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Día 48 de 365 · 17 de febrero

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Levítico 5

1”Si alguien peca al ser llamado a testificar, siendo testigo de lo que ha visto o sabe, y no lo declara, será culpable. 2O si alguien toca cualquier cosa inmunda, ya sea el cadáver de una fiera inmunda, o el cadáver de ganado inmundo, o el cadáver de un reptil inmundo, aunque no se dé cuenta de ello y se contamina, será culpable. 3O si toca inmundicia humana, de cualquier clase que sea la inmundicia con que se contamine, sin darse cuenta, y después llega a saberlo, será culpable. 4O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas.
5”Cuando alguien llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado. 6Traerá también al Señor su ofrenda por la culpa, por el pecado que ha cometido, una hembra del rebaño, una cordera o una cabra como ofrenda por el pecado. Entonces el sacerdote le hará expiación por su pecado.
7”Pero si no tiene lo suficiente para ofrecer un cordero, entonces traerá al Señor como ofrenda por la culpa de aquello en que ha pecado, dos tórtolas o dos pichones, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. 8Los traerá al sacerdote, el cual ofrecerá primero el que es para ofrenda por el pecado, y le cortará la cabeza por el cuello sin arrancarla. 9Rociará también de la sangre de la ofrenda por el pecado sobre un lado del altar, y el resto de la sangre será exprimida al pie del altar; es ofrenda por el pecado. 10Entonces preparará el segundo como holocausto según la ordenanza. Así el sacerdote hará expiación por él, por el pecado que ha cometido, y le será perdonado.
11”Pero si no tiene lo suficiente para dos tórtolas o dos pichones, entonces, como ofrenda por el pecado que ha cometido, traerá la décima parte de un efa (2.2 litros) de flor de harina como ofrenda por el pecado; no pondrá aceite ni incienso en ella, pues es ofrenda por el pecado. 12Y la traerá al sacerdote, y el sacerdote tomará de ella un puñado como memorial, y la quemará sobre el altar con las ofrendas encendidas para el Señor. Es una ofrenda por el pecado. 13Así el sacerdote hará expiación por él, por el pecado que ha cometido en alguna de estas cosas, y le será perdonado; el resto será del sacerdote, como en la ofrenda de cereal” ».
14El Señor le dijo a Moisés: 15«Si alguien comete una falta y peca inadvertidamente en las cosas sagradas del Señor, traerá su ofrenda por la culpa al Señor: un carnero sin defecto del rebaño, conforme a tu valuación en siclos de plata (un siclo equivale 11.4 gramos), según el siclo del santuario, como ofrenda por la culpa. 16Hará restitución por aquello en que ha pecado en las cosas sagradas, y añadirá a ello la quinta parte, y se lo dará al sacerdote. Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, y le será perdonado.
17»Si alguien peca y hace cualquiera de las cosas que el Señor ha mandado que no se hagan, aunque no se dé cuenta, será culpable y llevará su castigo. 18Entonces traerá al sacerdote un carnero sin defecto del rebaño, conforme a tu valuación, como ofrenda por la culpa. Así el sacerdote hará expiación por él por su error mediante el cual ha pecado inadvertidamente, y sin él saberlo, y le será perdonado. 19Es ofrenda por la culpa; ciertamente era culpable delante del Señor».

Levítico 6

1 Entonces el Señor le dijo a Moisés: 2«Cuando alguien peque y cometa una falta contra el Señor, engañando a su prójimo en cuanto a un depósito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prójimo, 3o ha encontrado lo que estaba perdido y ha mentido acerca de ello, y ha jurado falsamente, de manera que peca en cualquiera de las cosas que suele hacer el hombre, 4será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, 5o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa. 6Entonces traerá al sacerdote su ofrenda por la culpa para el Señor, un carnero sin defecto del rebaño, conforme a tu valuación como ofrenda por la culpa, 7y el sacerdote hará expiación por él delante del Señor, y le será perdonada cualquier cosa que haya hecho por la cual sea culpable».
8 Entonces el Señor le dijo a Moisés: 9«Ordena a Aarón y a sus hijos, y diles: “Esta es la ley del holocausto: el holocausto mismo permanecerá sobre el fuego, sobre el altar, toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar ha de mantenerse encendido en él. 10El sacerdote vestirá su túnica de lino y se pondrá calzoncillos de lino fino sobre su cuerpo. Tomará las cenizas a que el fuego ha reducido el holocausto sobre el altar y las pondrá junto al altar. 11Después se quitará sus vestiduras, se pondrá otras vestiduras y llevará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio. 12El fuego del altar se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará, sino que el sacerdote quemará leña en él todas las mañanas, y pondrá sobre él el holocausto, y quemará sobre él la grasa de las ofrendas de paz. 13El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará.
14”Esta es la ley de la ofrenda de cereal: los hijos de Aarón la presentarán delante del Señor frente al altar. 15Entonces uno de los sacerdotes tomará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda de cereal, con su aceite y todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal, y la quemará sobre el altar. Es aroma agradable, su ofrenda memorial para el Señor. 16Y lo que quede de ella, Aarón y sus hijos lo comerán. Debe comerse como tortas sin levadura en lugar santo; en el atrio de la tienda de reunión lo comerán. 17No se cocerá con levadura. Se la he dado como parte de Mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa. 18Todo varón entre los hijos de Aarón puede comerla; es una ordenanza perpetua por todas las generaciones de ustedes tocante a las ofrendas encendidas para el Señor. Todo lo que las toque quedará consagrado” ».
19Y el Señor le dijo a Moisés: 20«Esta es la ofrenda que Aarón y sus hijos han de ofrecer al Señor el día de su unción: la décima parte de un efa (2.2 litros) de flor de harina como ofrenda perpetua de cereal, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde. 21Se preparará con aceite en una sartén, y cuando se haya mezclado bien la traerás. Ofrecerás la ofrenda de cereal en pedazos cocidos al horno como aroma agradable para el Señor. 22La ofrecerá el sacerdote, que de entre los hijos de Aarón sea ungido en su lugar. Por ordenanza perpetua será totalmente quemada para el Señor. 23Así que toda ofrenda de cereal del sacerdote será totalmente quemada. No se comerá».
24Entonces el Señor habló a Moisés: 25«Di a Aarón y a sus hijos: “Esta es la ley de la ofrenda por el pecado: la ofrenda por el pecado será ofrecida delante del Señor en el mismo lugar donde el holocausto es ofrecido; es cosa santísima. 26El sacerdote que la ofrezca por el pecado la comerá. Se comerá en un lugar santo, en el atrio de la tienda de reunión. 27Todo el que toque su carne quedará consagrado; y si la sangre salpica sobre una vestidura, lavarás en un lugar santo lo que fue salpicado. 28Y la vasija de barro en la cual fue hervida, será quebrada; y si se hirvió en una vasija de bronce, se restregará y se lavará con agua. 29Todo varón de entre los sacerdotes puede comer de ella; es cosa santísima. 30Pero no se comerá de ninguna ofrenda por el pecado, cuya sangre se haya traído a la tienda de reunión para hacer expiación en el lugar santo; al fuego será quemada.

Lucas 4

1Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto 2por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre.
3Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan». 4Jesús le respondió: «Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre” ».
5El diablo lo llevó a una altura, y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. 6«Todo este dominio y su gloria te daré», le dijo el diablo; «pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy. 7Por tanto, si te postras delante de mí, todo será Tuyo».
8Jesús le respondió: «Escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás” ».
9Entonces el diablo lo llevó a Jerusalén y lo puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquí, 10pues escrito está:
“A Sus ángeles te encomendará para que te guarden”,
11y:
“En las manos te llevarán,
Para que Tu pie no tropiece en piedra” ».
12Jesús le respondió: «Se ha dicho: “No tentarás al Señor tu Dios” ».
13Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando un tiempo oportuno.
14Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las nuevas acerca de Él se divulgaron por toda aquella región. 15Y enseñaba en sus sinagogas, siendo alabado por todos.
16Jesús llegó a Nazaret, donde había sido criado, y según Su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. 17Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 «El Espíritu del Señor está sobre Mí,
Porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos,
Y la recuperación de la vista a los ciegos;
Para poner en libertad a los oprimidos;
19 Para proclamar el año favorable del Señor».
20Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. 21Y comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído». 22Todos hablaban bien de Él y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de Su boca, y decían: «¿No es este el hijo de José?».
23Entonces Él les dijo: «Sin duda me citarán este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúm, hazlo también aquí en Tu tierra” ». 24Y Jesús añadió: «En verdad les digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. 25Pero en verdad les digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses y cuando hubo gran hambre sobre toda la tierra; 26sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta, en la tierra de Sidón. 27Muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio».
28Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas, 29y levantándose, echaron a Jesús fuera de la ciudad, y lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para tirar a Jesús desde allí. 30Pero Él, pasando por en medio de ellos, se fue.
31Jesús descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea, y les enseñaba en los días de reposo. 32Todos se admiraban de Su enseñanza porque Su mensaje era con autoridad. 33Y había en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu de un demonio inmundo, y gritó a gran voz: 34«Déjanos. ¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién Tú eres: el Santo de Dios».
35Jesús entonces lo reprendió, diciendo: «¡Cállate y sal de él!». Y después que el demonio lo derribó en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño. 36Todos se quedaron asombrados, y discutían entre sí: «¿Qué mensaje es este? Porque con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y salen». 37Y Su fama se divulgaba por todos los lugares de aquella región.
38Levantándose, Jesús salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y le rogaron por ella. 39Inclinándose sobre ella, Jesús reprendió la fiebre y la fiebre la dejó; al instante ella se levantó y les servía.
40Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a Él; y poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. 41También de muchos salían demonios, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!». Pero, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo.
42Cuando se hizo de día, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. Las multitudes lo buscaban, y llegaron adonde Él estaba y procuraban detener a Jesús para que no se separara de ellos. 43Pero Él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto Yo he sido enviado».
44Y predicaba en las sinagogas de los judíos.

