DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 362 de 365 · 28 de diciembre

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Habacuc 1

1Oráculo que tuvo en visión el profeta Habacuc.
2¶¿Hasta cuándo, oh Señor, pediré ayuda,
Y no escucharás?
Clamo a Ti: «¡Violencia!».
Sin embargo, Tú no salvas.
3¿Por qué me haces ver la iniquidad,
Y me haces mirar la opresión?
La destrucción y la violencia están delante de mí,
Hay rencilla y surge la discordia.
4Por eso no se cumple la ley
Y nunca prevalece la justicia.
Porque el impío asedia al justo;
Por eso sale pervertida la justicia.
5¶«¡Miren entre las naciones! ¡Observen!
¡Asómbrense, quédense atónitos!
Porque haré una obra en sus días
Que ustedes no la creerían si alguien se la contara.
6-»Porque voy a levantar a los caldeos,
Pueblo feroz e impetuoso,
Que marcha por la anchura de la tierra
Para apoderarse de moradas ajenas.
7-»Imponente y temible es;
De él mismo proceden su justicia y su grandeza.
8-»Sus caballos son más veloces que leopardos
Y más astutos que lobos al anochecer.
Al galope vienen sus jinetes,
Sus jinetes vienen de lejos,
Vuelan como águila que se precipita a devorar.
9-»Vienen todos ellos para hacer violencia,
Su horda de rostros avanza,
Recoge cautivos como arena.
10-»Se burla de los reyes,
Y los gobernantes le son motivo de risa;
Se ríe de toda fortaleza,
Amontona escombros para tomarla.
11-»Entonces pasará como el viento y seguirá,
Y se le tendrá por culpable,
Porque hace de su poder su dios».
12¶¿No eres Tú desde la eternidad,
Oh Señor, Dios mío, Santo mío?
No moriremos.
Oh Señor, para juicio lo has puesto;
Tú, oh Roca, lo has establecido para corrección.
13Muy limpios son Tus ojos para mirar el mal,
Y no puedes contemplar la opresión.
¿Por qué miras con agrado
A los que proceden pérfidamente,
Y guardas silencio cuando el impío devora
Al que es más justo que él?
14¿Por qué has hecho a los hombres como los peces del mar,
Como reptiles que no tienen jefe?
15A todos los saca con anzuelo el pueblo invasor,
Los arrastra con su red
Y los junta en su malla.
Por eso se alegra y se regocija,
16Por eso ofrece sacrificio a su red
Y quema incienso a su malla,
Pues gracias a ellas su pesca es abundante,
Y suculenta su comida.
17¿Vaciará, pues, su red
Y seguirá matando sin piedad a las naciones?

Habacuc 2

1Estaré en mi puesto de guardia,
Y sobre la fortaleza me pondré;
Velaré para ver lo que Él me dice,
Y qué he de responder cuando sea reprendido.
2¶Entonces el Señor me respondió:
«Escribe la visión y grábala en tablas,
Para que corra el que la lea.
3-»Porque es aún visión para el tiempo señalado;
Se apresura hacia el fin y no defraudará.
Aunque tarde, espérala;
Porque ciertamente vendrá, no tardará.
4¶»Así es el orgulloso:
En él, su alma no es recta,
Mas el justo por su fe vivirá.
5-»Además, el vino traiciona al hombre arrogante,
De modo que no se queda en casa.
Porque ensancha su garganta como el Seol,
Y es como la muerte, que nunca se sacia;
Reúne para sí todas las naciones,
Y recoge para sí todos los pueblos.
6¶»¿No pronunciarán todos estos contra él una sátira,
Y burlas e intrigas contra él?
Y dirán: “¡Ay del que aumenta lo que no es suyo
¿Hasta cuándo?
Y se hace rico con préstamos!”.
7-»¿No se levantarán de repente tus acreedores,
Y se despertarán tus cobradores?
Ciertamente serás despojo para ellos.
8-»Porque tú has despojado a muchas naciones,
Todos los demás pueblos te despojarán a ti,
Por la sangre humana y la violencia hecha a la tierra,
Al pueblo y a todos sus habitantes.
9¶»¡Ay del que obtiene ganancias ilícitas para su casa,
Para poner en alto su nido,
Para librarse de la mano de la calamidad!
10-»Has tramado cosa vergonzosa para tu casa,
Destruyendo a muchos pueblos,
Pecando contra ti mismo.
11-»Ciertamente la piedra clamará desde el muro,
Y la viga le contestará desde el armazón.
12¶»¡Ay del que edifica una ciudad con sangre
Y funda un pueblo con violencia!
13-»¿No viene del Señor de los ejércitos
Que los pueblos trabajen para el fuego
Y las naciones se fatiguen en vano?
14-»Pues la tierra se llenará
Del conocimiento de la gloria del Señor
Como las aguas cubren el mar.
15¶»¡Ay del que da de beber a su prójimo!
¡Ay de ti que mezclas tu veneno hasta embriagarlo,
Para contemplar su desnudez!
16-»Serás saciado de deshonra más que de gloria.
Bebe tú también y muestra tu desnudez.
Se volverá sobre ti la copa de la diestra del Señor,
Y la ignominia sobre tu gloria.
17-»Porque la violencia contra el Líbano te cubrirá,
Y el exterminio de las fieras te aterrará,
A causa del derramamiento de sangre humana y la violencia hecha a la tierra,
A la ciudad y a todos los que habitan en ella.
18¶»¿De qué sirve el ídolo que su artífice ha esculpido,
O la imagen fundida, maestra de mentiras,
Para que su hacedor confíe en su obra
Cuando hace ídolos mudos?
19-»¡Ay del que dice al madero: “Despierta”,
O a la piedra muda: “Levántate!”.
¿Será esto tu maestro?
Mira que está cubierto de oro y plata,
Y no hay aliento alguno en su interior.
20-»Pero el Señor está en Su santo templo:
Calle delante de Él toda la tierra».

