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Día 364 de 365 · 30 de diciembre

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Sofonías 2

1Congréguense, congréguense,
Oh nación sin pudor,
2Antes que entre en vigencia el decreto
(Como tamo pasa el día),
Antes que venga sobre ustedes
El ardor de la ira del Señor,
Antes que venga sobre ustedes
El día de la ira del Señor.
3Busquen al Señor,
Todos ustedes, humildes de la tierra
Que han cumplido Sus preceptos;
Busquen la justicia, busquen la humildad.
Quizá serán protegidos
El día de la ira del Señor.
4¶Porque Gaza será abandonada,
Y Ascalón desolada;
Asdod será expulsada al mediodía,
Y Ecrón será desarraigada.
5¡Ay de los habitantes de la costa del mar,
La nación de los cereteos!
La palabra del Señor está contra ustedes:
Canaán, tierra de los filisteos,
Yo te destruiré hasta que no quede habitante alguno.
6Y la costa del mar se convertirá en pastizales,
En campos para pastores y rediles para ovejas.
7La costa será
Para el remanente de la casa de Judá;
Allí apacentarán
Y en las casas de Ascalón reposarán al atardecer;
Porque el Señor su Dios los cuidará
Y los hará volver de su cautiverio.
8¶«He oído las afrentas de Moab
Y los ultrajes de los amonitas,
Con los cuales afrentaron a Mi pueblo
Y se engrandecieron sobre su territorio.
9-»Por tanto, vivo Yo», declara el Señor de los ejércitos,
Dios de Israel,
«Que Moab será como Sodoma,
Y Amón como Gomorra:
Campo de ortigas y mina de sal,
Una desolación perpetua.
El remanente de Mi pueblo los saqueará,
Y el resto de Mi nación los heredará».
10Esto tendrán ellos como pago por su orgullo, porque han afrentado y se han engrandecido sobre el pueblo del Señor de los ejércitos. 11Terrible será el Señor contra ellos, porque debilitará a todos los dioses de la tierra; y se inclinarán a Él todas las costas de las naciones cada una desde su lugar.
12«También ustedes, etíopes, serán muertos por Mi espada».
13Él extenderá Su mano contra el norte
Y destruirá a Asiria,
Y hará de Nínive una desolación,
Árida como el desierto.
14Los rebaños se echarán en medio de ella,
Toda clase de animales.
Tanto el pelícano como el erizo
Pasarán la noche en los capiteles;
El ave cantará en la ventana,
Habrá desolación en el umbral,
Porque Él ha dejado al descubierto el entablado de cedro.
15Esta es la ciudad divertida
Que vivía confiada,
Que decía en su corazón:
«Yo soy, y no hay otra más que yo».
¡Cómo ha sido hecha una desolación,
Una guarida de fieras!
Todo el que pase por ella silbará
Yagitará su mano.

Sofonías 3

1¡Ay de la rebelde y contaminada,
La ciudad opresora!
2No escuchó la voz,
Ni aceptó la corrección.
No confió en el Señor,
Ni se acercó a su Dios.
3Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes,
Sus jueces, lobos al anochecer;
No dejan nada para la mañana.
4Sus profetas son temerarios, hombres desleales.
Sus sacerdotes han profanado el santuario,
Han violado la ley.
5El Señor es justo en medio de ella;
No cometerá injusticia.
Cada mañana saca a luz Su juicio,
Nunca falta;
Pero el injusto no conoce la vergüenza.
6«Yo he exterminado naciones;
Sus torreones están en ruinas,
Hice desiertas sus calles,
Sin que nadie pase por ellas.
Sus ciudades están desoladas,
Sin hombre alguno, sin ningún habitante.
7-»Dije: “Ciertamente me temerás,
Aceptarás corrección”.
Entonces no será destruida su morada
A pesar de todo lo que Yo había determinado sobre ella;
Pero ellos se apresuraron a corromper todas sus acciones.
8¶»Por tanto, espérenme», declara el Señor,
«Hasta el día en que me levante como testigo,
Porque Mi decisión es reunir a las naciones,
Juntar a los reinos,
Para derramar sobre ellos Mi indignación,
Todo el ardor de Mi ira.
Porque por el fuego de Mi celo
Toda la tierra será consumida.
9-»En ese tiempo daré a los pueblos labios puros,
Para que todos ellos invoquen el nombre del Señor,
Para que le sirvan de común acuerdo.
10-»Desde más allá de los ríos de Etiopía
Mis adoradores, Mis dispersos,
Traerán Mi ofrenda.
11-»Aquel día no te avergonzarás
De ninguna de tus acciones
Con que te rebelaste contra Mí.
Porque entonces Yo quitaré de en medio de ti
A los que se regocijan en tu orgullo,
Y nunca más te envanecerás
En Mi santo monte.
12-»Y dejaré en medio de ti
Un pueblo humilde y pobre,
Que se refugiará en el nombre del Señor.
13-»El remanente de Israel no hará injusticia
Ni dirá mentira,
Ni se hallará en su boca
Lengua engañosa,
Porque ellos se alimentarán y reposarán
Sin que nadie los atemorice».
14¶Canta jubilosa, hija de Sión.
Lanza gritos de alegría, Israel.
Alégrate y regocíjate de todo corazón,
Hija de Jerusalén.
15El Señor ha retirado Sus juicios contra ti,
Ha expulsado a tus enemigos.
El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti;
Ya no temerás mal alguno.
16Aquel día le dirán a Jerusalén:
«No temas, Sión;
No desfallezcan tus manos.
17-»El Señor tu Dios está en medio de ti,
Guerrero victorioso;
Se gozará en ti con alegría,
En Su amor guardará silencio,
Se regocijará por ti con cantos de júbilo.
18-»Reuniré a los que se afligen por las fiestas señaladas,
Tuyos son, oh Sión,
El oprobio del destierro es una carga para ellos.
19-»En aquel tiempo me ocuparé
De todos tus opresores.
Salvaré a la coja
Y recogeré a la desterrada,
Y convertiré su vergüenza en alabanza y renombre
En toda la tierra.
20-»En aquel tiempo los traeré,
En aquel tiempo los reuniré.
Ciertamente, les daré renombre y alabanza
Entre todos los pueblos de la tierra,
Cuando Yo haga volver a sus cautivos ante sus ojos»,
Dice el Señor.

