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Día 51 de 365 · 20 de febrero

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Levítico 11

1El Señor habló de nuevo a Moisés y a Aarón: 2«Digan a los israelitas: “Estos son los animales que pueden comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra. 3De entre los animales, todo el que tiene pezuña dividida, formando así cascos hendidos, y rumia, este comerán. 4Sin embargo, de los que rumian o tienen pezuña dividida, no comerán estos: el camello, porque aunque rumia no tiene pezuña dividida; será inmundo para ustedes. 5El damán, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para ustedes. 6El conejo, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para ustedes. 7Y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido, no rumia; será inmundo para ustedes. 8No comerán de su carne ni tocarán sus cadáveres; serán inmundos para ustedes.
9”De todos los animales que hay en las aguas, podrán comer estos: todos los que tienen aletas y escamas, en las aguas, en los mares o en los ríos, podrán comer. 10Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ríos, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que están en el agua, serán abominación para ustedes; 11les serán abominación, no comerán de su carne y abominarán sus cadáveres. 12Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, les será abominación.
13”Además, estas abominarán de entre las aves, no se comerán, son abominación: el águila, el buitre y el buitre negro, 14el milano y el halcón según su especie; 15todo cuervo según su especie; 16el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según su especie; 17el búho, el somormujo, el búho real, 18la lechuza blanca, el pelícano, el buitre común, 19la cigüeña, la garza según su especie; la abubilla y el murciélago.
20”Todo insecto alado que ande sobre cuatro patas les será abominación. 21Sin embargo, estos pueden comer de entre todos los insectos alados que andan sobre cuatro patas: los que tienen, además de sus patas, piernas con coyunturas para saltar con ellas sobre la tierra. 22De ellos pueden comer estos: la langosta según sus especies, la langosta destructora según sus especies, el grillo según sus especies y el saltamontes según sus especies. 23Pero todos los demás insectos alados que tengan cuatro patas les serán abominación.
24”Por estos animales, pues, serán inmundos; todo el que toque sus cadáveres quedará inmundo hasta el atardecer, 25y todo el que levante parte de sus cadáveres lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el atardecer. 26En cuanto a todo animal de pezuña dividida, pero que no forma pezuña hendida, o que no rumian, serán inmundos para ustedes; todo el que los toque quedará inmundo. 27De entre los animales que andan sobre cuatro patas, los que andan sobre sus garras son inmundos para ustedes; todo el que toque sus cadáveres quedará inmundo hasta el atardecer, 28y el que levante sus cadáveres lavará sus ropas y quedará inmundo hasta el atardecer; les son inmundos.
29”Entre los animales que se arrastran sobre la tierra, estos serán inmundos para ustedes: el topo, el ratón y el lagarto según sus especies; 30el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija de arena y el camaleón. 31Estos serán inmundos para ustedes de entre todos los animales que se arrastran; todo el que los toque cuando estén muertos quedará inmundo hasta el atardecer. 32También quedará inmunda cualquier cosa sobre la cual caiga muerto uno de ellos, incluso cualquier artículo de madera, ropa, piel, saco, o cualquier utensilio de trabajo; será puesto en el agua y quedará inmundo hasta el atardecer; entonces quedará limpio.
33”Respecto a cualquier vasija de barro en la cual caiga uno de ellos, lo que está en la vasija quedará inmundo y quebrarán la vasija. 34Todo alimento que se come, sobre el cual caiga de esta agua, quedará inmundo, y todo líquido que se bebe, que esté en tales vasijas quedará inmundo. 35Todo aquello sobre lo cual caiga parte de sus cadáveres quedará inmundo; el horno o fogón será derribado; son inmundos y seguirán siendo inmundos para ustedes. 36Sin embargo, una fuente o cisterna donde se recoge agua será limpia, pero lo que toque sus cadáveres quedará inmundo. 37Y si parte de sus cadáveres cae sobre cualquier semilla que se ha de sembrar, quedará limpia. 38Pero si se pone agua en la semilla, y una parte de sus cadáveres cae en ella, será inmunda para ustedes.
39”Si muere uno de los animales que ustedes tienen para comer, el que toque su cadáver quedará inmundo hasta el atardecer. 40Y el que coma parte de su cadáver lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el atardecer; y el que levante el cadáver lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el atardecer.
41”Todo animal que se arrastra sobre la tierra es abominable; no se comerá. 42Todo lo que anda sobre su vientre, todo lo que camina sobre cuatro patas, todo lo que tiene muchos pies, con respecto a todo lo que se arrastra sobre la tierra, no los comerán porque es abominación. 43No se hagan abominables por causa de ningún animal que se arrastra; y no se contaminen con ellos para que ustedes no sean inmundos. 44Porque Yo soy el Señor su Dios. Por tanto, conságrense y sean santos, porque Yo soy santo. No se contaminen, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra. 45Porque Yo soy el Señor, que los he hecho subir de la tierra de Egipto para ser su Dios; serán, pues, santos porque Yo soy santo” ».
46Esta es la ley acerca de los animales, de las aves, de todo ser viviente que se mueve en las aguas y de todo animal que se arrastra sobre la tierra, 47para hacer distinción entre lo inmundo y lo limpio, entre el animal que se puede comer y el animal que no se puede comer.

Levítico 12

1Entonces el Señor habló a Moisés: 2«Di a los israelitas: “Cuando una mujer dé a luz y tenga varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura. 3Al octavo día la carne del prepucio del niño será circuncidada. 4Y ella permanecerá en la sangre de su purificación por treinta y tres días; no tocará ninguna cosa consagrada ni entrará al santuario hasta que los días de su purificación sean cumplidos. 5Pero si da a luz una niña, quedará impura por dos semanas, como en los días de su menstruación; y permanecerá en la sangre de su purificación por sesenta y seis días.
6”Cuando se cumplan los días de su purificación por un hijo o por una hija, traerá al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunión, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado. 7Entonces él los ofrecerá delante del Señor y hará expiación por ella, y quedará limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que da a luz, sea hijo o hija. 8Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para el holocausto y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia” ».

Lucas 7

1Cuando terminó todas Sus palabras al pueblo que le oía, Jesús se fue a Capernaúm.
2Y el siervo de cierto centurión, a quien este apreciaba mucho, estaba enfermo y a punto de morir. 3Al oír hablar de Jesús, el centurión envió a Él unos ancianos de los judíos, pidiendo que viniera y salvara a su siervo. 4Cuando ellos llegaron a Jesús, le rogaron con insistencia, diciendo: «El centurión es digno de que le concedas esto; 5porque él ama a nuestro pueblo y fue él quien nos edificó la sinagoga».
6Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciendo: «Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que Tú entres bajo mi techo; 7por eso ni siquiera me consideré digno de ir a Ti, tan solo di la palabra y mi siervo será sanado. 8Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a este: “Ve”, y va; y a otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace».
9Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que lo seguía: «Les digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande». 10Cuando los que habían sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.
11Aconteció poco después que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y Sus discípulos iban con Él acompañados por una gran multitud. 12Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella. 13Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores».
14Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesús dijo: «Joven, a ti te digo: ¡Levántate!». 15El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. 16El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros». También decían: «Dios ha visitado a Su pueblo». 17Este dicho que se decía de Él, se divulgó por toda Judea y por toda la región circunvecina.
18Entonces los discípulos de Juan le informaron de todas estas cosas. 19Y llamando Juan a dos de sus discípulos, los envió a preguntar al Señor: «¿Eres Tú el que ha de venir, o esperamos a otro?».
20Cuando los hombres llegaron a Él, dijeron: «Juan el Bautista nos ha enviado para que te preguntáramos: “¿Eres Tú el que ha de venir, o esperamos a otro?” ». 21En esa misma hora curó a muchos de enfermedades, aflicciones y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. 22Entonces Él les respondió: «Vayan y cuenten a Juan lo que han visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio. 23Y bienaventurado es el que no se escandaliza de Mí».
24Cuando los mensajeros de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 25Pero, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Miren, los que visten con esplendor y viven en deleites están en los palacios de los reyes. 26Pero, ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, les digo, y uno que es más que un profeta. 27Este es aquel de quien está escrito:
“Mira, Yo envío Mi mensajero delante de Ti,
Quien preparará Tu camino delante de Ti”.
28 Les digo que entre los nacidos de mujer , no hay nadie mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él».
29Al oír esto, todo el pueblo y los recaudadores de impuestos reconocieron la justicia de Dios, y fueron bautizados con el bautismo de Juan. 30Pero los fariseos y los intérpretes de la ley rechazaron los propósitos de Dios para con ellos, al no ser bautizados por Juan.
31 «¿A qué, entonces, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? 32Son semejantes a los muchachos que se sientan en la plaza y se llaman unos a otros, y dicen: “Les tocamos la flauta, y no bailaron; entonamos endechas, y no lloraron”. 33Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vino, y ustedes dicen: “Tiene un demonio”. 34Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: “Miren, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores”. 35Pero la sabiduría es justificada por todos sus hijos».
36Uno de los fariseos pidió a Jesús que comiera con él; y entrando Él en la casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37Había en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38y poniéndose detrás de Él a Sus pies, llorando, comenzó a regar Sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba Sus pies y los ungía con el perfume. 39Pero al ver esto el fariseo que lo había invitado, dijo para sí: «Si Este fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, que es una pecadora».
40Y Jesús le dijo*: «Simón, tengo algo que decirte». «Di, Maestro», le contestó. 41«Cierto prestamista tenía dos deudores; uno le debía 500 denarios y el otro cincuenta; 42y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos. ¿Cuál de ellos, entonces, lo amará más?».
43«Supongo que aquel a quien le perdonó más», respondió Simón. Y Jesús le dijo: «Has juzgado correctamente».
44Y volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: «¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para Mis pies, pero ella ha regado Mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies. 46No ungiste Mi cabeza con aceite, pero ella ungió Mis pies con perfume. 47Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama». 48Entonces Jesús le dijo a la mujer: «Tus pecados han sido perdonados».
49Los que estaban sentados a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí: «¿Quién es Este que hasta perdona pecados?». 50Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».

Salmo 51

Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó.
1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia;
Conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones.
2Lávame por completo de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis transgresiones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4Contra Ti, contra Ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de Tus ojos,
De manera que eres justo cuando hablas,
Y sin reproche cuando juzgas.
5¶Yo nací en iniquidad,
Y en pecado me concibió mi madre.
6Tú deseas la verdad en lo más íntimo,
Y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8Hazme oír gozo y alegría,
Haz que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9Esconde Tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis iniquidades.
10¶Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de Tu presencia,
Y no quites de mí Tu Santo Espíritu.
12Restitúyeme el gozo de Tu salvación,
Y sostenme con un espíritu de poder.
13 Entonces enseñaré a los transgresores Tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a Ti.
14¶Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación,
Entonces mi lengua cantará con gozo Tu justicia.
15Abre mis labios, oh Señor,
Para que mi boca anuncie Tu alabanza.
16Porque Tú no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
No te agrada el holocausto.
17Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
18¶Haz bien con Tu benevolencia a Sión;
Edifica los muros de Jerusalén.
19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
El holocausto y el sacrificio perfecto;
Entonces se ofrecerán novillos sobre Tu altar.

Proverbios 20

1El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora,
Y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
2Como rugido de león es el furor del rey,
El que lo provoca a ira pone en peligro su propia vida.
3Es honra para el hombre evitar las discusiones,
Pero cualquier necio se enredará en ellas.
4Desde el otoño, el perezoso no ara,
Así que pide durante la cosecha, pero no hay nada.
5 Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre,
Y el hombre de entendimiento lo sacará.
6Muchos hombres proclaman su propia lealtad,
Pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?
7El justo anda en su integridad;
¡Cuán dichosos son sus hijos después de él!
8El rey que se sienta sobre el trono del juicio,
Disipa con sus ojos todo mal.
9¿Quién puede decir: «Yo he limpiado mi corazón,
Limpio estoy de mi pecado»?
10Pesas desiguales y medidas desiguales,
Ambas cosas son abominables al Señor.
11Aun por sus hechos un muchacho se da a conocer
Si su conducta es pura y recta.
12El oído que oye y el ojo que ve,
Ambos los ha hecho el Señor.
13No ames el sueño, no sea que te empobrezcas;
Abre tus ojos y te saciarás de pan.
14«Malo, malo», dice el comprador,
Pero cuando se marcha, entonces se jacta.
15Hay oro y abundancia de joyas,
Pero cosa más preciosa son los labios con conocimiento.
16Tómale la ropa al que sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por los extranjeros.
17El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre,
Pero después su boca se llenará de grava.
18Los proyectos con consejo se preparan,
Y con dirección sabia se hace la guerra.
19El que anda murmurando revela secretos,
Por tanto, no te asocies con el chismoso.
20Al que maldice a su padre o a su madre,
Se le apagará su lámpara en medio de las tinieblas.
21La herencia adquirida de prisa al principio,
No será bendecida al final.
22No digas: «Yo pagaré mal por mal»;
Espera en el Señor, y Él te salvará.
23Pesas desiguales son abominación al Señor,
Y no está bien usar una balanza falsa.
24Por el Señor son ordenados los pasos del hombre,
¿Cómo puede, pues, el hombre entender su camino?
25Lazo es para el hombre decir a la ligera: «Es santo»,
Y después de los votos investigar.
26El rey sabio avienta a los impíos,
Y hace pasar la rueda de trillar sobre ellos.
27Lámpara del Señor es el espíritu del hombre
Que escudriña lo más profundo de su ser.
28Lealtad y verdad guardan al rey,
Y por la justicia sostiene su trono.
29La gloria de los jóvenes es su fuerza,
Y la honra de los ancianos, sus canas.
30Los azotes que hieren limpian del mal,
Y los golpes llegan a lo más profundodel cuerpo.

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