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Día 360 de 365 · 26 de diciembre

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Miqueas 7

1¡Ay de mí!, porque soy
Como los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimia.
No hay racimo de uvas que comer,
Ni higo temprano que tanto deseo.
2Ha desaparecido el bondadoso de la tierra,
Y no hay ninguno recto entre los hombres.
Todos acechan para derramar sangre,
Unos a otros se echan la red.
3Para el mal las dos manos son diestras.
El príncipe pide, y también el juez, una recompensa,
El grande habla de lo que desea su alma,
Y juntos lo traman.
4El mejor de ellos es como un zarzal,
Y el más recto como un seto de espinos.
El día que pongas tus centinelas,
Tu castigo llegará.
¡Entonces será su confusión!
5No se fíen del vecino,
Ni confíen en el amigo.
De la que reposa en tu seno,
Guarda tus labios.
6Porque el hijo trata con desdén al padre,
La hija se levanta contra la madre,
Y la nuera contra su suegra;
Los enemigos del hombre son los de su propia casa.
7¶Pero yo pondré mis ojos en el Señor,
Esperaré en el Dios de mi salvación.
Mi Dios me oirá.
8No te alegres de mí, enemiga mía.
Aunque caiga, me levantaré,
Aunque more en tinieblas, el Señor es mi luz.
9¶La indignación del Señor soportaré,
Porque he pecado contra Él,
Hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho.
Él me sacará a la luz,
Y yo veré Su justicia.
10Entonces mi enemiga lo verá,
Y se cubrirá de vergüenza la que me decía:
«¿Dónde está el Señor tu Dios?».
Mis ojos la contemplarán;
Entonces será pisoteada
Como el lodo de las calles.
11 Viene el día para la edificación de tus muros;
Aquel día se extenderán tus límites.
12 Viene el día cuando ellos vendrán hasta ti
Desde Asiria y las ciudades de Egipto;
Desde Egipto hasta el Río,
De mar a mar y de monte a monte.
13Y la tierra será desolada a causa de sus habitantes,
Por el fruto de sus obras.
14¶Pastorea a Tu pueblo con Tu cayado,
El rebaño de Tu heredad,
Que mora solo en el bosque,
En medio de un campo fértil.
Que se apacienten en Basán y Galaad
Como en los días de antaño.
15«Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto,
Te mostraré milagros».
16Verán las naciones y se avergonzarán
De todo su poderío;
Se pondrán la mano sobre la boca,
Sus oídos se ensordecerán.
17Lamerán el polvo como la serpiente,
Como los reptiles de la tierra.
Saldrán temblando de sus fortalezas,
Al Señor nuestro Dios vendrán llenos de miedo,
Y temerán delante de ti.
18¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidad
Y pasa por alto la rebeldía del remanente de Su heredad?
No persistirá en Su ira para siempre,
Porque se complace en la misericordia.
19Volverá a compadecerse de nosotros,
Eliminará nuestras iniquidades.
Sí, arrojarás a las profundidades del mar
Todos nuestros pecados.
20Otorgarás a Jacob la verdad
Y a Abraham la misericordia,
Las cuales juraste a nuestros padres
Desde los días de antaño.

