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Día 345 de 365 · 11 de diciembre

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Oseas 8

1 Pon la trompeta a tu boca.
Como un águila viene el enemigo contra la casa del Señor,
Porque han transgredido Mi pacto,
Y se han rebelado contra Mi ley.
2Claman a Mí:
«¡Dios mío, los de Israel te conocemos!».
3Israel rechazó el bien,
El enemigo lo perseguirá.
4Ellos han puesto reyes, pero no escogidos por Mí;
Han nombrado príncipes, pero sin saberlo Yo.
Con su plata y su oro se han hecho ídolos,
Para su propia destrucción.
5Él ha rechazado tu becerro, oh Samaria, diciendo:
«Mi ira se enciende contra ellos».
¿Hasta cuándo serán incapaces de lograr la purificación?
6Porque de Israel es este también;
Un artífice lo hizo, y él no es Dios;
Ciertamente será hecho pedazos el becerro de Samaria.
7Porque siembran viento,
Y recogerán tempestades.
El trigo no tiene espigas,
No da grano,
Y si lo diera, se lo tragarían los extraños.
8¶Israel ha sido devorado;
Ahora están entre las naciones
Como vasija en que nadie se deleita.
9Porque Israel ha subido a Asiria
Como asno montés solitario.
Efraín alquiló amantes;
10Aunque alquilen aliados entre las naciones,
Ahora los juntaré,
Y comenzarán a debilitarse
A causa de la carga del rey de príncipes.
11¶Por cuanto Efraín ha multiplicado altares para pecar,
En altares para pecar se le han convertido.
12Aunque le escribí diez mil preceptos de Mi ley,
Son considerados como cosa extraña.
13En cuanto a Mis ofrendas de sacrificio,
Sacrifican la carne y se la comen,
Pero el Señor no se ha complacido en ellas.
Ahora se acordará de su iniquidad,
Y los castigará por sus pecados:
Ellos volverán a Egipto.
14Pues Israel se ha olvidado de su Hacedor y ha edificado palacios,
Y Judá ha multiplicado ciudades fortificadas;
Pero Yo enviaré fuego a sus ciudades que consumirá sus fortalezas.

Oseas 9

1No te alegres, Israel, con gran júbilo como las naciones,
Porque te has prostituido, abandonando a tu Dios;
Has amado el salario de ramera sobre todas las eras de trigo.
2Ni la era ni el lagar los alimentarán,
Y el vino nuevo les faltará.
3No permanecerán en la tierra del Señor,
Sino que Efraín volverá a Egipto,
Y en Asiria comerán cosas inmundas.
4No harán libaciones de vino al Señor,
Ni le serán gratos sus sacrificios.
Su pan les será como pan de duelo,
Todos los que lo coman se contaminarán,
Porque su pan será solo para ellos,
No entrará en la casa del Señor.
5¿Qué harán el día de la fiesta señalada
Y el día de la fiesta del Señor?
6Pues se irán a causa de la destrucción;
Egipto los recogerá, Menfis los sepultará.
La ortiga poseerá sus tesoros de plata;
Cardos crecerán en sus tiendas.
7¶Han llegado los días del castigo,
Han llegado los días de la retribución;
¡Que lo sepa Israel!
Un insensato es el profeta,
Un loco el hombre inspirado,
A causa de la magnitud de tu culpa,
Y por tu mucha hostilidad.
8Vigía con mi Dios era Efraín, un profeta;
Sin embargo, el lazo de cazador está en todos sus caminos,
Y en la casa de su Dios solo hay hostilidad.
9Se han corrompido profundamente
Como en los días de Guibeá;
Él se acordará de su iniquidad,
Castigará sus pecados.
10¶Como uvas en el desierto hallé a Israel;
Como las primicias de la higuera en su primera cosecha vi a sus padres.
Pero fueron a Baal Peor y se consagraron a la vergüenza,
Y se hicieron tan abominables como lo que amaban.
11Como un ave volará de Efraín su gloria:
No habrá nacimiento, ni embarazo, ni concepción.
12Aunque críen a sus hijos,
Se los quitaré hasta que no quede hombre alguno.
Sí, ¡ay de ellos también cuando de ellos me aparte!
13Efraín, según he visto,
Está como Tiro, plantado en pradera hermosa;
Pero Efraín sacará a sus hijos al verdugo.
14Dales, oh Señor, ¿qué les darás?
Dales matriz que aborte y pechos secos.
15¶Toda su maldad está en Gilgal;
Allí, pues, los aborrecí.
Por la maldad de sus hechos
Los expulsaré de Mi casa,
No los amaré más;
Todos sus príncipes son rebeldes.
16Efraín está herido, su raíz está seca;
No darán más fruto.
Aunque den a luz,
Yo mataré el fruto de su vientre.
17Mi Dios los desechará
Porque no lo han escuchado,
Y andarán errantes entre las naciones.

Juan 17

1Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a Ti, 2por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano, para que Él dé vida eterna a todos los que le has dado.
3 »Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 4Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera. 5Y ahora, glorifícame Tú, Padre, junto a Ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.
6 »He manifestado Tu nombre a los hombres que del mundo me diste; eran Tuyos y me los diste, y han guardado Tu palabra. 7Ahora han conocido que todo lo que me has dado viene de Ti; 8porque Yo les he dado las palabras que me diste; y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de Ti, y creyeron que Tú me enviaste.
9 »Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son Tuyos; 10y todo lo Mío es Tuyo, y lo Tuyo, Mío; y he sido glorificado en ellos.
11 »Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno. 12Cuando Yo estaba con ellos, los guardaba en Tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. 13Pero ahora voy a Ti; y hablo esto en el mundo para que tengan Mi gozo completo en sí mismos.
14 »Yo les he dado Tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. 15No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. 16Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.
17 »Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad. 18Como Tú me enviaste al mundo, Yo también los he enviado al mundo. 19Y por ellos Yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad.
20 »Pero no ruego solo por estos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno. Como Tú, oh Padre, estás en Mí y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste.
22 »La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno: 23Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a Mí.
24 »Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy , para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25Oh Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, Yo te he conocido, y estos han conocido que Tú me enviaste. 26Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos».

Salmo 45

Para el director del coro; según Sosanim. Masquil de los hijos de Coré. Canción de amor.
1Rebosa en mi corazón un tema bueno;
Al Rey dirijo mis versos;
Mi lengua es como pluma de escribiente muy ligero.
2Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
La gracia se derrama en Tus labios;
Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
3¶Prepara Tu espada sobre el muslo, oh valiente,
En Tu esplendor y Tu majestad.
4En Tu majestad cabalga en triunfo,
Por la causa de la verdad, de la humildad y de la justicia;
Que Tu diestra te enseñe cosas tremendas.
5Tus flechas son agudas;
Los pueblos caen debajo de Ti;
En el corazón de los enemigos del rey están Tus flechas.
6¶Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;
Cetro de equidad es el cetro de Tu reino.
7Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad;
Por tanto Dios, Tu Dios, te ha ungido
Con óleo de alegría más que a Tus compañeros.
8Todas Tus vestiduras están perfumadas con mirra, áloe y casia;
Desde palacios de marfil te han alegrado con instrumentos de cuerda.
9Hijas de reyes hay entre Tus damas nobles;
A Tu diestra, en oro de Ofir, está la reina.
10¶Escucha, hija, presta atención e inclina tu oído;
Olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre.
11Entonces el Rey deseará tu hermosura;
Inclínate ante Él, porque Él es tu señor.
12Y la hija de Tiro vendrá con presentes;
Los ricos del pueblo suplicarán tu favor.
13¶Toda radiante está la hija del Rey dentro de su palacio;
Recamado de oro está su vestido.
14En vestido bordado será conducida al Rey;
Las vírgenes, sus compañeras que la siguen,
Serán llevadas a Ti.
15Serán conducidas con alegría y regocijo;
Entrarán al palacio del Rey.
16¶En lugar de tus padres estarán tus hijos;
Los harás príncipes en toda la tierra.
17Haré que Tu nombre sea recordado por todas las generaciones;
Por tanto, los pueblos te darán gracias eternamente y para siempre.

Proverbios 4

1Oigan, hijos, la instrucción de un padre,
Y presten atención para que ganen entendimiento,
2Porque les doy buena enseñanza;
No abandonen mi instrucción.
3Cuando yo fui hijo para mi padre,
Tierno y único a los ojos de mi madre,
4Entonces él me enseñaba y me decía:
«Retenga tu corazón mis palabras,
Guarda mis mandamientos y vivirás.
5-»Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
6-»No la abandones y ella velará sobre ti;
Ámala y ella te protegerá.
7-»Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría,
Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
8-»Estímala, y ella te ensalzará;
Ella te honrará si tú la abrazas;
9Guirnalda de gracia pondrá en tu cabeza,
Corona de hermosura te entregará».
10¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras,
Y muchos serán los años de tu vida.
11Por el camino de la sabiduría te he conducido,
Por sendas de rectitud te he guiado.
12Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos,
Y si corres, no tropezarás.
13Aférrate a la instrucción, no la sueltes;
Guárdala, porque ella es tu vida.
14No entres en la senda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malvados.
15Evítalo, no pases por él;
Apártate de él y sigue adelante.
16Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguien.
17Porque comen pan de maldad,
Y beben vino de violencia.
18Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.
19El camino de los impíos es como las tinieblas,
No saben en qué tropiezan.
20¶Hijo mío, presta atención a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.
21Que no se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón.
22Porque son vida para los que las hallan,
Y salud para todo su cuerpo.
23Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vida.
24Aparta de ti la boca perversa
Y aleja de ti los labios falsos.
25Miren tus ojos hacia adelante,
Y que tu mirada se fije en lo que está frente a ti.
26Fíjate en el sendero de tus pies,
Y todos tus caminos serán establecidos.
27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.

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