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Día 72 de 365 · 13 de marzo

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Números 26

1 Y aconteció después de la plaga, que el Señor habló a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón y les dijo: 2«Levanten un censo de toda la congregación de los israelitas de veinte años arriba por sus casas paternas, todo el que en Israel pueda salir a la guerra». 3Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó y les dijeron: 4«Hagan un censo del pueblo de veinte años arriba, como el Señor ordenó a Moisés».
Y los israelitas que salieron de la tierra de Egipto fueron: 5Rubén, primogénito de Israel. Los hijos de Rubén: de Enoc, la familia de los enoquitas; de Falú, la familia de los faluitas; 6de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas. 7Estas son las familias de los rubenitas, y los que fueron contados de ellas eran 43,730. 8El hijo de Falú: Eliab. 9Los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Estos son el Datán y el Abiram que fueron escogidos por la congregación, y que se rebelaron contra Moisés y contra Aarón con el grupo de Coré, cuando se rebelaron contra el Señor, 10y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos junto con Coré cuando aquel grupo murió, y cuando el fuego devoró a 250 hombres, y sirvieron de escarmiento. 11Pero los hijos de Coré no murieron.
12Los hijos de Simeón según sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas; 13de Zera, la familia de los zeraítas; de Saúl, la familia de los saulitas. 14Estas son las familias de los simeonitas: 22,200.
15Los hijos de Gad según sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas; 16de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas; 17de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas. 18Estas son las familias de los hijos de Gad según los que fueron contados en ellas: 40,500.
19Los hijos de Judá: Er y Onán; pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. 20Los hijos de Judá según sus familias fueron: de Sela, la familia de los selaítas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeraítas. 21Los hijos de Fares fueron: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas. 22Estas son las familias de Judá según los que fueron contados en ellas: 76,500.
23Los hijos de Isacar según sus familias: de Tola, la familia de los tolaítas; de Fúa, la familia de los funitas; 24de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas. 25Estas son las familias de Isacar según los que fueron contados en ellas: 64,300.
26Los hijos de Zabulón según sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas. 27Estas son las familias de los zabulonitas según los que fueron contados en ellas: 60,500.
28Los hijos de José según sus familias: Manasés y Efraín. 29Los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir fue el padre de Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas. 30Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas; 31y de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32y de Semida, la familia de los semidaítas; de Hefer, la familia de los heferitas. 33Pero Zelofehad, hijo de Hefer, no tuvo hijos, sino solo hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 34Estas son las familias de Manasés, y los que fueron contados de ellas: 52,700.
35Estos son los hijos de Efraín según sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaítas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas. 36Y estos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas. 37Estas son las familias de los hijos de Efraín según los que fueron contados de ellas: 32,500. Estos son los hijos de José según sus familias.
38Los hijos de Benjamín según sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas; 39de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas. 40Los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas. 41Estos son los hijos de Benjamín según sus familias, y de ellos los que fueron contados: 45,600.
42Estos son los hijos de Dan según sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan según sus familias. 43Todas las familias de los suhamitas, según los que fueron contados en ellas: 64,400.
44Los hijos de Aser según sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaítas. 45De los hijos de Bería: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas. 46El nombre de la hija de Aser era Sera. 47Estas son las familias de los hijos de Aser según los que fueron contados en ellas: 53,400.
48Los hijos de Neftalí según sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas; 49de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas. 50Estas son las familias de Neftalí según sus familias, y los que fueron contados en ellas: 45,400.
51Estos son los que fueron contados de los israelitas: 601,730.
52Entonces el Señor le dijo a Moisés: 53«La tierra se dividirá entre estos por heredad según el número de nombres. 54Al grupo más grande aumentarás su heredad, y al grupo más pequeño disminuirás su heredad; a cada uno se le dará su heredad según los que fueron contados de ellos. 55Pero la tierra se dividirá por suerte. Recibirán su heredad según los nombres de las tribus de sus padres. 56Según la selección por suerte se dividirá la heredad entre el grupo más grande y el más pequeño».
57Y estos son los que fueron contados de los levitas según sus familias: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. 58Estas son las familias de Leví: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat fue el padre de Amram. 59El nombre de la mujer de Amram era Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; y ella dio a luz de Amram, a Aarón, a Moisés y a su hermana Miriam. 60A Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 61Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante del Señor. 62Los contados de los levitas fueron 23,000, todo varón de un mes en adelante. Porque no fueron contados entre los israelitas, ya que ninguna heredad les fue dada entre los israelitas.
63Estos son los que fueron contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron a los israelitas en los llanos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó. 64Pero entre estos no había ninguno de los que fueron contados por Moisés y el sacerdote Aarón, cuando contaron a los israelitas en el desierto de Sinaí. 65Porque el Señorhabía dicho de ellos: «Ciertamente morirán en el desierto». Y no quedó ninguno de ellos, sino Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun.

Números 27

1Entonces las hijas de Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés, hijo de José, se acercaron; y estos eran los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 2Y se presentaron delante de Moisés, delante del sacerdote Eleazar, delante de los jefes y de toda la congregación, a la entrada de la tienda de reunión y dijeron: 3«Nuestro padre murió en el desierto, aunque no estuvo entre el grupo de los que se juntaron contra el Señor, en el grupo de Coré, sino que murió por su pecado, y no tuvo hijos. 4¿Por qué ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su familia solo porque no tuvo hijo? Dennos herencia entre los hermanos de nuestro padre». 5Y Moisés presentó su caso ante el Señor.
6Entonces el Señor habló a Moisés y le dijo: 7«Las hijas de Zelofehad tienen razón en lo que dicen. Ciertamente les darás herencia entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre. 8Además, dirás a los israelitas: “Si un hombre muere y no tiene hijo, ustedes pasarán su herencia a su hija. 9Si no tiene hija, entonces darán su herencia a sus hermanos. 10Si no tiene hermanos, entonces darán su herencia a los hermanos de su padre. 11Y si su padre no tiene hermanos, entonces darán su herencia al pariente más cercano en su familia, y él la poseerá. Y será norma de derecho para los israelitas, tal como el Señor ordenó a Moisés” ».
12Entonces el Señor dijo a Moisés: «Sube a este monte Abarim, y mira la tierra que Yo he dado a los israelitas. 13Y cuando la hayas visto, tú también te reunirás a tu pueblo, como se reunió tu hermano Aarón. 14Porque cuando ustedes se rebelaron contra Mi mandamiento en el desierto de Zin durante la contienda de la congregación, debieron santificarme en las aguas ante sus ojos». (Esas son las aguas de Meriba, de Cades, en el desierto de Zin).
15Entonces Moisés respondió al Señor: 16«Ponga el Señor, Dios de los espíritus de toda carne, un hombre sobre la congregación, 17que salga y entre delante de ellos, y que los haga salir y entrar a fin de que la congregación del Señor no sea como ovejas que no tienen pastor». 18Y el Señor dijo a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él; 19y haz que se ponga delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación, e impártele autoridad a la vista de ellos. 20Pondrás sobre él parte de tu dignidad a fin de que le obedezca toda la congregación de los israelitas. 21Él se presentará delante del sacerdote Eleazar, quien consultará por él por medio del juicio del Urim delante del Señor. A su palabra saldrán y a su palabra entrarán, él y todos los israelitas con él, es decir, toda la congregación». 22Moisés hizo tal como el Señor le ordenó; tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la congregación. 23Luego puso sus manos sobre él y le impartió autoridad, tal como el Señorhabía hablado por medio de Moisés.

