DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 54 de 365 · 23 de febrero

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Levítico 17

1Entonces el Señor habló a Moisés: 2«Di a Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas: “Esto es lo que el Señor ha ordenado: 3‘Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que lo degüelle fuera del campamento, 4sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunión para presentarlo como una ofrenda al Señor, delante del tabernáculo del Señor, ese hombre será culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre será exterminado de entre su pueblo. 5Esto es para que los israelitas traigan los sacrificios que sacrificaban en campo abierto, los traigan al Señor a la puerta de la tienda de reunión, al sacerdote, y los sacrifiquen como sacrificios de las ofrendas de paz al Señor. 6Y el sacerdote rociará la sangre sobre el altar del Señor a la puerta de la tienda de reunión, y quemará la grasa como aroma agradable al Señor. 7Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les será estatuto perpetuo por todas sus generaciones’ ”.
8»Entonces les dirás: “Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen entre ellos, que ofrezca holocausto o sacrificio, 9y no lo traiga a la entrada de la tienda de reunión para ofrecerlo al Señor, ese hombre también será exterminado de su pueblo.
10”Si algún hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen entre ellos, come sangre, Yo pondré Mi rostro contra esa persona que coma sangre, y la exterminaré de entre su pueblo. 11Porque la vida de la carne está en la sangre, y Yo se la he dado a ustedes sobre el altar para hacer expiación por sus almas. Porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación”. 12Por tanto dije a los israelitas: “Ninguna persona entre ustedes comerá sangre; tampoco comerá sangre ningún extranjero que reside entre ustedes”. 13Y cuando algún hombre de los israelitas o de los extranjeros que residen entre ellos, que al cazar capture un animal o un ave que sea permitido comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.
14»Porque la vida de toda carne es su sangre. Por tanto, dije a los israelitas: “No comerán la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la coma será exterminado”. 15Y cuando alguna persona, sea nativo o extranjero, coma de un animal muerto, o que haya sido despedazado por fieras, lavará sus vestidos y se bañará en agua, y quedará inmundo hasta el atardecer; entonces quedará limpio. 16Pero si no loslava o no baña su cuerpo, llevará su culpa».

Levítico 18

1El Señor también dijo a Moisés: 2«Di a los israelitas: “Yo soy el Señor su Dios. 3Ustedes no harán como hacen en la tierra de Egipto en la cual moraron, ni harán como hacen en la tierra de Canaán adonde Yo los llevo; no andarán en los estatutos de ellos. 4Habrán de cumplir Mis leyes y guardarán Mis estatutos para vivir según ellos. Yo soy el Señor su Dios. 5Por tanto, guardarán Mis estatutos y Mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple. Yo soy el Señor.
6”Ninguno de ustedes se acercará a una parienta cercana suya para descubrir su desnudez. Yo soy el Señor. 7No descubrirás la desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre. Es tu madre, no descubrirás su desnudez. 8No descubrirás la desnudez de la mujer de tu padre; es la desnudez de tu padre. 9La desnudez de tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás. 10La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirás; porque su desnudez es la tuya. 11La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, su desnudez no descubrirás; tu hermana es. 12No descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre; parienta de tu padre es. 13No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre; parienta de tu madre es. 14No descubrirás la desnudez del hermano de tu padre; no te acercarás a su mujer, tu tía es. 15No descubrirás la desnudez de tu nuera; es mujer de tu hijo, no descubrirás su desnudez. 16No descubrirás la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano. 17No descubrirás la desnudez de una mujer y la de su hija, ni tomarás la hija de su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientas. Es aborrecible. 18No tomarás mujer junto con su hermana, para que sea rival suya, descubriendo su desnudez mientras esta viva.
19”Y no te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual. 20No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21Tampoco darás hijo tuyo para ofrecerlo a Moloc, ni profanarás el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación. 23No tendrás trato sexual con ningún animal, contaminándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de un animal para tener trato sexual con él; es una perversión.
24”No se contaminen con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de ustedes. 25Porque esta tierra se ha corrompido, por tanto, he castigado su iniquidad sobre ella, y la tierra ha vomitado a sus moradores. 26Pero en cuanto a ustedes, guardarán Mis estatutos y Mis leyes y no harán ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero que reside entre ustedes 27(porque los hombres de esta tierra que fueron antes de ustedes han hecho todas estas abominaciones, y la tierra se ha contaminado), 28no sea que la tierra los vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que estuvo antes de ustedes. 29Porque todo el que haga cualquiera de estas abominaciones, aquellas personas que las hagan, serán exterminadas de entre su pueblo. 30Por tanto, ustedes guardarán Mi ordenanza, no practicando ninguna de las costumbres abominables que se practicaron antes de ustedes, para que no se contaminen con ellas. Yo soy el Señorsu Dios” ».

