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Día 36 de 365 · 5 de febrero

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Éxodo 21

1»Estas son las ordenanzas que pondrás delante de ellos. 2Si compras un siervo hebreo, te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar nada. 3Si entró solo, saldrá solo. Si tenía mujer, entonces su mujer saldrá con él. 4Si su amo le da mujer, y ella le da hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo. 5Pero si el siervo insiste y dice: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos. No saldré libre”, 6entonces su amo lo traerá a Dios, lo traerá a la puerta o al poste de la puerta, y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre.
7»Si alguien vende a su hija como sierva, ella no saldrá libre como salen los siervos. 8Si ella no le gusta a su amo que la había destinado para sí, permitirá que sea redimida. Pero no podrá venderla a un pueblo extranjero, por haberla tratado con engaño. 9Si la destina para su hijo, la tratará conforme a la costumbre de las hijas. 10Si toma para sí otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales. 11Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldrá libre sin pagar nada.
12»El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá. 13Pero si no estaba al acecho, sino que Dios permitió que cayera en sus manos, entonces yo te señalaré un lugar donde pueda refugiarse. 14Sin embargo, si alguien se enfurece contra su prójimo para matarlo con alevosía, lo tomarás aun de Mi altar para que muera.
15»El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.
16»El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.
17»El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá.
18»Si dos hombres riñen y uno hiere al otro con una piedra o con el puño, y no muere, pero guarda cama, 19y se levanta y anda afuera con su bastón, el que lo hirió será absuelto. Solo pagará por su tiempo perdido, y lo cuidará hasta que esté completamente curado.
20»Si alguien hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, será castigado. 21Sin embargo, si sobrevive uno o dos días, no se tomará venganza, porque es propiedad suya.
22»Si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber otro daño, ciertamente el culpable será multado según lo que el esposo de la mujer demande de él. Pagará según lo que los jueces decidan. 23Pero si hubiera algún otro daño, entonces pondrás como castigo, vida por vida, 24ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
26»Si alguien hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejará ir libre a causa del ojo. 27Y si hace saltar un diente a su siervo o a su sierva, lo dejará ir libre a causa del diente.
28»Si un buey acornea a un hombre o a una mujer, y le causa la muerte, ciertamente el buey será apedreado y su carne no se comerá; pero el dueño del buey no será castigado. 29Sin embargo, si el buey tenía desde antes el hábito de acornear, y su dueño había sido advertido, pero no lo había encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y su dueño también morirá. 30Si se le impone precio de rescate, entonces dará por la redención de su vida lo que se demande de él. 31Si acornea a un hijo o a una hija, será enjuiciado según la misma ley. 32Si el buey acornea a un siervo o a una sierva, el dueño dará a su amo treinta siclos (342 gramos) de plata, y el buey será apedreado.
33»Si alguien destapa un pozo, o cava un pozo y no lo cubre, y cae en él un buey o un asno, 34el dueño del pozo hará restitución. Dará dinero a su dueño, y el animal muerto será suyo.
35»Si el buey de alguien hiere al buey de otro y le causa la muerte, entonces venderán el buey vivo y se dividirán el dinero, y se dividirán también el buey muerto. 36Pero si sabía que el buey tenía desde antes el hábito de acornear y su dueño no lo había encerrado, ciertamente pagará buey por buey, y el bueymuerto será suyo.