Hechos 13

1En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: «Aparten a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado». 3Entonces, después de ayunar, orar y haber impuesto las manos sobre ellos, los enviaron.
4Ellos, pues, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. 5Al llegar a Salamina, proclamaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos; y tenían también a Juan de ayudante.
6Después de haber recorrido toda la isla hasta Pafos, encontraron a cierto mago, un falso profeta judío llamado Barjesús, 7que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre inteligente. Este hizo venir a Bernabé y a Saulo, y deseaba oír la palabra de Dios. 8Pero Elimas, el mago, pues así se traduce su nombre, se les oponía, tratando de desviar de la fe al procónsul.
9Entonces Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando la mirada en él, dijo: 10«Tú, hijo del diablo, que estás lleno de todo engaño y fraude, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de torcer los caminos rectos del Señor? 11Ahora, la mano del Señor está sobre ti; te quedarás ciego y no verás el sol por algún tiempo». Al instante niebla y oscuridad cayeron sobre él, e iba buscando quien lo guiara de la mano. 12Entonces el procónsul, cuando vio lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.
13Pablo y sus compañeros navegaron desde Pafos y llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan se apartó de ellos y regresó a Jerusalén; 14ellos, saliendo de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y en el día de reposo entraron a la sinagoga y se sentaron. 15Después de la lectura de la ley y los profetas, los oficiales de la sinagoga les mandaron a decir: «Hermanos, si tienen alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablen».
16Pablo se levantó, y haciendo señal con la mano, dijo:
«Hombres de Israel, y los que temen a Dios, escuchen: 17El Dios de este pueblo de Israel, escogió a nuestros padres y engrandeció al pueblo durante su estancia en la tierra de Egipto, y con brazo fuerte los sacó de ella. 18Por un período como de cuarenta años los soportó en el desierto. 19Después de destruir siete naciones en la tierra de Canaán, repartió sus tierras en herencia; todo esto duró como 450 años. 20Después de esto, Dios les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21Entonces ellos pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años.
22»Cuando lo quitó, les levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: “He hallado a David, hijo de Isaí, un hombre conforme a Mi corazón, que hará toda Mi voluntad”. 23De la descendencia de este, conforme a la promesa, Dios ha dado a Israel un Salvador, Jesús, 24después de que Juan predicó, antes de Su venida, un bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25Cuando Juan estaba a punto de terminar su carrera, decía: “¿Quién piensan ustedes que soy yo? Yo no soy el Cristo; pero miren, viene tras mí uno de quien yo no soy digno de desatar las sandalias de sus pies”.
26»Hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre ustedes temen a Dios, a nosotros nos es enviada la palabra de esta salvación. 27Pues los que habitan en Jerusalén y sus gobernantes, sin reconocer a Jesús ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, cumplieron estas escrituras, cuando lo condenaron.
28»Aunque no hallaron causa para dar muerte a Jesús, pidieron a Pilato que lo mandara a matar. 29Cuando habían cumplido todo lo que estaba escrito acerca de Él, lo bajaron de la cruz y lo pusieron en un sepulcro. 30Pero Dios lo levantó de entre los muertos; 31y por muchos días se apareció a los que habían subido con Él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son Sus testigos ante el pueblo.
32»Nosotros les anunciamos las buenas nuevas de que la promesa hecha a los padres, 33Dios la ha cumplido a nuestros hijos al resucitar a Jesús, como también está escrito en el Salmo segundo: “Hijo Mío eres Tú; Yo te he engendrado hoy”.
34»Y en cuanto a que lo resucitó de entre los muertos para nunca más volver a corrupción, Dios ha hablado de esta manera: “Les daré las misericordias santas y fieles prometidas a David”. 35Por tanto dice también en otro salmo: “No permitirás que Tu Santo vea corrupción”.
36»Porque David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió, y fue sepultado con sus padres, y vio corrupción. 37Pero Aquel a quien Dios resucitó no vio corrupción.
38»Por tanto, hermanos, sepan que por medio de Él les es anunciado el perdón de los pecados; 39y que de todas las cosas de que no pudieron ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado. 40Tengan, pues, cuidado de que no venga sobre ustedes aquello de que se habla en los profetas:
41“Miren, burladores, maravíllense y perezcan;
Porque Yo hago una obra en sus días,
Una obra que ustedes nunca creerían aunque alguien se la describiera” ».
42Al salir Pablo y Bernabé, la gente les rogaba que el siguiente día de reposo les hablaran de estas cosas. 43Terminada la reunión de la sinagoga, muchos de los judíos y de los prosélitos temerosos de Dios siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, les instaban a perseverar en la gracia de Dios.
44El siguiente día de reposo casi toda la ciudad se reunió para oír la palabra del Señor. 45Pero cuando los judíos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecían lo que Pablo decía.
46Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valor y dijeron: «Era necesario que la palabra de Dios les fuera predicada primeramente a ustedes; pero ya que la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, así que ahora nos volvemos a los gentiles. 47Porque así nos lo ha mandado el Señor:
“Te he puesto como luz para los gentiles,
A fin de que lleves la salvación hasta los confines de la tierra” ».
48Oyendo esto los gentiles, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna. 49Y la palabra del Señor se difundía por toda la región.
50Pero los judíos instigaron a las mujeres piadosas y distinguidas, y a los hombres más prominentes de la ciudad, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de su región. 51Entonces estos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y se fueron a Iconio. 52Y los discípulos estaban continuamente llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Salmo 62

