DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 361 de 365 · 27 de diciembre

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Nahúm 2

1 El destructor ha subido contra ti.
Monta guardia en la fortaleza,
Vigila el camino;
Fortalece tus lomos,
Refuerza más tu poder.
2Porque el Señor restaurará la gloria de Jacob
Como la gloria de Israel,
Aunque devastadores los han devastado
Y destruido sus sarmientos.
3¶El escudo de los valientes es rojo,
Los guerreros están vestidos de escarlata,
Y de acero centelleante los carros
Cuando están en formación,
Y se blanden las lanzas de ciprés.
4Por las calles corren furiosos los carros,
Se precipitan por las plazas,
Su aspecto es semejante a antorchas,
Como relámpagos se lanzan.
5Se acuerda él de sus nobles
Que tropiezan en su marcha,
Se apresuran a su muralla,
Y es preparada la defensa.
6Las compuertas de los ríos se abren,
Y el palacio se llena de terror.
7Está decretado:
La reina es despojada y deportada,
Y sus sirvientas gimen como palomas,
Golpeándose el pecho.
8¶Aunque Nínive era como estanque de aguas desde la antigüedad;
Ahora ellos huyen.
«¡Deténganse! ¡Deténganse!»,
Pero nadie se vuelve.
9¡Saqueen la plata!
¡Saqueen el oro!
No hay límite a los tesoros,
A las riquezas de toda clase de objetos codiciables.
10¡Vacía está! Sí, desolada y desierta.
Los corazones se derriten y las rodillas tiemblan;
Hay también angustia en todo el cuerpo,
Y los rostros de todos han palidecido.
11¿Dónde está la guarida de los leones
Y el lugar donde comen los leoncillos,
Donde andaban el león, la leona y su cachorro,
Sin que nada los asustara?
12El león desgarraba lo suficiente para sus cachorros,
Mataba para sus leonas,
Llenaba de presa sus cuevas
Y de carne desgarrada sus guaridas.
13«Aquí estoy contra ti», declara el Señorde los ejércitos. «Quemaré y reduciré a humo tus carros, la espada devorará tus leoncillos, arrancaré de la tierra tu presa, y no se oirá más la voz de tus mensajeros».

Nahúm 3

1¡Ay de la ciudad sanguinaria,
Toda llena de mentira y de pillaje,
Que nunca cesa en su rapiña!
2Chasquido de látigos,
Ruido del crujir de ruedas,
Galopar de caballos,
Y saltar de carros;
3Carga de caballería,
Flamear de espadas,
Fulgor de lanzas;
Multitud de heridos,
Montones de muertos,
Innumerables cadáveres;
Tropiezan en los cadáveres.
4 Todo por las muchas prostituciones de la ramera,
La encantadora, la maestra de hechizos,
Que seduce a las naciones con sus prostituciones
Y a los pueblos con sus hechizos.
5«Aquí estoy contra ti», declara el Señor de los ejércitos.
«Levantaré tus faldas sobre tu rostro,
Y mostraré a las naciones tu desnudez
Y a los reinos tu vergüenza.
6-»Echaré sobre ti inmundicias,
Te haré despreciable, y haré de ti un espectáculo.
7-»Y sucederá que todo el que te vea
Huirá de ti, y dirá:
“¡Asolada está Nínive!
¿Quién llorará por ella?”.
¿Dónde te buscaré consoladores?».
8¶¿Eres tú mejor que Tebas,
La asentada junto al Nilo,
Rodeada de aguas,
Cuyo baluarte era el mar
Y las aguas su muralla?
9Etiopía era su fortaleza,
También Egipto, y no tenía límite.
Fut y Libia estaban entre los que la ayudaban.
10Sin embargo, ella fue desterrada,
Llevada al cautiverio;
También sus niños fueron estrellados
En todas las bocacalles.
Sobre sus nobles echaron suertes,
Y todos sus principales fueron atados con cadenas.
11Tú también quedarás embriagada,
Estarás escondida;
Tú también buscarás refugio del enemigo.
12Todas tus fortalezas son higueras
Cargadas de los primeros frutos;
Si se sacuden, caen
En la boca de quien las va a comer.
13Así es tu pueblo: solo mujeres en medio de ti.
Las puertas de tu tierra se abren de par en par a tus enemigos;
El fuego devora tus cerrojos.
14Abastécete de agua para el asedio,
Refuerza tus fortalezas,
Métete en el lodo y pisa el barro,
Toma el molde de ladrillos.
15Allí te consumirá el fuego,
Te destruirá la espada,
Te devorará como el pulgón.
Multiplícate como el pulgón,
Multiplícate como la langosta.
16Has multiplicado tus mercaderes
Más que las estrellas del cielo;
El pulgón despoja y vuela.
17Tus oficiales son como la langosta,
Tus jefes como nubes de langostas
Posados sobre las tapias
En un día de frío;
Sale el sol, y se van,
Y no se sabe donde están.
18Duermen tus pastores,
Oh rey de Asiria;
Tus nobles reposan.
Tu pueblo está disperso por los montes
Y no hay quien lo reúna.
19No hay remedio para tu quebranto,
Tu herida es incurable.
Todos los que oigan noticias de ti
Batirán palmas sobre ti,
Porque ¿sobre quién no pasó
Constantemente tu maldad?

