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Día 62 de 365 · 3 de marzo

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Números 6

1De nuevo el Señor dijo a Moisés: 2«Habla a los israelitas, y diles: “El hombre o la mujer que haga un voto especial, el voto de nazareo, para dedicarse al Señor, 3se abstendrá de vino y licor; no beberá vinagre, ya sea de vino o de licor, tampoco beberá ningún jugo de uva, ni comerá uvas frescas ni secas. 4Todos los días de su nazareato no comerá nada de lo que se hace de la vid, desde las semillas hasta la cáscara.
5Durante todos los días del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza. Será santo hasta que se cumplan los días por los cuales se apartó a sí mismo para el Señor; se dejará crecer el cabello.
6Durante todos los días de su nazareato para el Señor, no se acercará a persona muerta. 7Ni por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana se contaminará a causa de ellos cuando mueran, pues su nazareato para Dios está sobre su cabeza. 8Todos los días de su nazareato él es santo al Señor.
9”Pero si alguien muere repentinamente junto a él, y el nazareo contamina su cabeza consagrada, entonces se rasurará la cabeza el día de su purificación; el día séptimo se la rasurará. 10Y al octavo día traerá al sacerdote dos tórtolas o dos pichones a la entrada de la tienda de reunión. 11El sacerdote ofrecerá uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto, y hará expiación por él, por su pecado, a causa de la persona muerta. Y consagrará su cabeza ese mismo día, 12y dedicará al Señor los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año como ofrenda por su culpa; pero los primeros días quedarán anulados, por cuanto su nazareato fue contaminado.
13”Esta es la ley del nazareo cuando se hayan cumplido los días de su nazareato: Él llevará la ofrenda a la entrada de la tienda de reunión, 14y presentará su ofrenda delante del Señor, un cordero de un año, sin defecto, como holocausto, y una cordera de un año, sin defecto, como ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto, como ofrenda de paz, 15y una cesta de tortas sin levadura, de flor de harina mezcladas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite, junto con sus ofrendas de cereal y sus libaciones.
16”Entonces el sacerdote ofrecerá todo esto delante del Señor, y presentará su ofrenda por el pecado y el holocausto. 17Hará con el carnero un sacrificio de las ofrendas de paz al Señor, junto con la cesta de los panes sin levadura; asimismo, el sacerdote presentará su ofrenda de cereal y su libación. 18Entonces el nazareo se rasurará el cabello de su cabeza consagrada a la entrada de la tienda de reunión, y tomará el cabello de su cabeza consagrada y lo pondrá en el fuego que arde debajo del sacrificio de las ofrendas de paz.
19”El sacerdote tomará la espaldilla hervida, y un pan sin levadura de la cesta, y un hojaldre sin levadura, y los pondrá en las manos del nazareo cuando este se haya rasurado su cabello de nazareo. 20Después el sacerdote los mecerá como ofrenda mecida delante del Señor. Es cosa sagrada para el sacerdote, junto con el pecho mecido y la pierna levantada; después el nazareo podrá beber vino”.
21»Esta es la ley del nazareo que hace voto de su ofrenda al Señor, según su nazareato, además de lo que sus recursos le permitan; según el voto que tome, así hará conforme a la ley de su nazareato».
22Entonces el Señor dijo a Moisés: 23«Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: “Así bendecirán a los israelitas. Les dirán:
24¶El Señor te bendiga y te guarde;
25¶El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti,
Y tenga de ti misericordia;
26¶El Señor alce sobre ti Su rostro,
Y te dé paz”.
27Así invocarán Mi nombre sobre los israelitas, y Yo los bendeciré».

Números 7

1El día en que Moisés terminó de levantar el tabernáculo, lo ungió y lo consagró con todos sus muebles; también ungió y consagró el altar y todos sus utensilios. 2Entonces los jefes de Israel, las cabezas de sus casas paternas, presentaron una ofrenda (ellos eran los jefes de las tribus, los que estaban sobre los enumerados). 3Y ellos trajeron su ofrenda delante del Señor: seis carretas cubiertas y doce bueyes, una carreta por cada dos jefes y un buey por cada uno. Los presentaron ante el tabernáculo. 4Entonces el Señor dijo a Moisés: 5«Acepta de ellos estas cosas, para que sean usadas en el servicio de la tienda de reunión, y las darás a los levitas, a cada uno conforme a su ministerio».
6Entonces Moisés tomó las carretas y los bueyes, y se los dio a los levitas. 7A los hijos de Gersón, les dio dos carretas y cuatro bueyes conforme a su ministerio. 8Cuatro carretas y ocho bueyes les dio a los hijos de Merari, conforme a su ministerio, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón. 9Pero a los hijos de Coat no les dio nada, porque su ministerio consistía en llevar sobre sus hombros los objetos sagrados. 10Los jefes presentaron la ofrenda de dedicación del altar el día que fue ungido; los jefes presentaron su ofrenda ante el altar. 11Entonces el Señor dijo a Moisés: «Que presenten su ofrenda, un jefe cada día, para la dedicación del altar».
12El que presentó su ofrenda el primer día fue Naasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá. 13Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos (1.48 kilos) de peso, un tazón de plata de setenta siclos (798 gramos) conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 14un recipiente de oro de diez siclos (114 gramos) lleno de incienso; 15un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 16un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 17y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Naasón, hijo de Aminadab.
18El segundo día, Natanael, hijo de Zuar, jefe de Isacar, presentó su ofrenda. 19Y él presentó como su ofrenda una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 20un recipiente de oro de diez siclos lleno de incienso; 21un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 22un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 23y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Zuar.
24El tercer día se presentó Eliab, hijo de Helón, jefe de la tribu de Zabulón. 25Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 26un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 27un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 28un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 29y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Helón.
30El cuarto día se presentó Elisur, hijo de Sedeur, jefe de la tribu de Rubén. 31Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 32un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 33un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 34un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 35y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Zedeur.
36El quinto día se presentó Selumiel, hijo de Zurisadai, jefe de la tribu de Simeón. 37Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 38un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 39un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 40un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 41y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Zurisadai.
42El sexto día se presentó Eliasaf, hijo de Deuel, jefe de la tribu de Gad. 43Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 44un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 45un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 46un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 47y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.
48El séptimo día se presentó Elisama, hijo de Amiud, jefe de la tribu de Efraín. 49Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 50un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 51un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 52un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 53y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.
54El octavo día se presentó Gamaliel, hijo de Pedasur, jefe de la tribu de Manasés. 55Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 56un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 57un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 58un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 59y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedasur.
60El noveno día se presentó Abidán, hijo de Gedeoni, jefe de la tribu de Benjamín. 61Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 62un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 63un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 64un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 65y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeoni.
66El décimo día se presentó Ahiezer, hijo de Amisadai, jefe de la tribu de Dan. 67Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 68un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 69un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 70un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 71y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahiezer, hijo de Amisadai.
72El undécimo día se presentó Pagiel, hijo de Ocrán, jefe de la tribu de Aser. 73Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 74un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 75un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 76un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 77y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Pagiel, hijo de Ocrán.
78El duodécimo día se presentó Ahira, hijo de Enán, jefe de la tribu de Neftalí. 79Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal; 80un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso; 81un novillo, un carnero y un cordero de un año, como holocausto; 82un macho cabrío como ofrenda por el pecado; 83y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahira, hijo de Enán.
84Esta fue la ofrenda de dedicación del altar presentadas por los jefes de Israel cuando lo ungieron: doce fuentes de plata, doce tazones de plata, doce recipientes de oro, 85cada fuente de plata pesaba 130 siclos, y cada tazón setenta siclos; toda la plata de los utensilios era 2,400 siclos (27.4 kilos), conforme al siclo del santuario; 86los doce recipientes de oro, llenos de incienso, pesaban diez siclos cada uno, conforme al siclo del santuario. Todo el oro de los recipientes era 120 siclos (1.4 kilos). 87El total de los animales para el holocausto fue de doce novillos; los carneros, doce; los corderos de un año con sus ofrendas de cereal, doce; y los machos cabríos para la ofrenda por el pecado, doce. 88El total de los animales para el sacrificio de las ofrendas de paz, fue de veinticuatro novillos; los carneros, sesenta; los machos cabríos, sesenta; y los corderos de un año, sesenta. Esta fue la ofrenda de la dedicación del altar después que fue ungido.
89Y al entrar Moisés en la tienda de reunión para hablar con el Señor, oyó la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estabasobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines. Así Él le habló.

Lucas 18

1Jesús les contó una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer: 2«Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. 3También había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: “Hágame usted justicia de mi adversario”. 4Por algún tiempo el juez no quiso, pero después dijo para sí: “Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, 5sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia” ».
6El Señor dijo: «Escuchen lo que dijo* el juez injusto. 7¿Y no hará Dios justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? 8Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?».
9Dijo también Jesús esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 10«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 11El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano”. 13Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de mí, pecador”.
14 »Les digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido».
15Y traían a Jesús aun a los niños muy pequeños para que los tocara. Al ver esto los discípulos, los reprendían. 16Pero Jesús, llamándolos a su lado, dijo: «Dejen que los niños vengan a Mí, y no se lo impidan, porque de los que son como estos es el reino de Dios. 17En verdad les digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
18Cierto hombre prominente le preguntó a Jesús: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
19Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 20Tú sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no hurtes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre” ». 21«Todo esto lo he guardado desde mi juventud», dijo el hombre.
22Cuando Jesús oyó esto, le dijo: «Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme». 23Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico.
24Mirándolo Jesús, dijo: «¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios». 26Los que oyeron esto, dijeron: «¿Y quién podrá salvarse?». 27«Lo imposible para los hombres es posible para Dios», respondió Jesús.
28Y Pedro dijo: «Nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido». 29Entonces Él les contestó: «En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, 30que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna».
31Tomando aparte a los doce discípulos, Jesús les dijo: «Miren, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre. 32Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupido; 33y lo azotarán, y después lo matarán, y al tercer día resucitará». 34Pero ellos no comprendieron nada de esto. Este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía.
35Aconteció que al acercarse Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando. 36Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. 37Y le informaron que pasaba Jesús de Nazaret. 38Entonces gritó: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!».
39Y los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mí!». 40Jesús se detuvo y ordenó que lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le preguntó: 41«¿Qué deseas que haga por ti?». «Señor, que recobre la vista», contestó el ciego. 42Jesús entonces le dijo: «Recibe la vista, tu fe te ha sanado».
43Al instante recobró la vista y lo seguía glorificando a Dios. Cuando toda la gente vio aquello,dieron gloria a Dios.

Salmo 62

Para el director del coro; según Jedutún. Salmo de David.
1En Dios solamente espera en silencio mi alma;
De Él viene mi salvación.
2Solo Él es mi roca y mi salvación,
Mi baluarte, nunca seré sacudido.
3¶¿Hasta cuándo atacarán a un hombre,
Todos ustedes, para derribarlo,
Como pared inclinada, como cerca que se tambalea?
4Ellos solamente consultan para derribarlo de su eminencia;
En la falsedad se deleitan;
Bendicen con la boca,
Pero por dentro maldicen. (Selah)
5¶Alma mía, espera en silencio solamente en Dios,
Pues de Él viene mi esperanza.
6Solo Él es mi roca y mi salvación,
Mi refugio, nunca seré sacudido.
7En Dios descansan mi salvación y mi gloria;
La roca de mi fortaleza, mi refugio, está en Dios.
8Confíen en Él en todo tiempo,
Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él;
Dios es nuestro refugio. (Selah)
9¶Los hombres de baja condición solo son vanidad, y los de alto rango son mentira;
En la balanza suben,
Todos juntos pesan menos que un soplo.
10No confíen ustedes en la opresión,
Ni en el robo pongan su esperanza;
Si las riquezas aumentan, no pongan el corazón en ellas.
11¶Una vez ha hablado Dios;
Dos veces he oído esto:
Que de Dios es el poder;
12Y Tuya es, oh Señor, la misericordia,
Pues Tú pagas al hombre conforme a sus obras.

Proverbios 31

1Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre.
2¶¿Qué, hijo mío?
¿Y qué, hijo de mis entrañas?
¿Y qué, hijo de mis votos?
3No des tu vigor a las mujeres,
Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
4No es para los reyes, oh Lemuel,
No es para los reyes beber vino,
Ni para los gobernantes desear bebida fuerte;
5No sea que beban y olviden lo que se ha decretado,
Y perviertan los derechos de todos los afligidos.
6Denle bebida fuerte al que está pereciendo,
Y vino a los amargados de alma.
7Que beba y se olvide de su pobreza,
Y no recuerde más su aflicción.
8Abre tu boca por los mudos,
Por los derechos de todos los desdichados.
9Abre tu boca, juzga con justicia,
Y defiende los derechos del afligido y del necesitado.
10¶Mujer hacendosa, ¿quién la hallará?
Su valor supera en mucho al de las joyas.
11En ella confía el corazón de su marido,
Y no carecerá de ganancias.
12Ella le trae bien y no mal
Todos los días de su vida.
13Busca lana y lino,
Y con agrado trabaja con sus manos.
14Es como las naves de mercader,
Trae su alimento de lejos.
15También se levanta cuando aún es de noche,
Y da alimento a los de su casa
Y tarea a sus doncellas.
16Evalúa un campo y lo compra;
Con sus ganancias planta una viña.
17Ella se ciñe de fuerza
Y fortalece sus brazos.
18Nota que su ganancia es buena,
No se apaga de noche su lámpara.
19Extiende sus manos a la rueca,
Y sus manos toman el huso.
20Extiende su mano al pobre,
Y alarga sus manos al necesitado.
21No tiene temor de la nieve por los de su casa,
Porque todos los de su casa llevan ropa escarlata.
22Se hace mantos para sí;
Su ropa es de lino fino y de púrpura.
23Su marido es conocido en las puertas de la ciudad,
Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
24Hace telas de lino y las vende,
Y provee cinturones a los mercaderes.
25Fuerza y dignidad son su vestidura,
Y sonríe al futuro.
26Abre su boca con sabiduría,
Y hay enseñanza de bondad en su lengua.
27Ella vigila la marcha de su casa,
Y no come el pan de la ociosidad.
28Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada,
También su marido, y la alaba diciendo:
29«Muchas mujeres han obrado con nobleza,
Pero tú las superas a todas».
30Engañosa es la gracia y vana la belleza,
Pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada.
31Denle el fruto de sus manos,
Y que sus obras la alaben en las puertas de la ciudad.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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