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Día 50 de 365 · 19 de febrero

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Levítico 9

1Al octavo día Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel; 2y le dijo a Aarón: «Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrécelos delante del Señor. 3Luego hablarás a los israelitas: “Tomen un macho cabrío para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero, ambos de un año, sin defecto, para el holocausto, 4y un buey y un carnero para las ofrendas de paz, para sacrificar delante del Señor, y una ofrenda de cereal mezclado con aceite; porque hoy el Señor se aparecerá a ustedes” ».
5Llevaron, pues, al frente de la tienda de reunión lo que Moisés había ordenado, y toda la congregación se acercó y permaneció de pie delante del Señor. 6Y Moisés dijo: «Esto es lo que el Señor ha mandado que hagan, para que la gloria del Señor se aparezca a ustedes». 7Entonces Moisés dijo a Aarón: «Acércate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, para que hagas expiación por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiación por ellos, tal como el Señor ha ordenado».
8Se acercó, pues, Aarón al altar y degolló el becerro de la ofrenda por el pecado que era por sí mismo. 9Y los hijos de Aarón le presentaron la sangre; y él mojó su dedo en la sangre, puso parte de ella sobre los cuernos del altar, y derramó el resto de la sangre al pie del altar. 10Después quemó sobre el altar la grasa, los riñones y el lóbulo del hígado de la ofrenda por el pecado, tal como el Señor había ordenado a Moisés. 11Sin embargo, la carne y la piel las quemó en el fuego fuera del campamento.
12Luego degolló el holocausto; y los hijos de Aarón le dieron la sangre y la roció sobre el altar, por todos los lados. 13Y le dieron el holocausto en pedazos, con la cabeza, y los quemó sobre el altar. 14Lavó también las entrañas y las patas, y las quemó con el holocausto sobre el altar.
15Luego presentó la ofrenda por el pueblo, y tomó el macho cabrío para la ofrenda por el pecado que era por el pueblo, lo degolló y lo ofreció por los pecados, como el primero. 16Presentó también el holocausto, y lo ofreció conforme a la ordenanza. 17Después presentó la ofrenda de cereal, y llenó de ella su mano, y la quemó sobre el altar, además del holocausto de la mañana.
18Luego degolló el buey y el carnero, el sacrificio de las ofrendas de paz que era por el pueblo; y los hijos de Aarón le dieron la sangre y él la roció sobre el altar, por todos los lados. 19En cuanto a los pedazos de grasa del buey y del carnero, la cola gorda, la grasa que cubre las entrañas, los riñones y el lóbulo del hígado, 20los pusieron sobre los pechos de los animales sacrificados; y él quemó los pedazos de sebo sobre el altar. 21Pero Aarón presentó los pechos y la pierna derecha como ofrenda mecida delante del Señor, tal como Moisés había ordenado.
22Entonces Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y después de ofrecer la ofrenda por el pecado, el holocausto y las ofrendas de paz, descendió. 23Moisés y Aarón entraron en la tienda de reunión, y cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria del Señor apareció a todo el pueblo. 24Y salió fuego de la presencia del Señorque consumió el holocausto y los pedazos de grasa sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo aclamó y se postró rostro en tierra.

Levítico 10

1Pero Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que Él no les había ordenado. 2Y de la presencia del Señor salió fuego que los consumió, y murieron delante del Señor. 3Entonces Moisés dijo a Aarón: «Esto es lo que el Señor dijo:
“Como santo seré tratado por los que se acercan a Mí,
Y en presencia de todo el pueblo seré honrado” ».
Y Aarón guardó silencio. 4Moisés llamó también a Misael y a Elzafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo: «Acérquense, llévense a sus parientes de delante del santuario, fuera del campamento». 5Y ellos se acercaron y los llevaron fuera del campamento todavía en sus túnicas, como Moisés había dicho.
6Luego Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: «No descubran su cabeza ni rasguen sus vestidos, para que no mueran y para que Él no desate todo Su enojo contra toda la congregación. Pero sus hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarán por el incendio que el Señor ha traído. 7Ni siquiera saldrán de la entrada de la tienda de reunión, no sea que mueran; porque el aceite de unción del Señor está sobre ustedes». Y ellos hicieron conforme al mandato de Moisés.
8El Señor le dijo a Aarón: 9«Ustedes no beberán vino ni licor, ni tú ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunión, para que no mueran. Es un estatuto perpetuo por todas sus generaciones, 10y para que hagan distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio, 11y para que enseñen a los israelitas todos los estatutos que el Señor les ha dicho por medio de Moisés».
12Entonces Moisés dijo a Aarón y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar: «Tomen la ofrenda de cereal que queda de las ofrendas encendidas para el Señor, y cómanla sin levadura junto al altar, porque es santísima. 13La comerán, pues, en lugar santo, porque es la porción tuya y la porción de tus hijos de las ofrendas encendidas al Señor; porque así se me ha ordenado. 14Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda pueden comerlos en un lugar limpio, tú, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porción tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los israelitas. 15La pierna que fue ofrecida levantándola, y el pecho que fue ofrecido meciéndolo, los traerán junto con las ofrendas encendidas de los pedazos de grasa, para presentarlos como ofrenda mecida delante del Señor. Así será para siempre la porción tuya y la de tus hijos contigo, tal como el Señor ha ordenado».
16Moisés preguntó con diligencia por el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, y aconteció que había sido quemado. Y se enojó con Eleazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aarón y les dijo: 17«¿Por qué no comieron la ofrenda por el pecado en el lugar santo? Porque es santísima y les ha sido dada para quitar la culpa de la congregación, para hacer expiación por ellos delante del Señor. 18Miren, puesto que la sangre no había sido traída dentro, al santuario, ciertamente debieran haber comido la ofrenda en el santuario, tal como yo ordené». 19Pero Aarón respondió a Moisés: «Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su holocausto delante del Señor. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos del Señor?». 20Cuando Moisés oyó esto,quedó satisfecho.

Lucas 6

1Aconteció que un día de reposo Jesús pasaba por unos sembrados, y Sus discípulos arrancaban y comían espigas, restregándolas entre las manos. 2Pero algunos de los fariseos dijeron: «¿Por qué hacen ustedes lo que no es lícito en el día de reposo?».
3Jesús les respondió: «¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando tuvo hambre, él y los que con él estaban; 4cómo entró en la casa de Dios, y tomó y comió los panes consagrados, que a nadie es lícito comer sino solo a los sacerdotes, y dio también a sus compañeros?». 5También les decía: «El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo».
6Y en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñaba; y había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. 7A fin de encontrar de qué acusar a Jesús, los escribas y los fariseos lo observaban atentamente para ver si sanaba en el día de reposo. 8Pero Él sabía lo que ellos estaban pensando, y dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ven acá». Y él, levantándose, se puso de pie.
9Entonces Jesús les dijo: «Yo les pregunto: ¿es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal; salvar una vida o destruirla?».
10Después de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre: «Extiende tu mano». Y él lo hizo así, y su mano quedó sana. 11Pero ellos se llenaron de ira, y discutían entre sí qué podrían hacerle a Jesús.
12En esos días Jesús se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. 13Cuando se hizo de día, llamó a Sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles: 14Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo y Juan; Felipe y Bartolomé; 15Mateo y Tomás; Jacobo, hijo de Alfeo, y Simón, al que llamaban el Zelote; 16Judas, hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor.
17Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano. Había una gran multitud de Sus discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18que habían ido para oír a Jesús y para ser sanados de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos eran curados. 19Y toda la multitud procuraba tocar a Jesús, porque de Él salía un poder que a todos sanaba.
20Volviendo su vista hacia Sus discípulos, decía: «Bienaventurados ustedes los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios.
21 »Bienaventurados ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados ustedes los que ahora lloran, porque reirán.
22 »Bienaventurados son ustedes cuando los hombres los aborrecen, cuando los apartan de sí, los colman de insultos y desechan su nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. 23Alégrense en ese día y salten de gozo, porque su recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas.
24 »Pero ¡ay de ustedes los ricos! Porque ya están recibiendo todo su consuelo.
25 »¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados ! Porque tendrán hambre. ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen! Porque se lamentarán y llorarán.
26 »¡Ay de ustedes, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes! Porque de la misma manera trataban sus padres a los falsos profetas.
27 »Pero a ustedes los que oyen, les digo: amen a sus enemigos; hagan bien a los que los aborrecen; 28bendigan a los que los maldicen; oren por los que los insultan. 29Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica. 30A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.
31 »Y así como quieran que los hombres les hagan a ustedes, hagan con ellos de la misma manera. 32Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33Si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34Si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad.
35 »Antes bien, amen a sus enemigos, y hagan bien, y presten no esperando nada a cambio , y su recompensa será grande, y serán hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. 36Sean ustedes misericordiosos, así como su Padre es misericordioso.
37 »No juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen , y serán perdonados. 38Den, y les será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en sus regazos. Porque con la medida con que midan, se les volverá a medir».
39Les dijo también una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo? 40Un discípulo no está por encima de su maestro; pero todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro. 41¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? 42¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la mota que está en tu ojo”, cuando tú mismo no ves la viga que está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo y entonces verás con claridad para sacar la mota que está en el ojo de tu hermano.
43 »Porque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa , árbol malo que produzca fruto bueno. 44Pues cada árbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarza. 45El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.
46 »¿Por qué ustedes me llaman: “Señor, Señor”, y no hacen lo que Yo digo? 47Todo el que viene a Mí y oye Mis palabras y las pone en práctica, les mostraré a quién es semejante: 48es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida. 49Pero el que ha oído y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin echarcimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa».