Salmo 48

Cántico. Salmo de los hijos de Coré.
1Grande es el Señor, y muy digno de ser alabado
En la ciudad de nuestro Dios, Su santo monte.
2Hermoso en su elevación, el gozo de toda la tierra
Es el monte Sión, en el extremo norte,
La ciudad del gran Rey.
3Dios en sus palacios
Se dio a conocer como baluarte.
4¶Pues los reyes se reunieron;
Pasaron juntos.
5Ellos la vieron y quedaron pasmados;
Se aterrorizaron y huyeron alarmados.
6Allí se apoderó de ellos un temblor;
Dolor como el de mujer que está de parto.
7Con el viento del este
Tú destrozas las naves de Tarsis.
8Como lo hemos oído, así lo hemos visto
En la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios;
Dios la afirmará para siempre. (Selah)
9¶Hemos meditado en Tu misericordia, oh Dios,
En medio de Tu templo.
10Oh Dios, como es Tu nombre,
Así es Tu alabanza hasta los confines de la tierra;
Llena de justicia está Tu diestra.
11Alégrese el monte Sión,
Regocíjense las hijas de Judá,
A causa de Tus juicios.
12Caminen por Sión y vayan alrededor de ella;
Cuenten sus torres;
13Consideren atentamente sus murallas,
Recorran sus palacios,
Para que lo cuenten a la generación venidera.
14Porque Este es Dios,
Nuestro Dios para siempre;
Él nos guiará hasta la muerte.

Proverbios 17

1Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad,
Que una casa llena de banquetes con discordia.
2El siervo prudente prevalecerá sobre el hijo sin honra,
Y con los hermanos participará de la herencia.
3El crisol es para la plata y el horno para el oro,
Pero el Señor prueba los corazones.
4El malhechor escucha a los labios perversos;
El mentiroso presta atención a la lengua detractora.
5El que se burla del pobre afrenta a su Hacedor;
El que se regocija de la desgracia no quedará sin castigo.
6Corona de los ancianos son los nietos,
Y la gloria de los hijos son sus padres.
7No convienen al necio las palabras elocuentes,
Mucho menos al príncipe los labios mentirosos.
8Talismán es el soborno a los ojos de su dueño;
Dondequiera que se vuelva, prospera.
9El que cubre una falta busca afecto,
Pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
10La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento
Que cien azotes en el necio.
11El rebelde solo busca el mal,
Y un cruel mensajero se enviará contra él.
12Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros,
Que con un necio en su necedad.
13Al que devuelve mal por bien,
El mal no se apartará de su casa.
14El comienzo del pleito es como el soltar de las aguas;
Deja, pues, la riña antes de que empiece.
15El que justifica al impío y el que condena al justo,
Ambos son igualmente abominación al Señor.
16¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría
Cuando no tiene entendimiento?
17En todo tiempo ama el amigo,
Y el hermano nace para tiempo de angustia.
18El hombre falto de entendimiento se compromete,
Y sale fiador a favor de su prójimo.
19El que ama la transgresión, ama el pleito;
El que alza su puerta, busca la destrucción.
20El de corazón perverso nunca encuentra el bien,
Y el de lengua pervertida cae en el mal.
21El que engendra un necio, para su tristeza lo engendra,
Y el padre del necio no tiene alegría.
22El corazón alegre es buena medicina,
Pero el espíritu quebrantado seca los huesos.
23El impío recibe soborno bajo el manto
Para pervertir las sendas del derecho.
24En presencia del que tiene entendimiento está la sabiduría,
Pero los ojos del necio están en los extremos de la tierra.
25El hijo necio es pesadumbre de su padre
Y amargura para la que lo dio a luz.
26Ciertamente no es bueno multar al justo,
Ni golpear a los nobles por su rectitud.
27El que retiene sus palabras tiene conocimiento,
Y el de espíritu sereno es hombre entendido.
28Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio,
Cuando cierra los labios, porprudente.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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