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Día 363 de 365 · 29 de diciembre

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Habacuc 3

1Oración del profeta Habacuc, en tono de Sigionot.
2¶Oh Señor, he oído lo que se dice de Ti y temí.
Aviva, oh Señor, Tu obra en medio de los años,
En medio de los años dala a conocer;
En la ira, acuérdate de tener compasión.
3¶Dios viene de Temán,
Y el Santo, del monte Parán. (Selah)
Su esplendor cubre los cielos,
Y de Su alabanza está llena la tierra.
4 Su resplandor es como la luz;
Tiene rayos que salen de Su mano,
Y allí se oculta Su poder.
5Delante de Él va la pestilencia,
Y la plaga sigue Sus pasos.
6Se detuvo, e hizo temblar la tierra,
Miró e hizo estremecerse a las naciones.
Sí, se desmoronaron los montes perpetuos,
Se hundieron las colinas antiguas.
Sus caminos son eternos.
7Bajo aflicción vi las tiendas de Cusán,
Temblaban las tiendas de la tierra de Madián.
8¶¿Te indignaste, Señor, contra los ríos?
¿Contra los ríos fue Tu ira,
Contra el mar Tu furor,
Cuando montaste en Tus caballos,
En Tus carros de victoria?
9Tu arco fue desnudado por completo,
Las varas de castigo fueron juradas. (Selah)
Con ríos hendiste la tierra.
10Te vieron los montes y temblaron,
El diluvio de aguas pasó;
Dio el abismo su voz,
Levantó en alto sus manos.
11El sol y la luna se detuvieron en su sitio;
A la luz de Tus flechas se fueron,
Al resplandor de Tu lanza fulgurante.
12Con indignación marchaste por la tierra;
Con ira pisoteaste las naciones.
13Saliste para salvar a Tu pueblo,
Para salvar a Tu ungido.
Destrozaste la cabeza de la casa del impío,
Descubriéndolo de arriba abajo. (Selah)
14Traspasaste con sus propios dardos
La cabeza de sus guerreros
Que irrumpieron para dispersarnos;
Su regocijo fue como el de los que devoran en secreto a los oprimidos.
15Marchaste por el mar con Tus caballos,
En el oleaje de las inmensas aguas.
16¶Oí, y se estremecieron mis entrañas;
A Tu voz temblaron mis labios.
Entra podredumbre en mis huesos,
Y tiemblo donde estoy.
Tranquilo espero el día de la angustia,
Al pueblo que se levantará para invadirnos.
17Aunque la higuera no eche brotes,
Ni haya fruto en las viñas;
Aunque falte el producto del olivo,
Y los campos no produzcan alimento;
Aunque falten las ovejas del redil,
Y no haya vacas en los establos,
18Con todo yo me alegraré en el Señor,
Me regocijaré en el Dios de mi salvación.
19El Señor Dios es mi fortaleza;
Él ha hecho mis pies como los de las ciervas,
Y por las alturas me hace caminar.
Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerda.

Sofonías 1

1Palabra del Señor que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá:
2¶«Eliminaré por completo todo
De la superficie de la tierra», declara el Señor.
3«Eliminaré hombres y animales,
Eliminaré las aves del cielo
Y los peces del mar,
Y haré tropezar a los impíos.
Exterminaré al hombre de la superficie de la tierra», declara el Señor.
4«Extenderé mi mano contra Judá
Y contra todos los habitantes de Jerusalén.
Exterminaré de este lugar al remanente de Baal
Y los nombres de los ministros idólatras junto con sus sacerdotes.
5-»Exterminaré a los que se postran en las terrazas
Ante el ejército del cielo,
A los que se postran y juran por el Señor
Y juran también por Milcom,
6A los que han dejado de seguir al Señor,
Y a los que no han buscado al Señor ni le han consultado».
7¶¡Calla delante del Señor Dios!
Porque el día del Señor está cerca,
Porque el Señor ha preparado un sacrificio,
Ha consagrado a Sus invitados.
8«Sucederá que en el día del sacrificio del Señor
Castigaré a los príncipes,
A los hijos del rey
Y a todos los que visten ropa extranjera.
9-»Aquel día castigaré
A todos los que saltan sobre el umbral,
A los que llenan la casa de su señor
De violencia y de engaño.
10-»En aquel día», declara el Señor,
«Habrá gritos de auxilio desde la puerta del Pescado,
Y gemidos desde el segundo distrito,
Y gran estruendo desde las colinas.
11-»Giman, habitantes del Mortero,
Porque será silenciado todo el pueblo de Canaán,
Exterminados todos los que pesan plata.
12-»Y sucederá en aquel tiempo
Que Yo escudriñaré a Jerusalén con lámparas,
Y castigaré a los hombres
Que reposan como el vino en su sedimento,
Que dicen en su corazón:
“Ni bien ni mal hará el Señor”.
13-»Sus riquezas se convertirán en despojos,
Y sus casas en desolación;
Edificarán casas, pero no las habitarán,
Plantarán viñas, pero no beberán su vino».
14¶Cercano está el gran día del Señor,
Cercano y muy próximo.
El clamor del día del Señor es amargo;
Allí gritará el guerrero.
15Día de ira aquel día,
Día de congoja y de angustia,
Día de destrucción y desolación,
Día de tinieblas y densas sombras,
Día nublado y de densa oscuridad,
16Día de trompeta y grito de guerra
Contra las ciudades fortificadas
Y contra los torreones de las esquinas.
17Traeré angustia sobre los hombres,
Y andarán como ciegos,
Porque han pecado contra el Señor.
Su sangre será derramada como polvo,
Y su carne como estiércol.
18Ni su plata ni su oro
Podrán librarlos
En el día de la ira del Señor,
Cuando por el fuego de Su celo
Toda la tierra sea consumida;
Porque Él hará una destrucción
Total y terrible
De todos los habitantes de la tierra.

Hechos 14

1Cuando Pablo y Bernabé entraron juntos en la sinagoga de los judíos en Iconio, hablaron de tal manera que creyó una gran multitud, tanto de judíos como de griegos. 2Pero los judíos que no creyeron, excitaron y llenaron de odio los ánimos de los gentiles contra los hermanos. 3Con todo, se detuvieron allí mucho tiempo hablando valientemente, confiados en el Señor que confirmaba la palabra de Su gracia, concediendo que se hicieran señales y prodigios por medio de sus manos.
4Pero la gente de la ciudad estaba dividida, y unos estaban con los judíos y otros con los apóstoles. 5Cuando los gentiles y los judíos, con sus gobernantes, prepararon un atentado para maltratarlos y apedrearlos, 6los apóstoles se dieron cuenta de ello y huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra, Derbe, y sus alrededores; 7y allí continuaron anunciando el evangelio.
8Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado. 9Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10dijo con voz fuerte: «Levántate derecho sobre tus pies». Y él dio un salto y comenzó a andar. 11Cuando la multitud vio lo que Pablo había hecho, alzaron la voz, diciendo en el idioma de Licaonia: «Los dioses se han hecho semejantes a hombres y han descendido a nosotros».
12Y llamaban a Bernabé, Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque este era el que dirigía la palabra. 13El sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba en las afueras de la ciudad, trajo toros y guirnaldas a las puertas, y quería ofrecer sacrificios junto con la multitud.
14Pero cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas y se lanzaron en medio de la multitud, gritando: 15«Señores, ¿por qué hacen estas cosas? Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que ustedes, y les anunciamos el evangelio para que se vuelvan de estas cosas vanas a un Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar, y todo lo que hay en ellos. 16En las generaciones pasadas Él permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos; 17y sin embargo, no dejó de dar testimonio de Él mismo, haciendo bien y dándoles lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando sus corazones de sustento y de alegría». 18Aun diciendo estas palabras, apenas pudieron impedir que las multitudes les ofrecieran sacrificio.
19Pero vinieron algunos judíos de Antioquía y de Iconio, y habiendo persuadido a la multitud, apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. 20Pero mientras los discípulos lo rodeaban, él se levantó y entró en la ciudad. Al día siguiente Pablo partió con Bernabé a Derbe.
21Después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios». 23Después que les designaron ancianos en cada iglesia, habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
24Pasaron por Pisidia y llegaron a Panfilia. 25Después de predicar la palabra en Perge, descendieron a Atalia; 26y de allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido.
27Cuando llegaron y reunieron a la iglesia, informaron de todas las cosas que Dios había hecho con ellos, y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. 28Y se quedaron mucho tiempocon los discípulos.

Salmo 63

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.
1Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con afán.
Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela
Cual tierra seca y árida donde no hay agua.
2Así te contemplaba en el santuario,
Para ver Tu poder y Tu gloria.
3Porque Tu misericordia es mejor que la vida,
Mis labios te alabarán.
4Así te bendeciré mientras viva,
En Tu nombre alzaré mis manos.
5Como con médula y grasa está saciada mi alma;
Y con labios jubilosos te alaba mi boca.
6¶Cuando en mi lecho me acuerdo de Ti,
En Ti medito durante las vigilias de la noche.
7Porque Tú has sido mi ayuda,
Y a la sombra de Tus alas canto gozoso.
8A Ti se aferra mi alma;
Tu diestra me sostiene.
9¶Pero los que buscan mi vida para destruirla,
Caerán a las profundidades de la tierra.
10Serán entregados al poder de la espada;
Presa serán de las zorras.
11Pero el rey se regocijará en Dios;
Y todo el que por Él jura se gloriará,
Porque la boca de los que dicen mentiras será cerrada.

Proverbios 22

1Más vale el buen nombre que las muchas riquezas,
Y el favor que la plata y el oro.
2El rico y el pobre tienen un lazo común:
A ambos los hizo el Señor.
3El prudente ve el mal y se esconde,
Pero los simples siguen adelante y son castigados.
4La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son la riqueza, el honor y la vida.
5Espinos y lazos hay en el camino del perverso;
El que cuida su alma se alejará de ellos.
6Instruye al niño en el camino que debe andar,
Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
7El rico domina a los pobres,
Y el deudor es esclavo del acreedor.
8El que siembra iniquidad segará vanidad,
Y la vara de su furor perecerá.
9El generoso será bendito,
Porque da de su pan al pobre.
10Echa fuera al insolente y saldrá la discordia,
Y cesarán también los pleitos y la ignominia.
11El que ama la pureza de corazón
Tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
12Los ojos del Señor guardan el conocimiento,
Pero Él confunde las palabras del engañador.
13El perezoso dice: «Hay un león afuera;
Seré muerto en las calles».
14Fosa profunda es la boca de las mujeres extrañas;
El que es maldito del Señor caerá en ella.
15La necedad está ligada al corazón del niño,
Pero la vara de la disciplina lo alejará de ella.
16El que oprime al pobre para engrandecerse,
O da al rico, solo llegará a la pobreza.
17¶Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,
Y aplica tu corazón a mi conocimiento;
18Porque te será agradable si las guardas dentro de ti,
Para que estén listas en tus labios.
19Para que tu confianza esté en el Señor,
Te he instruido hoy a ti también.
20¿No te he escrito cosas excelentes
De consejo y conocimiento,
21Para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad
A fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
22¶No robes al pobre, porque es pobre,
Ni aplastes al afligido en la puerta;
23Porque el Señor defenderá su causa
Y quitará la vida de los que los despojan.
24¶No te asocies con el hombre iracundo,
Ni andes con el hombre violento,
25No sea que aprendas sus maneras
Y tiendas lazo para ti mismo.
26¶No estés entre los que dan fianzas,
Entre los que salen de fiadores de préstamos.
27Si no tienes con qué pagar,
¿Por qué han de quitarte la cama de debajo de ti?
28¶No muevas el lindero antiguo
Que pusieron tus padres.
29¶¿Has visto un hombre diestro en su trabajo?
Estará delante de los reyes;
No estará delantede hombres sin importancia.

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