Salmo 50

Salmo de Asaf.
1El poderoso Dios, el Señor, ha hablado,
Y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.
2Desde Sión, perfección de hermosura,
Dios ha resplandecido.
3Que venga nuestro Dios y no calle;
El fuego consume delante de Él,
Y a Su derredor hay gran tempestad.
4Él convoca a los cielos en lo alto
Y a la tierra, para juzgar a Su pueblo,
5 Y dice: «Junten a Mis santos,
Los que han hecho conmigo pacto con sacrificio».
6Y los cielos declaran Su justicia,
Porque Dios mismo es el juez. (Selah)
7¶«Oye, pueblo Mío, y hablaré;
Israel, Yo testificaré contra ti.
Yo soy Dios, tu Dios.
8-»No te reprendo por tus sacrificios,
Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de Mí.
9-»No tomaré novillo de tu casa,
Ni machos cabríos de tus corrales.
10-»Porque Mío es todo animal del bosque,
Y el ganado sobre mil colinas.
11-»Conozco a todas las aves de los montes,
Y Mío es todo lo que en el campo se mueve.
12-»Si Yo tuviera hambre, no te lo diría a ti;
Porque Mío es el mundo y todo lo que en él hay.
13-»¿Acaso he de comer carne de toros,
O beber sangre de machos cabríos?
14-»Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias,
Y cumple tus votos al Altísimo.
15-»Invoca Mi nombre en el día de la angustia;
Yo te libraré, y tú me honrarás».
16¶Pero al impío Dios le dice:
«¿Qué derecho tienes tú de hablar de Mis estatutos,
Y de tomar Mi pacto en tus labios?
17-»Porque tú aborreces la disciplina,
Y a tus espaldas echas Mis palabras.
18-»Cuando ves a un ladrón, te complaces con él,
Y con adúlteros te asocias.
19-»Das rienda suelta a tu boca para el mal,
Y tu lengua trama engaño.
20-»Te sientas y hablas contra tu hermano;
Al hijo de tu propia madre calumnias.
21-»Estas cosas has hecho, y Yo he guardado silencio;
Pensaste que Yo era tal como tú;
Pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos.
22¶»Entiendan ahora esto ustedes, los que se olvidan de Dios,
No sea que los despedace, y no haya quien los libre.
23-»El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra;
Y al que ordena bien su camino,
Le mostraré la salvación de Dios».

Proverbios 19

1Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el de labios perversos y necio.
2Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento,
Y el que se apresura con los pies peca.
3La insensatez del hombre pervierte su camino,
Y su corazón se irrita contra el Señor.
4La riqueza añade muchos amigos,
Pero el pobre es separado de su amigo.
5El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras no escapará.
6Muchos buscan el favor del generoso,
Y todo hombre es amigo del que da.
7Todos los hermanos del pobre lo aborrecen,
¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él!
Los persigue con palabras, pero ellos se han ido.
8El que adquiere cordura ama su alma;
El que guarda la prudencia hallará el bien.
9El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras perecerá.
10Al necio no conviene la vida de lujo;
Mucho menos a un siervo gobernar a los príncipes.
11La discreción del hombre le hace lento para la ira,
Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
12Como rugido de león es la ira del rey,
Y su favor como rocío sobre la hierba.
13El hijo necio es ruina de su padre,
Y gotera constante las contiendas de una esposa.
14Casa y riqueza son herencia de los padres,
Pero la mujer prudente viene del Señor.
15La pereza hace caer en profundo sueño,
Y el alma ociosa sufrirá hambre.
16El que guarda el mandamiento guarda su alma,
Pero el que desprecia sus caminos morirá.
17El que se apiada del pobre presta al Señor,
Y Él lo recompensará por su buena obra.
18Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza,
Pero no desee tu alma causarle la muerte.
19El hombre de gran ira llevará el castigo,
Porque si tú lo rescatas, tendrás que hacerlo de nuevo.
20Escucha el consejo y acepta la corrección,
Para que seas sabio el resto de tus días.
21Muchos son los planes en el corazón del hombre,
Mas el consejo del Señor permanecerá.
22Lo que es deseable en un hombre es su bondad,
Y es mejor ser pobre que mentiroso.
23El temor del Señor conduce a la vida,
Para poder dormir satisfecho, sin ser tocado por el mal.
24El perezoso mete su mano en el plato,
Y ni aun a su boca la llevará.
25Golpea al insolente y el ingenuo se volverá astuto,
Pero reprende al que tiene inteligencia y ganará en conocimiento.
26El que asalta a su padre y echa fuera a su madre
Es un hijo que trae vergüenza y desgracia.
27Cesa, hijo mío, de escuchar la instrucción,
Y te desviarás de las palabras de sabiduría.
28El testigo perverso se burla de la justicia,
Y la boca de los impíos esparce iniquidad.
29Los juicios están preparados para los insolentes,
Y los azotes para la espalda de los necios.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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