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Día 53 de 365 · 22 de febrero

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Levítico 15

1El Señor continuó hablando a Moisés y a Aarón: 2«Díganles a los israelitas: “Cuando algún hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo será inmundo. 3Esta será, por tanto, su inmundicia en su flujo: será su inmundicia, ya sea que su cuerpo permita su flujo o que su cuerpo obstruya su flujo. 4Toda cama sobre la cual se acueste la persona con flujo será inmunda, y todo sobre lo que se siente será inmundo. 5Además, cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer; 6y cualquiera que se siente en aquello sobre lo cual el que tiene el flujo ha estado sentado, lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer.
7”También, cualquiera que toque a la persona con el flujo lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 8O si la persona con el flujo escupe sobre uno que es limpio, este también lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 9Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo será inmunda. 10Todo el que toque cualquiera de las cosas que han estado debajo de él quedará inmundo hasta el atardecer, y el que las lleve lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 11Asimismo, a quien toque el que tiene el flujo sin haberse lavado las manos con agua, lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 12Sin embargo, una vasija de barro que toque la persona con el flujo será quebrada, y toda vasija de madera será lavada con agua.
13”Cuando el que tiene el flujo quede limpio de su flujo, contará para sí siete días para su purificación; entonces lavará su ropa, bañará su cuerpo en agua corriente y quedará limpio. 14Entonces al octavo día tomará para sí dos tórtolas o dos pichones, y vendrá delante del Señor a la entrada de la tienda de reunión y los dará al sacerdote; 15y el sacerdote los ofrecerá, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. Así el sacerdote hará expiación por él delante del Señor a causa de su flujo.
16”Y si un hombre tiene emisión de semen, bañará todo su cuerpo en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 17En cuanto a cualquier vestidura o piel sobre la cual haya emisión de semen, será lavada con agua y quedará inmunda hasta el atardecer. 18Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisión de semen, ambos se bañarán en agua y quedarán inmundos hasta el atardecer.
19”Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará inmundo hasta el atardecer. 20También todo aquello sobre lo que ella se acueste durante su impureza menstrual quedará inmundo, y todo aquello sobre lo que ella se siente quedará inmundo. 21Cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 22Y todo el que toque cualquier cosa sobre la que ella se siente, lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 23Sea que esté sobre la cama o sobre aquello en lo cual ella se haya sentado, el que lo toque quedará inmundo hasta el atardecer. 24Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará inmundo por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará inmunda.
25”Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días, no en el período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es inmunda. 26Toda cama sobre la cual ella se acueste durante los días de su flujo será para ella como la cama durante su menstruación, y todo sobre lo que ella se siente quedará inmundo, como la impureza de su impureza menstrual. 27Cualquiera que toque esas cosas quedará inmundo; lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. 28Cuando ella quede limpia de su flujo, contará siete días; después quedará limpia. 29Al octavo día ella tomará consigo dos tórtolas o dos pichones, y los traerá al sacerdote a la entrada de la tienda de reunión. 30El sacerdote ofrecerá uno de ellos como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. Así hará expiación el sacerdote por ella delante del Señor a causa de su flujo impuro”.
31Así ustedes mantendrán a los israelitas separados de sus impurezas, para que no mueran en sus impurezas por haber contaminado Mi tabernáculo que está entre ellos». 32Esta es la ley para el que tiene flujo y para el hombre que tiene una emisión de semen, contaminándose por él, 33y para la mujer que está enferma por causa de su impureza menstrual, para el que tenga un flujo, sea hombre o mujer, y para el hombre que se acueste con una mujer inmunda.

Levítico 16

1El Señor habló a Moisés después de la muerte de los hijos de Aarón, cuando se acercaron a la presencia del Señor y murieron. 2El Señor le dijo a Moisés: «Dile a tu hermano Aarón que no entre en cualquier tiempo en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque Yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio. 3Aarón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para holocausto. 4Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre su cuerpo, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con la tiara de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas.
5»Aarón tomará de la congregación de los israelitas dos machos cabríos para ofrenda por el pecado y un carnero para holocausto. 6Entonces Aarón ofrecerá el novillo como ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, para hacer expiación por sí mismo y por su casa. 7Y tomará los dos machos cabríos y los presentará delante del Señor a la entrada de la tienda de reunión. 8Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos, una suerte por el Señor, y otra suerte para el macho cabrío expiatorio. 9Luego Aarón ofrecerá el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para el Señor, haciéndolo ofrenda por el pecado. 10Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte para el macho cabrío expiatorio, será presentado vivo delante del Señor para hacer expiación sobre él, para enviarlo al desierto como macho cabrío expiatorio.
11»Entonces Aarón ofrecerá el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por sí mismo. 12Y tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante del Señor, y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo. 13Pondrá el incienso sobre el fuego delante del Señor, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, no sea que Aarón muera. 14Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará de la sangre siete veces con su dedo.
15»Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevará su sangre detrás del velo y hará con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. 16Hará, pues, expiación por el lugar santo a causa de las impurezas de los israelitas y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también con la tienda de reunión que permanece con ellos en medio de sus impurezas.
17»Cuando Aarón entre a hacer expiación en el lugar santo, nadie estará en la tienda de reunión hasta que él salga, para que haga expiación por sí mismo, por su casa y por toda la asamblea de Israel. 18Entonces saldrá al altar que está delante del Señor y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados. 19Y con su dedo rociará sobre él de la sangre siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los israelitas.
20Cuando acabe de hacer expiación por el lugar santo, la tienda de reunión y el altar, presentará el macho cabrío vivo. 21Después Aarón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los israelitas y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto. 22El macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a una tierra solitaria; y el hombre soltará el macho cabrío en el desierto.
23»Entonces Aarón entrará en la tienda de reunión y se quitará las vestiduras de lino que se había puesto al entrar en el lugar santo, y las dejará allí. 24Lavará su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondrá sus vestidos, y saldrá y ofrecerá su holocausto y el holocausto del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo. 25Luego quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado. 26Y el que soltó el macho cabrío como macho cabrío expiatorio, lavará sus ropas y lavará su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento. 27Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiación, serán llevados fuera del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol. 28Entonces el que los queme lavará sus ropas y lavará su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento.
29»Y esto será para ustedes un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillarán sus almas y no harán obra alguna, ni el nativo ni el extranjero que reside entre ustedes. 30Porque en este día se hará expiación por ustedes para que sean limpios; serán limpios de todos sus pecados delante del Señor. 31Será para ustedes día de reposo, de descanso solemne, para que humillen sus almas; es estatuto perpetuo.
32»Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre hará expiación: se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas, 33y hará expiación por el santo santuario; hará expiación también por la tienda de reunión y por el altar. Además hará expiación por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea. 34Ustedes tendrán esto por estatuto perpetuo para hacer expiación por los israelitas, por todos sus pecados, una vez cada año». Tal como el Señor lo ordenó a Moisés, asílo hizo.

Lucas 9

1Reuniendo Jesús a los doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. 2Los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. 3Y les dijo: «No tomen nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengan dos túnicas cada uno. 4En cualquier casa donde entren, quédense allí, y sea de allí su salida. 5En cuanto a los que no los reciban, al salir de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies en testimonio contra ellos».
6Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes.
7Herodes el tetrarca se enteró de todo lo que estaba pasando, y estaba muy perplejo, porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, 8otros, que Elías había aparecido, y otros, que algún profeta de los antiguos había resucitado. 9Entonces Herodes dijo: «A Juan yo lo hice decapitar; ¿quién es, entonces, Este de quien oigo tales cosas?». Y procuraba ver a Jesús.
10Cuando los apóstoles regresaron, dieron cuenta a Jesús de todo lo que habían hecho. Y tomándolos con Él, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaida. 11Pero cuando la gente se dio cuenta de esto, lo siguió; y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados.
12El día comenzaba a declinar, y acercándose los doce, le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos; porque aquí estamos en un lugar desierto». 13«Denles ustedes de comer», les dijo Jesús. Y ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente». 14Porque había como 5,000 hombres. Y Jesús dijo a Sus discípulos: «Hagan que se recuesten en grupos como de cincuenta cada uno».
15Así lo hicieron, haciendo recostar a todos. 16Tomando Él los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a la gente. 17Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobró de los pedazos: doce cestas llenas.
18Estando Jesús orando a solas, estaban con Él los discípulos, y les preguntó: «¿Quién dicen las multitudes que soy Yo?». 19Entonces ellos respondieron: «Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado». 20«Y ustedes ¿quién dicen que soy Yo?» les preguntó. Y Pedro le respondió: «El Cristo de Dios».
21Pero Jesús, advirtiéndoles severamente, les mandó que no dijeran esto a nadie, 22y les dijo: «El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día».
23Y a todos les decía: «Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. 24Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de Mí, ese la salvará. 25Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se destruye o se pierde? 26Porque el que se avergüence de Mí y de Mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en Su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles. 27Pero en verdad les digo que hay algunos de los que están aquí, que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios».
28Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó con Él a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. 29Mientras oraba, la apariencia de Su rostro se hizo otra, y Su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
30Y de repente dos hombres hablaban con Él, los cuales eran Moisés y Elías, 31quienes apareciendo en gloria, hablaban de la partida de Jesús que Él estaba a punto de cumplir en Jerusalén. 32Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús y a los dos varones que estaban con Él. 33Y al retirarse ellos de Él, Pedro dijo a Jesús: «Maestro, es bueno quedarnos aquí; hagamos tres enramadas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías». Pero Pedro no sabía lo que decía.
34Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 35Y una voz salió de la nube, que decía: «Este es Mi Hijo, Mi Escogido; oigan a Él». 36Después de oírse la voz, Jesús quedó solo. Ellos mantuvieron esto en secreto; por aquellos días no contaron nada de lo que habían visto.
37Y aconteció que al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud le salió al encuentro. 38En ese momento un hombre de la multitud gritó: «Maestro, te suplico que veas a mi hijo, pues es el único que tengo, 39y sucede que un espíritu se apodera de él, y de repente da gritos, y el espíritu hace que caiga con convulsiones, echando espumarajos; y cuando lo estropea, a duras penas se aparta de él. 40Entonces rogué a Tus discípulos que echaran fuera ese espíritu, y no pudieron».
41Jesús les respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con ustedes y he de soportarlos? Trae acá a tu hijo». 42Cuando este se acercaba, el demonio lo derribó y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre. 43Y todos estaban admirados de la grandeza de Dios.
Mientras todos se maravillaban de todas las cosas que hacía, Jesús dijo a Sus discípulos: 44«Hagan que estas palabras penetren en sus oídos, porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres». 45Pero ellos no entendían estas palabras, y les estaban veladas para que no las comprendieran; y temían preguntar a Jesús acerca de ellas.
46Y comenzó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. 47Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a Su lado. 48«El que reciba a este niño en Mi nombre», les dijo, «me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos ustedes, ese es grande».
49Y Juan respondió: «Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en Tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros». 50Pero Jesús le dijo: «No se lo impidan; porque el que no está contra ustedes, está con ustedes».
51Sucedió que cuando se cumplían los días de Su ascensión, Jesús, con determinación, afirmó Su rostro para ir a Jerusalén. 52Y envió mensajeros delante de Él; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacer los preparativos para Él. 53Pero no lo recibieron, porque sabían que había determinado ir a Jerusalén.
54Al ver esto, Sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma?». 55Pero Él, volviéndose, los reprendió, y dijo: «Ustedes no saben de qué espíritu son, 56porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas». Y se fueron a otra aldea.
57Mientras ellos iban por el camino, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». 58«Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos», le dijo Jesús, «pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza».
59A otro le dijo: «Ven tras Mí». Pero él contestó: «Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre». 60«Deja que los muertos entierren a sus muertos», le respondió Jesús; «pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios».
61También otro dijo: «Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa». 62Pero Jesús le dijo: «Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios».

