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Día 344 de 365 · 10 de diciembre

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Oseas 6

1«Vengan, volvamos al Señor.
Pues Él nos ha desgarrado, pero nos sanará;
Nos ha herido, pero nos vendará.
2-»Nos dará vida después de dos días,
Al tercer día nos levantará
Y viviremos delante de Él.
3-»Conozcamos, pues, esforcémonos por conocer al Señor.
Su salida es tan cierta como la aurora,
Y Él vendrá a nosotros como la lluvia,
Como la lluvia de primavera que riega la tierra».
4¶¿Qué haré contigo, Efraín?
¿Qué haré contigo, Judá?
Porque la lealtad de ustedes es como nube matinal,
Y como el rocío, que temprano desaparece.
5Por tanto los he despedazado por medio de los profetas,
Los he matado con las palabras de Mi boca;
Los juicios sobre ti son como la luz que sale.
6Porque me deleito más en la lealtad que en el sacrificio,
Y en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.
7Pero ellos, como Adán, han transgredido el pacto;
Allí me han traicionado.
8Galaad es ciudad de malhechores,
Con huellas de sangre.
9Como bandidos al acecho de un hombre,
Es la banda de sacerdotes que asesina en el camino a Siquem;
Ciertamente han cometido iniquidad.
10En la casa de Israel he visto una cosa horrible:
Allí está la prostitución de Efraín, se ha contaminado Israel.
11Para ti también, oh Judá, hay preparada una cosecha,
Cuando Yo restaure el bienestarde Mi pueblo.

Oseas 7

1Cuando Yo quería curar a Israel,
Se descubrió la iniquidad de Efraín
Y las maldades de Samaria,
Porque practican el engaño;
El ladrón entra,
Los bandidos despojan por fuera,
2Y ellos no consideran en su corazón
Que Yo recuerdo toda su maldad.
Ahora les rodean sus hechos,
Ante Mi rostro están.
3Con su maldad alegran al rey,
Y con sus mentiras a los príncipes.
4Todos ellos son adúlteros;
Son como horno encendido por el hornero,
Que deja de atizar el fuego
Desde que prepara la masa hasta que fermenta.
5En la fiesta de nuestro rey, los príncipes se enfermaron por el calor del vino;
Él extendió la mano a los provocadores,
6Pues sus corazones son como un horno
Mientras se acercan a su emboscada;
Toda la noche duerme su ira,
Por la mañana arde como llamas de fuego.
7Todos ellos están calientes como un horno,
Y devoran a sus gobernantes;
Todos sus reyes han caído.
No hay entre ellos quien me invoque.
8¶Efraín se mezcla con las naciones;
Efraín es como una torta no volteada.
9Devoran extranjeros su fuerza,
Y él no lo sabe;
También tiene cabellos canos,
Y él no lo sabe.
10Testifica contra él el orgullo de Israel,
Pero no se han vuelto al Señor su Dios,
Ni lo han buscado a pesar de todo esto.
11Efraín es como paloma incauta, sin entendimiento;
Llaman a Egipto, acuden a Asiria.
12Cuando vayan, tenderé sobre ellos Mi red,
Como aves del cielo los haré caer;
Los castigaré conforme a lo anunciado a su congregación.
13¡Ay de ellos, pues de Mí se han alejado!
Sobre ellos vendrá la destrucción, porque contra Mí se han rebelado;
Yo los redimiría, pero ellos hablan mentiras contra Mí.
14Y no claman a Mí de corazón
Cuando gimen en sus lechos;
Por el trigo y el vino nuevo se reúnen,
Y se alejan de Mí.
15Aunque Yo adiestré y fortalecí sus brazos,
Traman el mal contra Mí.
16Se vuelven, pero no hacia lo alto,
Son como un arco engañoso.
Sus príncipes caerán a espada
Por la insolencia de sus lenguas.
Esto serásu escarnio en la tierra de Egipto.

Juan 16

1 »Estas cosas les he dicho para que no tengan tropiezo . 2Los expulsarán de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que los mate pensará que así rinde un servicio a Dios. 3Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a Mí. 4Pero les he dicho estas cosas para que cuando llegue la hora, se acuerden de que ya les había hablado de ellas. Y no les dije estas cosas al principio, porque Yo estaba con ustedes.
5 »Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿Adónde vas?”. 6Pero porque les he dicho estas cosas, la tristeza ha llenado su corazón.
7 »Pero Yo les digo la verdad: les conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, se lo enviaré.
8 »Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; 9de pecado, porque no creen en Mí; 10de justicia, porque Yo voy al Padre y ustedes no me verán más; 11y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.
12 »Aún tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden soportar. 13Pero cuando Él, el Espíritu de verdad venga, los guiará a toda la verdad, porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir. 14Él me glorificará, porque tomará de lo Mío y se lo hará saber a ustedes. 15Todo lo que tiene el Padre es Mío; por eso dije que Él toma de lo Mío y se lo hará saber a ustedes.
16 »Un poco más, y ya no me verán; y de nuevo un poco, y me verán». 17Entonces algunos de Sus discípulos se decían unos a otros: «¿Qué es esto que nos dice: “Un poco más, y no me verán, y de nuevo un poco, y me verán” y “Porque Yo voy al Padre”?». 18Por eso decían: «¿Qué es esto que dice: “Un poco”? No sabemos de qué habla».
19Jesús sabía que querían preguntarle, y les dijo: «¿Están discutiendo entre ustedes sobre esto, porque dije: “Un poco más, y no me verán, y de nuevo un poco, y me verán”? 20En verdad les digo, que llorarán y se lamentarán, pero el mundo se alegrará; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. 21Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo.
22 »Por tanto, ahora ustedes tienen también aflicción; pero Yo los veré otra vez, y su corazón se alegrará, y nadie les quitará su gozo. 23En aquel día no me preguntarán nada. En verdad les digo, que si piden algo al Padre en Mi nombre, Él se lo dará. 24Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirán, para que su gozo sea completo.
25 »Estas cosas les he hablado en lenguaje figurado ; viene el tiempo cuando no les hablaré más en lenguaje figurado, sino que les hablaré del Padre claramente. 26En ese día pedirán en Mi nombre, y no les digo que Yo rogaré al Padre por ustedes, 27pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que Yo salí del Padre. 28Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre».
29Sus discípulos le dijeron*: «Ahora hablas claramente y no usas lenguaje figurado. 30Ahora entendemos que Tú sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que Tú viniste de Dios».
31Jesús les respondió: «¿Ahora creen? 32Miren, la hora viene, y ya ha llegado, en que serán esparcidos, cada uno por su lado, y me dejarán solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo».

Salmo 44

Para el director del coro. Masquil de los hijos de Coré.
1Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído,
Nuestros padres nos han contado
La obra que hiciste en sus días,
En los tiempos antiguos:
2Tú con Tu mano echaste fuera las naciones,
Pero a ellos los plantaste.
Afligiste a los pueblos,
Pero a ellos los hiciste crecer.
3Pues no fue por su espada que tomaron posesión de la tierra,
Ni fue su brazo el que los salvó,
Sino Tu diestra y Tu brazo, y la luz de Tu presencia,
Porque te complaciste en ellos.
4¶Tú eres mi Rey, oh Dios;
Manda victorias a Jacob.
5Contigo rechazaremos a nuestros adversarios;
En Tu nombre pisotearemos a los que contra nosotros se levanten.
6Porque yo no confiaré en mi arco,
Ni me podrá salvar mi espada;
7Pues Tú nos has salvado de nuestros adversarios,
Y has avergonzado a los que nos aborrecen.
8En Dios nos hemos gloriado todo el día.
Por siempre alabaremos Tu nombre. (Selah)
9¶Sin embargo, Tú nos has rechazado y nos has confundido,
Y no sales con nuestros ejércitos.
10Nos haces retroceder ante el adversario,
Y los que nos aborrecen tomaron botín para sí.
11Nos entregas como ovejas para ser devorados,
Y nos has esparcido entre las naciones.
12Vendes a Tu pueblo a bajo precio,
Y nada has ganado con su venta.
13Nos haces el oprobio de nuestros vecinos,
Escarnio y burla de los que nos rodean.
14Nos pones por proverbio entre las naciones,
Causa de risa entre los pueblos.
15Todo el día mi ignominia está delante de mí,
Y la vergüenza de mi rostro me ha abrumado
16Por la voz del que me reprocha e insulta,
Por la presencia del enemigo y del vengativo.
17¶Todo esto nos ha sobrevenido, pero no nos hemos olvidado de Ti,
Ni hemos faltado a Tu pacto.
18No se ha vuelto atrás nuestro corazón,
Ni se han desviado nuestros pasos de Tu senda;
19Sin embargo, nos has quebrantado en la región de los chacales,
Y nos has cubierto con la sombra de la muerte.
20¶Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios,
O extendido nuestras manos a un dios extraño,
21¿No se habría dado cuenta Dios de esto?
Pues Él conoce los secretos del corazón.
22Pero por causa Tuya nos matan cada día;
Se nos considera como ovejas para el matadero.
23¡Despierta! ¿Por qué duermes, Señor?
¡Levántate! No nos rechaces para siempre.
24¿Por qué escondes Tu rostro
Y te olvidas de nuestra aflicción y de nuestra opresión?
25Porque nuestra alma se ha hundido en el polvo;
Nuestro cuerpo está pegado a la tierra.
26¡Levántate! Sé nuestra ayuda,
Y redímenos por amor de Tu misericordia.

