel. 17Y al príncipe le corresponderá proveer los holocaustos, las ofrendas de cereal y las libaciones en las fiestas, en las lunas nuevas y en los días de reposo, en todas las fiestas señaladas de la casa de Israel. Él proveerá la ofrenda por el pecado, la ofrenda de cereal, el holocausto y las ofrendas de paz para hacer expiación por la casa de Israel’.
18”Así dice el Señor Dios: ‘En el mes primero, el primer día del mes, tomarás de la vacada un novillo sin defecto y purificarás el santuario. 19El sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondrá sobre los postes de la puerta del templo, en los cuatro ángulos del zócalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior. 20Y así harás el día séptimo del mes para todo aquel que se desvíe o que sea ingenuo. Así harán expiación por el templo. 21En el mes primero, a los catorce días del mes, será para ustedes la Pascua, fiesta de siete días; en ella se comerá el pan sin levadura. 22En ese día, el príncipe ofrecerá por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra un novillo en ofrenda por el pecado. 23En los siete días de la fiesta ofrecerá en holocausto al Señor siete novillos y siete carneros sin defecto, cada día de los siete días, y en ofrenda por el pecado un macho cabrío cada día. 24Proveerá como ofrenda de cereal 22 litros por novillo, 22 litros por carnero, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros. 25En el messéptimo, a los quince días del mes, en la fiesta, proveerá de igual manera por siete días para la ofrenda por el pecado, para el holocausto, para la ofrenda de cereal y para el aceite’.

Juan 5

1Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 2Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque que en hebreo se llama Betesda que tiene cinco pórticos. 3En estos estaba en el suelo una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua; 4porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera.
5Estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo*: «¿Quieres ser sano?». 7El enfermo le respondió: «Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo». 8Jesús le dijo*: «Levántate, toma tu camilla y anda». 9Al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y comenzó a andar.
Pero aquel día era día de reposo.
10Por eso los judíos decían al que había sido sanado: «Es día de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla». 11Pero él les respondió: «El mismo que me sanó, me dijo: “Toma tu camilla y anda” ». 12Le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu camilla y anda”?».
13Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús, sin que se dieran cuenta, se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar. 14Después de esto Jesús lo halló* en el templo y le dijo: «Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor».
15El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado. 16A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo. 17Pero Jesús les respondió: «Hasta ahora Mi Padre trabaja, y Yo también trabajo». 18Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matar a Jesús, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios Su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
19Por eso Jesús les decía: «En verdad les digo que el Hijo no puede hacer nada por Su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera. 20Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que Él mismo hace; y obras mayores que estas le mostrará, para que ustedes se queden asombrados. 21Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere. 22Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, 23para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
24 »En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación , sino que ha pasado de muerte a vida. 25En verdad les digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán. 26Porque como el Padre tiene vida en Él mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en Él mismo; 27y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque Él es el Hijo del Hombre.
28 »No se queden asombrados de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán Su voz, 29y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.
30 »Yo no puedo hacer nada por iniciativa Mía; como oigo, juzgo, y Mi juicio es justo porque no busco Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
31 »Si Yo solo doy testimonio de Mí mismo, Mi testimonio no es verdadero . 32Otro es el que da testimonio de Mí, y Yo sé que el testimonio que da de Mí es verdadero.
33 »Ustedes han enviado a preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. 34Pero el testimonio que Yo recibo no es de hombre; pero digo esto para que ustedes sean salvos. 35Él era la lámpara que ardía y alumbraba, y ustedes estaban dispuestos a regocijarse por un tiempo en su luz.
36 »Pero el testimonio que Yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, de que el Padre me ha enviado. 37El Padre que me envió, Él ha dado testimonio de Mí. Pero ustedes no han oído jamás Su voz ni han visto Su apariencia. 38Y Su palabra no la tienen morando en ustedes, porque no creen en Aquel que Él envió. 39Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí! 40Pero ustedes no quieren venir a Mí para que tengan esa vida.
41 »Yo no recibo gloria de los hombres; 42pero a ustedes ya los conozco, que no tienen el amor de Dios. 43Yo he venido en nombre de Mi Padre y ustedes no me reciben; si otro viene en su propio nombre, a ese recibirán. 44¿Cómo pueden creer, cuando reciben gloria los unos de los otros, y no buscan la gloria que viene del Dios único?
45 »No piensen que Yo los acusaré delante del Padre; el que los acusa es Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza. 46Porque si creyeran a Moisés, me creerían a Mí, porque de Mí escribió él. 47Pero si no creen sus escritos, ¿cómo creerán Mis palabras?».