Salmo 53

Para el director del coro; según Mahalat. Masquil de David.
1El necio ha dicho en su corazón: «No hay Dios».
Se han corrompido, han cometido injusticias abominables;
No hay quien haga el bien.
2Dios ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres
Para ver si hay alguien que entienda,
Alguien que busque a Dios.
3Todos se han desviado, a una se han corrompido;
No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
4¶¿Acaso no tienen conocimiento los que hacen iniquidad,
Que devoran a Mi pueblo como si comieran pan,
Y no invocan a Dios?
5 Donde antes no había terror, allí tiemblan de espanto,
Porque Dios esparció los huesos del que acampaba contra ti;
los avergonzaste, porque Dios los había rechazado.
6¡Oh, si de Sión saliera la salvación de Israel!
Cuando Dios restaure a Su pueblo cautivo,
Se regocijará Jacob y se alegrará Israel.

Proverbios 22

1Más vale el buen nombre que las muchas riquezas,
Y el favor que la plata y el oro.
2El rico y el pobre tienen un lazo común:
A ambos los hizo el Señor.
3El prudente ve el mal y se esconde,
Pero los simples siguen adelante y son castigados.
4La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son la riqueza, el honor y la vida.
5Espinos y lazos hay en el camino del perverso;
El que cuida su alma se alejará de ellos.
6Instruye al niño en el camino que debe andar,
Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
7El rico domina a los pobres,
Y el deudor es esclavo del acreedor.
8El que siembra iniquidad segará vanidad,
Y la vara de su furor perecerá.
9El generoso será bendito,
Porque da de su pan al pobre.
10Echa fuera al insolente y saldrá la discordia,
Y cesarán también los pleitos y la ignominia.
11El que ama la pureza de corazón
Tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
12Los ojos del Señor guardan el conocimiento,
Pero Él confunde las palabras del engañador.
13El perezoso dice: «Hay un león afuera;
Seré muerto en las calles».
14Fosa profunda es la boca de las mujeres extrañas;
El que es maldito del Señor caerá en ella.
15La necedad está ligada al corazón del niño,
Pero la vara de la disciplina lo alejará de ella.
16El que oprime al pobre para engrandecerse,
O da al rico, solo llegará a la pobreza.
17¶Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,
Y aplica tu corazón a mi conocimiento;
18Porque te será agradable si las guardas dentro de ti,
Para que estén listas en tus labios.
19Para que tu confianza esté en el Señor,
Te he instruido hoy a ti también.
20¿No te he escrito cosas excelentes
De consejo y conocimiento,
21Para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad
A fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
22¶No robes al pobre, porque es pobre,
Ni aplastes al afligido en la puerta;
23Porque el Señor defenderá su causa
Y quitará la vida de los que los despojan.
24¶No te asocies con el hombre iracundo,
Ni andes con el hombre violento,
25No sea que aprendas sus maneras
Y tiendas lazo para ti mismo.
26¶No estés entre los que dan fianzas,
Entre los que salen de fiadores de préstamos.
27Si no tienes con qué pagar,
¿Por qué han de quitarte la cama de debajo de ti?
28¶No muevas el lindero antiguo
Que pusieron tus padres.
29¶¿Has visto un hombre diestro en su trabajo?
Estará delante de los reyes;
No estará delantede hombres sin importancia.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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