Hechos 12

1Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos que pertenecían a la iglesia para maltratarlos. 2Hizo matar a espada a Jacobo, el hermano de Juan.
3Y viendo que esto agradaba a los judíos, hizo arrestar también a Pedro. Esto sucedió durante los días de los Panes sin Levadura. 4Habiéndolo arrestado, lo puso en la cárcel, entregándolo a cuatro grupos de soldados para que lo custodiaran, con la intención de llevarlo ante el pueblo después de la Pascua. 5Así pues, Pedro era custodiado en la cárcel, pero la iglesia hacía oración ferviente a Dios por él.
6Esa misma noche, cuando Herodes estaba a punto de venir a buscarlo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas; y unos guardias delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7De repente se le apareció un ángel del Señor, y una luz brilló en la celda; y el ángel tocó a Pedro en el costado, y lo despertó diciéndole: «Levántate pronto». Y las cadenas se cayeron de las manos de Pedro. 8«Vístete y ponte las sandalias», le dijo* el ángel. Así lo hizo, y el ángel añadió: «Envuélvete en tu manto y sígueme».
9Y saliendo, Pedro lo seguía, y no sabía que lo que hacía el ángel era de verdad, sino que creía ver una visión. 10Cuando habían pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma. Entonces salieron y siguieron por una calle, y de repente el ángel se apartó de él. 11Cuando Pedro volvió en sí, dijo: «Ahora sé en verdad que el Señor ha enviado a Su ángel, y me ha rescatado de la mano de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos».
12Al darse cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan, llamado también Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban. 13Cuando llamó a la puerta de la entrada, una sirvienta llamada Rode salió a ver quién era. 14Al reconocer la voz de Pedro, de alegría no abrió la puerta, sino que corrió adentro y anunció que Pedro estaba a la puerta. 15«¡Estás loca!», le dijeron ellos. Pero ella insistía en que así era. Y ellos decían: «Es su ángel».
16Pero Pedro continuaba llamando; y cuando ellos abrieron, lo vieron y se asombraron. 17Y haciéndoles señal con la mano para que guardaran silencio, les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel. Y les dijo: «Informen de estas cosas a Jacobo y a los hermanos». Entonces salió, y se fue a otro lugar.
18Cuando se hizo de día, hubo un alboroto no pequeño entre los soldados sobre qué habría sido de Pedro. 19Herodes, después de buscarlo y no encontrarlo, interrogó a los guardias y ordenó que los llevaran para matarlos. Después de esto Herodes descendió de Judea a Cesarea, y se quedó allí por un tiempo.
20Herodes estaba muy enojado con los de Tiro y de Sidón. Pero ellos, de común acuerdo se presentaron ante él, y habiéndose ganado a Blasto, camarero del rey, pedían paz, pues su región era abastecida por el territorio del rey. 21El día señalado, Herodes, vestido con ropa real, se sentó en la tribuna y comenzó a hablarles. 22Y la gente gritaba: «¡Voz de un dios y no de un hombre es esta!». 23Al instante un ángel del Señor lo hirió, por no haber dado la gloria a Dios; y Herodes murió comido de gusanos.
24Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.
25Bernabé y Saulo regresaron de Jerusalén después de haber cumplido su misión, llevando consigoa Juan, llamado también Marcos.

Salmo 61

Para el director del coro. Sobre instrumentos de cuerdas. Salmo de David.
1Oye, oh Dios, mi clamor;
Atiende a mi oración.
2Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya.
Condúceme a la roca que es más alta que yo.
3Porque Tú has sido refugio para mí,
Torre fuerte frente al enemigo.
4Que more yo en Tu tienda para siempre;
Y me abrigue bajo el refugio de Tus alas. (Selah)
5¶Porque Tú, oh Dios, has escuchado mis votos;
me has dado la heredad de los que temen Tu nombre.
6Tú añadirás días a los días del rey;
Sus años serán como muchas generaciones.
7Él reinará para siempre delante de Dios;
Concédele misericordia y fidelidad para que lo guarden.
8Así cantaré alabanzas a Tu nombre para siempre,
Cumpliendo mis votos día tras día.

Proverbios 20

1El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora,
Y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
2Como rugido de león es el furor del rey,
El que lo provoca a ira pone en peligro su propia vida.
3Es honra para el hombre evitar las discusiones,
Pero cualquier necio se enredará en ellas.
4Desde el otoño, el perezoso no ara,
Así que pide durante la cosecha, pero no hay nada.
5 Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre,
Y el hombre de entendimiento lo sacará.
6Muchos hombres proclaman su propia lealtad,
Pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?
7El justo anda en su integridad;
¡Cuán dichosos son sus hijos después de él!
8El rey que se sienta sobre el trono del juicio,
Disipa con sus ojos todo mal.
9¿Quién puede decir: «Yo he limpiado mi corazón,
Limpio estoy de mi pecado»?
10Pesas desiguales y medidas desiguales,
Ambas cosas son abominables al Señor.
11Aun por sus hechos un muchacho se da a conocer
Si su conducta es pura y recta.
12El oído que oye y el ojo que ve,
Ambos los ha hecho el Señor.
13No ames el sueño, no sea que te empobrezcas;
Abre tus ojos y te saciarás de pan.
14«Malo, malo», dice el comprador,
Pero cuando se marcha, entonces se jacta.
15Hay oro y abundancia de joyas,
Pero cosa más preciosa son los labios con conocimiento.
16Tómale la ropa al que sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por los extranjeros.
17El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre,
Pero después su boca se llenará de grava.
18Los proyectos con consejo se preparan,
Y con dirección sabia se hace la guerra.
19El que anda murmurando revela secretos,
Por tanto, no te asocies con el chismoso.
20Al que maldice a su padre o a su madre,
Se le apagará su lámpara en medio de las tinieblas.
21La herencia adquirida de prisa al principio,
No será bendecida al final.
22No digas: «Yo pagaré mal por mal»;
Espera en el Señor, y Él te salvará.
23Pesas desiguales son abominación al Señor,
Y no está bien usar una balanza falsa.
24Por el Señor son ordenados los pasos del hombre,
¿Cómo puede, pues, el hombre entender su camino?
25Lazo es para el hombre decir a la ligera: «Es santo»,
Y después de los votos investigar.
26El rey sabio avienta a los impíos,
Y hace pasar la rueda de trillar sobre ellos.
27Lámpara del Señor es el espíritu del hombre
Que escudriña lo más profundo de su ser.
28Lealtad y verdad guardan al rey,
Y por la justicia sostiene su trono.
29La gloria de los jóvenes es su fuerza,
Y la honra de los ancianos, sus canas.
30Los azotes que hieren limpian del mal,
Y los golpes llegan a lo más profundodel cuerpo.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable