DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 38 de 365 · 7 de febrero

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Éxodo 25

1El Señor habló a Moisés y le dijo: 2«Dile a los israelitas que tomen una ofrenda para Mí. De todo aquel cuyo corazón le mueva a hacerlo, ustedes tomarán Mi ofrenda. 3Y esta es la ofrenda que tomarán de ellos: oro, plata y bronce; 4tela azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra; 5pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia; 6aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático; 7piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
8»Que me hagan un santuario, para que Yo habite entre ellos. 9Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así ustedes lo harán.
10»Harán también un arca de madera de acacia. Su longitud será de 2.5 codos (1.12 metros), su anchura de 1.5 codos (68 centímetros), y su altura de 1.5 codos (68 centímetros). 11La revestirás de oro puro. Por dentro y por fuera la revestirás, y harás una moldura de oro alrededor de ella. 12Además fundirás para ella cuatro argollas de oro, y las pondrás en sus cuatro esquinas, dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.
13»También harás varas de madera de acacia y las revestirás de oro. 14Meterás las varas por las argollas a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. 15Las varas permanecerán en las argollas del arca. No serán quitadas de ella. 16Y pondrás en el arca el testimonio que Yo te daré.
17»Harás además un propiciatorio de oro puro. Su longitud será de 2.5 codos (1.12 metros), y su anchura de 1.5 codos (68 centímetros). 18Harás también dos querubines de oro. Los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio. 19Harás un querubín en un extremo y el otro en el otro extremo. Harás el propiciatorio con los querubines en sus dos extremos de una sola pieza. 20Los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro. Los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio.
21»Pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que Yo te daré. 22Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los israelitas.
23»Harás asimismo una mesa de madera de acacia. Su longitud será de 2 codos (90 centímetros), su anchura de un codo (45 centímetros) y su altura de 1.5 codos (68 centímetros). 24La revestirás de oro puro y harás una moldura de oro a su alrededor. 25Le harás también alrededor un borde de 7.5 centímetros de ancho, y harás una moldura de oro alrededor del borde.
26»Le harás cuatro argollas de oro, y pondrás argollas en las cuatro esquinas que están sobre sus cuatro patas. 27Cerca del borde estarán las argollas para meter las varas a fin de llevar la mesa. 28Harás las varas de madera de acacia y las revestirás de oro, y con ellas llevarán la mesa.
29»Harás también sus fuentes, sus vasijas, sus jarros y sus tazones con los cuales se harán las libaciones. De oro puro los harás. 30Y pondrás sobre la mesa el pan de la Presencia perpetuamente delante de Mí.
31»Entonces harás un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo. Sus copas, sus cálices y sus flores serán de una pieza con él. 32Y saldrán de sus lados seis brazos, tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado. 33Habrá tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, con un cáliz y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en el otro brazo, con un cáliz y una flor; así en los seis brazos que salen del candelabro. 34En la caña del candelabro habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus cálices y sus flores. 35Habrá un cáliz debajo de los dos primeros brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos siguientes brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos últimos brazos que salen de él; así con los seis brazos que salen del candelabro. 36Sus cálices y sus brazos serán de una pieza con él. Todo ello será una sola pieza de oro puro labrado a martillo.
37»Entonces harás sus siete lámparas; sus lámparas serán levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro. 38Sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro. 39El candelabro, con todos estos utensilios, será hecho de 34 kilos de oro puro. 40Mira que loshagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.

