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Día 40 de 365 · 9 de febrero

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Éxodo 29

1»Esto es lo que les harás para consagrarlos para que me sirvan como sacerdotes: Toma un novillo y dos carneros sin defecto, 2panes sin levadura, tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite. Los harás de flor de harina de trigo. 3Los pondrás en una cesta, y los presentarás en la cesta junto con el novillo y los dos carneros. 4Después harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua.
5»Tomarás las vestiduras y pondrás sobre Aarón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto tejido del efod. 6Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara pondrás la diadema santa. 7Luego tomarás el aceite de la unción, lo derramarás sobre su cabeza, y lo ungirás. 8También harás que sus hijos se acerquen y pondrás túnicas sobre ellos. 9Les ceñirás los cinturones a Aarón y a sus hijos, y les atarás las mitras, y tendrán el sacerdocio por estatuto perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.
10»Entonces llevarás el novillo delante de la tienda de reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del novillo. 11Matarás el novillo delante del Señor, a la entrada de la tienda de reunión. 12Tomarás de la sangre del novillo y la pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo. Y derramarás toda la sangre al pie del altar. 13Tomarás todo el sebo que cubre las entrañas, el lóbulo del hígado y los dos riñones, y el sebo que hay sobre ellos, y los ofrecerás quemándolos sobre el altar. 14Pero la carne del novillo y su piel y su estiércol los quemarás con fuego fuera del campamento. Es ofrenda por el pecado.
15»También tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero. 16Matarás el carnero, y tomarás su sangre y la rociarás en el altar por todos los lados. 17Luego cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus entrañas y sus piernas, y las pondrás con sus pedazos y con su cabeza; 18y quemarás todo el carnero sobre el altar. Es holocausto al Señor, aroma agradable al Señor, ofrenda encendida al Señor.
19»Entonces tomarás el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero. 20Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados.
21»Después tomarás de la sangre que está sobre el altar y del aceite de la unción, y lo rociarás sobre Aarón y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos. Quedarán consagrados él y sus vestiduras, y también sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él. 22Tomarás también el sebo del carnero, la cola gorda, el sebo que cubre las entrañas, el lóbulo del hígado, los dos riñones y el sebo que hay sobre ellos, la pierna derecha (porque es un carnero de consagración), 23y una torta de pan, una torta de pan con aceite y un hojaldre de la cesta de los panes sin levadura que está delante del Señor.
24»Lo pondrás todo en las manos de Aarón y en las manos de sus hijos. Lo mecerás como ofrenda mecida delante del Señor. 25Luego lo tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar sobre el holocausto como aroma agradable delante del Señor; es ofrenda encendida al Señor.
26»Entonces tomarás el pecho del carnero de la consagración de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante del Señor. Esa será tu porción. 27Y consagrarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda alzada, lo que fue mecido y lo que fue alzado del carnero de consagración, de lo que era para Aarón y de lo que era para sus hijos. 28Esto será como porción perpetua de parte de los israelitas para Aarón y sus hijos, porque es ofrenda alzada. Será una ofrenda alzada de los israelitas, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, es decir su ofrenda alzada al Señor.
29»Las vestiduras sagradas de Aarón serán para sus hijos después de él, para que en ellas sean ungidos y consagrados. 30Por siete días las vestirá aquel de sus hijos que tome su lugar como sacerdote, cuando entre en la tienda de reunión para ministrar en el lugar santo.
31»Tomarás el carnero de consagración y cocerás su carne en un lugar santo. 32Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero y el pan que está en la cesta, a la entrada de la tienda de reunión. 33Así comerán las cosas con las cuales se hizo expiación en la ordenación y consagración de ellos. Pero el laico no las comerá, porque son sagradas. 34Si sobra algo de la carne de consagración o algo del pan hasta la mañana siguiente, quemarás al fuego lo que haya sobrado. No se comerá, porque es sagrado.
35»Así harás, pues, a Aarón y a sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado; por siete días los consagrarás. 36Cada día ofrecerás en expiación un novillo como ofrenda por el pecado. Purificarás el altar cuando hagas expiación sobre él, y lo ungirás para santificarlo. 37Durante siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás. Entonces el altar será santísimo, y todo lo que toque el altar será santificado.
38»Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente. 39Ofrecerás uno de los corderos por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás al atardecer. 40Y ofrecerás 2.2 litros de flor de harina mezclada con un litro de aceite batido, y para la libación, un litro de vino con un cordero. 41Ofrecerás el otro cordero al atardecer. Con él ofrecerás la misma ofrenda de cereal y la misma libación que por la mañana, como aroma agradable: una ofrenda encendida al Señor.
42»Será holocausto continuo por las generaciones de ustedes a la entrada de la tienda de reunión, delante del Señor, donde Yo me encontraré con ustedes, para hablar allí contigo. 43Allí me encontraré con los israelitas, y el lugar será santificado por Mi gloria. 44Santificaré la tienda de reunión y el altar. También santificaré a Aarón y a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes. 45Habitaré entre los israelitas, y seré su Dios. 46Y conocerán que Yo soy el Señor su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar Yo en medio de ellos. Yo soy el Señorsu Dios.

Éxodo 30

1»Harás además un altar para quemar incienso en él. De madera de acacia lo harás. 2Será cuadrado: de un codo (45 centímetros) será su longitud y de un codo (45 centímetros) su anchura; de 2 codos (90 centímetros) será su altura. Sus cuernos serán de una sola pieza con él. 3Lo revestirás de oro puro: su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos, y le harás una moldura de oro alrededor. 4Le harás dos argollas de oro debajo de su moldura. Los harás en dos de sus lados, en lados opuestos, y servirán de sostén para las varas con las cuales transportarlo.
5»Harás las varas de madera de acacia y las revestirás de oro. 6Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, donde Yo me encontraré contigo.
7»Aarón quemará incienso aromático sobre él. Lo quemará cada mañana al preparar las lámparas. 8Cuando Aarón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante del Señor por todas las generaciones de ustedes. 9No ofrecerán incienso extraño en este altar, ni holocausto ni ofrenda de cereal; tampoco derramarán libación sobre él. 10Aarón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año. Hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas las generaciones de ustedes. Santísimo es al Señor».
11El Señor habló también a Moisés y le dijo: 12«Cuando hagas un censo de los israelitas para contarlos, cada uno dará al Señor un rescate por su persona cuando sean contados, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado. 13Esto dará todo el que sea contado: medio siclo (5.7 gramos de plata), conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. Medio siclo es la ofrenda al Señor.
14»Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda al Señor. 15El rico no pagará más, ni el pobre pagará menos del medio siclo, al dar la ofrenda al Señor para hacer expiación por sus vidas. 16Tomarás de los israelitas el dinero de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los israelitas delante del Señor, como expiación por sus vidas».
17El Señor habló a Moisés y le dijo: 18«Harás también una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio. La colocarás entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella. 19Con ella se lavarán las manos y los pies Aarón y sus hijos. 20Al entrar en la tienda de reunión, se lavarán con agua para que no mueran. También, cuando se acerquen al altar a ministrar para quemar una ofrenda encendida al Señor, 21se lavarán las manos y los pies para que no mueran. Será estatuto perpetuo para ellos, para Aarón y su descendencia, por todas sus generaciones».
22El Señor habló a Moisés y le dijo: 23«Toma también de las especias más finas: de mirra fluida, 500 siclos (5.7 kilos); de canela aromática, la mitad, 250; y de caña aromática, 250; 24de casia, 500 siclos, conforme al siclo del santuario, y 3.7 litros de aceite de oliva. 25Y harás con ello el aceite de la santa unción, mezcla de perfume, obra de perfumador. Será aceite de santa unción.
26»Y con él ungirás la tienda de reunión y el arca del testimonio, 27la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y sus utensilios, el altar del incienso, 28el altar del holocausto y todos sus utensilios, la pila y su base. 29Los consagrarás y serán santísimos; todo aquello que los toque será santificado.
30»Y ungirás a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que me sirvan como sacerdotes. 31Y hablarás a los israelitas, diciendo: “Este será aceite de santa unción para Mí por todas sus generaciones. 32No se derramará sobre nadie, ni harán otro igual en las mismas proporciones. Santo es, y santo será para ustedes. 33Cualquiera que haga otro semejante, o el que ponga de él sobre un laico, será cortado de entre su pueblo” ».
34Entonces el Señor dijo a Moisés: «Toma especias, estacte, uña aromática y gálbano, especias con incienso puro. Que haya de cada una igual peso. 35Con ello harás incienso, un perfume, obra de perfumador, sazonado, puro y santo. 36Y molerás parte de él muy fino, y pondrás una parte delante del testimonio en el tabernáculo de reunión donde Yo me encontraré contigo. Santísimo será para ustedes.
37»Y el incienso que harás, no lo harán en las mismas proporciones para su propio uso. Te será santo para el Señor. 38Cualquiera que haga incienso como este, para usarlo como perfume será cortado de entre su pueblo».

Marcos 12

1Entonces Jesús comenzó a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña y la cercó con un muro, cavó un estanque debajo del lagar y edificó una torre; la arrendó a labradores y se fue de viaje. 2Al tiempo de la vendimia envió un siervo a los labradores para recibir de los labradores su parte de los frutos de la viña. 3Pero ellos, echándole mano, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías. 4De nuevo les mandó otro siervo, y a él lo hirieron en la cabeza y lo trataron vergonzosamente. 5Envió a otro y a este lo mataron; y así con muchos otros, golpeando a unos y matando a otros.
6 »Todavía le quedaba uno, un hijo amado; y les envió a este último, diciendo: “Respetarán a mi hijo”. 7Pero aquellos labradores se dijeron entre sí: “Este es el heredero; ¡vengan, matémoslo, y la heredad será nuestra!”. 8Echándole mano, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
9 »¿Qué hará, entonces, el dueño de la viña? Vendrá y destruirá a los labradores, y dará la viña a otros. 10¿Ni aun esta Escritura han leído:
“La piedra que desecharon los constructores,
Esa, en piedra angular se ha convertido;
11 Esto fue hecho de parte del Señor,
Y es maravilloso a nuestros ojos”?».
12Y procuraban prender a Jesús, pero temían a la multitud, porque comprendieron que contra ellos había dicho la parábola. Y lo dejaron y se fueron.
13Pero enviaron* algunos de los fariseos y de los herodianos para sorprender a Jesús en alguna palabra. 14Cuando ellos llegaron*, le dijeron*: «Maestro, sabemos que eres veraz y que no buscas el favor de nadie, porque eres imparcial, y enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Es lícito pagar impuesto a César, o no? 15¿Pagaremos o no pagaremos?». Pero Él, dándose cuenta de su hipocresía, les preguntó: «¿Por qué me están poniendo a prueba? Traigan un denario para verlo». 16Se lo trajeron, y Él les dijo*: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». «De César», le contestaron. 17Entonces Jesús les dijo: «Den a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios». Y se maravillaban de Él.
18 Algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, se acercaron* a Jesús, y le dijeron: 19«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si el hermano de alguien muere y deja mujer y no deja hijo, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano”. 20Hubo siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia. 21El segundo la tomó, y murió sin dejar descendencia; y asimismo el tercero; 22y así los siete, sin dejar descendencia. Y por último murió también la mujer. 23En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Pues los siete la tuvieron por mujer».
24Jesús les dijo: «¿No es esta la razón por la que están ustedes equivocados: que no entienden las Escrituras ni el poder de Dios? 25Porque cuando ellos resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos. 26Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el pasaje sobre la zarza ardiendo, cómo Dios le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob”? 27Él no es Dios de muertos, sino de vivos; ustedes están muy equivocados».
28Cuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que Jesús les había contestado bien, le preguntó: «¿Cuál mandamiento es el más importante de todos?».
29Jesús respondió: «El más importante es: “Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es; 30y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza”. 31El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento mayor que estos».
32Y el escriba le dijo: «Muy bien, Maestro; con verdad has dicho que Él es Uno, y no hay otro además de Él; 33y que amarle a Él con todo el corazón y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y los sacrificios».
34Viendo Jesús que él había respondido sabiamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y después de eso, nadie se aventuraba a hacer más preguntas.
35Mientras enseñaba en el templo Jesús decía: «¿Por qué dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? 36David mismo dijo por el Espíritu Santo:
“El Señor dijo a mi Señor:
‘Siéntate a Mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’ ”.
37 David mismo lo llama “Señor”. ¿En qué sentido es, pues, su hijo?». Y la gran multitud lo escuchaba con gusto.
38Y en Su enseñanza les decía: «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y aman los saludos respetuosos en las plazas, 39los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes; 40que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenación».
41Jesús se sentó frente al arca del tesoro, y observaba cómo la multitud echaba dinero en el arca del tesoro; y muchos ricos echaban grandes cantidades. 42Llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre, o sea, un cuadrante. 43Y llamando Jesús a Sus discípulos, les dijo: «En verdad les digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al tesoro; 44porque todos ellos echaron de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir».

Salmo 40

Para el director del coro. Salmo de David.
1Esperé pacientemente al Señor,
Y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor.
2Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso;
Asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.
3Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán esto, y temerán
Y confiarán en el Señor.
4¶Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el Señor su confianza,
Y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que caen en falsedad.
5Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que Tú has hecho,
Y muchos Tus designios para con nosotros;
Nadie hay que se compare contigo;
Si los anunciara, y hablara de ellos,
No podrían ser enumerados.
6¶Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado;
Me has abierto los oídos;
Holocausto y ofrenda por el pecado no has pedido.
7Entonces dije: «Mira, aquí estoy;
En el rollo del libro está escrito de mí;
8Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío;
Tu ley está dentro de mi corazón».
9¶He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregación;
No refrenaré mis labios,
Oh Señor, Tú lo sabes.
10No he escondido Tu justicia dentro de mi corazón;
He proclamado Tu fidelidad y Tu salvación;
No he ocultado a la gran congregación Tu misericordia y Tu fidelidad.
11¶Tú, oh Señor, no retengas Tu compasión de mí;
Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamente,
12Porque me rodean males sin número;
Mis iniquidades me han alcanzado, y no puedo ver;
Son más numerosas que los cabellos de mi cabeza,
Y el corazón me falla.
13¶Ten a bien, oh Señor, libertarme;
Apresúrate, Señor, a socorrerme.
14Sean avergonzados y humillados a una
Los que buscan mi vida para destruirla;
Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia
Los que se complacen en mi mal.
15Queden atónitos a causa de su vergüenza
Los que me dicen: «¡Ajá, ajá!».
16Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan;
Que los que aman Tu salvación digan continuamente:
«¡Engrandecido sea el Señor!».
17Por cuanto yo estoy afligido y necesitado,
El Señor me tiene en cuenta.
Tú eres mi ayuda y mi libertador;
Dios mío, no te tardes.

Proverbios 9

1La sabiduría ha edificado su casa,
Ha labrado sus siete columnas;
2Ha preparado su alimento, ha mezclado su vino,
Ha puesto también su mesa;
3Ha enviado a sus doncellas, y clama
Desde los lugares más altos de la ciudad:
4«El que sea simple que entre aquí».
Al falto de entendimiento le dice:
5«Ven, come de mi pan,
Y bebe del vino que he mezclado.
6-»Abandona la necedad y vivirás;
Anda por el camino del entendimiento».
7¶El que instruye al insolente, atrae sobre sí deshonra,
Y el que reprende al impío recibe insultos.
8No reprendas al insolente, para que no te aborrezca;
Reprende al sabio, y te amará.
9Da instrucción al sabio, y será aún más sabio,
Enseña al justo, y aumentará su saber.
10El principio de la sabiduría es el temor del Señor,
Y el conocimiento del Santo es inteligencia.
11Pues por mí se multiplicarán tus días,
Y años de vida te serán añadidos.
12Si eres sabio, eres sabio para provecho tuyo,
Y si escarneces, tú solo lo sufrirás.
13¶La mujer insensata es alborotadora,
Es simple y no sabe nada.
14Se sienta a la puerta de su casa,
En un asiento, en los lugares altos de la ciudad,
15Llamando a los que pasan,
A los que van derechos por sus sendas:
16«El que sea simple, que entre aquí».
Y al falto de entendimiento, le dice:
17«Dulces son las aguas hurtadas,
Y el pan comido en secreto es sabroso».
18Pero él no sabe que allí están los muertos,
Quesus invitados están en las profundidades del Seol.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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