Hechos 15

1Algunos que llegaron de Judea enseñaban a los hermanos: «Si no se circuncidan conforme al rito de Moisés, no pueden ser salvos». 2Como Pablo y Bernabé tuvieran gran disensión y debate con ellos, los hermanos determinaron que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén a los apóstoles y a los ancianos para tratar esta cuestión.
3Así que, siendo enviados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, relatando detalladamente la conversión de los gentiles, y causaban gran gozo a todos los hermanos. 4Cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y los ancianos, e informaron de todo lo que Dios había hecho con ellos. 5Pero algunos de la secta de los fariseos que habían creído se levantaron diciendo: «Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés».
6Entonces los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto. 7Después de mucho debate, Pedro se levantó y les dijo: «Hermanos, ustedes saben que en los primeros días Dios escogió de entre ustedes que por mi boca los gentiles oyeran la palabra del evangelio y creyeran. 8Dios, que conoce el corazón, les dio testimonio dándoles el Espíritu Santo, al igual que a nosotros; 9y ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.
10»Ahora pues, ¿por qué tientan a Dios poniendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11Creemos más bien que somos salvos por la gracia del Señor Jesús, de la misma manera que ellos también lo son».
12Toda la multitud hizo silencio, y escuchaban a Bernabé y a Pablo, que relataban las señales y prodigios que Dios había hecho entre los gentiles por medio de ellos. 13Cuando terminaron de hablar, Jacobo tomó la palabra y dijo: «Escúchenme, hermanos. 14Simón ha relatado cómo Dios al principio tuvo a bien tomar de entre los gentiles un pueblo para Su nombre. 15Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito:
16“Después de esto volveré,
Y reedificaré el tabernáculo de David que ha caído.
Y reedificaré sus ruinas,
Y lo levantaré de nuevo,
17Para que el resto de los hombres busque al Señor,
Y todos los gentiles que son llamados por Mi nombre”,
18Dice el Señor, que hace saber todo esto desde tiempos antiguos.
19»Por tanto, yo opino que no debemos molestar a los que de entre los gentiles se convierten a Dios, 20sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre. 21Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas».
22Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, escoger de entre ellos algunos hombres para enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres prominentes entre los hermanos, 23y enviaron esta carta con ellos:
«Los apóstoles, y los hermanos que son ancianos, a los hermanos en Antioquía, Siria y Cilicia que son de los gentiles, saludos.
24Puesto que hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, los han inquietado con sus palabras, perturbando sus almas,
25nos pareció bien, habiendo llegado a un común acuerdo, escoger algunos hombres para enviarlos a ustedes con nuestros amados Bernabé y Pablo.
26Estos hombres han arriesgado su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
27Por tanto, hemos enviado a Judas y a Silas, quienes también les informarán las mismas cosas verbalmente.
28Porque pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles mayor carga que estas cosas esenciales:
29que se abstengan de lo que ha sido sacrificado a los ídolos, de sangre, de la carne de animales que han sido estrangulados y de fornicación. Si se guardan de tales cosas, harán bien. Pásenla bien».
30Así que ellos, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía; y reuniendo a la congregación, entregaron la carta. 31Cuando los hermanos la leyeron, se regocijaron por el consuelo que les impartía. 32Siendo Judas y Silas también profetas, exhortaron y confortaron a los hermanos con un largo mensaje.
33Después de pasar allí algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a aquellos que los habían enviado. 34Pero a Silas le pareció bien quedarse allí. 35También Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía, enseñando y proclamando con muchos otros, las buenas nuevas de la palabra del Señor.
36Después de algunos días Pablo dijo a Bernabé: «Volvamos y visitemos a los hermanos en todas las ciudades donde hemos proclamado la palabra del Señor, para ver cómo están». 37Bernabé quería llevar también con ellos a Juan, llamado Marcos, 38pero Pablo consideraba que no debían llevar consigo a quien los había desertado en Panfilia y no los había acompañado en la obra. 39Se produjo un desacuerdo tan grande que se separaron el uno del otro. Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre, 40pero Pablo escogió a Silas y partió, siendo encomendado por los hermanos a la gracia del Señor. 41Y viajaba por Siria y Cilicia confirmando a las iglesias.