Éxodo 22

1 »Si alguien roba un buey o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco bueyes por el buey y cuatro ovejas por la oveja.
2»Si el ladrón es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no será homicidio. 3Pero si ya ha salido el sol, será considerado homicidio. Ciertamente, el que roba debe hacer restitución. Si no tiene con qué, entonces será vendido por el valor de su robo. 4Si lo que robó, sea buey o asno u oveja, es hallado vivo en su posesión, pagará el doble.
5»Si alguien deja que un campo o viña sea pastado totalmente, y deja suelto su animal para que paste en campo ajeno, hará restitución con lo mejor de su campo y con lo mejor de su viña.
6»Si estalla un incendio y se extiende a los espinos, de modo que las cosechas, amontonadas o en pie, o el campo mismo se consuman, el que encendió el fuego ciertamente hará restitución.
7»Si alguien da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de este, el ladrón, si es hallado, pagará el doble. 8Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces, para determinar si él metió la mano en la propiedad de su vecino. 9En toda clase de fraude, ya se trate de buey, de asno, de oveja, de ropa, o de cualquier cosa perdida, de la cual se pueda decir: “Esto es mío”, la causa de ambos se llevará ante los jueces; y aquel a quien los jueces declaren culpable pagará el doble a su vecino.
10»Si alguien da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal para ser guardado, y muere o sufre daño, o es robado sin que nadie lo vea, 11los dos harán juramento delante del Señor de que no metieron la mano en la propiedad de su vecino, y el dueño lo aceptará, y el otro no hará restitución. 12Pero si en verdad el animal le ha sido robado, hará restitución a su dueño. 13Si ha sido despedazado, que lo traiga como prueba. No hará restitución por lo que ha sido despedazado.
14»Si alguien pide prestado un animal a su vecino, y el animal sufre daño o muere en ausencia de su dueño, hará completa restitución. 15Si el dueño está presente, no hará restitución. Si es alquilado, solamente pagará el alquiler.
16»Si alguien seduce a una doncella que no esté comprometida para casarse, y se acuesta con ella, deberá pagar una dote por ella para que sea su mujer. 17Y si el padre rehúsa dársela, él pagará una cantidad igual a la dote de las vírgenes.
18»No dejarás con vida a la hechicera.
19»A cualquiera que se eche con un animal, ciertamente se le dará muerte.
20»El que ofrezca sacrificio a otro dios, que no sea el Señor, será destruido por completo.
21»Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto. 22A la viuda y al huérfano no afligirán. 23Si los afliges y ellos claman a Mí, ciertamente Yo escucharé su clamor, 24y se encenderá Mi ira y a ustedes los mataré a espada, y sus mujeres quedarán viudas y sus hijos huérfanos.
25»Si prestas dinero a Mi pueblo, a los pobres entre ustedes, no serás usurero con él; no le cobrarás interés. 26Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, 27porque es su único abrigo; es el vestido para su cuerpo. ¿En qué otra cosa dormirá? Y será que cuando él clame a Mí, Yo le oiré, porque soy clemente.
28»No maldecirás a Dios, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.
29»No demorarás la ofrenda de tu cosecha ni de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos. 30Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.
31»Ustedes serán hombres santos para Mí. No comerán carne despedazada por las fierasen el campo. A los perros la echarán.

Marcos 8

1En aquellos días, cuando había de nuevo una gran multitud que no tenía qué comer, Jesús llamó a Sus discípulos y les dijo*: 2«Tengo compasión de la multitud porque ya hace tres días que están junto a Mí y no tienen qué comer; 3y si los despido sin comer a sus casas, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos».
4Sus discípulos le respondieron: «¿Dónde podrá alguien encontrar lo suficiente para saciar de pan a estos aquí en el desierto?». 5«¿Cuántos panes tienen?», les preguntó Jesús. Ellos respondieron: «Siete».
6Entonces mandó* a la multitud que se recostara en el suelo; y tomando los siete panes, después de dar gracias, los partió y los iba dando a Sus discípulos para que los pusieran delante de la gente; y ellos los sirvieron a la multitud. 7También tenían unos pocos pececillos; y después de bendecirlos, mandó que estos también los sirvieran.
8 Todos comieron y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas. 9Los que comieron eran unos 4,000. Jesús los despidió, 10y subiendo enseguida a la barca con Sus discípulos, se fue a la región de Dalmanuta.
11Entonces salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Él, buscando de Él una señal del cielo para poner a prueba a Jesús. 12Suspirando profundamente en Su espíritu, dijo*: «¿Por qué pide señal esta generación? En verdad les digo que no se le dará señal a esta generación». 13Y dejándolos, se embarcó otra vez y se fue al otro lado del lago.
14Los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no tenían consigo en la barca sino solo un pan. 15Jesús les encargaba diciendo: «¡Tengan cuidado! Cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». 16Y ellos discutían entre sí que no tenían panes.
17Dándose cuenta Jesús, les dijo*: «¿Por qué discuten que no tienen panes? ¿Aún no comprenden ni entienden? ¿Tienen el corazón endurecido? 18Teniendo ojos, ¿no ven? Y teniendo oídos, ¿no oyen? ¿No recuerdan 19cuando partí los cinco panes entre los cinco mil? ¿Cuántas cestas llenas de pedazos recogieron?». «Doce», le respondieron*.
20 «Y cuando partí los siete panes entre los cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogieron?». «Siete», le dijeron*. 21Entonces les dijo: «¿Aún no entienden?».
22Llegaron* a Betsaida, y trajeron* a Jesús un ciego y le rogaron* que lo tocara. 23Tomando al ciego de la mano, lo sacó fuera de la aldea; y después de escupir en sus ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó: «¿Ves algo?».
24Y levantando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pero los veo como árboles que caminan». 25Entonces Jesús puso otra vez las manos sobre sus ojos, y él miró fijamente y fue restaurado; y veía todo con claridad. 26Y lo envió a su casa diciendo: «Ni aun en la aldea entres».
27Jesús salió con Sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo; y en el camino preguntó a Sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy Yo?». 28Le respondieron: «Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, uno de los profetas». 29Él les preguntó de nuevo: «Pero ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?». «Tú eres el Cristo», le respondió* Pedro. 30Y Jesús les advirtió severamente que no hablaran de Él a nadie.
31Jesús comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y después de tres días resucitar. 32Y les decía estas palabras claramente. Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprender a Jesús. 33Pero Él volviéndose y mirando a Sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo*: «¡Quítate de delante de Mí, Satanás!, porque no tienes en mente las cosas de Dios, sino las de los hombres».
34Llamando Jesús a la multitud y a Sus discípulos, les dijo: «Si alguien quiere venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. 35Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de Mí y del evangelio, la salvará. 36O, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? 37O, ¿qué dará un hombre a cambio de su alma? 38Porque cualquiera que se avergüence de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ángeles».

Salmo 36

Para el director del coro. Salmo de David, siervo del Señor.
1La transgresión habla al impío dentro de su corazón;
No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2Porque en sus propios ojos la transgresión le engaña
En cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla.
3Las palabras de su boca son iniquidad y engaño;
Ha dejado de ser sabio y de hacer el bien.
4Planea la iniquidad en su cama;
Se obstina en un camino que no es bueno;
No aborrece el mal.
5¶Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos,
Tu fidelidad, hasta el firmamento.
6Tu justicia es como los montes de Dios;
Tus juicios son como profundo abismo.
Tú preservas, oh Señor, al hombre y al animal.
7¡Cuán preciosa es, oh Dios, Tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas.
8Se sacian de la abundancia de Tu casa,
Y les das a beber del río de Tus delicias.
9Porque en Ti está la fuente de la vida;
En Tu luz vemos la luz.
10¶Continúa Tu misericordia para con los que te conocen,
Y Tu justicia para con los rectos de corazón.
11Que no me alcance el pie del orgullo,
Ni me mueva la mano de los impíos.
12Allí han caído los que obran iniquidad;
Han sido derribados y no se pueden levantar.

Proverbios 5

1Hijo mío, presta atención a mi sabiduría,
Inclina tu oído a mi prudencia,
2Para que guardes la discreción
Y tus labios conserven el conocimiento.
3Porque los labios de la extraña destilan miel,
Y su lengua es más suave que el aceite;
4Pero al final es amarga como el ajenjo,
Aguda como espada de dos filos.
5Sus pies descienden a la muerte,
Sus pasos solo logran el Seol.
6No considera la senda de la vida;
Sus senderos son inestables, y no lo sabe.
7¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y no se aparten de las palabras de mi boca.
8Aleja de la extraña tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa;
9No sea que des tu vigor a otros
Y tus años al cruel;
10No sea que se sacien los extraños de tus bienes
Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero;
11Y al final te lamentes,
Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
12Y digas: «¡Cómo he aborrecido la instrucción,
Y mi corazón ha despreciado la corrección!
13-»No he escuchado la voz de mis maestros,
Ni he inclinado mi oído a mis instructores.
14-»He estado a punto de completa ruina
En medio de la asamblea y la congregación».
15¶Bebe agua de tu cisterna
Y agua fresca de tu pozo.
16¿Se derramarán por fuera tus manantiales,
Tus arroyos de aguas por las calles?
17Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.
18Sea bendita tu fuente,
Y regocíjate con la mujer de tu juventud,
19Amante cierva y graciosa gacela;
Que sus senos te satisfagan en todo tiempo,
Su amor te embriague para siempre.
20¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña,
Y abrazar el seno de una desconocida?
21Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del Señor,
Y Él observa todos sus senderos.
22De sus propias iniquidades será presa el impío,
Y en los lazos de su pecado quedará atrapado.
23Morirá por falta de instrucción,
Y por su mucha necedad perecerá.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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