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Día 45 de 365 · 14 de febrero

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Éxodo 39

1Las vestiduras finamente tejidas para ministrar en el lugar santo se hicieron de tela azul, púrpura y escarlata, y también se hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, tal como el Señor había mandado a Moisés.
2Bezalel hizo el efod de oro, de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido. 3Y batieron a martillo láminas de oro, y las cortaron en hilos para entretejerlas con la tela azul, púrpura y escarlata y el lino fino, obra de hábil artífice. 4Hicieron para el efod hombreras que se fijaban al mismo, y lo fijaron sobre sus dos extremos. 5El cinto hábilmente tejido que estaba sobre el efod, era del mismo material, de la misma hechura: de oro, de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido, tal como el Señor había mandado a Moisés.
6También labraron las piedras de ónice, montadas en engastes de filigrana de oro. Fueron grabadas como las grabaduras de un sello, con los nombres de los hijos de Israel. 7Bezalel las puso sobre las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, tal como el Señor había mandado a Moisés.
8También hizo el pectoral, obra de hábil artífice como la obra del efod: de oro, de tela azul, púrpura y escarlata, y de lino fino torcido. 9Era cuadrado y doble. Hicieron el pectoral de un palmo de largo y un palmo de ancho al ser doblado. 10En él se montaron cuatro hileras de piedras. La primera hilera era una hilera de un rubí, un topacio y una esmeralda; 11la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante; 12la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; 13y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Estaban montadas en engaste de filigrana de oro.
14Las piedras correspondían a los nombres de los hijos de Israel. Eran doce, conforme a sus nombres, grabadas como las grabaduras de un sello, cada una con su nombre conforme a las doce tribus. 15Para el pectoral se hicieron cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados.
16Se hicieron también dos engastes de filigrana de oro y dos anillos de oro, y se pusieron los dos anillos en los dos extremos del pectoral. 17Los dos cordones de oro se pusieron en los anillos al extremo del pectoral, 18y se colocaron los otros dos extremos de los dos cordones en los dos engastes de filigrana, y los fijaron en las hombreras del efod en su parte delantera.
19Hicieron otros dos anillos de oro y los colocaron en los dos extremos del pectoral, en el borde que da al lado interior del efod. 20También hicieron otros dos anillos de oro, y los pusieron en la parte inferior de las dos hombreras del efod, delante, cerca de su unión, sobre el cinto tejido del efod. 21Ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón azul, para que estuviera sobre el cinto tejido del efod y para que el pectoral no se desprendiera del efod, tal como el Señor había mandado a Moisés.
22Entonces Bezalel hizo el manto del efod de obra tejida, todo de tela azul. 23La abertura del manto estaba en el centro, como la abertura de una cota de malla, con una orla todo alrededor de la abertura para que no se rompiera. 24En el borde inferior del manto se hicieron granadas de tela azul, púrpura y escarlata y de lino torcido. 25Hicieron también campanillas de oro puro, y pusieron las campanillas entre las granadas alrededor de todo el borde del manto, 26alternando una campanilla y una granada alrededor de todo el borde del manto para el servicio, tal como el Señor había mandado a Moisés.
27Para Aarón y sus hijos hicieron las túnicas de lino fino tejido, 28la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino, los calzoncillos de lino, de lino fino torcido, 29y el cinturón de lino fino torcido, de azul, púrpura y escarlata, obra de tejedor, tal como el Señor había mandado a Moisés.
30La lámina de la diadema santa la hicieron de oro puro, y grabaron en ella como la grabadura de un sello: Santidad al Señor. 31Y le pusieron un cordón azul para sujetarla sobre la tiara por arriba, tal como el Señor había mandado a Moisés.
32Así fue acabada toda la obra del tabernáculo de la tienda de reunión. Los israelitas hicieron conforme a todo lo que el Señor había mandado a Moisés. Así lo hicieron.
33Entonces trajeron el tabernáculo a Moisés, la tienda con todo su mobiliario: sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas; 34la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de marsopa y el velo de separación; 35el arca del testimonio, sus varas y el propiciatorio; 36la mesa, todos sus utensilios y el pan de la Presencia; 37el candelabro de oro puro con su conjunto de lámparas y todos sus utensilios, y el aceite para el alumbrado; 38el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la tienda; 39el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la pila y su base; 40las cortinas del atrio con sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, sus estacas y todos los utensilios del servicio del tabernáculo de la tienda de reunión; 41las vestiduras tejidas para ministrar en el lugar santo y las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes.
42Los israelitas hicieron toda la obra conforme a todo lo que el Señor había ordenado a Moisés. 43Y Moisés examinó toda la obra, y vio que la habían llevado a cabo. Tal como el Señor había ordenado, así lahabían hecho. Y Moisés los bendijo.

Éxodo 40

1Entonces el Señor habló a Moisés y le dijo: 2«El primer día del mes primero levantarás el tabernáculo de la tienda de reunión. 3Pondrás allí el arca del testimonio y cubrirás el arca con el velo. 4Meterás la mesa y pondrás en orden lo que va sobre ella. Meterás también el candelabro y colocarás encima sus lámparas.
5»Asimismo pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y colocarás la cortina a la entrada del tabernáculo. 6Pondrás el altar del holocausto delante de la entrada del tabernáculo de la tienda de reunión. 7Después colocarás la pila entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.
8»Pondrás el atrio alrededor y colgarás el velo a la entrada del atrio. 9Luego tomarás el aceite de la unción, y ungirás el tabernáculo y todo lo que hay en él. Lo consagrarás con todos sus utensilios, y será santo. 10Ungirás además el altar del holocausto y todos sus utensilios. Consagrarás el altar, y el altar será santísimo. 11Ungirás también la pila con su base, y la consagrarás.
12»Entonces harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua. 13Y vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, lo ungirás y lo consagrarás para que me sirva como sacerdote. 14También harás que sus hijos se acerquen y les pondrás las túnicas. 15Los ungirás, como ungiste a su padre, para que me sirvan como sacerdotes. Su unción les servirá para sacerdocio perpetuo por todas sus generaciones». 16Así Moisés lo hizo conforme a todo lo que el Señor le había mandado, así lo hizo.
17Y en el primer mes del año segundo, el día primero del mes, el tabernáculo fue levantado. 18Moisés levantó el tabernáculo y puso sus basas, colocó sus tablas, metió sus barras y erigió sus columnas. 19Y extendió la tienda sobre el tabernáculo y puso la cubierta de la tienda arriba, sobre él, tal como el Señor había mandado a Moisés.
20Entonces tomó el testimonio y lo puso en el arca, colocó las varas en el arca y puso el propiciatorio arriba, sobre el arca. 21Y metió el arca en el tabernáculo y puso un velo por cortina y cubrió el arca del testimonio, tal como el Señor había mandado a Moisés. 22Puso también la mesa en la tienda de reunión, en el lado norte del tabernáculo, fuera del velo; 23y puso en orden sobre ella los panes delante del Señor, tal como el Señor había mandado a Moisés.
24Entonces colocó el candelabro en la tienda de reunión, frente a la mesa, en el lado sur del tabernáculo, 25y encendió las lámparas delante del Señor, tal como el Señor había mandado a Moisés. 26Luego colocó el altar de oro en la tienda de reunión, delante del velo; 27y quemó en él incienso aromático, tal como el Señor había ordenado a Moisés.
28Después colocó la cortina para la entrada del tabernáculo, 29y puso el altar del holocausto delante de la entrada del tabernáculo de la tienda de reunión, y ofreció sobre él el holocausto y la ofrenda de cereal, tal como el Señor había ordenado a Moisés. 30Puso la pila entre la tienda de reunión y el altar, y puso en ella agua para lavarse, 31y Moisés, Aarón y sus hijos se lavaban las manos y los pies en ella.
32Cuando entraban en la tienda de reunión y cuando se acercaban al altar, se lavaban, tal como el Señor había ordenado a Moisés. 33Moisés levantó el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y colgó la cortina para la entrada del atrio. Así terminó Moisés la obra.
34Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la gloria del Señor llenó el tabernáculo. 35Moisés no podía entrar en la tienda de reunión porque la nube estaba sobre ella y la gloria del Señor llenaba el tabernáculo. 36Y en todas sus jornadas cuando la nube se alzaba de sobre el tabernáculo, los israelitas se ponían en marcha. 37Pero si la nube no se alzaba, ellos no se ponían en marcha hasta el día en que se alzaba. 38Porque en todas sus jornadas la nube del Señor estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había fuego allía la vista de toda la casa de Israel.

Lucas 1

1Por cuanto muchos han tratado de poner en orden y escribir una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas, 2tal como nos las dieron a conocer los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, 3también a mí me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo, 4para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas.
5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, que tenía por mujer una de las hijas de Aarón que se llamaba Elisabet. 6Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.
8Pero aconteció que mientras Zacarías ejercía su ministerio sacerdotal delante de Dios según el orden indicado a su grupo, 9conforme a la costumbre del sacerdocio, fue escogido por sorteo para entrar al templo del Señor y quemar incienso. 10Toda la multitud del pueblo estaba afuera orando a la hora de la ofrenda de incienso. 11Y se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12Al verlo, Zacarías se turbó, y el temor se apoderó de él.
13Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan. 14Tendrás gozo y alegría y muchos se regocijarán por su nacimiento, 15porque él será grande delante del Señor. No beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre, 16y hará volver a muchos de los israelitas al Señor su Dios. 17Él irá delante del Señor en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto».
18Entonces Zacarías dijo al ángel: «¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada». 19El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. 20Así que te quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que todo esto acontezca, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo».
21El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaba de su tardanza en el templo. 22Pero cuando salió, no podía hablarles, y se dieron cuenta de que había visto una visión en el templo. Él les hablaba por señas y permanecía mudo. 23Cuando se cumplieron los días de su servicio sacerdotal, regresó a su casa.
24Después de estos días, Elisabet su mujer concibió, y se recluyó por cinco meses, diciendo: 25«Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignó mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres».
26Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27a una virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. 28Y entrando el ángel, le dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres».
29Ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería este. 30Y el ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. 31Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David; 33y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendrá fin».
34Entonces María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?». 35El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios. 36Tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. 37Porque ninguna cosa será imposible para Dios». 38Entonces María dijo: «Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». Y el ángel se fue de su presencia.
39En esos días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. 41Cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, 42y exclamó a gran voz: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? 44Porque apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre. 45Y bienaventurada la que creyó que tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor».
46Entonces María dijo:
«Mi alma engrandece al Señor,
47Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48-»Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva;
Pues desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada.
49-»Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso;
Y santo es Su nombre.
50-»Y de generación en generación es Su misericordia
Para los que le temen.
51-»Ha hecho proezas con Su brazo;
Ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52-»Ha quitado a los poderosos de sus tronos;
Y ha exaltado a los humildes;
53A los hambrientos ha colmado de bienes
Y ha despedido a los ricos con las manos vacías.
54-»Ha ayudado a Israel, Su siervo,
Para recuerdo de Su misericordia
55Tal como dijo a nuestros padres,
A Abraham y a su descendencia para siempre».
56María se quedó con Elisabet como tres meses y después regresó a su casa.
57Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. 58Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había demostrado Su gran misericordia hacia ella, y se regocijaban con ella. 59Al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y lo iban a llamar Zacarías según el nombre de su padre. 60«No, sino que se llamará Juan», respondió la madre. 61Y le dijeron: «No hay nadie en tu familia que tenga ese nombre». 62Entonces preguntaban por señas al padre, cómo lo quería llamar. 63Él pidió una tablilla y escribió lo siguiente: «Su nombre es Juan». Y todos se maravillaron.
64Al instante le fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenzó a hablar dando alabanza a Dios. 65Y vino temor sobre todos los que vivían a su alrededor; y todas estas cosas se comentaban en toda la región montañosa de Judea. 66Todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: «¿Qué, pues, llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor ciertamente estaba con él.
67Su padre Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo:
68«Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
Porque nos ha visitado y ha traído redención para Su pueblo,
69Y nos ha levantado un cuerno de salvación
En la casa de David Su siervo,
70Tal como lo anunció por boca de Sus santos profetas desde los tiempos antiguos,
71Salvación de nuestros enemigos
Y de la mano de todos los que nos aborrecen;
72Para mostrar misericordia a nuestros padres,
Y para recordar Su santo pacto,
73El juramento que hizo a nuestro padre Abraham:
74Concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos,
Le sirvamos sin temor,
75En santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días.
76-»Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo;
Porque irás delante del Señor para preparar Sus caminos;
77Para dar a Su pueblo el conocimiento de la salvación
Por el perdón de sus pecados,
78Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que la Aurora nos visitará desde lo alto,
79Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte,
Para guiar nuestros pies en el camino de paz».
80Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel.

Salmo 45

Para el director del coro; según Sosanim. Masquil de los hijos de Coré. Canción de amor.
1Rebosa en mi corazón un tema bueno;
Al Rey dirijo mis versos;
Mi lengua es como pluma de escribiente muy ligero.
2Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
La gracia se derrama en Tus labios;
Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
3¶Prepara Tu espada sobre el muslo, oh valiente,
En Tu esplendor y Tu majestad.
4En Tu majestad cabalga en triunfo,
Por la causa de la verdad, de la humildad y de la justicia;
Que Tu diestra te enseñe cosas tremendas.
5Tus flechas son agudas;
Los pueblos caen debajo de Ti;
En el corazón de los enemigos del rey están Tus flechas.
6¶Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;
Cetro de equidad es el cetro de Tu reino.
7Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad;
Por tanto Dios, Tu Dios, te ha ungido
Con óleo de alegría más que a Tus compañeros.
8Todas Tus vestiduras están perfumadas con mirra, áloe y casia;
Desde palacios de marfil te han alegrado con instrumentos de cuerda.
9Hijas de reyes hay entre Tus damas nobles;
A Tu diestra, en oro de Ofir, está la reina.
10¶Escucha, hija, presta atención e inclina tu oído;
Olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre.
11Entonces el Rey deseará tu hermosura;
Inclínate ante Él, porque Él es tu señor.
12Y la hija de Tiro vendrá con presentes;
Los ricos del pueblo suplicarán tu favor.
13¶Toda radiante está la hija del Rey dentro de su palacio;
Recamado de oro está su vestido.
14En vestido bordado será conducida al Rey;
Las vírgenes, sus compañeras que la siguen,
Serán llevadas a Ti.
15Serán conducidas con alegría y regocijo;
Entrarán al palacio del Rey.
16¶En lugar de tus padres estarán tus hijos;
Los harás príncipes en toda la tierra.
17Haré que Tu nombre sea recordado por todas las generaciones;
Por tanto, los pueblos te darán gracias eternamente y para siempre.

Proverbios 14

1La mujer sabia edifica su casa,
Pero la necia la derriba con sus manos.
2El que anda en rectitud teme al Señor,
Pero el de perversos caminos lo desprecia.
3En la boca del necio hay una vara para su espalda,
Pero los labios de los sabios los protegerán.
4Donde no hay bueyes, el pesebre está limpio,
Pero mucho rendimiento se obtiene por la fuerza del buey.
5El testigo veraz no mentirá,
Pero el testigo falso habla mentiras.
6El insolente busca sabiduría y no la halla,
Pero para el hombre entendido el conocimiento es fácil.
7Apártate de la presencia del necio,
Porque en él no discernirás palabras de conocimiento.
8La sabiduría del prudente está en entender su camino,
Pero la necedad de los necios es engaño.
9Los necios se ríen del pecado,
Pero entre los rectos hay buena voluntad.
10El corazón conoce su propia amargura,
Y un extraño no comparte su alegría.
11La casa de los impíos será destruida,
Pero la tienda de los rectos florecerá.
12Hay camino que al hombre le parece derecho,
Pero al final, es camino de muerte.
13Aun en la risa, el corazón puede tener dolor,
Y el final de la alegría puede ser tristeza.
14El de corazón descarriado se saciará de sus caminos,
Pero el hombre bueno estará satisfecho con el suyo.
15El simple todo lo cree,
Pero el prudente mira bien sus pasos.
16El sabio teme y se aparta del mal,
Pero el necio es arrogante y descuidado.
17El hombre pronto a la ira obra neciamente,
Y el hombre de malos designios es aborrecido.
18Los simples heredan necedad,
Pero los prudentes son coronados de conocimiento.
19Los malos se inclinarán ante los buenos,
Y los impíos, a las puertas del justo.
20Aun por su vecino es odiado el pobre,
Pero muchos son los que aman al rico.
21El que desprecia a su prójimo peca,
Pero es feliz el que se apiada de los pobres.
22¿No se perderán los que traman el mal?
Pero misericordia y verdad recibirán los que planean el bien.
23En todo trabajo hay ganancia,
Pero el vano hablar conduce solo a la pobreza.
24La corona de los sabios es su riqueza,
Pero la necedad de los necios es insensatez.
25El testigo veraz salva vidas,
Pero el que habla mentiras es traidor.
26En el temor del Señor hay confianza segura,
Y a los hijos dará refugio.
27El temor del Señor es fuente de vida,
Para evadir los lazos de la muerte.
28En la multitud del pueblo está la gloria del rey,
Pero en la falta de pueblo está la ruina del príncipe.
29El lento para la ira tiene gran prudencia,
Pero el que es irascible ensalza la necedad.
30Un corazón apacible es vida para el cuerpo,
Pero las pasiones son podredumbre de los huesos.
31El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor,
Pero el que se apiada del necesitado lo honra.
32El impío es derribado por su maldad,
Pero el justo tiene un refugio cuando muere.
33En el corazón del prudente reposa la sabiduría,
Pero en medio de los necios no se da a conocer.
34La justicia engrandece a la nación,
Pero el pecado es afrenta para los pueblos.
35El favor del rey es para el siervo que obra sabiamente,
Pero su enojo es contra el que obra vergonzosamente.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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