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Día 6 de 365 · 6 de enero

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Génesis 11

1Toda la tierra hablaba la misma lengua y las mismas palabras. 2Según iban hacia el oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 3Y se dijeron unos a otros: «Vamos, fabriquemos ladrillos y cozámoslos bien». Y usaron ladrillo en lugar de piedra y asfalto en lugar de mezcla. 4Luego dijeron: «Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta los cielos, y hagámonos un nombre famoso, para que no seamos dispersados sobre la superficie de toda la tierra».
5Pero el Señor descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres. 6Y dijo el Señor: «Son un solo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada de lo que se propongan hacer les será imposible. 7Vamos, bajemos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el lenguaje del otro».
8Así el Señor los dispersó desde allí sobre la superficie de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9Por eso la ciudad fue llamada Babel, porque allí el Señor confundió la lengua de toda la tierra, y de allí el Señor los dispersó sobre la superficie de toda la tierra.
10Estas son las generaciones de Sem: Sem tenía 100 años, y fue el padre de Arfaxad, dos años después del diluvio. 11Y vivió Sem 500 años después de haber engendrado a Arfaxad, y tuvo otros hijos e hijas.
12Arfaxad vivió 35 años, y fue padre de Sala. 13Y vivió Arfaxad 403 años después de haber engendrado a Sala, y tuvo otros hijos e hijas.
14Sala vivió 30 años, y fue padre de Heber. 15Y vivió Sala 403 años después de haber engendrado a Heber, y tuvo otros hijos e hijas.
16Heber vivió 34 años, y fue padre de Peleg. 17Y vivió Heber 430 años después de haber engendrado a Peleg, y tuvo otros hijos e hijas.
18Peleg vivió 30 años, y fue padre de Reu. 19Y vivió Peleg 209 años después de haber engendrado a Reu, y tuvo otros hijos e hijas.
20Reu vivió 32 años, y fue padre de Serug. 21Y vivió Reu 207 años después de haber engendrado a Serug, y tuvo otros hijos e hijas.
22Serug vivió 30 años, y fue padre de Nacor. 23Y vivió Serug 200 años después de haber engendrado a Nacor, y tuvo otros hijos e hijas.
24Nacor vivió 29 años, y fue padre de Taré. 25Y vivió Nacor 119 años después de haber engendrado a Taré, y tuvo otros hijos e hijas.
26Taré vivió 70 años, y fue padre de Abram, de Nacor y de Harán.
27Estas son las generaciones de Taré: Taré fue padre de Abram, de Nacor y de Harán. Harán fue padre de Lot. 28Harán murió en presencia de su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.
29Abram y Nacor tomaron para sí mujeres. El nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. 30Pero Sarai era estéril; no tenía hijo. 31Y Taré tomó a Abram su hijo, a su nieto Lot, hijo de Harán, y a Sarai su nuera, mujer de su hijo Abram. Salieron juntos de Ur de los caldeos, en dirección a la tierra de Canaán. Llegaron hasta Harán, y se establecieron allí. 32Los días de Taré fueron 205 años. Y murió Taré en Harán.

Génesis 12

1Y el Señor dijo a Abram:
«Vete de tu tierra,
De entre tus parientes
Y de la casa de tu padre,
A la tierra que Yo te mostraré.
2-»Haré de ti una nación grande,
Y te bendeciré,
Engrandeceré tu nombre,
Y serás bendición.
3-»Bendeciré a los que te bendigan,
Y al que te maldiga, maldeciré.
En ti serán benditas todas las familias de la tierra».
4Entonces Abram se fue tal como el Señor le había dicho, y Lot se fue con él. Abram tenía 75 años cuando salió de Harán. 5Abram tomó a Sarai su mujer y a Lot su sobrino, y todas las posesiones que ellos habían acumulado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a la tierra de Canaán; y a la tierra de Canaán llegaron. 6Abram atravesó el país hasta el lugar de Siquem, hasta la encina de More. Los cananeos habitaban entonces en esa tierra.
7El Señor se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia daré esta tierra». Entonces Abram edificó allí un altar al Señor que se le había aparecido. 8De allí se trasladó hacia el monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente. Edificó allí un altar al Señor, e invocó el nombre del Señor. 9Y Abram siguió su camino, continuando hacia el Neguev.
10Pero hubo hambre en el país, y Abram descendió a Egipto para pasar allí un tiempo, porque el hambre era severa en aquella tierra. 11Cuando se estaba acercando a Egipto, Abram dijo a Sarai su mujer: «Mira, sé que eres una mujer de hermoso parecer; 12y sucederá que cuando te vean los egipcios, dirán: “Esta es su mujer”; y me matarán, pero a ti te dejarán vivir. 13Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y para que yo viva gracias a ti».
14Cuando Abram entró en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa. 15La vieron los oficiales de Faraón y la alabaron delante de él. Entonces la mujer fue llevada a la casa de Faraón. 16Y este trató bien a Abram por causa de ella. Le dio ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
17Pero el Señor hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, mujer de Abram. 18Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: «¿Qué es esto que me has hecho? ¿Por qué no me avisaste que era tu mujer? 19¿Por qué dijiste: “Es mi hermana”, de manera que la tomé por mujer? Ahora pues, aquí está tu mujer, tómala y vete». 20Faraón dio órdenes a sus hombres acerca de Abram; y ellos lo despidieroncon su mujer y con todo lo que le pertenecía.

Mateo 6

1 »Cuídense de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendrán recompensa de su Padre que está en los cielos.
2 »Por eso, cuando des limosna , no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. 3Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, 4para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
5 »Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres . En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. 6Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
7 »Y al orar, no usen ustedes repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. 8Por tanto, no se hagan semejantes a ellos; porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes que ustedes lo pidan.
9 »Ustedes, pues, oren de esta manera:
“Padre nuestro que estás en los cielos,
Santificado sea Tu nombre.
10 -”Venga Tu reino.
Hágase Tu voluntad,
Así en la tierra como en el cielo.
11 -”Danos hoy el pan nuestro de cada día .
12 -”Y perdónanos nuestras deudas , como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
13 -”Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal. Porque Tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre. Amén ”.
14 Porque si ustedes perdonan a los hombres sus transgresiones, también su Padre celestial les perdonará a ustedes. 15Pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus transgresiones.
16 »Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. 17Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; 20sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; 21porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
22 »La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano , todo tu cuerpo estará lleno de luz. 23Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad!
24 »Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas .
25 »Por eso les digo, no se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, qué vestirán. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? 26Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas? 27¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? 28Y por la ropa, ¿por qué se preocupan? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. 29Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 30Y si Dios así viste la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará Él mucho más por ustedes, hombres de poca fe?
31 »Por tanto, no se preocupen, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”. 32Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. 33Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas.

Salmo 6

Para el director del coro; con instrumentos de cuerda, sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David.
1Señor, no me reprendas en Tu ira,
Ni me castigues en Tu furor.
2Ten piedad de mí, Señor, porque estoy sin fuerza;
Sáname, Señor, porque mis huesos se estremecen.
3Mi alma también está muy angustiada;
Y Tú, oh Señor, ¿hasta cuándo?
4¶Vuélvete, Señor, rescata mi alma;
Sálvame por Tu misericordia.
5Porque no hay en la muerte memoria de Ti;
En el Seol, ¿quién te da gracias?
6¶Cansado estoy de mis gemidos;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Con mis lágrimas riego mi cama.
7Se consumen de sufrir mis ojos;
Han envejecido a causa de todos mis adversarios.
8¶Apártense de mí, todos ustedes que hacen iniquidad,
Porque el Señor ha oído la voz de mi llanto.
9El Señor ha escuchado mi súplica;
El Señor recibe mi oración.
10Todos mis enemigos serán avergonzados y se turbarán en gran manera;
Se volverán, yde repente serán avergonzados.

Proverbios 6

1Hijo mío, si has salido fiador por tu prójimo,
Si has dado promesa a un extraño,
2 Si te has enredado con las palabras de tu boca,
Si con las palabras de tu boca has sido atrapado,
3Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,
Ya que has caído en la mano de tu prójimo:
Ve, humíllate e importuna a tu prójimo.
4No des sueño a tus ojos
Ni adormecimiento a tus párpados;
5Líbrate como la gacela de la mano del cazador
Y como ave de la mano del que caza.
6¶Ve, mira la hormiga, perezoso,
Observa sus caminos, y sé sabio.
7La cual sin tener jefe,
Ni oficial ni señor,
8Prepara en el verano su alimento
Y recoge en la cosecha su sustento.
9¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado?
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
10«Un poco de dormir, un poco de dormitar,
Un poco de cruzar las manos para descansar»,
11Y vendrá tu pobreza como vagabundo,
Y tu necesidad como un hombre armado.
12¶La persona indigna, el hombre malvado,
Es el que anda con boca perversa,
13El que guiña los ojos, el que hace señas con los pies,
El que señala con los dedos,
14El que con perversidad en su corazón, continuamente trama el mal,
El que siembra discordia.
15Por tanto, su desgracia vendrá de repente;
Al instante será quebrantado, y no habrá remedio.
16¶Seis cosas hay que el Señor odia,
Y siete son abominación para Él:
17Ojos soberbios, lengua mentirosa,
Manos que derraman sangre inocente,
18Un corazón que trama planes perversos,
Pies que corren rápidamente hacia el mal,
19Un testigo falso que dice mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
20¶Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre
Y no abandones la enseñanza de tu madre;
21Átalos de continuo en tu corazón,
Enlázalos a tu cuello.
22Cuando andes, te guiarán;
Cuando duermas, velarán por ti;
Al despertarte, hablarán contigo.
23Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz,
Y camino de vida las reprensiones de la instrucción,
24Para librarte de la mujer mala,
De la lengua suave de la desconocida.
25No codicies su hermosura en tu corazón,
Ni dejes que te cautive con sus párpados.
26Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan,
Pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa.
27¿Puede un hombre poner fuego en su seno
Sin que arda su ropa?
28¿O puede caminar un hombre sobre carbones encendidos
Sin que se quemen sus pies?
29Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;
Cualquiera que la toque no quedará sin castigo.
30No se desprecia al ladrón si roba
Para saciarse cuando tiene hambre;
31Pero cuando es sorprendido, debe pagar siete veces;
Tiene que dar todos los bienes de su casa.
32El que comete adulterio no tiene entendimiento;
El que lo hace destruye su alma.
33Heridas y vergüenza hallará,
Y su afrenta no se borrará.
34Porque los celos enfurecen al hombre,
Y no perdonará en el día de la venganza.
35No aceptará ningún rescate,
Ni se dará por satisfecho aunque le des muchos presentes.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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