Juan 4

1Por tanto, cuando el Señor supo que los fariseos habían oído que Él hacía y bautizaba más discípulos que Juan 2(aunque Jesús mismo no bautizaba, sino Sus discípulos), 3salió de Judea y se fue otra vez para Galilea. 4Y Él tenía que pasar por Samaria.
5Llegó*, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo José; 6y allí estaba el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. 7Una mujer de Samaria vino* a sacar agua, y Jesús le dijo*: «Dame de beber».
8Pues Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. 9Entonces la mujer samaritana le dijo*: «¿Cómo es que Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos).
10Jesús le respondió: «Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva».
11Ella le dijo*: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados?».
13Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, 14pero el que beba del agua que Yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que Yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna».
15«Señor», le dijo* la mujer, «dame esa agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla». 16Jesús le dijo*: «Ve, llama a tu marido y ven acá». 17«No tengo marido», respondió la mujer. Jesús le dijo*: «Bien has dicho: “No tengo marido”, 18porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad».
19La mujer le dijo*: «Señor, me parece que Tú eres profeta. 20Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar».
21Jesús le dijo*: «Mujer, cree lo que te digo: la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. 22Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren. 24Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad».
25La mujer le dijo*: «Sé que el Mesías viene (el que es llamado Cristo); cuando Él venga nos declarará todo». 26Jesús le dijo*: «Yo soy, el que habla contigo».
27En esto llegaron Sus discípulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: «¿Qué tratas de averiguar?» o: «¿Por qué hablas con ella?». 28Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo* a los hombres: 29«Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo?». 30Y salieron de la ciudad y fueron adonde Él estaba.
31Mientras tanto, los discípulos le rogaban: «Rabí, come». 32Pero Él les dijo: «Yo tengo para comer una comida que ustedes no saben». 33Entonces los discípulos se decían entre sí: «¿Le habrá traído alguien de comer?».
34Jesús les dijo*: «Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo Su obra. 35¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega”? Pero Yo les digo: alcen sus ojos y vean los campos que ya están blancos para la siega. 36Ya el segador recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se regocije junto con el que siega. 37Porque en este caso el dicho es verdadero: “Uno es el que siembra y otro el que siega”. 38Yo los envié a ustedes a segar lo que no han trabajado; otros han trabajado y ustedes han entrado en su labor».
39Y de aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en Él por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: «Él me dijo todo lo que yo he hecho». 40De modo que cuando los samaritanos vinieron, rogaban a Jesús que se quedara con ellos; y Él se quedó allí dos días. 41Muchos más creyeron por Su palabra, 42y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho, porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que Este es en verdad el Salvador del mundo».
43Después de los dos días, Jesús salió de allí para Galilea. 44Porque Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra en su propia tierra. 45Así que cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todo lo que Él hizo en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.
46Entonces vino otra vez Jesús a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. 47Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a Su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte. 48Jesús entonces le dijo: «Si ustedes no ven señales y prodigios, no creerán». 49El oficial del rey le dijo*: «Señor, baja antes de que mi hijo muera». 50«Puedes irte, tu hijo vive», le dijo* Jesús. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51Y mientras bajaba a su casa, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía. 52Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: «Ayer a la una de la tarde se le quitó la fiebre».
53El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su casa. 54Esta fue la segunda señalque Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea.

Salmo 72

Salmo a Salomón.
1Oh Dios, da Tus juicios al rey,
Y Tu justicia al hijo del rey.
2Juzgue él a Tu pueblo con justicia,
Y a Tus afligidos con equidad.
3Traigan paz los montes al pueblo,
Y justicia los collados.
4Haga el rey justicia a los afligidos del pueblo,
Salve a los hijos de los pobres,
Y aplaste al opresor.
5¶Que te teman mientras duren el sol y la luna,
Por todas las generaciones.
6Descienda el rey como la lluvia sobre la hierba cortada,
Como aguaceros que riegan la tierra.
7Florezca la justicia en sus días,
Y abundancia de paz hasta que no haya luna.
8¶Domine él de mar a mar
Y desde el río Éufrates hasta los confines de la tierra.
9Dobléguense ante él los moradores del desierto,
Y sus enemigos laman el polvo.
10Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo;
11Y póstrense ante él todos los reyes de la tierra;
Sírvanle todas las naciones.
12¶Porque él librará al necesitado cuando clame,
También al afligido y al que no tiene quien lo auxilie.
13Tendrá compasión del pobre y del necesitado,
Y la vida de los necesitados salvará.
14Rescatará su vida de la opresión y de la violencia,
Y su sangre será preciosa ante sus ojos.
15Que viva, pues, y se le dé del oro de Sabá,
Y que se ore por él continuamente;
Que todo el día se le bendiga.
16¶Haya abundancia de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto se mecerá como los cedros del Líbano;
Que los de la ciudad florezcan como la hierba de la tierra.
17Sea su nombre para siempre;
Que su nombre se engrandezca mientras dure el sol,
Y sean benditos por él los hombres;
Llámenlo bienaventurado todas las naciones.
18¶Bendito sea el Señor Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.
19Bendito sea Su glorioso nombre para siempre,
Sea llena de Su gloria toda la tierra.
Amén y amén.
20Aquíterminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

Proverbios 10

1Los proverbios de Salomón.
El hijo sabio alegra al padre,
Pero el hijo necio es tristeza para su madre.
2Tesoros mal adquiridos no aprovechan,
Pero la justicia libra de la muerte.
3El Señor no permitirá que el justo padezca hambre,
Pero rechazará la avidez de los impíos.
4Pobre es el que trabaja con mano negligente,
Pero la mano de los diligentes enriquece.
5El que recoge en el verano es hijo sabio,
El que se duerme durante la siega es hijo que avergüenza.
6Hay bendiciones sobre la cabeza del justo,
Pero la boca de los impíos oculta violencia.
7La memoria del justo es bendita,
Pero el nombre del impío se pudrirá.
8El sabio de corazón aceptará mandatos,
Pero el necio charlatán será derribado.
9El que anda en integridad anda seguro,
Pero el que pervierte sus caminos será descubierto.
10El que guiña el ojo causa disgustos,
Y el necio charlatán será derribado.
11Fuente de vida es la boca del justo,
Pero la boca de los impíos encubre violencia.
12El odio crea rencillas,
Pero el amor cubre todas las transgresiones.
13En los labios del entendido se halla sabiduría,
Pero la vara es para las espaldas del falto de entendimiento.
14Los sabios atesoran conocimiento,
Pero la boca del necio es ruina cercana.
15La fortuna del rico es su fortaleza,
La ruina de los pobres es su pobreza.
16El salario del justo es vida,
La ganancia del impío, castigo.
17 Por senda de vida va el que guarda la instrucción,
Pero el que abandona la reprensión se extravía.
18El que oculta el odio tiene labios mentirosos,
Y el que esparce calumnia es un necio.
19En las muchas palabras, la transgresión es inevitable,
Pero el que refrena sus labios es prudente.
20La lengua del justo es plata escogida,
Pero el corazón de los impíos es poca cosa.
21Los labios del justo apacientan a muchos,
Pero los necios mueren por falta de entendimiento.
22La bendición del Señor es la que enriquece,
Y Él no añade tristeza con ella.
23Como diversión es para el necio el hacer maldad,
Y la sabiduría lo es para el hombre de entendimiento.
24Lo que el impío teme vendrá sobre él,
Y el deseo de los justos será concedido.
25Cuando pasa el torbellino, ya no existe el impío,
Pero el justo tiene cimiento eterno.
26Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos,
Así es el perezoso para quienes lo envían.
27El temor del Señor multiplica los días,
Pero los años de los impíos serán acortados.
28La esperanza de los justos es alegría,
Pero la expectación de los impíos perecerá.
29Fortaleza para el íntegro es el camino del Señor,
Pero ruina para los que obran iniquidad.
30El justo nunca será conmovido,
Pero los impíos no habitarán en la tierra.
31De la boca del justo brota sabiduría,
Pero la lengua perversa será cortada.
32Los labios del justo dan a conocer lo agradable,
Pero la boca de los impíos, lo perverso.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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