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Día 351 de 365 · 17 de diciembre

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Amós 3

1Oigan esta palabra que el Señor ha hablado contra ustedes, israelitas, contra toda la familia que Él sacó de la tierra de Egipto:
2«Solo a ustedes he escogido de todas las familias de la tierra;
Por eso los castigaré por todas sus iniquidades».
3¿Andan dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo?
4¿Ruge un león en la selva sin tener presa?
¿Gruñe un leoncillo desde su guarida si no ha apresado algo?
5¿Cae un ave en la trampa en la tierra si no hay cebo en ella?
¿Se levanta la trampa del suelo si no ha atrapado algo?
6Si se toca la trompeta en la ciudad, ¿no temblará el pueblo?
Si sucede una calamidad en la ciudad, ¿no la ha causado el Señor?
7Ciertamente el Señor Dios no hace nada
Sin revelar Su secreto
A Sus siervos los profetas.
8Ha rugido un león, ¿quién no temerá?
Ha hablado el Señor Dios, ¿quién no profetizará?
9Proclamen en los palacios de Asdod y en los palacios de la tierra de Egipto, y digan: «Congréguense en los montes de Samaria y vean los grandes tumultos dentro de ella y la opresión en medio suyo. 10No saben hacer lo recto», declara el Señor, «los que acumulan violencia y destrucción en sus palacios».
11¶Por tanto, así dice el Señor Dios:
«Un enemigo, rodeando la tierra,
Echará abajo tu poder
Y serán saqueados tus palacios».
12Así dice el Señor:
«Como el pastor rescata de la boca del león dos patas o un pedazo de oreja,
Así serán rescatados los israelitas que moran en Samaria,
En la esquina de una cama y en la cubierta de un sofá.
13-»Oigan y testifiquen contra la casa de Jacob»,
Declara el Señor Dios, el Dios de los ejércitos.
14«Porque el día que Yo castigue las transgresiones de Israel,
Castigaré también los altares de Betel;
Los cuernos del altar serán cortados
Y caerán a tierra.
15-»Derribaré también la casa de invierno junto con la casa de verano;
También perecerán las casas de marfil,
Y muchas casas serán destruidas»,
Declara el Señor.

Amós 4

1Oigan esta palabra, vacas de Basán, ustedes que están en el monte de Samaria,
Que oprimen a los pobres, quebrantan a los menesterosos,
Y dicen a sus maridos: «Traigan ahora, para que bebamos».
2El Señor Dios ha jurado por Su santidad:
«Vendrán días sobre ustedes
En que las llevarán con garfios,
Y a su remanente con anzuelos.
3-»Saldrán por las brechas,
Una tras otra,
Y serán expulsadas al Harmón», declara el Señor.
4¶«Entren en Betel y pequen,
Multipliquen en Gilgal las transgresiones;
Traigan sus sacrificios cada mañana,
Sus diezmos cada tres días.
5-»Ofrezcan también pan leudado en ofrenda de gratitud,
Y proclamen ofrendas voluntarias, denlas a conocer,
Puesto que así les place, israelitas»,
Declara el Señor Dios.
6¶«Pero yo también los he puesto a diente limpio en todas sus ciudades,
Y a falta de pan en todos sus lugares.
Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Mí», declara el Señor.
7«Y además les retuve la lluvia
Cuando aún faltaban tres meses para la siega.
Hice llover sobre una ciudad
Y sobre otra ciudad no hice llover;
Sobre una parte llovía,
Y la parte donde no llovía, se secó.
8-»Así que de dos o tres ciudades iban tambaleándose a otra ciudad para beber agua,
Y no se saciaban.
Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Mí», declara el Señor.
9«Los herí con viento abrasador y con plagas;
Y la oruga ha devorado
Sus muchos huertos y viñedos, sus higueras y sus olivos.
Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Mí», declara el Señor.
10«Envié contra ustedes una plaga, como la plaga de Egipto,
Maté a espada a sus jóvenes, junto con sus caballos capturados,
E hice subir hasta sus narices el hedor de su campamento.
Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Mí», declara el Señor.
11«Los destruí como Dios destruyó a Sodoma y a Gomorra,
Y fueron como tizón arrebatado de la hoguera.
Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Mí», declara el Señor.
12«Por tanto, así haré contigo, Israel;
Y porque te he de hacer esto,
Prepárate para encontrarte con tu Dios, oh Israel».
13Pues el que forma los montes, crea el viento
Y declara al hombre cuáles son Sus pensamientos,
El que del alba hace tinieblas
Y camina sobre las alturas de la tierra:
El Señor, Dios de los ejércitos, es Su nombre.

Hechos 2

1Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar, 2y de repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados. 3Se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. 4Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.
5Había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. 6Al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
7Estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: «Miren, ¿no son galileos todos estos que están hablando? 8¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia, del Ponto y de Asia, 10de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos, 11cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestros propios idiomas de las maravillas de Dios».
12Todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: «¿Qué quiere decir esto?». 13Pero otros se burlaban y decían: «Están borrachos».
14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once apóstoles, alzó la voz y les declaró: «Hombres de Judea y todos los que viven en Jerusalén, sea esto de su conocimiento y presten atención a mis palabras. 15Porque estos no están borrachos como ustedes suponen, pues apenas es la hora tercera; 16sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:
17“Y sucederá en los últimos días”, dice Dios,
“Que derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne;
Y sus hijos y sus hijas profetizarán,
Sus jóvenes verán visiones,
Y sus ancianos soñarán sueños;
18Y aun sobre Mis siervos y sobre Mis siervas
Derramaré de Mi Espíritu en esos días,
Y profetizarán.
19-”Y mostraré prodigios arriba en el cielo
Y señales abajo en la tierra:
Sangre, fuego y columna de humo.
20-”El sol se convertirá en tinieblas
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día grande y glorioso del Señor.
21-”Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”.
22»Hombres de Israel, escuchen estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre ustedes con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio de ustedes a través de Él, tal como ustedes mismos saben. 23Este fue entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y ustedes lo clavaron en una cruz por manos de impíos y lo mataron. 24Pero Dios lo resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella. 25Porque David dice de Él:
“Veía siempre al Señor en mi presencia;
Pues está a mi diestra para que yo no sea sacudido.
26-”Por lo cual mi corazón se alegró y mi lengua se regocijó;
Y aun hasta mi carne descansará en esperanza;
27Pues Tú no abandonarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que Tu Santo vea corrupción.
28-”Me has hecho conocer los caminos de la vida;
Me llenarás de gozo con Tu presencia”.
29»Hermanos, del patriarca David les puedo decir con franqueza que murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. 30Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le había jurado sentar a uno de sus descendientes en su trono, 31miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades, ni Su carne sufrió corrupción.
32»A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen. 34Porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice:
“Dijo el Señor a mi Señor:
‘Siéntate a Mi diestra,
35Hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies’ ”.
36Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo».
37Al oír esto, conmovidos profundamente, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: «Hermanos, ¿qué haremos?». 38Entonces Pedro les dijo: «Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. 39Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame».
40Y Pedro, con muchas otras palabras testificaba solemnemente y les exhortaba diciendo: «Sean salvos de esta perversa generación». 41Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como 3,000 almas. 42Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración.
43Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales se hacían por los apóstoles. 44Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; 45vendían sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. 46Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.

Salmo 51

Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó.
1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia;
Conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones.
2Lávame por completo de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis transgresiones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4Contra Ti, contra Ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de Tus ojos,
De manera que eres justo cuando hablas,
Y sin reproche cuando juzgas.
5¶Yo nací en iniquidad,
Y en pecado me concibió mi madre.
6Tú deseas la verdad en lo más íntimo,
Y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8Hazme oír gozo y alegría,
Haz que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9Esconde Tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis iniquidades.
10¶Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de Tu presencia,
Y no quites de mí Tu Santo Espíritu.
12Restitúyeme el gozo de Tu salvación,
Y sostenme con un espíritu de poder.
13 Entonces enseñaré a los transgresores Tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a Ti.
14¶Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación,
Entonces mi lengua cantará con gozo Tu justicia.
15Abre mis labios, oh Señor,
Para que mi boca anuncie Tu alabanza.
16Porque Tú no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
No te agrada el holocausto.
17Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
18¶Haz bien con Tu benevolencia a Sión;
Edifica los muros de Jerusalén.
19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
El holocausto y el sacrificio perfecto;
Entonces se ofrecerán novillos sobre Tu altar.

Proverbios 10

1Los proverbios de Salomón.
El hijo sabio alegra al padre,
Pero el hijo necio es tristeza para su madre.
2Tesoros mal adquiridos no aprovechan,
Pero la justicia libra de la muerte.
3El Señor no permitirá que el justo padezca hambre,
Pero rechazará la avidez de los impíos.
4Pobre es el que trabaja con mano negligente,
Pero la mano de los diligentes enriquece.
5El que recoge en el verano es hijo sabio,
El que se duerme durante la siega es hijo que avergüenza.
6Hay bendiciones sobre la cabeza del justo,
Pero la boca de los impíos oculta violencia.
7La memoria del justo es bendita,
Pero el nombre del impío se pudrirá.
8El sabio de corazón aceptará mandatos,
Pero el necio charlatán será derribado.
9El que anda en integridad anda seguro,
Pero el que pervierte sus caminos será descubierto.
10El que guiña el ojo causa disgustos,
Y el necio charlatán será derribado.
11Fuente de vida es la boca del justo,
Pero la boca de los impíos encubre violencia.
12El odio crea rencillas,
Pero el amor cubre todas las transgresiones.
13En los labios del entendido se halla sabiduría,
Pero la vara es para las espaldas del falto de entendimiento.
14Los sabios atesoran conocimiento,
Pero la boca del necio es ruina cercana.
15La fortuna del rico es su fortaleza,
La ruina de los pobres es su pobreza.
16El salario del justo es vida,
La ganancia del impío, castigo.
17 Por senda de vida va el que guarda la instrucción,
Pero el que abandona la reprensión se extravía.
18El que oculta el odio tiene labios mentirosos,
Y el que esparce calumnia es un necio.
19En las muchas palabras, la transgresión es inevitable,
Pero el que refrena sus labios es prudente.
20La lengua del justo es plata escogida,
Pero el corazón de los impíos es poca cosa.
21Los labios del justo apacientan a muchos,
Pero los necios mueren por falta de entendimiento.
22La bendición del Señor es la que enriquece,
Y Él no añade tristeza con ella.
23Como diversión es para el necio el hacer maldad,
Y la sabiduría lo es para el hombre de entendimiento.
24Lo que el impío teme vendrá sobre él,
Y el deseo de los justos será concedido.
25Cuando pasa el torbellino, ya no existe el impío,
Pero el justo tiene cimiento eterno.
26Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos,
Así es el perezoso para quienes lo envían.
27El temor del Señor multiplica los días,
Pero los años de los impíos serán acortados.
28La esperanza de los justos es alegría,
Pero la expectación de los impíos perecerá.
29Fortaleza para el íntegro es el camino del Señor,
Pero ruina para los que obran iniquidad.
30El justo nunca será conmovido,
Pero los impíos no habitarán en la tierra.
31De la boca del justo brota sabiduría,
Pero la lengua perversa será cortada.
32Los labios del justo dan a conocer lo agradable,
Pero la boca de los impíos, lo perverso.

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