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Día 46 de 365 · 15 de febrero

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Levítico 1

1El Señor llamó a Moisés y le habló desde la tienda de reunión: 2«Di a los israelitas: “Cuando alguien de ustedes traiga una ofrenda al Señor, traerán su ofrenda de animales del ganado o del rebaño. 3Si su ofrenda es un holocausto del ganado, ofrecerá un macho sin defecto; lo ofrecerá a la entrada de la tienda de reunión, para que sea aceptado delante del Señor. 4Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para expiación suya. 5Entonces degollará el novillo delante del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre y la rociarán por todos los lados sobre el altar que está a la entrada de la tienda de reunión.
6”Después desollará el holocausto y lo cortará en pedazos. 7Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego en el altar, y colocarán leña sobre el fuego. 8Luego los sacerdotes hijos de Aarón arreglarán los pedazos, la cabeza y el sebo sobre la leña que está en el fuego sobre el altar. 9El que presenta el holocausto lavará las entrañas y las patas con agua, y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como holocausto. Es una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
10”Pero si su ofrenda para holocausto es del rebaño, de los corderos o de las cabras, ofrecerá un macho sin defecto. 11Lo degollará al lado norte del altar, delante del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar, por todos los lados. 12Después lo cortará en pedazos, con su cabeza y el sebo, y el sacerdote los colocará sobre la leña que está en el fuego sobre el altar. 13Las entrañas y las patas las lavará con agua, y el sacerdote lo ofrecerá todo, quemándolo sobre el altar. Es un holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
14”Pero si su ofrenda para el Señor es un holocausto de aves, entonces traerá su ofrenda de tórtolas o de pichones. 15Y el sacerdote la traerá al altar, le quitará la cabeza y la quemará sobre el altar; y su sangre será exprimida sobre el costado del altar. 16Le quitará también el buche con sus plumas y lo echará junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas. 17La partirá después por las alas, sin dividirla. Entonces el sacerdote la quemará en el altar, sobre la leña que está en el fuego. Es un holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.

Levítico 2

1”Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor, su ofrenda será de flor de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso. 2Entonces la llevará a los sacerdotes hijos de Aarón; y el sacerdote tomará de ella un puñado de la flor de harina, con el aceite y con todo su incienso, y el sacerdote la quemará como memorial sobre el altar. Es una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor. 3El resto de la ofrenda de cereal pertenece a Aarón y a sus hijos. Es cosa santísima de las ofrendas encendidas para el Señor.
4”Cuando ofrezcas una ofrenda al Señor, una ofrenda de cereal cocida al horno, será de tortas de flor de harina sin levadura, amasadas con aceite, o de hojaldres sin levadura, untados con aceite. 5Y si tu ofrenda es una ofrenda de cereal preparada en sartén, será de flor de harina sin levadura, amasada con aceite. 6La partirás en pedazos y echarás aceite sobre ella. Es una ofrenda de cereal.
7”Si tu ofrenda es una ofrenda de cereal preparada en cazuela, será hecha de flor de harina con aceite. 8Cuando traigas al Señor la ofrenda de cereal hecha de estas cosas, será presentada al sacerdote y él la llevará al altar. 9El sacerdote tomará su porción de la ofrenda de cereal como memorial, y la quemará sobre el altar como ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor. 10El resto de la ofrenda de cereal pertenece a Aarón y a sus hijos. Es cosa santísima de las ofrendas encendidas para el Señor.
11”Ninguna ofrenda de cereal que ustedes ofrezcan al Señor será hecha con levadura, porque no quemarán ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para el Señor. 12Como ofrenda de primicias las ofrecerán al Señor, pero no ascenderán como aroma agradable sobre el altar. 13Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Dios no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.
14”Pero si ofreces al Señor una ofrenda de cereal de los primeros frutos, ofrecerás espigas verdes tostadas al fuego, granos tiernos desmenuzados, como ofrenda de cereal de tus primeros frutos. 15Luego echarás aceite y pondrás incienso sobre ella. Es una ofrenda de cereal. 16Y el sacerdote quemará como memorial parte de los granos desmenuzados, con su aceite y con todo su incienso. Es una ofrenda encendida para el Señor.

Lucas 2

1Aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado. 2Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. 3Todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. 4También José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, 5para inscribirse junto con María, comprometida para casarse con él, la cual estaba encinta.
6Sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7Y dio a luz a su Hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
8En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. 9Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. 10Pero el ángel les dijo: «No teman, porque les traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; 11porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. 12Esto les servirá de señal: hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
13De repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:
14«Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace».
15Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber».
16Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. 17Cuando lo vieron, dieron a saber lo que se les había dicho acerca de este Niño. 18Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores. 19Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón. 20Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.
21Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al Niño, le pusieron por nombre Jesús, el nombre dado por el ángel antes de que Él fuera concebido en el seno materno.
22Al cumplirse los días para la purificación de ellos, según la ley de Moisés, lo trajeron a Jerusalén para presentar al Niño al Señor, 23(como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón que abra la matriz será llamado santo para el Señor)», 24y para ofrecer un sacrificio conforme a lo que fue dicho en la Ley del Señor: «Un par de tórtolas o dos pichones».
25Había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor. 27Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron para cumplir por Él el rito de la ley, 28Simeón tomó al Niño en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo:
29«Ahora, Señor, permite que Tu siervo se vaya
En paz, conforme a Tu palabra;
30Porque mis ojos han visto Tu salvación
31La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32Luz de revelación a los gentiles,
Y gloria de Tu pueblo Israel».
33Y los padres del Niño estaban asombrados de las cosas que de Él se decían. 34Simeón los bendijo, y dijo a Su madre María: «Este Niño ha sido puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, 35y una espada traspasará aun tu propia alma, a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones».
36Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, 37y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. 38Llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
39Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.
41Los padres de Jesús acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascua. 42Y cuando Él cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta. 43Al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran Sus padres, 44y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscar a Jesús entre los familiares y conocidos.
45Cuando no lo encontraron, volvieron y lo buscaron en Jerusalén. 46Después de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Todos los que le oían estaban asombrados de Su entendimiento y de Sus respuestas. 48Cuando Sus padres lo vieron, se quedaron maravillados; y Su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia».
49Entonces Él les dijo: «¿Por qué me buscaban? ¿Acaso no sabían que me era necesario estar en la casa de Mi Padre?». 50Pero ellos no entendieron las palabras que Él les había dicho. 51Descendió con sus padres y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y Su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón. 52Y Jesús crecía en sabiduría, en estaturay en gracia para con Dios y los hombres.

Salmo 46

Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré, compuesto para Alamot. Cántico.
1Dios es nuestro refugio y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios,
Y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;
3 Aunque bramen y se agiten sus aguas,
Aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)
4Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios,
Las moradas santas del Altísimo.
5Dios está en medio de ella, no será sacudida;
Dios la ayudará al romper el alba.
6Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos;
Dio Él Su voz, y la tierra se derritió.
7El Señor de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)
8¶Vengan, contemplen las obras del Señor,
Que ha hecho asolamientos en la tierra;
9Que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra;
Quiebra el arco, parte la lanza,
Y quema los carros en el fuego.
10Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios;
Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.
11El Señor de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)

Proverbios 15

1La suave respuesta aparta el furor,
Pero la palabra hiriente hace subir la ira.
2La lengua del sabio hace grato el conocimiento,
Pero la boca de los necios habla necedades.
3En todo lugar están los ojos del Señor,
Observando a los malos y a los buenos.
4La lengua apacible es árbol de vida,
Pero la perversidad en ella quebranta el espíritu.
5El necio rechaza la disciplina de su padre,
Pero es prudente el que acepta la reprensión.
6 En la casa del justo hay mucha riqueza,
Pero en las ganancias del impío hay turbación.
7Los labios de los sabios esparcen conocimiento,
Pero no así el corazón de los necios.
8El sacrificio de los impíos es abominación al Señor,
Pero la oración de los rectos es Su deleite.
9Abominación al Señor es el camino del impío,
Pero Él ama al que sigue la justicia.
10La disciplina severa es para el que abandona el camino;
El que aborrece la reprensión morirá.
11El Seol y el Abadón están delante del Señor,
¡Cuánto más los corazones de los hombres!
12El insolente no ama al que lo reprende,
Ni se allegará a los sabios.
13El corazón gozoso alegra el rostro,
Pero en la tristeza del corazón se quebranta el espíritu.
14El corazón inteligente busca conocimiento,
Pero la boca de los necios se alimenta de necedades.
15Todos los días del afligido son malos,
Pero el de corazón alegre tiene un banquete continuo.
16Mejor es poco con temor del Señor,
Que gran tesoro con turbación.
17Mejor es un plato de legumbres donde hay amor,
Que buey engordado con odio.
18El hombre irascible provoca riñas,
Pero el lento para la ira apacigua pleitos.
19El camino del perezoso es como un seto de espinos,
Pero la senda de los rectos es una calzada.
20El hijo sabio alegra al padre,
Pero el hombre necio desprecia a su madre.
21La necedad es alegría para el insensato,
Pero el hombre inteligente anda rectamente.
22Sin consulta, los planes se frustran,
Pero con muchos consejeros, triunfan.
23El hombre se alegra con la respuesta adecuada,
Y una palabra a tiempo, ¡cuán agradable es!
24La senda de la vida para el sabio es hacia arriba
Para que se aparte del Seol que está abajo.
25El Señor derribará la casa de los soberbios,
Pero afianzará los linderos de la viuda.
26Abominación al Señor son los planes perversos,
Pero son puras las palabras agradables.
27Perturba su casa el que tiene ganancias ilícitas,
Pero el que aborrece el soborno, vivirá.
28El corazón del justo medita cómo responder,
Pero la boca de los impíos habla lo malo.
29El Señor está lejos de los impíos,
Pero escucha la oración de los justos.
30La luz de los ojos alegra el corazón,
Y las buenas noticias fortalecen los huesos.
31Aquel cuyo oído escucha las reprensiones de la vida
Morará entre los sabios.
32El que tiene en poco la disciplina se desprecia a sí mismo,
Pero el que escucha las reprensiones adquiere entendimiento.
33El temor del Señor es instrucción de sabiduría,
Y antes de la gloria está la humildad.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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