Para el director del coro; según Jedutún. Salmo de David.
1En Dios solamente espera en silencio mi alma;
De Él viene mi salvación.
2Solo Él es mi roca y mi salvación,
Mi baluarte, nunca seré sacudido.
3¶¿Hasta cuándo atacarán a un hombre,
Todos ustedes, para derribarlo,
Como pared inclinada, como cerca que se tambalea?
4Ellos solamente consultan para derribarlo de su eminencia;
En la falsedad se deleitan;
Bendicen con la boca,
Pero por dentro maldicen. (Selah)
5¶Alma mía, espera en silencio solamente en Dios,
Pues de Él viene mi esperanza.
6Solo Él es mi roca y mi salvación,
Mi refugio, nunca seré sacudido.
7En Dios descansan mi salvación y mi gloria;
La roca de mi fortaleza, mi refugio, está en Dios.
8Confíen en Él en todo tiempo,
Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él;
Dios es nuestro refugio. (Selah)
9¶Los hombres de baja condición solo son vanidad, y los de alto rango son mentira;
En la balanza suben,
Todos juntos pesan menos que un soplo.
10No confíen ustedes en la opresión,
Ni en el robo pongan su esperanza;
Si las riquezas aumentan, no pongan el corazón en ellas.
11¶Una vez ha hablado Dios;
Dos veces he oído esto:
Que de Dios es el poder;
12Y Tuya es, oh Señor, la misericordia,
Pues Tú pagas al hombre conforme a sus obras.

Proverbios 21

1 Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor;
Él lo dirige donde le place.
2Todo camino del hombre es recto ante sus ojos,
Pero el Señor sondea los corazones.
3El hacer justicia y derecho
Es más deseado por el Señor que el sacrificio.
4Los ojos altivos y el corazón arrogante,
Y la lámpara de los impíos son pecado.
5Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja,
Pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
6Conseguir tesoros con lengua mentirosa
Es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
7La violencia de los impíos los arrastrará,
Porque se niegan a obrar con justicia.
8Torcido es el camino del pecador
Mas el proceder del limpio es recto.
9Mejor es vivir en un rincón del terrado
Que en una casa con mujer rencillosa.
10El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor a sus ojos.
11Cuando el insolente es castigado, el simple se hace sabio;
Pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
12El justo observa la casa del impío,
Llevando al impío a la ruina.
13El que cierra su oído al clamor del pobre,
También él clamará y no recibirá respuesta.
14Una dádiva en secreto aplaca la ira,
Y el soborno bajo el manto, el furor violento.
15El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo,
Pero terror para los que obran iniquidad.
16El hombre que se aparta del camino del saber
Reposará en la asamblea de los muertos.
17El que ama el placer será pobre;
El que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
18El impío es rescate para el justo,
Y el malvado está en lugar de los rectos.
19Mejor es habitar en tierra desierta
Que con mujer rencillosa y molesta.
20Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio,
Pero el necio todo lo disipa.
21El que sigue la justicia y la lealtad
Halla vida, justicia y honor.
22El sabio escala la ciudad de los poderosos
Y derriba la fortaleza en que confiaban.
23El que guarda su boca y su lengua,
Guarda su alma de angustias.
24«Altivo», «arrogante» y «escarnecedor», son los nombres
Del que obra con orgullo insolente.
25El deseo del perezoso lo mata,
Porque sus manos rehúsan trabajar;
26Todo el día codicia,
Mientras el justo da y nada retiene.
27El sacrificio de los impíos es abominación,
Cuánto más trayéndolo con mala intención.
28El testigo falso perecerá,
Pero el hombre que escucha la verdad, hablará siempre.
29El hombre impío muestra audacia en su rostro,
Pero el recto asegura su camino.
30No vale sabiduría, ni entendimiento,
Ni consejo, ante el Señor.
31Se prepara al caballo para el día de la batalla,
Pero la victoria es del Señor.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable