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Día 59 de 365 · 28 de febrero

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Levítico 27

1El Señor habló de nuevo a Moisés: 2«Di a los israelitas: “Cuando un hombre haga un voto difícil de cumplir, él será evaluado según tu valuación de personas pertenecientes al Señor. 3Si tu valuación es de varón de veinte hasta sesenta años, entonces tu valuación será de cincuenta siclos (570 gramos) de plata, según el siclo del santuario. 4O si es de una mujer, tu valuación será de treinta siclos. 5Si es una persona de cinco hasta veinte años, entonces tu valuación será de veinte siclos para un varón y de diez siclos para una mujer. 6Pero si son de un mes hasta cinco años, entonces tu valuación será de cinco siclos de plata para el varón, y para la mujer tu valuación será de tres siclos de plata. 7Y si son de sesenta años o más, si es varón, tu valuación será de quince siclos, y para la mujer, de diez siclos. 8Pero si es más pobre que tu valuación, entonces será llevado delante del sacerdote, y este lo valuará; según los recursos del que hizo el voto, el sacerdote lo valuará.
9”Si es un animal de los que se pueden presentar como ofrenda al Señor, cualquiera de los tales que uno dé al Señor, será sagrado. 10No lo reemplazará ni lo cambiará, el bueno por el malo, o el malo por el bueno; pero si cambia un animal por otro animal, entonces ambos, el animal y su sustituto serán sagrados. 11Sin embargo, si es algún animal inmundo de la clase que no se puede presentar como ofrenda al Señor, entonces pondrá el animal delante del sacerdote; 12y el sacerdote lo valuará como bueno o como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será. 13Pero si alguna vez él lo quiere redimir, él añadirá la quinta parte a tu valuación.
14”Si un hombre consagra su casa como cosa sagrada al Señor, el sacerdote la valuará como buena o como mala; como el sacerdote la valúe, así será. 15Pero si el que la consagra quisiera redimir su casa, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella; y así será suya.
16”También, si un hombre consagra al Señor parte de las tierras de su propiedad, entonces tu valuación será en proporción a la semilla que se necesite para ella: cada homer (220 litros) de semilla de cebada a cincuenta siclos de plata. 17Si consagra su campo durante el año de jubileo, conforme a tu valuación quedará. 18Pero si consagra su campo después del jubileo, entonces el sacerdote le calculará el precio en proporción a los años que quedan hasta el año de jubileo, y será rebajado de tu valuación. 19Y si el que lo consagra quiere redimir el campo, le añadirá una quinta parte al precio de tu valuación para que pase a su posesión. 20Pero si no quiere redimir el campo, y se vende el campo a otro, ya no podrá redimirlo; 21y cuando quede libre en el jubileo, el campo será consagrado al Señor, como campo dedicado; será para el sacerdote como posesión suya.
22”Si alguno consagra al Señor un campo que ha comprado, que no es parte del campo de su propiedad, 23entonces el sacerdote le calculará la cantidad de tu valuación hasta el año de jubileo; y en ese día dará tu valuación como cosa consagrada al Señor. 24En el año de jubileo el campo volverá a aquel de quien lo compró, a quien pertenece la posesión de la tierra. 25Toda valuación que hagas será conforme al siclo del santuario. Veinte geras son un siclo (11.4 gramos de plata).
26”Sin embargo, el primogénito de los animales, que por su primogenitura pertenece al Señor, nadie puede consagrarlo; ya sea buey u oveja, es del Señor. 27Pero si está entre los animales inmundos, entonces lo redimirá conforme a tu valuación, y le añadirá a ella una quinta parte; pero si no es redimido, será vendido conforme a tu valuación.
28”Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguien separe para el Señor de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se venderá ni redimirá. Toda cosa dedicada es santísima al Señor. 29Ninguna persona que haya sido dedicada como anatema será redimida; ciertamente se le dará muerte.
30”Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor; es cosa consagrada al Señor. 31Y si un hombre quiere redimir parte de su diezmo, le añadirá la quinta parte. 32Todo diezmo del ganado o del rebaño, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada al Señor. 33No debe considerar si es bueno o malo, tampoco lo cambiará; si lo cambia, tanto el animal como su sustituto serán sagrados. No podrán ser redimidos” ».
34Estos son los mandamientos que el Señorordenó a Moisés para los israelitas en el monte Sinaí.

Números 1

1El Señor habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la tienda de reunión, el primer día del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto y le dijo: 2«Haz un censo de toda la congregación de los israelitas por sus familias, por sus casas paternas, según el número de los nombres, de todo varón, uno por uno; 3de veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, tú y Aarón los contarán por sus ejércitos. 4Con ustedes estará además, un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna.
5»Estos son los nombres de los hombres que estarán con ustedes: de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur; 6de Simeón, Selumiel, hijo de Zurisadai; 7de Judá, Naasón, hijo de Aminadab; 8de Isacar, Natanael, hijo de Zuar; 9de Zabulón, Eliab, hijo de Helón; 10de los hijos de José: de Efraín, Elisama, hijo de Amiud, y de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur; 11de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeoni; 12de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai; 13de Aser, Pagiel, hijo de Ocrán; 14de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel; 15de Neftalí, Ahira, hijo de Enán. 16Estos son los que fueron llamados de la congregación, los principales de las tribus de sus padres; ellos eran los jefes de las divisiones de Israel».
17Entonces Moisés y Aarón tomaron a estos hombres que habían sido designados por sus nombres, 18y reunieron a toda la congregación el primer día del mes segundo. Y se registraron según sus antepasados por familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, uno por uno. 19Tal como el Señor se lo había mandado, Moisés los contó en el desierto de Sinaí.
20De los descendientes de Rubén, primogénito de Israel, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, uno por uno, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 21los enumerados de la tribu de Rubén fueron 46,500.
22De los descendientes de Simeón, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, sus enumerados, según el número de nombres, uno por uno, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 23los enumerados de la tribu de Simeón fueron 59,300.
24De los descendientes de Gad, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 25los enumerados de la tribu de Gad fueron 45,650.
26De los descendientes de Judá, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 27los enumerados de la tribu de Judá fueron 74,600.
28De los descendientes de Isacar, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 29los enumerados de la tribu de Isacar fueron 54,400.
30De los descendientes de Zabulón, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 31los enumerados de la tribu de Zabulón fueron 57,400.
32De los descendientes de José: de los descendientes de Efraín, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 33los enumerados de la tribu de Efraín fueron 40,500.
34De los descendientes de Manasés, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 35los enumerados de la tribu de Manasés fueron 32,200.
36De los descendientes de Benjamín, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 37los enumerados de la tribu de Benjamín fueron 35,400.
38De los descendientes de Dan, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 39los enumerados de la tribu de Dan fueron 62,700.
40De los descendientes de Aser, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 41los enumerados de la tribu de Aser fueron 41,500.
42De los descendientes de Neftalí, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 43los enumerados de la tribu de Neftalí fueron 53,400.
44Estos son los que fueron enumerados, los que Moisés y Aarón contaron con los principales de Israel, doce hombres, cada uno de los cuales era jefe de su casa paterna. 45Así que todos los enumerados de los israelitas por sus casas paternas, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra en Israel, 46fueron en total 603,550.
47Pero los levitas no fueron enumerados con ellos según la tribu de sus padres. 48Porque el Señor le había dicho a Moisés: 49«Solamente la tribu de Leví no enumerarás, ni los contarás con los israelitas; 50sino que pondrás a los levitas a cargo del tabernáculo del testimonio, de todos sus utensilios y de todo lo que le pertenece. Ellos llevarán el tabernáculo y todos sus utensilios, y lo cuidarán; además, acamparán alrededor del tabernáculo. 51Y cuando el tabernáculo haya de ser trasladado, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo acampe, los levitas lo armarán. Pero el extraño que se acerque, morirá. 52Los israelitas acamparán, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, según sus ejércitos. 53Pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no venga la ira sobre la congregación de los israelitas. Los levitas, pues, tendrán a su cargo el tabernáculo del testimonio». 54Así hicieron los israelitas; conforme a todo lo que el Señorhabía mandado a Moisés, así lo hicieron.

Lucas 15

1Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban para oír a Jesús. 2Y los fariseos y los escribas murmuraban: «Este recibe a los pecadores y come con ellos».
3Entonces Jesús les dijo esta parábola: 4«¿Qué hombre de ustedes, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla? 5Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso. 6Cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: “Alégrense conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido”. 7Les digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
8 »¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla? 9Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: “Alégrense conmigo porque he hallado la moneda que había perdido”. 10De la misma manera, les digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente».
11Jesús añadió: «Cierto hombre tenía dos hijos; 12y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió sus bienes. 13No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.
14 »Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. 16Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. 17Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; 19ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores’ ” ».
20 «Levantándose, fue a su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó . 21Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo”. 22Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traigan la mejor ropa y vístanlo; pónganle un anillo en su mano y sandalias en los pies. 23Traigan el becerro engordado, mátenlo, y comamos y regocijémonos; 24porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”. Y comenzaron a regocijarse.
25 »Su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas. 26Llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello. 27Y él le dijo: “Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado, porque lo ha recibido sano y salvo”.
28 »Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara. 29Pero él le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; 30pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste para él el becerro engordado”. 31Y su padre le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estabaperdido y ha sido hallado” ».

Salmo 59

Para el director del coro; según tonada de «No destruyas». Mictam de David, cuando Saúl envió hombres y vigilaron la casa para matarlo.
1Líbrame de mis enemigos, Dios mío;
Ponme a salvo en lo alto, lejos de los que se levantan contra mí.
2Líbrame de los que hacen iniquidad,
Y sálvame de los hombres sanguinarios.
3Porque han puesto emboscada contra mi vida;
Hombres feroces me atacan,
Pero no es por mi transgresión, ni por mi pecado, Señor.
4Sin culpa mía, corren y se preparan contra mí.
Despierta para ayudarme, y mira.
5Tú, Señor, Dios de los ejércitos, Dios de Israel,
Despierta para castigar a todas las naciones;
No tengas piedad de ningún malvado traidor. (Selah)
6Regresan al anochecer, aúllan como perros,
Y rondan por la ciudad.
7Mira, echan espuma por la boca;
Hay espadas en sus labios,
Pues dicen: «¿Quién oye?».
8Pero Tú, oh Señor, te ríes de ellos;
Te burlas de todas las naciones.
9A causa de su fuerza esperaré en Ti,
Porque Dios es mi baluarte.
10Mi Dios en Su misericordia vendrá a mi encuentro;
Dios me permitirá verme victorioso sobre mis enemigos.
11No los mates, para que mi pueblo no se olvide;
Dispérsalos con Tu poder, y humíllalos,
Oh Señor, escudo nuestro.
12 Por el pecado de su boca y la palabra de sus labios,
Sean presos en su orgullo,
Y a causa de las maldiciones y mentiras que profieren.
13Acábalos en Tu furor, acábalos, para que ya no existan;
Para que los hombres sepan que Dios gobierna en Jacob
Hasta los confines de la tierra. (Selah)
14Regresan al anochecer, aúllan como perros,
Y rondan por la ciudad;
15Merodean buscando qué devorar,
Y si no se sacian, gruñen.
16¶Pero yo cantaré de Tu poder;
Sí, gozoso cantaré por la mañana Tu misericordia;
Porque Tú has sido mi baluarte
Y refugio en el día de mi angustia.
17Oh fortaleza mía, a Ti cantaré alabanzas;
Porque mi baluarte es Dios, el Dios que me muestra misericordia.

Proverbios 28

1El impío huye sin que nadie lo persiga,
Pero los justos están confiados como un león.
2Por la transgresión de la tierra, muchos son sus príncipes;
Pero por el hombre entendido y de conocimiento permanece estable.
3El pobre que oprime a los humildes
Es como lluvia torrencial que no deja pan.
4Los que abandonan la ley alaban a los impíos,
Pero los que guardan la ley luchan contra ellos.
5Los hombres malvados no entienden de justicia,
Pero los que buscan al Señor lo entienden todo.
6Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el que es perverso, aunque sea rico.
7El que guarda la ley es hijo entendido,
Pero el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
8El que aumenta su riqueza por interés y usura,
La recoge para el que se apiada de los pobres.
9Al que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominación.
10El que extravía a los rectos por el mal camino
En su propia fosa caerá,
Pero los íntegros heredarán el bien.
11El rico es sabio ante sus propios ojos,
Pero el pobre que es entendido, lo sondea.
12Cuando los justos triunfan, grande es la gloria,
Pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden.
13El que encubre sus pecados no prosperará,
Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.
14Cuán bienaventurado es el hombre que siempre teme,
Pero el que endurece su corazón caerá en el infortunio.
15 Cual león rugiente y oso agresivo
Es el gobernante perverso sobre el pueblo pobre.
16Al príncipe que es gran opresor le falta entendimiento,
Pero el que odia las ganancias injustas prolongará sus días.
17El hombre cargado con culpa de sangre humana,
Fugitivo será hasta la muerte; que nadie lo apoye.
18El que anda en integridad será salvo,
Pero el que es de camino torcido caerá de repente.
19El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza.
20El hombre fiel abundará en bendiciones,
Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.
21Hacer acepción de personas no es bueno,
Pues por un bocado de pan el hombre pecará.
22El hombre avaro corre tras la riqueza
Y no sabe que la miseria vendrá sobre él.
23El que reprende al hombre hallará después más favor
Que el que lo lisonjea con la lengua.
24El que roba a su padre o a su madre
Y dice: «No es transgresión»,
Es compañero del hombre destructor.
25El hombre arrogante provoca rencillas,
Pero el que confía en el Señor prosperará.
26El que confía en su propio corazón es un necio,
Pero el que anda con sabiduría será librado.
27El que da al pobre no pasará necesidad,
Pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones.
28Cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden;
Pero cuando perecen, los justos se multiplican.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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