Lucas 10

1Después de esto, el Señor designó a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de Él, a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir. 2Y les decía: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos; rueguen, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha. 3Vayan; miren que los envío como corderos en medio de lobos. 4No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saluden por el camino.
5 »En cualquier casa que entren, primero digan: “Paz a esta casa”. 6Y si hay allí un hijo de paz, la paz de ustedes reposará sobre él; pero si no, se volverá a ustedes. 7Permanezcan entonces en esa casa, comiendo y bebiendo lo que les den; porque el obrero es digno de su salario. No se pasen de casa en casa. 8En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les sirvan; 9sanen a los enfermos que haya en ella, y díganles: “Se ha acercado a ustedes el reino de Dios”.
10 »Pero en cualquier ciudad donde entren, y no los reciban, salgan a sus calles, y digan: 11“Hasta el polvo de su ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra ustedes; pero sepan esto: que el reino de Dios se ha acercado”. 12Les digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad.
13 »¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron entre ustedes hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y ceniza. 14Por eso, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes. 15Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades serás hundida!
16 »El que a ustedes escucha, me escucha a Mí, y el que a ustedes rechaza, me rechaza a Mí; y el que me rechaza a Mí, rechaza al que me envió».
17Los setenta regresaron con gozo, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos sujetan en Tu nombre». 18Y Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19Miren, les he dado autoridad para pisotear sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada les hará daño. 20Sin embargo, no se regocijen en esto, de que los espíritus se les sometan, sino regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos».
21En aquella misma hora Jesús se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de Tu agrado. 22Todas las cosas me han sido entregadas por Mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
23Volviéndose hacia los discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven; 24porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron».
25Cierto intérprete de la ley se levantó, y para poner a prueba a Jesús dijo: «Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 26Y Jesús le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».
27Respondiendo él, dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo». 28Entonces Jesús le dijo: «Has respondido correctamente; haz esto y vivirás». 29Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».
30Jesús le respondió: «Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. 31Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. 32Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino.
33 »Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión. 34Acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó.
35 »Al día siguiente, sacando dos denarios se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídelo, y todo lo demás que gaste, cuando yo regrese se lo pagaré”. 36¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores?». 37El intérprete de la ley respondió: «El que tuvo misericordia de él». «Ve y haz tú lo mismo», le dijo Jesús.
38Mientras iban ellos de camino, Jesús entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39Ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra. 40Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos. Y acercándose a Él, le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude».
41El Señor le respondió: «Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 42pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada».

Salmo 54

Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David, cuando los zifeos vinieron y dijeron a Saúl: «¿No está David escondido entre nosotros?».
1¡Sálvame! Oh Dios, por Tu nombre,
Y hazme justicia con Tu poder.
2Escucha mi oración, oh Dios,
Presta oído a las palabras de mi boca.
3Porque extraños se han levantado contra mí,
Y hombres violentos buscan mi vida;
No han puesto a Dios delante de sí. (Selah)
4¶Pero Dios es el que me ayuda;
El Señor es el que sostiene mi alma.
5Él devolverá el mal a mis enemigos;
Destrúyelos por Tu fidelidad.
6¶Voluntariamente sacrificaré a Ti;
Alabaré Tu nombre, oh Señor, porque es bueno.
7Porque Él me ha librado de toda angustia,
Y mis ojos han visto a mis enemigos derrotados.

Proverbios 23

1Cuando te sientes a comer con un gobernante,
Considera bien lo que está delante de ti,
2Y pon cuchillo a tu garganta
Si eres hombre de mucho apetito.
3No desees sus manjares,
Porque es alimento engañoso.
4¶No te fatigues en adquirir riquezas,
Deja de pensar en ellas.
5Cuando pones tus ojos en ella, ya no está.
Porque la riqueza ciertamente se hace alas
Como águila que vuela hacia los cielos.
6¶No comas el pan del egoísta,
Ni desees sus manjares;
7Pues como piensa dentro de sí, así es él.
Él te dice: «Come y bebe»,
Pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás el bocado que has comido,
Y malgastarás tus cumplidos.
9¶No hables a oídos del necio,
Porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10¶No muevas el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos,
11Porque su Redentor es fuerte;
Él defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción
Y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13¶No escatimes la disciplina del niño;
Aunque lo castigues con vara, no morirá.
14Lo castigarás con vara,
Y librarás su alma del Seol.
15¶Hijo mío, si tu corazón es sabio,
Mi corazón también se me alegrará;
16Y se regocijarán mis entrañas
Cuando tus labios hablen lo que es recto.
17¶No envidie tu corazón a los pecadores,
Antes vive siempre en el temor del Señor.
18Porque ciertamente hay un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
19Escucha, hijo mío, y sé sabio,
Y dirige tu corazón por el buen camino.
20No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comilones de carne,
21Porque el borracho y el glotón se empobrecerán,
Y la vagancia se vestirá de harapos.
22¶Escucha a tu padre, que te engendró,
Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23Compra la verdad y no la vendas,
Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24¶El padre del justo se regocijará en gran manera,
Y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25Alégrense tu padre y tu madre,
Y regocíjese la que te dio a luz.
26¶Dame, hijo mío, tu corazón,
Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27Porque fosa profunda es la ramera
Y pozo angosto es la mujer desconocida.
28Ciertamente ella acecha como ladrón,
Y multiplica los infieles entre los hombres.
29¶¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?
¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas?
¿De quién las heridas sin causa?
¿De quién los ojos enrojecidos?
30De los que se demoran mucho con el vino,
De los que van en busca de vinos mezclados.
31No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece en la copa;
Entra suavemente,
32 Pero al final muerde como serpiente,
Y pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
Y tu corazón proferirá perversidades.
34Y serás como el que se acuesta en medio del mar,
O como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: «Me hirieron, pero no me dolió;
Me golpearon, pero no lo sentí.
Cuando despierte,
Volveré a buscar más».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable