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Día 58 de 365 · 27 de febrero

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Levítico 25

1Entonces el Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: 2«Habla a los israelitas, y diles: “Cuando entren a la tierra que Yo les daré, la tierra guardará reposo para el Señor. 3Seis años sembrarás la tierra, seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos, 4pero el séptimo año la tierra tendrá completo descanso, un reposo para el Señor; no sembrarás tu campo ni podarás tu viña. 5Lo que nazca espontáneamente después de tu cosecha no lo segarás, y no recogerás las uvas de los sarmientos de tu viñedo; la tierra tendrá un año de reposo. 6Y el fruto del reposo de la tierra les servirá de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo. 7También a tu ganado y a los animales que están en tu tierra, todas sus cosechas les servirán de alimento.
8”Contarás también siete semanas de años para ti, siete veces siete años, para que tengas el tiempo de siete semanas de años, es decir, cuarenta y nueve años. 9Entonces tocarás fuertemente el cuerno de carnero el décimo día del séptimo mes; en el día de la expiación ustedes tocarán el cuerno por toda la tierra. 10Así consagrarán el quincuagésimo año y proclamarán libertad en la tierra para todos sus habitantes. Será de jubileo para ustedes, y cada uno de ustedes volverá a su posesión, y cada uno de ustedes volverá a su familia. 11Tendrán el quincuagésimo año como año de jubileo: no sembrarán, ni segarán lo que nazca espontáneamente, ni vendimiarán sus viñas que estén sin podar. 12Porque es jubileo, les será santo. De lo que produzca el campo, comerán.
13”En este año de jubileo cada uno de ustedes volverá a su propia posesión. 14Asimismo, si venden algo a su prójimo, o compran algo de la mano de su prójimo, no se hagan mal uno a otro. 15Conforme al número de años después del jubileo, comprarás de tu prójimo, y él te venderá conforme al número de años de cosecha. 16Si son muchos los años, aumentarás su precio, y si son pocos los años, disminuirás su precio; porque es un número de cosechas lo que te está vendiendo. 17Así que no se hagan mal uno a otro, sino teman a su Dios; porque Yo soy el Señor su Dios.
18”Cumplirán, pues, Mis estatutos y guardarán Mis leyes, para ejecutarlos, para que habiten seguros en la tierra. 19Entonces la tierra dará su fruto, comerán hasta que se sacien y habitarán en ella con seguridad. 20Pero si ustedes dicen: ‘¿Qué vamos a comer el séptimo año si no sembramos ni recogemos nuestras cosechas?’. 21Yo entonces les enviaré Mi bendición en el sexto año, de modo que producirá fruto para tres años. 22Cuando estén sembrando en el octavo año, todavía podrán comer cosas añejas de la cosecha, comiendo de lo añejo hasta el noveno año cuando venga la cosecha.
23”Además, la tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra es Mía; porque ustedes son solo extranjeros y peregrinos para conmigo. 24Así que en toda tierra que ustedes tengan en propiedad, proveerán para que la tierra pueda ser redimida. 25Si uno de tus hermanos llega a ser tan pobre que tiene que vender parte de su posesión, su pariente más cercano vendrá y redimirá lo que su hermano haya vendido. 26Y en caso de que un hombre no tenga redentor, pero consiga los medios suficientes para su redención, 27entonces contará los años desde la venta y devolverá el resto al hombre a quien había vendido la tierra, y así volverá a su posesión. 28Pero si no ha hallado medios suficientes para recobrarla por sí mismo, entonces lo que ha vendido permanecerá en manos del comprador hasta el año de jubileo; pero en el jubileo saldrá de su poder, y el vendedor volverá a su posesión.
29”Si un hombre vende una casa de vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a redimirla es válido hasta que se cumpla un año de su venta; su derecho de redención dura todo un año. 30Pero si no se la redimen en el espacio de un año, la casa que está en la ciudad amurallada pasará para siempre a su comprador por todas sus generaciones; no saldrá de su poder en el jubileo. 31Las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, serán consideradas como campo abierto; tienen derechos de redención, y son recuperadas en el jubileo. 32En cuanto a las ciudades de los levitas, ellos tienen un derecho permanente de redención para las casas de las ciudades que son propiedad suya. 33Así que lo que pertenece a los levitas se puede redimir, y una casa de su propiedad vendida en la ciudad es recuperada en el jubileo, porque las casas de las ciudades de los levitas son propiedad suya entre los israelitas. 34Pero las tierras de pasto de sus ciudades no se venderán porque son propiedad suya para siempre.
35”En caso de que un hermano tuyo empobrezca y sus medios para contigo decaigan, tú lo sustentarás como a un extranjero o peregrino, para que viva contigo. 36No tomes interés y usura de él, pero teme a tu Dios, para que tu hermano viva contigo. 37No le darás tu dinero a interés, ni tus víveres con ganancia. 38Yo soy el Señor su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para darles la tierra de Canaán y para ser su Dios.
39”Si un hermano tuyo llega a ser tan pobre para contigo que se vende a ti, no lo someterás a trabajo de esclavo. 40Estará contigo como jornalero, como si fuera un peregrino; él servirá contigo hasta el año de jubileo. 41Entonces saldrá libre de ti, él y sus hijos con él, y volverá a su familia, para que pueda regresar a la propiedad de sus padres. 42Porque ellos son Mis siervos, los cuales saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos en venta de esclavos. 43No te enseñorearás de él con severidad, más bien, teme a tu Dios. 44En cuanto a los esclavos y esclavas que puedes tener de las naciones paganas que los rodean, de ellos podrán adquirir esclavos y esclavas. 45También podrán adquirirlos de los hijos de los extranjeros que residen con ustedes, y de sus familias que están con ustedes, que hayan sido engendradas en su tierra; estos también pueden ser posesión de ustedes. 46Aun podrán dejarlos en herencia a sus hijos después de ustedes, como posesión; podrán servirse de ellos como esclavos para siempre. Pero en cuanto a sus hermanos, los israelitas, no se enseñorearán unos de otros con severidad.
47”Si aumentan los bienes del extranjero o del peregrino que mora contigo, y si empobrece tu hermano que está con él, y se vende al extranjero que mora contigo, o se vende a los descendientes de la familia de un extranjero, 48él tendrá derecho de redención después de ser vendido; uno de sus hermanos podrá redimirlo; 49o su tío o el hijo de su tío podrán redimirlo; o un pariente cercano de su familia podrá redimirlo; o si prospera, él mismo podrá redimirse. 50Entonces él, con su comprador, calculará desde el año en que se vendió a él hasta el año de jubileo, y el precio de su venta corresponderá al número de años. Los días que estará con él serán como los días de un jornalero. 51Si aún le quedan muchos años, devolverá parte de su precio de compra en proporción a ellos para su propia redención; 52y si quedan pocos años hasta el año de jubileo, así los calculará con él. En proporción a los años devolverá la cantidad de su redención. 53Lo tratará como quien trabaja a jornal año por año; no se enseñoreará de él con severidad delante de sus ojos. 54Aunque no sea redimido por estos medios, todavía saldrá libre en el año de jubileo, él y sus hijos con él. 55Pues los israelitas son Mis siervos; siervos Míos son, a quienes saqué de la tierra de Egipto. Yo soy el Señorsu Dios.

Levítico 26

1”Ustedes no se harán ídolos, ni se levantarán imagen tallada ni pilares sagrados, ni pondrán en su tierra piedra grabada para inclinarse ante ella; porque Yo soy el Señor su Dios. 2Guardarán Mis días de reposo, y tendrán en reverencia Mi santuario. Yo soy el Señor. 3Si andan en Mis estatutos y guardan Mis mandamientos para ponerlos por obra, 4Yo les daré lluvias en su tiempo, de manera que la tierra dará sus productos, y los árboles del campo darán su fruto. 5Ciertamente, su trilla les durará hasta la vendimia, y la vendimia hasta el tiempo de la siembra. Comerán, pues, su pan hasta que se sacien y habitarán seguros en su tierra. 6Daré también paz en la tierra, para que duerman sin que nadie los atemorice. Asimismo eliminaré las fieras dañinas de su tierra, y no pasará espada por su tierra.
7”Ustedes perseguirán a sus enemigos y caerán a espada delante de ustedes. 8Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil, y sus enemigos caerán a espada delante de ustedes. 9Me volveré hacia ustedes y los haré fecundos y los multiplicaré y confirmaré Mi pacto con ustedes. 10Comerán las provisiones añejas y sacarán lo añejo para guardar lo nuevo. 11Además, haré Mi morada en medio de ustedes, y Mi alma no los aborrecerá. 12Andaré entre ustedes y seré su Dios, y ustedes serán Mi pueblo. 13Yo soy el Señor su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para que no fueran esclavos de ellos; rompí las varas de su yugo y los hice andar erguidos.
14”Pero si ustedes no me obedecen y no ponen por obra todos estos mandamientos, 15si desprecian Mis estatutos y si su alma aborrece Mis ordenanzas para no poner por obra todos Mis mandamientos, quebrantando así Mi pacto, 16Yo, por Mi parte, les haré esto: Pondré sobre ustedes terror repentino, tisis y fiebre que consuman los ojos y hagan desfallecer el alma. En vano sembrarán su semilla, pues sus enemigos la comerán. 17Fijaré Mi rostro contra ustedes, para que sean derrotados delante de sus enemigos; los que los aborrecen los dominarán y ustedes huirán sin que nadie los persiga. 18Y si aun con todas estas cosas no me obedecen, entonces los castigaré siete veces más por sus pecados. 19También quebrantaré el orgullo de su poderío, y haré sus cielos como hierro y su tierra como bronce. 20Y sus fuerzas se consumirán en vano, porque su tierra no dará su producto y los árboles de la tierra no darán su fruto.
21”Si proceden con hostilidad contra Mí y no quieren obedecerme, aumentaré la plaga sobre ustedes siete veces conforme a sus pecados. 22Soltaré entre ustedes las fieras del campo que los privarán de sus hijos, destruirán su ganado y los reducirán en número de manera que sus caminos queden desiertos.
23”Y si con estas cosas no se enmiendan ante Mí, sino que proceden con hostilidad contra Mí, 24entonces Yo procederé con hostilidad contra ustedes; y Yo mismo los heriré siete veces por sus pecados. 25Y traeré sobre ustedes una espada que ejecutará venganza a causa del pacto; y cuando se reúnan en sus ciudades, enviaré pestilencia entre ustedes, para que sean entregados en manos del enemigo. 26Cuando Yo les quite el sustento del pan, diez mujeres cocerán su pan en un horno, y les darán su pan en cantidades medidas, de modo que comerán y no se saciarán.
27”Si a pesar de todo esto no me obedecen, sino que proceden con hostilidad contra Mí, 28entonces Yo procederé con ira y hostilidad contra ustedes, Yo mismo los castigaré siete veces por sus pecados. 29Comerán la carne de sus hijos, y la carne de sus hijas comerán. 30Destruiré sus lugares altos, derribaré sus altares de incienso y amontonaré sus cadáveres sobre los cadáveres de sus ídolos, pues Mi alma los aborrecerá. 31También dejaré en ruinas sus ciudades, desolaré sus santuarios y no oleré sus suaves aromas. 32Asolaré la tierra de tal modo que sus enemigos que se establezcan en ella queden pasmados. 33A ustedes, sin embargo, los esparciré entre las naciones y desenvainaré la espada en pos de ustedes, y su tierra será asolada y sus ciudades quedarán en ruinas.
34”Entonces la tierra gozará de sus días de reposo durante todos los días de su desolación, mientras que ustedes habiten en la tierra de sus enemigos; entonces descansará la tierra y gozará de sus días de reposo. 35Durante todos los días de su desolación la tierra guardará el descanso que no guardó en sus días de reposo mientras habitaban en ella. 36En cuanto a los que queden de ustedes, infundiré cobardía en sus corazones en la tierra de sus enemigos; y el sonido de una hoja que se mueva los ahuyentará, y aun cuando nadie los persiga, huirán como quien huye de la espada, y caerán. 37Tropezarán unos con otros como si huyeran de la espada aunque nadie los persiga; ustedes no tendrán fuerza para hacer frente a sus enemigos. 38Perecerán entre las naciones y los devorará la tierra de sus enemigos. 39Así que los que sobrevivan de ustedes se pudrirán a causa de su iniquidad en la tierra de sus enemigos; también a causa de las iniquidades de sus antepasados se pudrirán junto con ellos.
40”Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra Mí, y también porque procedieron con hostilidad contra Mí, 41(Yo también procedía con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades, 42entonces me acordaré de Mi pacto con Jacob, me acordaré también de Mi pacto con Isaac y de Mi pacto con Abraham, y me acordaré de la tierra. 43Porque la tierra será abandonada por ellos, y gozará de sus días de reposo mientras quede desolada por su ausencia. Entretanto, ellos pagarán su iniquidad, porque despreciaron Mis ordenanzas y su alma aborreció Mis estatutos. 44Sin embargo, a pesar de esto, cuando estén en la tierra de sus enemigos no los desecharé ni los aborreceré tanto como para destruirlos, quebrantando Mi pacto con ellos, porque Yo soy el Señor su Dios. 45Sino que por ellos me acordaré del pacto con sus antepasados, que Yo saqué de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Dios. Yo soy el Señor” ».
46Estos son los estatutos, ordenanzas y leyes que el Señor estableció entre Él y los israelitas por medio deMoisés en el monte Sinaí.

Lucas 14

1Y aconteció que un día de reposo, Jesús entró para comer en casa de uno de los principales de los fariseos, y ellos lo estaban observando cuidadosamente. 2Y allí, frente a Él, estaba un hombre hidrópico. 3Dirigiéndose Jesús a los intérpretes de la ley y a los fariseos, les dijo: «¿Es lícito sanar en el día de reposo, o no?».
4Pero ellos guardaron silencio. Y Él, tomando al hombre de la mano, lo sanó y lo despidió. 5Y a ellos les dijo: «¿A quién de ustedes, si se le cae un hijo o un buey en un hoyo en día de reposo, no lo saca inmediatamente?».
6Y no le pudieron responder a esto.
7Jesús comenzó a referir una parábola a los invitados, cuando advirtió cómo escogían los lugares de honor en la mesa: 8«Cuando seas invitado por alguien a un banquete de bodas, no tomes el lugar de honor, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, 9y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: “Dale el lugar a este”; y entonces, avergonzado, tengas que irte al último lugar. 10Sino que cuando seas invitado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, ven más adelante”; entonces serás honrado delante de todos los que se sientan a la mesa contigo. 11Porque todo el que se engrandece, será humillado; y el que se humille será engrandecido».
12Jesús dijo también al que lo había convidado: «Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu recompensa. 13Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos, 14y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos».
15Cuando uno de los que estaban sentados con Él a la mesa oyó esto, le dijo: «¡Bienaventurado todo el que coma pan en el reino de Dios!». 16Pero Jesús le dijo: «Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a muchos. 17A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: “Vengan, porque ya todo está preparado”. 18Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses”. 19Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses”. 20También otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir”.
21 »Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos , los ciegos y los cojos”. 22Y el siervo dijo: “Señor, se ha hecho lo que usted ordenó, y todavía hay lugar”. 23Entonces el señor dijo al siervo: “Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa. 24Porque les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena” ».
25Grandes multitudes acompañaban a Jesús; y Él, volviéndose, les dijo: 26«Si alguien viene a Mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser Mi discípulo. 27El que no carga su cruz y me sigue, no puede ser Mi discípulo.
28 »Porque, ¿quién de ustedes, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? 29No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar”.
31 »¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con 10,000 hombres es bastante fuerte para enfrentarse al que viene contra él con 20,000? 32Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación y pide condiciones de paz. 33Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser Mi discípulo.
34 »Por tanto, buena es la sal, pero si aún la sal ha perdido su sabor, ¿con qué será sazonada? 35No es útil ni para la tierra ni para el montón de abono; la arrojan fuera. El que tenga oídos para oír, que oiga».

Salmo 58

Para el director del coro; según tonada de «No destruyas». Mictam de David.
1¿Hablan ustedes en verdad justicia, oh poderosos?
¿Juzgan rectamente, hijos de los hombres?
2No, pues en el corazón cometen iniquidad;
La violencia de sus manos reparten en la tierra.
3Desde la matriz están desviados los impíos;
Desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras.
4Tienen veneno como veneno de serpiente;
Son como una cobra sorda que cierra su oído,
5Que no oye la voz de los que encantan,
Ni siquiera al más diestro encantador.
6¶Oh Dios, rompe los dientes de su boca;
Quiebra las muelas de los leoncillos, Señor.
7Que se diluyan como las aguas que corren;
Cuando disparen sus flechas, que sean como si estuvieran sin punta.
8 Que sean como el caracol, que se disuelve según se arrastra,
Como los que nacen muertos, que nunca ven el sol.
9Antes que las ollas de ustedes puedan sentir el fuego de los espinos,
Tanto los verdes como los que arden, los barrerá Él con torbellino.
10¶El justo se alegrará cuando vea la venganza,
Se lavará los pies en la sangre de los impíos;
11Entonces los hombres dirán: «Ciertamente hay recompensa para el justo,
Ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra».

Proverbios 27

1No te gloríes del día de mañana,
Porque no sabes qué traerá el día.
2Que te alabe el extraño, y no tu boca;
El extranjero, y no tus labios.
3Pesada es la piedra y pesada la arena,
Pero la provocación del necio es más pesada que ambas.
4Cruel es el furor e inundación la ira;
Pero ¿quién se mantendrá ante los celos?
5Mejor es la reprensión franca
Que el amor encubierto.
6Fieles son las heridas del amigo,
Pero engañosos los besos del enemigo.
7El hombre saciado aborrece la miel,
Pero para el hombre hambriento todo lo amargo le es dulce.
8Como pájaro que vaga lejos de su nido,
Así es el hombre que vaga lejos de su hogar.
9El ungüento y el perfume alegran el corazón,
Y dulce para su amigo es el consejo del hombre.
10No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre,
Ni vayas a la casa de tu hermano el día de tu infortunio.
Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.
11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,
Para que yo responda al que me afrenta.
12El hombre prudente ve el mal y se esconde,
Los simples siguen adelante y pagan las consecuencias.
13Tómale la ropa al que sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por la mujer desconocida.
14Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz,
Le será contado como una maldición.
15Gotera constante en día de lluvia
Y mujer rencillosa, son semejantes;
16El que trata de contenerla, es como refrenar al viento
Y recoger aceite con su mano derecha.
17El hierro con hierro se afila,
Y un hombre aguza a otro.
18El que cuida la higuera comerá su fruto,
Y el que atiende a su señor será honrado.
19Como el agua refleja el rostro,
Así el corazón del hombre refleja al hombre.
20El Seol y el Abadón nunca se sacian;
Tampoco se sacian los ojos del hombre.
21El crisol es para la plata y el horno para el oro,
Y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe.
22Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido,
No se apartará de él su necedad.
23¶Conoce bien la condición de tus rebaños,
Y presta atención a tu ganado;
24Porque las riquezas no son eternas,
Ni perdurará la corona por todas las generaciones.
25 Cuando la hierba desaparece se ve el retoño,
Y se recogen las hierbas de los montes;
26Los corderos darán para tu vestido,
Y las cabras para el precio de un campo,
27Y habrá suficiente leche de cabra para tu alimento,
Para el alimento de tu casa,
Y sustento para tus doncellas.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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