Nahúm 1

1Oráculo sobre Nínive. Libro de la visión de Nahúm de Elcos.
2¶Dios celoso y vengador es el Señor;
Vengador es el Señor e irascible.
El Señor se venga de Sus adversarios,
Y guarda rencor a Sus enemigos.
3El Señor es lento para la ira y grande en poder,
Y ciertamente el Señor no dejará sin castigo al culpable.
En el torbellino y la tempestad está Su camino,
Y las nubes son el polvo de Sus pies.
4Él reprende al mar y lo hace secar,
Y todos los ríos agota.
Languidecen Basán y el Carmelo,
Y las flores del Líbano se marchitan.
5Los montes tiemblan ante Él,
Y los collados se derriten.
Sí, en Su presencia se levanta la tierra,
El mundo y todos los que en él habitan.
6En presencia de Su indignación, ¿quién resistirá?
¿Quién se mantendrá en pie ante el ardor de Su ira?
Su furor se derrama como fuego,
Y las rocas se despedazan ante Él.
7Bueno es el Señor,
Una fortaleza en el día de la angustia,
Y conoce a los que en Él se refugian.
8Pero con inundación desbordante
Pondrá fin a su lugar,
Y perseguirá a Sus enemigos aun en las tinieblas.
9¶Lo que tramen contra el Señor,
Él lo hará completa destrucción;
No surgirá dos veces la angustia.
10Porque ellos, como espinos enmarañados,
Y ebrios con su bebida,
Serán consumidos como paja totalmente seca.
11De ti ha salido
El que ha tramado el mal contra el Señor,
Un consejero perverso.
12Así dice el Señor:
«Aunque estén con todo su vigor y por más que sean muchos,
Aun así serán cortados y desaparecerán.
Aunque te haya afligido, Judá
No te afligiré más.
13-»Y ahora, quebraré su yugo de sobre ti,
Y romperé tus coyundas».
14¶El Señor ha dado una orden en cuanto a ti:
«No se perpetuará más tu nombre.
De la casa de tus dioses
Arrancaré los ídolos y las imágenes de fundición.
Yo prepararé tu sepultura, porque eres vil».
15¶Miren, sobre los montes andan
Los pies del que trae buenas nuevas,
Del que anuncia la paz.
Celebra tus fiestas, Judá,
Cumple tus votos.
Porque nunca más volverá
A pasar por ti el malvado;
Ha sido exterminado por completo.

Hechos 11

1Los apóstoles y los hermanos que estaban por toda Judea oyeron que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. 2Cuando Pedro subió a Jerusalén, los que eran de la circuncisión le reprocharon: 3«Tú entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos».
4Entonces Pedro comenzó a explicarles en orden lo sucedido: 5«Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión: un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado del cielo por las cuatro puntas, y vino hasta mí. 6Cuando fijé mis ojos en él y lo observaba, vi cuadrúpedos terrestres, fieras, reptiles y aves del cielo. 7También oí una voz que me decía: “Levántate Pedro, mata y come”. 8Pero yo dije: “De ninguna manera, Señor, porque nada impuro o inmundo ha entrado jamás en mi boca”. 9Pero una voz del cielo respondió por segunda vez: “Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro”. 10Esto sucedió tres veces, y todo volvió a ser llevado arriba al cielo.
11»En aquel momento se aparecieron tres hombres delante de la casa donde estábamos, los cuales habían sido enviados a mí desde Cesarea. 12Y el Espíritu Santo me dijo que fuera con ellos sin dudar. Estos seis hermanos fueron también conmigo y entramos en la casa de aquel hombre. 13Y él nos contó cómo había visto al ángel de pie en su casa, el cual le dijo: “Envía unos hombres a Jope y haz traer a Simón, que también se llama Pedro, 14quien te dirá palabras por las cuales serás salvo, tú y toda tu casa”.
15»Cuando comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, tal como lo hizo sobre nosotros al principio. 16Entonces me acordé de las palabras del Señor, cuando dijo: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”. 17Por tanto, si Dios les dio a ellos el mismo don que también nos dio a nosotros después de creer en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poder impedírselo a Dios?».
18Al oír esto se calmaron, y glorificaron a Dios, diciendo: «Así que también a los gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento que conduce a la vida».
19Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que sobrevino después de la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando la palabra a nadie, sino solo a los judíos. 20Pero había algunos de ellos, hombres de Chipre y de Cirene, los cuales al llegar a Antioquía, hablaban también a los griegos, predicando el evangelio del Señor Jesús. 21La mano del Señor estaba con ellos, y gran número que creyó se convirtió al Señor.
22La noticia de esto llegó a oídos de la iglesia de Jerusalén y enviaron a Bernabé a Antioquía, 23el cual, cuando vino y vio la gracia de Dios, se regocijó y animaba a todos para que con corazón firme permanecieran fieles al Señor; 24porque era un hombre bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.
25 Bernabé salió rumbo a Tarso para buscar a Saulo; 26y cuando lo encontró, lo trajo a Antioquía. Y se reunieron con la iglesia por todo un año, y enseñaban a las multitudes; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
27Por aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu Santo, que ciertamente habría una gran hambre en toda la tierra. Y esto ocurrió durante el reinado del emperador Claudio.
29Los discípulos, conforme a lo que cada uno tenía, determinaron enviar una ayuda a los hermanos que habitaban en Judea. 30Y así lo hicieron, mandándola a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.

Salmo 60

Para el director del coro; según la tonada de «El lirio del testimonio». Mictam de David para enseñar, cuando luchó con Aram Naharaim y contra Aram Soba, y volvió Joab e hirió a 12,000 edomitas en el valle de la Sal.
1Oh Dios, Tú nos has rechazado, nos has quebrantado,
Te has enojado. Restáuranos, oh Dios.
2Has hecho temblar la tierra, la has hendido;
Sana sus hendiduras, porque se tambalea.
3Cosas duras has hecho ver a Tu pueblo;
Nos has dado a beber vino embriagador.
4Has dado un estandarte a los que te temen,
Para que sea alzado por causa de la verdad. (Selah)
5Para que sean librados Tus amados,
Salva con Tu diestra, y respóndeme.
6¶Dios ha hablado en Su santidad:
«Me alegraré, repartiré a Siquem,
Y mediré el valle de Sucot.
7-»Mío es Galaad, Mío es Manasés,
Efraín es el casco de Mi cabeza,
Judá es Mi cetro.
8-»Moab es la vasija en que me lavo;
Sobre Edom arrojaré Mi calzado;
Clama a gritos, oh Filistea, a causa de Mí».
9¶¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada?
¿Quién me guiará hasta Edom?
10¿No eres Tú, oh Dios, el que nos ha rechazado?
¿No saldrás, oh Dios, con nuestros ejércitos?
11Danos ayuda contra el adversario,
Pues vano es el auxilio del hombre.
12En Dios haremos proezas,
Y Él pisoteará a nuestros adversarios.

Proverbios 19

1Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el de labios perversos y necio.
2Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento,
Y el que se apresura con los pies peca.
3La insensatez del hombre pervierte su camino,
Y su corazón se irrita contra el Señor.
4La riqueza añade muchos amigos,
Pero el pobre es separado de su amigo.
5El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras no escapará.
6Muchos buscan el favor del generoso,
Y todo hombre es amigo del que da.
7Todos los hermanos del pobre lo aborrecen,
¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él!
Los persigue con palabras, pero ellos se han ido.
8El que adquiere cordura ama su alma;
El que guarda la prudencia hallará el bien.
9El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras perecerá.
10Al necio no conviene la vida de lujo;
Mucho menos a un siervo gobernar a los príncipes.
11La discreción del hombre le hace lento para la ira,
Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
12Como rugido de león es la ira del rey,
Y su favor como rocío sobre la hierba.
13El hijo necio es ruina de su padre,
Y gotera constante las contiendas de una esposa.
14Casa y riqueza son herencia de los padres,
Pero la mujer prudente viene del Señor.
15La pereza hace caer en profundo sueño,
Y el alma ociosa sufrirá hambre.
16El que guarda el mandamiento guarda su alma,
Pero el que desprecia sus caminos morirá.
17El que se apiada del pobre presta al Señor,
Y Él lo recompensará por su buena obra.
18Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza,
Pero no desee tu alma causarle la muerte.
19El hombre de gran ira llevará el castigo,
Porque si tú lo rescatas, tendrás que hacerlo de nuevo.
20Escucha el consejo y acepta la corrección,
Para que seas sabio el resto de tus días.
21Muchos son los planes en el corazón del hombre,
Mas el consejo del Señor permanecerá.
22Lo que es deseable en un hombre es su bondad,
Y es mejor ser pobre que mentiroso.
23El temor del Señor conduce a la vida,
Para poder dormir satisfecho, sin ser tocado por el mal.
24El perezoso mete su mano en el plato,
Y ni aun a su boca la llevará.
25Golpea al insolente y el ingenuo se volverá astuto,
Pero reprende al que tiene inteligencia y ganará en conocimiento.
26El que asalta a su padre y echa fuera a su madre
Es un hijo que trae vergüenza y desgracia.
27Cesa, hijo mío, de escuchar la instrucción,
Y te desviarás de las palabras de sabiduría.
28El testigo perverso se burla de la justicia,
Y la boca de los impíos esparce iniquidad.
29Los juicios están preparados para los insolentes,
Y los azotes para la espalda de los necios.

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