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Día 55 de 365 · 24 de febrero

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Levítico 19

1Entonces el Señor le dijo a Moisés: 2«Habla a toda la congregación de los israelitas y diles: “Santos serán porque Yo, el Señor su Dios, soy santo. 3Cada uno de ustedes ha de reverenciar a su madre y a su padre, y guardarán Mis días de reposo. Yo soy el Señor su Dios. 4No se vuelvan a los ídolos, ni se hagan dioses de fundición; Yo soy el Señor su Dios.
5”Cuando ofrezcan sacrificio de ofrendas de paz al Señor, ofrézcanlo de tal manera que sean aceptos. 6Será comido el mismo día que lo ofrezcan y al día siguiente; pero lo que quede hasta el tercer día será quemado en el fuego. 7Y si se come algo de él en el tercer día, es una abominación; no será acepto. 8Y todo el que lo coma llevará su iniquidad, porque ha profanado lo santo del Señor; y esa persona será exterminada de entre su pueblo.
9”Cuando siegues la cosecha de tu tierra, no segarás hasta los últimos rincones de tu campo, ni espigarás el sobrante de tu cosecha. 10Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el extranjero. Yo soy el Señor su Dios.
11”No hurtarán, ni engañarán, ni se mentirán unos a otros. 12Y no jurarán en falso por Mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
13”No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana. 14No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo soy el Señor.
15”No harás injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni complacerás al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo. 16No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
17”No odiarás a tu compatriota en tu corazón; ciertamente podrás reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él. 18No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.
19”Mis estatutos guardarán. No juntarás dos clases distintas de tu ganado; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material. 20Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no haya sido redimida ni se le haya dado su libertad, habrá castigo; sin embargo, no se les dará muerte, porque ella no era libre. 21Pero él traerá al Señor su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunión; traerá un carnero como ofrenda por la culpa. 22Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante del Señor, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le será perdonado.
23”Cuando ustedes entren en la tierra y planten toda clase de árboles frutales, tendrán por prohibido su fruto. Por tres años les será prohibido; no se comerá. 24Pero en el cuarto año todo su fruto les será santo, una ofrenda de alabanza al Señor. 25En el quinto año comerán de su fruto, para que les aumente su rendimiento. Yo soy el Señor su Dios.
26”No comerán cosa alguna con su sangre, ni serán adivinos ni agoreros. 27No se cortarán los extremos de su cabellera en forma circular, ni se dañarán los bordes de su barba. 28No se harán sajaduras en su cuerpo por un muerto, ni se harán tatuajes. Yo soy el Señor.
29”No degradarás a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitución ni se llene de corrupción. 30Mis días de reposo guardarán y tendrán Mi santuario en reverencia. Yo soy el Señor.
31”No se vuelvan a los adivinos ni a los espiritistas, ni los busquen para ser contaminados por ellos. Yo soy el Señor su Dios.
32”Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás. Yo soy el Señor.
33”Cuando un extranjero resida con ustedes en su tierra, no lo maltratarán. 34El extranjero que resida con ustedes les será como uno nacido entre ustedes, y lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto. Yo soy el Señor su Dios.
35”No harán injusticia en los juicios, ni en las medidas de peso ni de capacidad. 36Tendrán balanzas justas y pesas justas, un efa justo (22 litros) y un hin justo (3.7 litros). Yo soy el Señor su Dios que los saqué de la tierra de Egipto. 37Así pues, observarán todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y los cumplirán. Yo soy el Señor” ».

Levítico 20

1El Señor le dijo a Moisés: 2«Dirás también a los israelitas: “Cualquiera de los israelitas, o de los extranjeros que residen en Israel, que entregue alguno de sus hijos a Moloc, ciertamente se le dará muerte; el pueblo de la tierra lo matará a pedradas. 3Yo pondré Mi rostro contra ese hombre y lo exterminaré de entre su pueblo, porque ha entregado de sus hijos a Moloc, contaminando así Mi santuario y profanando Mi santo nombre. 4Pero si el pueblo de la tierra cierra sus ojos con respecto a ese hombre, cuando él entregue alguno de sus hijos a Moloc, y no le da muerte, 5entonces Yo mismo pondré Mi rostro contra ese hombre y contra su familia; y lo exterminaré de entre su pueblo, a él y a todos los que con él se prostituyan, prostituyéndose en pos de Moloc.
6”En cuanto a la persona que vaya a los adivinos o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré Mi rostro contra esa persona y la exterminaré de entre su pueblo. 7Santifíquense, pues, y sean santos, porque Yo soy el Señor su Dios. 8Guarden Mis estatutos y cúmplanlos. Yo soy el Señor que los santifico.
9”Todo aquel que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente se le dará muerte; ha maldecido a su padre o a su madre, su culpa de sangre sea sobre él.
10”Si un hombre comete adulterio con la mujer de otro hombre, (que cometa adulterio con la mujer de su prójimo), el adúltero y la adúltera ciertamente han de morir. 11Si alguien se acuesta con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre; ciertamente han de morir los dos; su culpa de sangre sea sobre ellos. 12Si alguien se acuesta con su nuera, ciertamente han de morir los dos, han cometido grave perversión; su culpa de sangre sea sobre ellos. 13Si alguien se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos. 14Si alguien toma a una mujer y a la madre de ella, es una inmoralidad; él y ellas serán quemados para que no haya inmoralidad entre ustedes. 15Si alguien tiene trato sexual con un animal, ciertamente se le dará muerte; también matarán al animal. 16Si alguna mujer se llega a un animal para tener trato sexual con él, matarás a la mujer y al animal; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.
17”Si alguien toma a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, viendo la desnudez de ella, y ella ve la desnudez de él, es cosa abominable; serán exterminados a la vista de los hijos de su pueblo. Él ha descubierto la desnudez de su hermana, lleva su culpa. 18Si alguien se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos serán exterminados de entre su pueblo. 19No descubrirás tampoco la desnudez de la hermana de tu madre, ni la de la hermana de tu padre, porque el que lo haga ha desnudado a su pariente carnal, ellos llevarán su culpa. 20Si alguien se acuesta con la mujer de su tío, ha descubierto la desnudez de su tío; ellos llevarán su pecado. Sin hijos morirán. 21Si alguien toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Se quedarán sin hijos.
22”Guarden, por tanto, todos Mis estatutos y todas Mis ordenanzas, y cúmplanlos, a fin de que no los vomite la tierra a la cual los llevo para morar en ella. 23Además, no anden en las costumbres de la nación que Yo echaré de delante de ustedes; porque ellos hicieron todas estas cosas, Yo los aborrecí. 24Por eso les he dicho: ‘Ustedes poseerán su tierra, y Yo mismo se la daré para que la posean, una tierra que mana leche y miel’. Yo soy el Señor su Dios, que los he apartado de los pueblos. 25Ustedes harán una distinción entre el animal limpio y el inmundo, entre el ave limpia y la inmunda; no hagan sus almas abominables por causa de animal o de ave o de cosa alguna que se arrastra sobre la tierra, los cuales Yo he apartado de ustedes por inmundos. 26Sean ustedes santos, porque Yo, el Señor, soy santo, y los he apartado de los pueblos para que sean Míos.
27”Si hay adivino o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; serán apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos” ».

Lucas 11

1Aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de Sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos». 2Y Él les dijo: «Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea Tu nombre.
Venga Tu reino.
3 -”Danos hoy el pan nuestro de cada día.
4 -”Y perdónanos nuestros pecados,
Porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben.
Y no nos metas en tentación” ».
5También les dijo: «Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, 6porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle”; 7y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: “No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada”. 8Les digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
9 »Así que Yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. 10Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
11 »O supongan que a uno de ustedes que es padre, su hijo le pide pan, ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado, ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? 12O si le pide un huevo, ¿acaso le dará un escorpión? 13Pues si ustedes siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?».
14Jesús estaba echando fuera un demonio que era mudo, y cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron. 15Pero algunos de ellos dijeron: «Él echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios».
16Y otros, para poner a prueba a Jesús, demandaban de Él una señal del cielo. 17Pero conociendo Él sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma, se derrumba. 18Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Porque ustedes dicen que Yo echo fuera demonios por Beelzebú. 19Y si Yo echo fuera demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan fuera los hijos de ustedes? Por tanto, ellos serán sus jueces. 20Pero si Yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes.
21 »Cuando un hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes están seguros. 22Pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales había confiado y distribuye su botín. 23El que no está a Mi lado, contra Mí está; y el que a Mi lado no recoge, desparrama.
24 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso; y al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí”. 25Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. 26Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero».
27Mientras Jesús decía estas cosas, una de las mujeres en la multitud alzó la voz y dijo: «¡Dichosa la matriz que te concibió y los senos que te criaron!». 28«Al contrario», le contestó Jesús, «dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan».
29Como la multitud se aglomeraba, Jesús comenzó a decir: «Esta generación es una generación perversa; busca señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás. 30Porque de la misma manera que Jonás vino a ser una señal para los ninivitas, así también lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
31 »La Reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y miren, algo más grande que Salomón está aquí. 32Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y miren, algo más grande que Jonás está aquí.
33 »Nadie, cuando enciende una lámpara, la pone en un sótano ni debajo de una vasija, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la luz. 34La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad. 35Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad. 36Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estará totalmente iluminado como cuando la lámpara te alumbra con sus rayos».
37Cuando terminó de hablar, un fariseo le rogó* que comiera con él; y Jesús entró y se sentó a la mesa. 38El fariseo al ver esto, se sorprendió de que Jesús no se hubiera lavado primero antes de comer, según el ritual judío.
39Pero el Señor le dijo: «Ahora bien, ustedes los fariseos limpian lo de afuera del vaso y del plato; pero por dentro están llenos de robo y de maldad. 40Necios, el que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? 41Den más bien lo que está dentro como obra de caridad, y entonces todo les será limpio.
42 »Pero ¡ay de ustedes, fariseos! Porque pagan el diezmo de la menta y la ruda y toda clase de hortaliza, y sin embargo pasan por alto la justicia y el amor de Dios; pero esto es lo que debían haber practicado sin descuidar lo otro. 43¡Ay de ustedes, fariseos! Porque aman los primeros asientos en las sinagogas y los saludos respetuosos en las plazas. 44¡Ay de ustedes! Porque son como sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo».
45Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo*: «Maestro, cuando dices esto, también a nosotros nos insultas». 46Y Él dijo: «¡Ay también de ustedes, intérpretes de la ley! Porque cargan a los hombres con cargas difíciles de llevar, y ustedes ni siquiera tocan las cargas con uno de sus dedos. 47¡Ay de ustedes! Porque edifican los sepulcros de los profetas, y fueron los padres de ustedes quienes los mataron. 48De modo que son testigos, y aprueban las acciones de sus padres; porque ellos los mataron y ustedes edifican sus sepulcros.
49 »Por eso la sabiduría de Dios también dijo: “Les enviaré profetas y apóstoles, y de ellos, matarán a algunos y perseguirán a otros, 50para que la sangre de todos los profetas, derramada desde la fundación del mundo, se le cargue a esta generación. 51Desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y la casa de Dios. Sí, les digo que le será cargada a esta generación”.
52 »¡Ay de ustedes, intérpretes de la ley! Porque han quitado la llave del conocimiento. Ustedes mismos no entraron, y a los que estaban entrando se lo impidieron».
53Cuando salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosar en gran manera, y a interrogar minuciosamente a Jesús sobre muchas cosas, 54tramando contra Él para ver si lo podían atrapar en algo que dijera.

Salmo 55

Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David.
1Escucha, oh Dios, mi oración,
Y no te escondas de mi súplica.
2Atiéndeme y respóndeme;
Conmovido estoy en mi queja y muy conturbado,
3A causa de la voz del enemigo,
Por la opresión del impío;
Porque echan iniquidad sobre mí,
Y con furia me persiguen.
4¶Angustiado está mi corazón dentro de mí,
Y sobre mí han caído los terrores de la muerte.
5Terror y temblor me invaden,
Y horror me ha cubierto.
6Y dije: «¡Quién me diera alas como de paloma!
Volaría y hallaría reposo.
7-»Ciertamente huiría muy lejos;
Moraría en el desierto. (Selah)
8Me apresuraría a buscar mi lugar de refugio
Contra el viento borrascoso y la tempestad».
9¶Confunde, Señor, divide sus lenguas,
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
10Día y noche la rondan sobre sus muros,
Y en medio de ella hay iniquidad y malicia.
11Hay destrucción en medio de ella,
Y la opresión y el engaño no se alejan de sus calles.
12¶Porque no es un enemigo el que me reprocha,
Si así fuera, podría soportarlo;
Ni es uno que me odia el que se ha alzado contra mí,
Si así fuera, podría ocultarme de él;
13Sino tú, que eres mi igual,
Mi compañero, mi íntimo amigo;
14Nosotros que juntos teníamos dulce comunión,
Que con la multitud andábamos en la casa de Dios.
15Que la muerte sorprenda a mis enemigos,
Que desciendan vivos al Seol,
Porque la maldad está en su morada, en medio de ellos.
16¶En cuanto a mí, a Dios invocaré,
Y el Señor me salvará.
17Tarde, mañana y mediodía me lamentaré y gemiré,
Y Él oirá mi voz.
18En paz redimirá mi alma de la guerra que hay contra mí,
Pues son muchos los que están contra mí.
19Dios oirá y les responderá,
Él, que reina desde la antigüedad, (Selah)
Porque no hay cambio en ellos
Ni temen a Dios.
20Aquel ha extendido sus manos contra los que estaban en paz con él,
Ha violado su pacto.
21Las palabras de su boca eran más blandas que la mantequilla,
Pero en su corazón había guerra;
Más suaves que el aceite eran sus palabras,
Sin embargo, eran espadas desnudas.
22¶Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará;
Él nunca permitirá que el justo sea sacudido.
23Pero Tú, oh Dios, harás caer a los malvados en el pozo de la destrucción;
Los hombres sanguinarios y engañadores no vivirán la mitad de sus días;
Pero yo en Ti confiaré.

Proverbios 24

1No tengas envidia de los malvados,
Ni desees estar con ellos;
2Porque su corazón trama violencia,
Y sus labios hablan de hacer mal.
3¶Con sabiduría se edifica una casa,
Y con prudencia se afianza;
4Con conocimiento se llenan las cámaras
De todo bien preciado y deseable.
5¶El hombre sabio es fuerte,
Y el hombre de conocimiento aumenta su poder.
6Porque con dirección sabia harás la guerra,
Y en la abundancia de consejeros está la victoria.
7¶Muy alta está la sabiduría para el necio,
En la puerta de la ciudad no abre su boca.
8¶Al que planea hacer el mal,
Lo llamarán intrigante.
9El tramar necedad es pecado,
Y el insolente es abominación a los hombres.
10¶Si eres débil en día de angustia,
Tu fuerza es limitada.
11¶Libra a los que son llevados a la muerte,
Y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza.
12Si dices: «Mira, no sabíamos esto».
¿No lo tiene en cuenta el que sondea los corazones?
¿No lo sabe el que guarda tu alma?
¿No dará a cada hombre según su obra?
13¶Come miel, hijo mío, porque es buena;
Sí, la miel del panal es dulce a tu paladar.
14Debes saber que así es la sabiduría para tu alma;
Si la hallas, entonces habrá un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
15¶No aceches, oh impío, la morada del justo;
No destruyas su lugar de descanso;
16Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse,
Pero los impíos caerán en la desgracia.
17¶No te regocijes cuando caiga tu enemigo,
Y no se alegre tu corazón cuando tropiece;
18No sea que el Señor lo vea y le desagrade,
Y aparte de él Su ira.
19¶No te impacientes a causa de los malhechores
Ni tengas envidia de los impíos;
20Porque no habrá futuro para el malo.
La lámpara de los impíos será apagada.
21¶Hijo mío, teme al Señor y al rey;
No te asocies con los que son inestables;
22Porque de repente se levantará su desgracia,
Y la destrucción que vendrá de ambos, ¿quién la sabe?
23¶También estos son dichos de los sabios:
«Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno».
24Al que dice al impío: «Eres justo»,
Lo maldecirán los pueblos, lo aborrecerán las naciones;
25Pero los que lo reprenden tendrán felicidad,
Y sobre ellos vendrá abundante bendición.
26Besa los labios
El que da una respuesta correcta.
27¶Ordena tus labores de fuera
Y tenlas listas para ti en el campo,
Y después edifica tu casa.
28¶No seas, sin causa, testigo contra tu prójimo,
Y no engañes con tus labios.
29No digas: «Como él me ha hecho, así le haré;
Pagaré al hombre según su obra».
30¶He pasado junto al campo del perezoso
Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento,
31Y vi que todo estaba lleno de cardos,
Su superficie cubierta de ortigas,
Y su cerca de piedras, derribada.
32Cuando lo vi, reflexioné sobre ello;
Miré, y recibí instrucción.
33«Un poco de dormir, otro poco de dormitar,
Otro poco de cruzar las manos para descansar»,
34Y llegará tu pobreza como ladrón,
Y tu necesidad como hombre armado.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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