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Día 57 de 365 · 26 de febrero

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Levítico 23

1El Señor habló a Moisés: 2«Habla a los israelitas y diles: “Las fiestas señaladas del Señor, que ustedes habrán de proclamar como santas convocaciones, son estas: 3Seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santa convocación en que no harán trabajo alguno; es día de reposo al Señor dondequiera que ustedes habiten.
4”Estas son las fiestas señaladas por el Señor, santas convocaciones que ustedes proclamarán en las fechas señaladas para ellas: 5En el mes primero, el día catorce del mes, al anochecer, es la Pascua del Señor. 6El día quince del mismo mes es la Fiesta de los Panes sin Levadura para el Señor; por siete días comerán pan sin levadura. 7En el primer día tendrán una santa convocación; no harán ningún trabajo servil. 8Y durante siete días presentarán al Señor una ofrenda encendida. El séptimo día es santa convocación; no harán ningún trabajo servil” ».
9Entonces el Señor habló a Moisés: 10«Di a los israelitas: “Cuando ustedes entren en la tierra que Yo les daré, y sieguen su cosecha, entonces traerán al sacerdote una gavilla de las primicias de su cosecha. 11Y él mecerá la gavilla delante del Señor, a fin de que ustedes sean aceptados; el día siguiente al día de reposo el sacerdote la mecerá. 12El mismo día en que sea mecida la gavilla, ofrecerán un cordero de un año sin defecto como holocausto al Señor. 13La ofrenda de cereal será de dos décimas de un efa (4.4 litros) de flor de harina mezclada con aceite, ofrenda encendida para el Señor, como aroma agradable, con su libación, un cuarto de hin (un litro) de vino. 14Hasta ese mismo día, hasta que ustedes hayan traído la ofrenda de su Dios, no comerán pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto perpetuo será para todas sus generaciones dondequiera que habiten.
15”Contarán desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que trajeron la gavilla de la ofrenda mecida; contarán siete semanas completas. 16Contarán cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo día de reposo; entonces presentarán una ofrenda de espiga tierna al Señor. 17Traerán de sus moradas dos panes para ofrenda mecida, hechos de dos décimas de un efa; serán de flor de harina, amasados con levadura, como primeros frutos al Señor. 18Junto con el pan presentarán siete corderos de un año sin defecto, un novillo del ganado y dos carneros; serán holocausto al Señor, junto con sus ofrendas de cereal y sus libaciones, una ofrenda encendida como aroma agradable al Señor. 19Ofrecerán también un macho cabrío como ofrenda por el pecado y dos corderos de un año como sacrificio de las ofrendas de paz. 20Entonces el sacerdote los mecerá junto con el pan de los primeros frutos y los dos corderos, como ofrenda mecida delante del Señor; serán cosa sagrada del Señor para el sacerdote. 21En este mismo día ustedes harán también una proclamación; habrán de tener una santa convocación. No harán ningún trabajo servil. Estatuto perpetuo será para todas sus generaciones dondequiera que habiten.
22”Cuando sieguen la cosecha de su tierra, no segarán hasta el último rincón de ella ni espigarán el sobrante de su cosecha; los dejarán para el pobre y para el extranjero. Yo soy el Señor su Dios” ».
23Otra vez el Señor habló a Moisés: 24«Di a los israelitas: “En el séptimo mes, el primer día del mes, tendrán día de reposo, un memorial al son de trompetas, una santa convocación. 25No harán ningún trabajo servil, pero presentarán una ofrenda encendida al Señor” ».
26Y el Señor dijo a Moisés: 27«A los diez días de este séptimo mes será el día de expiación; será santa convocación para ustedes, y humillarán sus almas y presentarán una ofrenda encendida al Señor. 28Tampoco harán ningún trabajo en este día, porque es día de expiación, para hacer expiación por ustedes delante del Señor su Dios. 29Si alguna persona no se humilla en este mismo día, será cortada de su pueblo. 30Y a cualquier persona que haga trabajo alguno en este mismo día, a esa persona la exterminaré de entre su pueblo. 31Ustedes no harán, pues, trabajo alguno. Estatuto perpetuo será para sus generaciones dondequiera que habiten. 32Será día de completo reposo para ustedes, y humillarán sus almas; a los nueve días del mes por la tarde, de una tarde a otra tarde, guardarán su reposo».
33De nuevo el Señor habló a Moisés: 34«Di a los israelitas: “El día quince de este séptimo mes es la Fiesta de los Tabernáculos; se celebrará al Señor por siete días. 35El primer día es santa convocación; no harán ninguna clase de trabajo servil. 36Durante siete días presentarán al Señor una ofrenda encendida. El octavo día tendrán una santa convocación, y presentarán al Señor una ofrenda encendida; es asamblea solemne. No harán trabajo servil.
37”Estas son las fiestas señaladas del Señor que proclamarán como santas convocaciones, para presentar ofrendas encendidas al Señor, holocaustos y ofrendas de cereal, sacrificios y libaciones, cada asunto en su propio día, 38además de las ofrendas de los días de reposo del Señor, además de sus dones, y además de todos sus votos y ofrendas voluntarias que den al Señor.
39”El día quince del mes séptimo, cuando hayan recogido el fruto de la tierra, celebrarán la fiesta del Señor por siete días, con reposo en el primer día y reposo en el octavo día. 40Y el primer día tomarán para ustedes frutos de árboles hermosos, hojas de palmera y ramas de árboles frondosos, y sauces de río; y se alegrarán delante del Señor su Dios por siete días. 41Así la celebrarán como fiesta al Señor por siete días en el año. Será estatuto perpetuo para todas sus generaciones; la celebrarán en el mes séptimo. 42Habitarán en tabernáculos por siete días; todo nativo de Israel vivirá en tabernáculos, 43para que sus generaciones sepan que Yo hice habitar en tabernáculos a los israelitas cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy el Señor su Dios” ». 44Así declaró Moisés a los israelitas las fiestas señaladas del Señor.

Levítico 24

1Entonces el Señor le dijo a Moisés: 2«Manda a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para hacer arder la lámpara continuamente. 3Fuera del velo del testimonio, en la tienda de reunión, Aarón las dispondrá para que ardan desde el anochecer hasta la mañana delante del Señor continuamente; será estatuto perpetuo para todas sus generaciones. 4Mantendrá las lámparas en orden en el candelabro de oro puro, continuamente delante del Señor.
5»Tomarás flor de harina y con ella cocerás doce tortas; en cada torta habrá dos décimas de efa. 6Las colocarás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa de oro puro delante del Señor. 7Y en cada hilera pondrás incienso puro, para que sea porción memorial del pan, una ofrenda encendida para el Señor. 8Cada día de reposo, continuamente, se pondrá en orden delante del Señor. Es un pacto eterno para los israelitas. 9Y será para Aarón y para sus hijos, y lo comerán en un lugar santo; porque lo tendrá como cosa muy sagrada de las ofrendas encendidas para el Señor, por derecho perpetuo».
10El hijo de una mujer israelita, cuyo padre era egipcio, salió entre los israelitas; y el hijo de la israelita y un hombre de Israel lucharon en el campamento. 11Y el hijo de la israelita blasfemó el Nombre, y maldijo. Entonces lo llevaron a Moisés. (El nombre de su madre era Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan). 12Lo pusieron en la cárcel, hasta que se les aclarara la palabra del Señor.
13Entonces el Señor le dijo a Moisés: 14«Saca fuera del campamento al que maldijo, y que todos los que lo oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la congregación lo apedree. 15Hablarás a los israelitas y les dirás: “Si alguien maldice a su Dios, llevará su pecado. 16Además, el que blasfeme el nombre del Señor, ciertamente ha de morir; toda la congregación ciertamente lo apedreará. Tanto el extranjero como el nativo, cuando blasfeme el Nombre, ha de morir.
17”Si un hombre le quita la vida a algún ser humano, ciertamente ha de morir. 18Y el que quite la vida a un animal lo restituirá, vida por vida. 19Si un hombre hiere a su prójimo, según hizo, así se le hará: 20fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, así se le hará. 21El que mate un animal, lo restituirá, pero el que mate a un hombre, ha de morir. 22Habrá una misma ley para ustedes; será tanto para el extranjero como para el nativo, porque Yo soy el Señor su Dios” ». 23Entonces Moisés habló a los israelitas, y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido, y lo apedrearon. Los israelitas hicieron tal como el Señorhabía mandado a Moisés.

Lucas 13

1En esa misma ocasión había allí algunos que contaron a Jesús acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. 2Él les respondió: «¿Piensan que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? 3Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente. 4¿O piensan que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 5Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente».
6Entonces Jesús les dijo esta parábola: «Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña; y fue a buscar fruto de ella y no lo halló. 7Y dijo al viñador: “Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Córtala. ¿Por qué ha de cansar la tierra?”. 8El viñador le respondió: “Señor, déjala por este año todavía, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono, 9y si da fruto el año que viene, bien; y si no, córtala” ».
10Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas un día de reposo, 11y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar. 12Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: «Mujer, has quedado libre de tu enfermedad».
13Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. 14Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en día de reposo, reaccionó diciendo a la multitud: «Hay seis días en los cuales se debe trabajar; vengan, pues, en esos días y sean sanados, y no en día de reposo».
15Entonces el Señor le respondió: «Hipócritas, ¿no desata cada uno de ustedes su buey o su asno del pesebre en día de reposo y lo lleva a beber? 16Y esta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ha tenido atada durante dieciocho largos años, ¿no debía ser libertada de esta ligadura en el día de reposo?».
17Al decir Él esto, todos Sus adversarios se avergonzaban, pero toda la multitud se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por Él.
18Entonces Jesús decía: «¿A qué es semejante el reino de Dios y con qué lo compararé? 19Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y echó en su huerto; y creció y se hizo árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas».
20Y volvió a decir: «¿A qué compararé el reino de Dios? 21Es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas (39 litros) de harina hasta que todo quedó fermentado».
22Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, mientras proseguía camino a Jerusalén. 23Alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Y Él les dijo:
24 «Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 25Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y ustedes, estando fuera, comiencen a llamar a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”. Él respondiendo, les dirá: “No sé de dónde son”. 26Entonces comenzarán a decir: “Comimos y bebimos en Tu presencia, y enseñaste en nuestras calles”; 27y Él dirá: “Les digo que no sé de dónde son; apártense de Mí, todos los que hacen iniquidad”.
28 »Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes echados fuera. 29Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30Por tanto, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».
31En ese momento llegaron unos fariseos y dijeron a Jesús: «Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar». 32Y Él les dijo: «Vayan y díganle a ese zorro: “Yo expulso demonios, y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día cumplo Mi propósito”. 33Sin embargo, debo seguir Mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
34 »¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 35Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta; y les digo que no me verán más, hasta que llegue el tiempo en que digan: “Bendito el que viene en nombre del Señor” ».

Salmo 57

Para el director del coro; según tonada de «No destruyas». Mictam de David, en la cueva, cuando huía de Saúl.
1Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí,
Porque en Ti se refugia mi alma;
En la sombra de Tus alas me ampararé
Hasta que la destrucción pase.
2Clamaré al Dios Altísimo,
Al Dios que todo lo hace para mí.
3Él enviará desde los cielos y me salvará;
Él reprocha al que me pisotea. (Selah)
Dios enviará Su misericordia y Su verdad.
4¶Mi alma está entre leones;
Tengo que acostarme entre los que vomitan fuego;
Entre los hijos de los hombres, cuyos dientes son lanzas y saetas,
Y cuya lengua es espada afilada.
5Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sea Tu gloria sobre toda la tierra.
6Han tendido una red para mis pasos;
Mi alma está abatida;
Han cavado una fosa delante de mí,
Pero ellos mismos han caído en medio de ella. (Selah)
7¶Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme;
¡Cantaré y entonaré salmos!
8¡Despierta, gloria mía!
¡Despierten, arpa y lira!
¡A la aurora despertaré!
9Te alabaré entre los pueblos, Señor;
Te cantaré alabanzas entre las naciones.
10Porque grande, hasta los cielos, es Tu misericordia,
Y hasta el firmamento Tu verdad.
11Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sobre toda la tierra seaTu gloria.

Proverbios 26

1Como nieve en el verano y como lluvia en la siega,
Así la honra no es apropiada para el necio.
2Como el gorrión en su vagar y la golondrina en su vuelo,
Así la maldición no viene sin causa.
3El látigo es para el caballo, la brida para el asno,
Y la vara para la espalda de los necios.
4No respondas al necio de acuerdo con su necedad,
Para que no seas tú también como él.
5Responde al necio según su necedad se merece,
Para que no sea sabio ante sus propios ojos.
6Se corta los pies y bebe violencia
El que envía recado por mano de un necio.
7 Como las piernas que penden del lisiado,
Así es el proverbio en boca de los necios.
8Como el que ata la piedra a la honda,
Así es el que da honor al necio.
9 Como espina que se clava en la mano de un borracho,
Así es el proverbio en boca de los necios.
10 Como arquero que a todos hiere,
Así es el que toma a sueldo al necio o a los que pasan.
11Como perro que vuelve a su vómito
Es el necio que repite su necedad.
12¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio?
Más esperanza hay para el necio que para él.
13El perezoso dice: «Hay un león en el camino;
Hay un león en medio de la plaza».
14 Como la puerta gira sobre sus goznes,
Así da vueltas el perezoso en su cama.
15El perezoso mete la mano en el plato,
Pero se fatiga de llevársela a la boca.
16El perezoso es más sabio ante sus propios ojos
Que siete que den una respuesta discreta.
17 Como el que toma un perro por las orejas,
Así es el que pasa y se entremete en pleito que no es suyo.
18Como el enloquecido que lanza
Teas encendidas, flechas y muerte,
19Así es el hombre que engaña a su prójimo,
Y dice: «¿Acaso no estaba yo bromeando?».
20Por falta de leña se apaga el fuego,
Y donde no hay chismoso, se calma la discusión.
21 Como carbón para las brasas y leña para el fuego,
Así es el hombre rencilloso para encender pleitos.
22Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,
Y penetran hasta el fondo de las entrañas.
23 Como vasija de barro revestida de escoria de plata,
Así son los labios ardientes y el corazón perverso.
24El que odia, disimula con sus labios,
Pero en su corazón acumula engaño.
25Cuando su voz sea agradable, no lo creas,
Pues hay siete abominaciones en su corazón.
26 Aunque su odio se cubra con engaño,
Su perversidad será descubierta en la asamblea.
27El que cava un hoyo caerá en él,
Y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá.
28La lengua mentirosa odia a los que oprime,
Y la boca lisonjera causa ruina.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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