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Día 353 de 365 · 19 de diciembre

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Amós 7

1Esto me mostró el Señor Dios: Él formaba enjambre de langostas cuando comenzaba a brotar la cosecha de primavera. Y la cosecha de primavera era después de la siega del rey. 2Sucedió que cuando habían terminado de devorar la hierba de la tierra, yo dije:
«Señor Dios, te ruego que perdones.
¿Cómo podrá resistir Jacob
Si es tan pequeño?».
3El Señor se apiadó de esto:
«No sucederá», dijo el Señor.
4Esto me mostró el Señor Dios: El Señor Dios llamaba para juzgarlos con fuego, y consumió el gran abismo y empezó a consumir el campo.
5Entonces dije:
«Señor Dios, te ruego que ceses.
¿Cómo podrá resistir Jacob
Si es tan pequeño?».
6El Señor se apiadó de esto:
«Esto tampoco sucederá», dijo el Señor Dios.
7Esto Él me mostró: El Señor estaba junto a un muro hecho a plomo, y tenía en Su mano una plomada. 8Y el Señor me dijo: «¿Qué ves, Amós?». «Una plomada», le respondí. Entonces el Señor dijo:
«Voy a poner una plomada
En medio de Mi pueblo Israel.
Ya no volveré a dejarlos sin castigo.
9-»Los lugares altos de Isaac serán asolados
Y los santuarios de Israel destruidos;
Y Yo me levantaré con espada contra la casa de Jeroboam».
10Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió palabra a Jeroboam, rey de Israel: «Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra ya no puede soportar todas sus palabras. 11Porque así dice Amós: “Jeroboam morirá a espada y ciertamente Israel saldrá en cautiverio de su tierra” ». 12Entonces Amasías dijo a Amós: «Vete, vidente, huye a la tierra de Judá, come allí pan y allí profetiza. 13Pero en Betel no vuelvas a profetizar más, porque es santuario del rey y residencia real».
14Entonces Amós le respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profeta, sino que soy boyero y cultivador de higueras. 15Pero el Señor me tomó cuando pastoreaba el rebaño, y me dijo: “Ve, profetiza a Mi pueblo Israel”. 16Ahora pues, escucha la palabra del Señor: Tú dices: “No profetices contra Israel ni hables contra la casa de Isaac”. 17Por tanto, así dice el Señor: “Tu mujer se prostituirá en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán a espada, tu tierra será repartida a cordel, y tú morirás en una tierra inmunda. Además, Israel ciertamente saldrá de su tierra en cautiverio” ».

Amós 8

1Esto me mostró el Señor Dios: Miré una canasta de fruta de verano, 2y Él me preguntó: «¿Qué ves, Amós?». «Una canasta de fruta de verano», respondí. Entonces el Señor me dijo: «Ha llegado el fin para Mi pueblo Israel. Ya no volveré a dejarlos sin castigo. 3Los cantos del palacio se convertirán en gemido en aquel día», declara el Señor Dios. «Muchos serán los cadáveres; en todo lugar los echarán fuera en silencio».
4Oigan esto, los que pisotean a los menesterosos, y quieren exterminar a los pobres de la tierra, 5diciendo:
«¿Cuándo pasará la luna nueva
Para vender el grano,
Y el día de reposo para abrir el mercado de trigo,
Achicar el efa (una medida de 22 litros), aumentar el siclo (moneda hebrea, 11.4 gramos de plata)
Y engañar con balanzas falsas;
6Para comprar por dinero a los desvalidos
Y a los pobres por un par de sandalias,
Y vender los desechos del trigo?».
7¶El Señor ha jurado por el orgullo de Jacob:
«Ciertamente, nunca me olvidaré de ninguna de sus obras.
8-»¿No temblará por esto la tierra,
Y hará duelo todo aquel que habita en ella?
Subirá toda ella como el Nilo,
Se agitará
Y disminuirá como el Nilo de Egipto.
9-»Y sucederá que en aquel día», declara el Señor Dios,
«Yo haré que el sol se ponga al mediodía
Y que la tierra en pleno día se oscurezca.
10-»Entonces cambiaré sus fiestas en llanto
Y todos sus cantos en lamento.
Pondré cilicio sobre todo lomo
Y calvicie sobre toda cabeza.
Haré que sea como duelo por hijo único,
Y su fin, como día de amargura.
11¶»Vienen días», declara el Señor Dios,
«En que enviaré hambre sobre la tierra,
No hambre de pan, ni sed de agua,
Sino de oír las palabras del Señor.
12-»La gente vagará de mar a mar,
Y del norte hasta el oriente;
Andarán de aquí para allá en busca de la palabra del Señor,
Pero no la encontrarán.
13-»En aquel día las vírgenes hermosas
Y los jóvenes desfallecerán de sed.
14-»Los que juran por el pecado de Samaria,
Y dicen: “Viva tu dios, oh Dan”,
Y “Viva el camino de Beerseba”,
Caerán y nunca más se levantarán».

Hechos 4

1Mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo, y los saduceos, 2indignados porque enseñaban al pueblo, y anunciaban en Jesús la resurrección de entre los muertos. 3Les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. 4Pero muchos de los que habían oído el mensaje creyeron, llegando el número de los hombres como a 5,000.
5Sucedió que al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus gobernantes, ancianos y escribas. 6Estaban allí el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes. 7Poniendo a Pedro y a Juan en medio de ellos, les interrogaban: «¿Con qué poder, o en qué nombre, han hecho esto?».
8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Gobernantes y ancianos del pueblo, 9si se nos está interrogando hoy por causa del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado, 10sepan todos ustedes, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por Él, este hombre se halla aquí sano delante de ustedes.
11»Este Jesús es la piedra desechada por ustedes los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular. 12En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos».
13Al ver la confianza de Pedro y de Juan, y dándose cuenta de que eran hombres sin letras y sin preparación, se maravillaban, y reconocían que ellos habían estado con Jesús. 14Y viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido sanado, no tenían nada que decir en contra. 15Pero después de ordenarles que salieran fuera del Concilio, deliberaban entre sí: 16«¿Qué haremos con estos hombres?», decían. «Porque el hecho de que un milagro notable ha sido realizado por medio de ellos es evidente a todos los que viven en Jerusalén, y no podemos negarlo. 17Pero a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, vamos a amenazarlos para que no hablen más a ningún hombre en este nombre».
18Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús. 19Pero Pedro y Juan, les contestaron: «Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios. 20Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído».
21Y después de amenazarlos otra vez, los dejaron ir, no hallando la manera de castigarlos por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había acontecido; 22porque el hombre en quien se había realizado este milagro de sanidad tenía más de cuarenta años.
23Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: «Oh, Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, 25el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, Tu siervo, dijiste:
“¿Por qué se enfurecieron los gentiles,
Y los pueblos tramaron cosas vanas?
26-”Se presentaron los reyes de la tierra,
Y los gobernantes se juntaron a una
Contra el Señor y contra Su Cristo”.
27»Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, junto con los gentiles y los pueblos de Israel, contra Tu santo Siervo Jesús, a quien Tú ungiste, 28para hacer cuanto Tu mano y Tu propósito habían predestinado que sucediera. 29Ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que Tus siervos hablen Tu palabra con toda confianza, 30mientras extiendes Tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de Tu santo Siervo Jesús».
31Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.
32La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. 33Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y había abundante gracia sobre todos ellos. 34No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, 35y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.
36Y José, un levita natural de Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé, que traducido significa Hijo de Consolación, 37poseía un campo y lo vendió, trajo el dinero y lodepositó a los pies de los apóstoles.

Salmo 53

Para el director del coro; según Mahalat. Masquil de David.
1El necio ha dicho en su corazón: «No hay Dios».
Se han corrompido, han cometido injusticias abominables;
No hay quien haga el bien.
2Dios ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres
Para ver si hay alguien que entienda,
Alguien que busque a Dios.
3Todos se han desviado, a una se han corrompido;
No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
4¶¿Acaso no tienen conocimiento los que hacen iniquidad,
Que devoran a Mi pueblo como si comieran pan,
Y no invocan a Dios?
5 Donde antes no había terror, allí tiemblan de espanto,
Porque Dios esparció los huesos del que acampaba contra ti;
los avergonzaste, porque Dios los había rechazado.
6¡Oh, si de Sión saliera la salvación de Israel!
Cuando Dios restaure a Su pueblo cautivo,
Se regocijará Jacob y se alegrará Israel.

Proverbios 12

1El que ama la instrucción ama el conocimiento,
Pero el que odia la reprensión es torpe.
2El bueno alcanzará el favor del Señor,
Pero Él condenará al hombre de malos designios.
3El hombre no se afianzará por medio de la impiedad,
Y la raíz de los justos no será removida.
4La mujer virtuosa es corona de su marido,
Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.
5Los pensamientos de los justos son rectos,
Los consejos de los impíos, engañosos.
6Las palabras de los impíos son asechanzas sangrientas,
Pero a los rectos su boca los librará.
7Los impíos son derribados y ya no existen,
Pero la casa de los justos permanecerá.
8El hombre será alabado conforme a su discernimiento,
Pero el perverso de corazón será despreciado.
9Más vale el poco estimado que tiene siervo,
Que el que se alaba y carece de pan.
10El justo se preocupa de la vida de su ganado,
Pero las entrañas de los impíos son crueles.
11El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
12El impío codicia el botín de los malos,
Pero la raíz de los justos da fruto.
13En la transgresión de sus labios se enreda el malvado,
Pero el justo escapará del apuro.
14Por el fruto de su boca cada uno se saciará de bien,
Y las obras de las manos del hombre volverán a él.
15El camino del necio es recto a sus propios ojos,
Pero el que escucha consejos es sabio.
16El enojo del necio se conoce al instante,
Pero el prudente oculta la deshonra.
17El que habla verdad declara lo que es justo,
Pero el testigo falso, falsedad.
18Hay quien habla sin tino como golpes de espada,
Pero la lengua de los sabios sana.
19Los labios veraces permanecerán para siempre,
Pero la lengua mentirosa, solo por un momento.
20Hay engaño en el corazón de los que traman el mal,
Pero gozo en los consejeros de paz.
21Ningún daño sobreviene al justo,
Pero los impíos están llenos de pesares.
22Los labios mentirosos son abominación al Señor,
Pero los que obran fielmente son Su deleite.
23El hombre prudente oculta su conocimiento,
Pero el corazón de los necios proclama su necedad.
24La mano de los diligentes gobernará,
Pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados.
25La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime,
Pero la buena palabra lo alegra.
26El justo es guía para su prójimo,
Pero el camino de los impíos los extravía.
27El indolente no asa su presa,
Pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.
28En la senda de la justicia está la vida,
Y en sucamino no hay muerte.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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