Éxodo 26

1»Harás el tabernáculo con diez cortinas de lino fino torcido, y tela azul, púrpura y escarlata. Las harás con querubines, obra de hábil artífice. 2La longitud de cada cortina será de 28 codos (12.6 metros), y la anchura de cada cortina de 4 codos (1.8 metros). Todas las cortinas tendrán una misma medida. 3Cinco cortinas estarán unidas una con la otra. También las otras cinco cortinas estarán unidas una con la otra.
4»Harás lazos de tela azul en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y de la misma manera los harás en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace. 5Harás cincuenta lazos en la primera cortina, y harás cincuenta lazos en el borde de la cortina que está en el segundo enlace. Los lazos se corresponderán unos a otros. 6Harás además cincuenta broches de oro, y con los broches unirás las cortinas una a la otra, de manera que el tabernáculo sea una unidad.
7»Harás también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo. En total harás once cortinas. 8La longitud de cada cortina será de 30 codos (13.5 metros), y la anchura de cada cortina de 4 codos (1.8 metros). Las once cortinas tendrán una misma medida. 9Unirás cinco cortinas entre sí y las otras seis cortinas también entre sí, y doblarás la sexta cortina en el frente de la tienda.
10»Harás cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace. 11Harás además cincuenta broches de bronce, y pondrás los broches en los lazos y unirás la tienda para que sea un todo.
12»El exceso que sobra de las cortinas de la tienda, la media cortina que queda, caerá sobre la parte posterior del tabernáculo. 13En un lado un codo (45 centímetros) y en el otro lado un codo (45 centímetros) de lo que sobra de la longitud de las cortinas de la tienda, caerá en los costados del tabernáculo, a un lado y a otro, para cubrirlo. 14Harás también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de marsopa por encima.
15»Harás luego para el tabernáculo tablas de madera de acacia, colocándolas verticalmente. 16La longitud de cada tabla será de 10 codos (4.5 metros), y de 1.5 codos (68 centímetros) la anchura de cada tabla. 17Cada tabla tendrá dos espigas para unirlas una con otra. Así harás con todas las tablas del tabernáculo. 18Harás, pues, las tablas para el tabernáculo: para el lado sur veinte tablas.
19»También harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas. 20Para el segundo lado del tabernáculo, al lado norte, veinte tablas, 21y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
22»Para la parte posterior del tabernáculo, hacia el occidente, harás seis tablas. 23Harás además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en la parte posterior. 24Serán dobles por abajo, y estarán completamente unidas por arriba hasta la primera argolla. Así será con las dos: formarán las dos esquinas. 25Habrá ocho tablas con sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
26»Harás también barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernáculo, 27y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, hacia el occidente. 28La barra del medio en el centro de las tablas pasará de un extremo al otro. 29Y revestirás de oro las tablas, y harás de oro sus argollas por donde pasarán las barras. Revestirás de oro las barras. 30Entonces levantarás el tabernáculo según el plan que te ha sido mostrado en el monte.
31»Harás además un velo de tela azul, púrpura y escarlata, y de lino fino torcido. Será hecho con querubines, obra de hábil artífice. 32Lo colgarás sobre cuatro columnas de acacia revestidas de oro. Sus ganchos serán también de oro, sobre cuatro basas de plata. 33Colgarás el velo debajo de los broches, y pondrás allí, detrás del velo, el arca del testimonio. El velo les servirá como división entre el lugar santo y el Lugar Santísimo. 34Pondrás el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el Lugar Santísimo. 35Pondrás la mesa fuera del velo, y el candelabro enfrente de la mesa en el lado del tabernáculo hacia el sur. Pondrás la mesa en el lado norte.
36»Harás también una cortina para la entrada de la tienda de tela azul, púrpura y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor. 37Harás cinco columnas de acacia para la cortina, y las revestirás de oro, y sus ganchos serán también de oro. Fundirás cinco basas de broncepara ellas.

Marcos 10

1Levantándose de allí, Jesús se fue* a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y se reunieron* de nuevo las multitudes junto a Él, y una vez más, como acostumbraba, les enseñaba.
2Se acercaron algunos fariseos, y para poner a prueba a Jesús, le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de su mujer. 3«¿Qué les mandó Moisés?», les dijo Jesús. 4Ellos respondieron: «Moisés permitió al hombre escribir carta de divorcio y repudiarla».
5Entonces Jesús les dijo: «Por la dureza del corazón de ustedes, Moisés les escribió este mandamiento. 6Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y hembra. 7Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre, 8y los dos serán una sola carne; así que ya no son dos, sino una sola carne. 9Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe».
10 Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. 11Y Él les dijo*: «Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella; 12y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio».
13Traían niños a Jesús para que Él los tocara, pero los discípulos los reprendieron. 14Cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a Mí; no se lo impidan, porque de los que son como estos es el reino de Dios. 15En verdad les digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». 16Y tomándolos en los brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.
17Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 18Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 19Tú sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre” ».
20«Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud», dijo el hombre. 21Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues». 22Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.
23Jesús, mirando en derredor, dijo* a Sus discípulos: «¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!». 24Los discípulos se asombraron de Sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios».
26Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: «¿Y quién podrá salvarse?». 27Mirándolos Jesús, dijo*: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios». 28Entonces Pedro comenzó a decir a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
29Jesús respondió: «En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de Mí y por causa del evangelio, 30que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. 31Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros».
32Iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos. Los discípulos estaban perplejos, y los que lo seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder: 33«Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles. 34Se burlarán de Él y le escupirán, lo azotarán y lo matarán, y tres días después resucitará».
35Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se acercaron* a Jesús, diciendo: «Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos». 36«¿Qué quieren que haga por ustedes?», les preguntó. 37Ellos le dijeron: «Concédenos que en Tu gloria nos sentemos uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda». 38Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado?». 39Le respondieron: «Podemos». Y Jesús les dijo: «La copa que Yo bebo, beberán; y serán bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado; 40pero el sentarse a Mi derecha o a Mi izquierda, no es Mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado».
41Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan. 42Llamándolos junto a Él, Jesús les dijo*: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. 43Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidor, 44y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos. 45Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos».
46Entonces llegaron* a Jericó. Y cuando Él salía de Jericó con Sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. 47Cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y a decir: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!».
48Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mí!». 49Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Y llamaron* al ciego, diciéndole: «¡Anímate! Levántate, que te llama». 50Arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús.
51Y dirigiéndose a él, Jesús le preguntó: «¿Qué deseas que haga por ti?». Y el ciego le respondió: «Raboní, que recobre la vista». 52«Vete, tu fe te ha sanado»,le dijo Jesús. Al instante el ciego recobró la vista, y lo seguía por el camino.

Salmo 38

Salmo de David. Para conmemorar.
1Señor, no me reprendas en Tu enojo,
Ni me castigues en Tu furor.
2Porque Tus flechas se han clavado en mí,
Y sobre mí ha descendido Tu mano.
3Nada hay sano en mi carne a causa de Tu indignación;
En mis huesos no hay salud a causa de mi pecado.
4Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza;
Como pesada carga, pesan mucho para mí.
5Mis llagas huelen mal y supuran
A causa de mi necedad.
6Estoy encorvado y abatido en gran manera,
Y ando sombrío todo el día.
7Porque mis lomos están inflamados de fiebre,
Y nada hay sano en mi carne.
8Estoy entumecido y abatido en gran manera;
Gimo a causa de la agitación de mi corazón.
9¶Señor, todo mi anhelo está delante de Ti,
Y mi suspiro no te es oculto.
10Palpita mi corazón, mis fuerzas me abandonan,
Y aun la luz de mis ojos se ha ido de mí.
11Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga,
Y mis parientes se mantienen a distancia.
12Los que buscan mi vida me tienden lazos;
Los que procuran mi mal hablan de mi destrucción,
Y traman traición todo el día.
13¶Pero yo, como el sordo, no oigo;
Soy como el mudo que no abre la boca.
14Sí, soy como el hombre que no oye,
Y en cuya boca no hay réplica.
15Porque en Ti espero, oh Señor;
Tú responderás, Señor, Dios mío.
16Pues dije: «Que no se alegren de mí
Los que, cuando mi pie resbala, se engrandecen sobre mí».
17Porque yo estoy a punto de caer,
Y mi dolor está continuamente delante de mí.
18Confieso, pues, mi iniquidad;
Afligido estoy a causa de mi pecado.
19Pero mis enemigos son vigorosos y fuertes;
Muchos son los que sin causa me aborrecen.
20Y los que pagan mal por bien
Se me oponen, porque yo sigo lo bueno.
21No me abandones, oh Señor;
Dios mío, no estés lejos de mí.
22Apresúrate a socorrerme,
Oh Señor, salvación mía.

Proverbios 7

1Hijo mío, guarda mis palabras
Y atesora mis mandamientos contigo.
2Guarda mis mandamientos y vivirás,
Y mi enseñanza como la niña de tus ojos.
3Átalos a tus dedos,
Escríbelos en la tabla de tu corazón.
4Di a la sabiduría: «Tú eres mi hermana»,
Y llama a la inteligencia tu mejor amiga,
5Para que te guarden de la mujer extraña,
De la desconocida que lisonjea con sus palabras.
6¶Porque desde la ventana de mi casa
Miraba por la celosía,
7Y vi entre los simples,
Distinguí entre los muchachos
A un joven falto de juicio,
8Pasando por la calle, cerca de su esquina;
Iba camino de su casa,
9Al atardecer, al anochecer,
En medio de la noche y la oscuridad.
10Entonces una mujer le sale al encuentro,
Vestida como ramera y astuta de corazón.
11Es alborotadora y rebelde,
Sus pies no permanecen en casa;
12 Está ya en las calles, ya en las plazas,
Y acecha por todas las esquinas.
13Así que ella lo agarra y lo besa,
Y descarada le dice:
14«Tenía que ofrecer ofrendas de paz,
Y hoy he cumplido mis votos;
15Por eso he salido a encontrarte,
Buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.
16-»He tendido mi lecho con colchas,
Con linos de Egipto en colores.
17-»He rociado mi cama
Con mirra, áloes y canela.
18-»Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana,
Deleitémonos con caricias.
19-»Porque mi marido no está en casa,
Se ha ido a un largo viaje;
20Se ha llevado en la mano la bolsa del dinero,
Volverá a casa para la luna llena».
21Con sus palabras persuasivas lo atrae,
Lo seduce con sus labios lisonjeros.
22Al instante la sigue
Como va el buey al matadero,
O como uno en grillos al castigo de un necio,
23Hasta que una flecha le traspasa el hígado;
Como el ave que se precipita en la trampa,
Y no sabe que esto le costará la vida.
24¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y presten atención a las palabras de mi boca.
25No se desvíe tu corazón hacia sus caminos,
No te extravíes en sus sendas.
26Porque muchas son las víctimas derribadas por ella,
Y numerosos los que ha matado.
27Su casa es el camino al Seol,
Que desciende a las cámaras de la muerte.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable