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Día 43 de 365 · 12 de febrero

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Éxodo 35

1Entonces Moisés reunió a toda la congregación de los israelitas, y les dijo: «Estas son las cosas que el Señor les ha mandado hacer. 2Seis días se trabajará, pero el séptimo día será para ustedes un día santo, día de completo reposo para el Señor. Cualquiera que haga trabajo alguno en él, morirá. 3No encenderán fuego en ninguna de las moradas de ustedes el día de reposo».
4Moisés habló a toda la congregación de los israelitas y les dijo: «Esto es lo que el Señor ha ordenado: 5“Tomen de entre ustedes una ofrenda para el Señor. Todo aquel que sea de corazón generoso, tráigala como ofrenda al Señor: oro, plata y bronce; 6tela azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra; 7pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia; 8aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático; 9piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
10”Que venga todo hombre hábil de entre ustedes y haga todo lo que el Señor ha ordenado: 11el tabernáculo, su tienda y sus cubiertas, sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas; 12el arca y sus varas, el propiciatorio y el velo de la cortina; 13la mesa y sus varas y todos sus utensilios, y el pan de la Presencia; 14también el candelabro para el alumbrado con sus utensilios y sus lámparas, y el aceite para el alumbrado; 15el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina de la puerta a la entrada del tabernáculo; 16el altar del holocausto con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y la pila con su base; 17todas las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, y la cortina para la puerta del atrio; 18las estacas del tabernáculo y las estacas del atrio y sus cuerdas; 19las vestiduras tejidas para el ministerio en el lugar santo, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón, y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes” ».
20Entonces toda la congregación de los israelitas salió de la presencia de Moisés. 21Y todo aquel a quien impulsó su corazón y todo aquel a quien movió su espíritu, vino y trajo la ofrenda del Señor para la obra de la tienda de reunión, para todo su servicio y para las vestiduras santas. 22Todos aquellos de corazón generoso, tanto hombres como mujeres, vinieron y trajeron broches, pendientes, anillos y brazaletes, toda clase de objetos de oro. Cada cual, pues, presentó una ofrenda de oro al Señor. 23Todo aquel que tenía tela azul, púrpura, escarlata y lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de marsopa, los trajo. 24Todo aquel que podía hacer una contribución de plata y bronce trajo la contribución reservada para el Señor. Todo el que tenía madera de acacia para cualquier obra del servicio, la trajo.
25Todas las mujeres hábiles hilaron con sus manos, y trajeron lo que habían hilado, de tela azul, púrpura, escarlata y lino fino. 26Y todas las mujeres cuyo corazón las llenó de habilidad, hilaron pelo de cabra. 27Los jefes trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral; 28y las especias y el aceite para el alumbrado, para el aceite de la unción y para el incienso aromático. 29Todos los israelitas, tanto hombres como mujeres, cuyo corazón los movía a traer algo para toda la obra que el Señor había ordenado por medio de Moisés que se hiciera, trajeron una ofrenda voluntaria al Señor.
30Entonces Moisés dijo a los israelitas: «Miren, el Señor ha llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá. 31Y lo ha llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte, 32para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 33y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera, y para trabajar en toda clase de obra ingeniosa.
34»También le ha puesto en su corazón el don de enseñar, tanto a él como a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. 35Los ha llenado de habilidad para hacer toda clase de obra de grabador, de diseñador y de bordador en tela azul, en púrpura yen escarlata y en lino fino, y de tejedor; capacitados para toda obra y creadores de diseños.

Éxodo 36

1»Bezalel, Aholiab y toda persona hábil en quien el Señor ha puesto sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra de construcción del santuario, harán todo conforme a lo que el Señor ha ordenado».
2Entonces Moisés llamó a Bezalel y a Aholiab y a toda persona hábil en quien el Señor había puesto sabiduría, y a todo aquel cuyo corazón le impulsaba a venir a la obra para hacerla. 3Y recibieron de Moisés todas las ofrendas que los israelitas habían traído para hacer la obra de la construcción del santuario. Los israelitas seguían trayéndole ofrendas voluntarias cada mañana.
4Así que vinieron todos los hombres hábiles que hacían todo el trabajo del santuario, cada cual del trabajo que estaba haciendo, 5y dijeron a Moisés: «El pueblo trae más de lo que se necesita para la obra de construcción que el Señor nos ha ordenado que se haga». 6Entonces Moisés dio una orden, y se pasó una proclama por todo el campamento y dijo: «Ningún hombre ni mujer haga más trabajo para las contribuciones del santuario». Así el pueblo dejó de traer más. 7Porque el material que tenían era abundante, y más que suficiente para hacer toda la obra.
8Todos los hombres hábiles de entre los que estaban haciendo la obra hicieron el tabernáculo con diez cortinas de lino fino torcido, y tela azul, púrpura y escarlata, con querubines, obra de hábil artífice. Bezalel las hizo. 9La longitud de cada cortina era de 28 codos (12.6 metros) y la anchura de cada cortina de 4 codos (1.8 metros). Todas las cortinas tenían una misma medida. 10Unió cinco cortinas una con otra, también las otras cinco cortinas las unió una con otra.
11Hizo lazos de tela azul en el borde de la cortina del extremo del primer enlace. Lo mismo hizo en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace. 12Hizo cincuenta lazos en una cortina, e hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina que estaba en el segundo enlace. Los lazos se correspondían unos a otros. 13Hizo además cincuenta broches de oro, y unió las cortinas una a la otra con los broches, de manera que el tabernáculo llegó a ser una unidad.
14Hizo también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo. Hizo once cortinas en total. 15La longitud de cada cortina era de 30 codos (13.5 metros), y la anchura de cada cortina de 4 codos (1.8 metros). Las once cortinas tenían una misma medida. 16Unió cinco cortinas entre sí y las otras seis cortinas también entre sí. 17Hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.
18Hizo además cincuenta broches de bronce para unir la tienda, a fin de que fuera un todo. 19Hizo también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y encima otra cubierta de pieles de marsopa.
20Hizo luego para el tabernáculo tablas de madera de acacia, colocándolas verticalmente. 21La longitud de cada tabla era de 10 codos (4.5 metros), y de 1.5 codos (68 centímetros) la anchura de cada tabla. 22Cada tabla tenía dos espigas para unirlas una con otra. Así hizo con todas las tablas del tabernáculo. 23Hizo, pues, las tablas para el tabernáculo: veinte tablas para el lado sur. 24También hizo cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
25Para el segundo lado del tabernáculo, el lado norte, hizo veinte tablas, 26y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
27Para la parte posterior del tabernáculo, hacia el occidente, hizo seis tablas. 28Hizo además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en la parte posterior. 29Eran dobles por abajo y estaban unidas por arriba hasta la primera argolla. Así hizo con las dos para las dos esquinas. 30Había ocho tablas con sus basas de plata; dieciséis basas, dos basas debajo de cada tabla.
31Hizo también barras de madera de acacia: cinco para las tablas de un lado del tabernáculo, 32y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, hacia el occidente. 33La barra del medio en el centro de las tablas la hizo pasar de un extremo al otro. 34Revistió de oro las tablas y revistió de oro las barras e hizo de oro sus argollas por donde pasaran las barras.
35Hizo además, el velo de tela azul, púrpura y escarlata y lino fino torcido. Lo hizo con querubines, obra de hábil artífice. 36Le hizo cuatro columnas de acacia y las revistió de oro. Sus ganchos eran también de oro, y fundió para ellas cuatro basas de plata. 37Hizo también una cortina para la entrada de la tienda de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido, obra de tejedor, 38con sus cinco columnas y sus ganchos. Revistió de oro sus capiteles y sus molduras, pero sus cinco basas eran de bronce.

Marcos 15

1Muy de mañana, los principales sacerdotes prepararon enseguida una reunión con los ancianos, los escribas y todo el Concilio; y atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. 2«¿Eres Tú el Rey de los judíos?», le preguntó Pilato. «Tú lo dices», respondió* Jesús.
3Y los principales sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. 4De nuevo Pilato le preguntó: «¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te acusan». 5Pero Jesús no respondió nada más; de modo que Pilato estaba asombrado.
6Ahora bien, en cada fiesta Pilato acostumbraba soltarles un preso, el que ellos pidieran. 7Y uno llamado Barrabás había sido encarcelado con los rebeldes que habían cometido homicidio en la insurrección. 8Cuando la multitud subió, comenzó a pedirle a Pilato que hiciera como siempre les había hecho. 9Entonces Pilato les preguntó: «¿Quieren que les suelte al Rey de los judíos?». 10Porque sabía que los principales sacerdotes lo habían entregado por envidia.
11Pero los principales sacerdotes provocaron a la multitud para que le pidiera que en vez de Jesús les soltara a Barrabás. 12Pilato les preguntó: «¿Qué haré, entonces, con el que ustedes llaman el Rey de los judíos?». 13Ellos le respondieron a gritos: «¡Crucifícalo!». 14Y Pilato les decía: «¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho?». Y ellos gritaban aún más: «¡Crucifícalo!». 15Pilato, queriendo complacer a la multitud, les soltó a Barrabás; y después de hacer azotar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado.
16Entonces los soldados llevaron a Jesús dentro del palacio, es decir, al Pretorio, y convocaron* a toda la tropa romana. 17Lo vistieron* de púrpura, y después de tejer una corona de espinas, se la pusieron; 18y comenzaron a gritar: «¡Salve, Rey de los judíos!». 19Le golpeaban la cabeza con una caña y le escupían, y poniéndose de rodillas, le hacían reverencias. 20Después de haberse burlado de Jesús, le quitaron el manto de púrpura, le pusieron Sus ropas y lo sacaron* para que fuera crucificado.
21Y obligaron* a uno que pasaba y que venía del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y Rufo, a que llevara la cruz de Jesús.
22Lo llevaron* al lugar llamado Gólgota, que traducido significa Lugar de la Calavera. 23Trataron de dar a Jesús vino mezclado con mirra, pero Él no lo tomó. 24Cuando lo crucificaron*, se repartieron* Sus vestidos, echando suertes sobre ellos para decidir lo que cada uno tomaría. 25Era la hora tercera cuando lo crucificaron. 26La inscripción de la acusación contra Él decía: «EL REY DE LOS JUDÍOS». 27Crucificaron* con Él a dos ladrones; uno a Su derecha y otro a Su izquierda. 28Y se cumplió la Escritura que dice: «Y con los transgresores fue contado».
29Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Bah! Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, 30¡sálvate a Ti mismo descendiendo de la cruz!». 31De igual manera, también los principales sacerdotes junto con los escribas, burlándose de Él entre ellos, decían: «A otros salvó, Él mismo no se puede salvar. 32Que este Cristo, el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos». Y los que estaban crucificados con Él también lo insultaban.
33Cuando llegó la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 34Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz: «Eloi, Eloi, ¿lema sabactani?», que traducido significa, «Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?». 35Algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Miren, está llamando a Elías». 36Entonces uno corrió y empapó una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, dio a Jesús a beber, diciendo: «Dejen, veamos si Elías lo viene a bajar». 37Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró. 38Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
39Viendo el centurión que estaba frente a Él, la manera en que expiró, dijo: «En verdad este hombre era Hijo de Dios». 40Había también unas mujeres mirando de lejos, entre las que estaban María Magdalena, María, la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, 41las cuales cuando Jesús estaba en Galilea, lo seguían y le servían; y había muchas otras que habían subido con Él a Jerusalén.
42Ya al atardecer, como era el día de la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, 43vino José de Arimatea, miembro prominente del Concilio, que también esperaba el reino de Dios; y llenándose de valor, entró adonde estaba Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 44Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto.
45Y al comprobar esto por medio del centurión, le concedió el cuerpo a José, 46quien compró un lienzo de lino, y bajando el cuerpo de la cruz, lo envolvió en el lienzo de lino y lo puso en un sepulcro que había sido excavado en la roca; e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. 47Y María Magdalena y María, la madre de José, miraban para saberdónde lo ponían.

Salmo 43

1Hazme justicia, oh Dios, y defiende mi causa contra una nación impía;
Líbrame del hombre engañoso e injusto.
2Ya que Tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has rechazado?
¿Por qué ando sombrío por la opresión del enemigo?
3¶Envía Tu luz y Tu verdad; que ellas me guíen,
Que me lleven a Tu santo monte
Y a Tus moradas.
4Entonces llegaré al altar de Dios,
A Dios, mi supremo gozo;
Y al son de la lira te alabaré, oh Dios, Dios mío.
5¶¿Por qué te desesperas, alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez.
¡Él esla salvación de mi ser, y mi Dios!

Proverbios 12

1El que ama la instrucción ama el conocimiento,
Pero el que odia la reprensión es torpe.
2El bueno alcanzará el favor del Señor,
Pero Él condenará al hombre de malos designios.
3El hombre no se afianzará por medio de la impiedad,
Y la raíz de los justos no será removida.
4La mujer virtuosa es corona de su marido,
Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.
5Los pensamientos de los justos son rectos,
Los consejos de los impíos, engañosos.
6Las palabras de los impíos son asechanzas sangrientas,
Pero a los rectos su boca los librará.
7Los impíos son derribados y ya no existen,
Pero la casa de los justos permanecerá.
8El hombre será alabado conforme a su discernimiento,
Pero el perverso de corazón será despreciado.
9Más vale el poco estimado que tiene siervo,
Que el que se alaba y carece de pan.
10El justo se preocupa de la vida de su ganado,
Pero las entrañas de los impíos son crueles.
11El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
12El impío codicia el botín de los malos,
Pero la raíz de los justos da fruto.
13En la transgresión de sus labios se enreda el malvado,
Pero el justo escapará del apuro.
14Por el fruto de su boca cada uno se saciará de bien,
Y las obras de las manos del hombre volverán a él.
15El camino del necio es recto a sus propios ojos,
Pero el que escucha consejos es sabio.
16El enojo del necio se conoce al instante,
Pero el prudente oculta la deshonra.
17El que habla verdad declara lo que es justo,
Pero el testigo falso, falsedad.
18Hay quien habla sin tino como golpes de espada,
Pero la lengua de los sabios sana.
19Los labios veraces permanecerán para siempre,
Pero la lengua mentirosa, solo por un momento.
20Hay engaño en el corazón de los que traman el mal,
Pero gozo en los consejeros de paz.
21Ningún daño sobreviene al justo,
Pero los impíos están llenos de pesares.
22Los labios mentirosos son abominación al Señor,
Pero los que obran fielmente son Su deleite.
23El hombre prudente oculta su conocimiento,
Pero el corazón de los necios proclama su necedad.
24La mano de los diligentes gobernará,
Pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados.
25La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime,
Pero la buena palabra lo alegra.
26El justo es guía para su prójimo,
Pero el camino de los impíos los extravía.
27El indolente no asa su presa,
Pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.
28En la senda de la justicia está la vida,
Y en sucamino no hay muerte.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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