Salmo 64

Para el director del coro. Salmo de David.
1Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja;
Guarda mi vida del terror del enemigo.
2Escóndeme de los planes secretos de los malhechores,
Del asalto de los obradores de iniquidad,
3Que afilan su lengua como espada,
Y lanzan palabras amargas como flecha,
4Para herir en oculto al íntegro;
Lo hieren repentinamente, y no temen.
5Se aferran en propósitos malignos;
Hablan de tender trampas en secreto,
Y dicen: «¿Quién las verá?».
6Traman injusticias, diciendo:
«Estamos listos con una trama bien concebida;
Pues los pensamientos del hombre y su corazón son profundos».
7¶Pero Dios les disparará con flecha;
Repentinamente serán heridos.
8Vuelven su lengua tropezadero contra sí mismos;
Todos los que los vean moverán la cabeza.
9Entonces todos los hombres temerán,
Declararán la obra de Dios
Y considerarán sus hechos.
10El justo se alegrará en el Señor, y en Él se refugiará;
Y todos los rectos de corazón se gloriarán.

Proverbios 23

1Cuando te sientes a comer con un gobernante,
Considera bien lo que está delante de ti,
2Y pon cuchillo a tu garganta
Si eres hombre de mucho apetito.
3No desees sus manjares,
Porque es alimento engañoso.
4¶No te fatigues en adquirir riquezas,
Deja de pensar en ellas.
5Cuando pones tus ojos en ella, ya no está.
Porque la riqueza ciertamente se hace alas
Como águila que vuela hacia los cielos.
6¶No comas el pan del egoísta,
Ni desees sus manjares;
7Pues como piensa dentro de sí, así es él.
Él te dice: «Come y bebe»,
Pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás el bocado que has comido,
Y malgastarás tus cumplidos.
9¶No hables a oídos del necio,
Porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10¶No muevas el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos,
11Porque su Redentor es fuerte;
Él defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción
Y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13¶No escatimes la disciplina del niño;
Aunque lo castigues con vara, no morirá.
14Lo castigarás con vara,
Y librarás su alma del Seol.
15¶Hijo mío, si tu corazón es sabio,
Mi corazón también se me alegrará;
16Y se regocijarán mis entrañas
Cuando tus labios hablen lo que es recto.
17¶No envidie tu corazón a los pecadores,
Antes vive siempre en el temor del Señor.
18Porque ciertamente hay un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
19Escucha, hijo mío, y sé sabio,
Y dirige tu corazón por el buen camino.
20No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comilones de carne,
21Porque el borracho y el glotón se empobrecerán,
Y la vagancia se vestirá de harapos.
22¶Escucha a tu padre, que te engendró,
Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23Compra la verdad y no la vendas,
Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24¶El padre del justo se regocijará en gran manera,
Y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25Alégrense tu padre y tu madre,
Y regocíjese la que te dio a luz.
26¶Dame, hijo mío, tu corazón,
Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27Porque fosa profunda es la ramera
Y pozo angosto es la mujer desconocida.
28Ciertamente ella acecha como ladrón,
Y multiplica los infieles entre los hombres.
29¶¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?
¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas?
¿De quién las heridas sin causa?
¿De quién los ojos enrojecidos?
30De los que se demoran mucho con el vino,
De los que van en busca de vinos mezclados.
31No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece en la copa;
Entra suavemente,
32 Pero al final muerde como serpiente,
Y pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
Y tu corazón proferirá perversidades.
34Y serás como el que se acuesta en medio del mar,
O como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: «Me hirieron, pero no me dolió;
Me golpearon, pero no lo sentí.
Cuando despierte,
Volveré a buscar más».

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