Salmo 33

1Canten de júbilo en el Señor, ustedes los justos;
Apropiada es para los rectos la alabanza.
2Den gracias al Señor con la lira;
Cántenle alabanzas con el arpa de diez cuerdas.
3Cántenle cántico nuevo;
Tañan con arte, con voz de júbilo.
4Porque la palabra del Señor es recta,
Y toda su obra es hecha con fidelidad.
5Él ama la justicia y el derecho;
Llena está la tierra de la misericordia del Señor.
6¶Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos,
Y todo Su ejército por el aliento de Su boca.
7Él junta las aguas del mar como un montón;
Pone en almacenes los abismos.
8Tema al Señor toda la tierra;
Tiemblen en Su presencia todos los habitantes del mundo.
9Porque Él habló, y fue hecho;
Él mandó, y todo se confirmó.
10El Señor hace nulo el consejo de las naciones;
Frustra los designios de los pueblos.
11El consejo del Señor permanece para siempre,
Los designios de Su corazón de generación en generación.
12Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor,
El pueblo que Él ha escogido como Su herencia.
13¶El Señor mira desde los cielos;
Él ve a todos los hijos de los hombres.
14Desde el lugar de Su morada Él observa
A todos los habitantes de la tierra;
15Él es el que modela el corazón de cada uno de ellos;
Él es el que entiende todas las obras de ellos.
16El rey no se salva por gran ejército;
Ni es librado el valiente por la mucha fuerza.
17Falsa esperanza de victoria es el caballo,
Ni con su mucha fuerza puede librar.
18¶Los ojos del Señor están sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en Su misericordia,
19Para librar su alma de la muerte,
Y conservarlos con vida en tiempos de hambre.
20Nuestra alma espera al Señor;
Él es nuestra ayuda y nuestro escudo;
21Pues en Él se regocija nuestro corazón,
Porque en Su santo nombre hemos confiado.
22Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh Señor,
Según hemos esperado en Ti.

Proverbios 23

1Cuando te sientes a comer con un gobernante,
Considera bien lo que está delante de ti,
2Y pon cuchillo a tu garganta
Si eres hombre de mucho apetito.
3No desees sus manjares,
Porque es alimento engañoso.
4¶No te fatigues en adquirir riquezas,
Deja de pensar en ellas.
5Cuando pones tus ojos en ella, ya no está.
Porque la riqueza ciertamente se hace alas
Como águila que vuela hacia los cielos.
6¶No comas el pan del egoísta,
Ni desees sus manjares;
7Pues como piensa dentro de sí, así es él.
Él te dice: «Come y bebe»,
Pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás el bocado que has comido,
Y malgastarás tus cumplidos.
9¶No hables a oídos del necio,
Porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10¶No muevas el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos,
11Porque su Redentor es fuerte;
Él defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción
Y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13¶No escatimes la disciplina del niño;
Aunque lo castigues con vara, no morirá.
14Lo castigarás con vara,
Y librarás su alma del Seol.
15¶Hijo mío, si tu corazón es sabio,
Mi corazón también se me alegrará;
16Y se regocijarán mis entrañas
Cuando tus labios hablen lo que es recto.
17¶No envidie tu corazón a los pecadores,
Antes vive siempre en el temor del Señor.
18Porque ciertamente hay un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
19Escucha, hijo mío, y sé sabio,
Y dirige tu corazón por el buen camino.
20No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comilones de carne,
21Porque el borracho y el glotón se empobrecerán,
Y la vagancia se vestirá de harapos.
22¶Escucha a tu padre, que te engendró,
Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23Compra la verdad y no la vendas,
Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24¶El padre del justo se regocijará en gran manera,
Y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25Alégrense tu padre y tu madre,
Y regocíjese la que te dio a luz.
26¶Dame, hijo mío, tu corazón,
Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27Porque fosa profunda es la ramera
Y pozo angosto es la mujer desconocida.
28Ciertamente ella acecha como ladrón,
Y multiplica los infieles entre los hombres.
29¶¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?
¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas?
¿De quién las heridas sin causa?
¿De quién los ojos enrojecidos?
30De los que se demoran mucho con el vino,
De los que van en busca de vinos mezclados.
31No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece en la copa;
Entra suavemente,
32 Pero al final muerde como serpiente,
Y pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
Y tu corazón proferirá perversidades.
34Y serás como el que se acuesta en medio del mar,
O como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: «Me hirieron, pero no me dolió;
Me golpearon, pero no lo sentí.
Cuando despierte,
Volveré a buscar más».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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