Proverbios 3

1Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza,
Y tu corazón guarde mis mandamientos,
2Porque largura de días y años de vida
Y paz te añadirán.
3La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti;
Átalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón.
4Así hallarás favor y buena estimación
Ante los ojos de Dios y de los hombres.
5Confía en el Señor con todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propio entendimiento.
6Reconócelo en todos tus caminos,
Y Él enderezará tus sendas.
7No seas sabio a tus propios ojos;
Teme al Señor y apártate del mal.
8Será medicina para tu cuerpo
Y alivio para tus huesos.
9Honra al Señor con tus bienes
Y con las primicias de todos tus frutos;
10Entonces tus graneros se llenarán con abundancia
Y tus lagares rebosarán de vino nuevo.
11Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor
Ni aborrezcas Su reprensión,
12Porque el Señor ama a quien reprende,
Como un padre al hijo en quien se deleita.
13¶Bienaventurado el hombre que halla sabiduría
Y el hombre que adquiere entendimiento.
14Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,
Y sus utilidades mejor que el oro fino.
15Es más preciosa que las joyas,
Y nada de lo que deseas se compara con ella.
16Larga vida hay en su mano derecha,
En su mano izquierda, riquezas y honra.
17Sus caminos son caminos agradables
Y todas sus sendas, paz.
18Es árbol de vida para los que echan mano de ella,
Y felices son los que la abrazan.
19Con sabiduría fundó el Señor la tierra,
Con inteligencia estableció los cielos.
20Con su conocimiento los abismos fueron divididos
Y los cielos destilan rocío.
21Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la prudencia y la discreción,
22Y serán vida para tu alma
Y adorno para tu cuello.
23Entonces andarás con seguridad por tu camino,
Y tu pie no tropezará.
24Cuando te acuestes no tendrás temor,
Sí, te acostarás y será dulce tu sueño.
25No temerás el pavor repentino,
Ni el ataque de los impíos cuando venga,
26Porque el Señor será tu confianza,
Y guardará tu pie de ser apresado.
27¶No niegues el bien a quien se le debe,
Cuando esté en tu mano el hacerlo.
28No digas a tu prójimo: «Ve y vuelve,
Y mañana te lo daré»,
Cuando lo tienes contigo.
29No trames el mal contra tu prójimo,
Mientras habite seguro a tu lado.
30No pelees con nadie sin motivo,
Si no te ha hecho daño.
31No envidies al hombre violento,
Y no escojas ninguno de sus caminos.
32Porque el hombre perverso es abominación para el Señor;
Pero Él es amigo íntimo de los rectos.
33La maldición del Señor está sobre la casa del impío,
Pero Él bendice la morada del justo.
34Ciertamente Él se burla de los burladores,
Pero da gracia a los afligidos.
35El sabio heredará honra,
Pero los necios hacen resaltar sudeshonra.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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