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Día 82 de 365 · 23 de marzo

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Deuteronomio 10

1»En aquel tiempo el Señor me dijo: “Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y sube a Mí al monte, y hazte un arca de madera. 2Yo escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrás en el arca”. 3Hice, pues, un arca de madera de acacia y labré dos tablas de piedra como las anteriores, y subí al monte con las dos tablas en mi mano. 4Y Él escribió sobre las tablas, conforme a la escritura anterior, los Diez Mandamientos que el Señor les había hablado a ustedes en el monte de en medio del fuego el día de la asamblea; y el Señor me las dio. 5Entonces me volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que yo había hecho; y allí están tal como el Señor me ordenó.
6(Después los israelitas salieron de Beerot Bene Jaacán hacia Mosera. Allí murió Aarón y allí fue sepultado, y su hijo Eleazar ministró como sacerdote en su lugar. 7De allí salieron hacia Gudgoda; y de Gudgoda hacia Jotbata, una tierra de corrientes de aguas. 8En aquel tiempo el Señor apartó la tribu de Leví para que llevara el arca del pacto del Señor, y para que estuviera delante del Señor, sirviéndole y bendiciendo en Su nombre hasta el día de hoy. 9Por tanto, Leví no tiene porción o herencia con sus hermanos; el Señor es su herencia, así como el Señor tu Dios le habló).
10»Me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches como la primera vez, y el Señor me escuchó también esta vez; y el Señor no quiso destruirte. 11Entonces me dijo el Señor: “Levántate, continúa tu marcha al frente del pueblo, para que entren y tomen posesión de la tierra que Yo juré a sus padres que les daría”.
12»Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que lo ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, 13y que guardes los mandamientos del Señor y Sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien? 14Al Señor tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay. 15Sin embargo, el Señor se agradó de tus padres, los amó, y escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a ustedes, de entre todos los pueblos, como se ve hoy. 16Circunciden, pues, su corazón, y no sean más tercos. 17Porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible que no hace acepción de personas ni acepta soborno. 18Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra Su amor al extranjero dándole pan y vestido. 19Muestren, pues, amor al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto.
20»Temerás al Señor tu Dios; le servirás, te allegarás a Él y solo en Su nombre jurarás. 21Él es el objeto de tu alabanza y Él es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto. 22Cuando tus padres descendieron a Egipto eran setenta personas, y ahora el Señortu Dios te ha hecho tan numeroso como las estrellas del cielo.

Deuteronomio 11

1»Amarás, pues, al Señor tu Dios, y guardarás siempre Sus mandatos, Sus estatutos, Sus ordenanzas y Sus mandamientos. 2Comprendan ustedes hoy que no estoy hablando con sus hijos, los cuales no han visto la disciplina del Señor su Dios: Su grandeza, Su mano poderosa, Su brazo extendido, 3Sus señales y Sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón, rey de Egipto, y a toda su tierra; 4lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros, al hacer que el agua del mar Rojo los cubriera cuando los perseguían a ustedes, y el Señor los destruyó completamente; 5lo que hizo por ustedes en el desierto hasta que llegaron a este lugar.
6»También vieron lo que hizo a Datán y Abiram, los hijos de Eliab, hijo de Rubén, cuando la tierra abrió su boca y los tragó a ellos, a sus familias, a sus tiendas y a todo ser viviente que los seguía, en medio de todo Israel. 7Pero ustedes, con sus propios ojos, han visto toda la gran obra que el Señor ha hecho.
8»Guarden, pues, todos los mandamientos que les ordeno hoy, para que sean fuertes, y entren y tomen posesión de la tierra a la cual entran para poseerla; 9para que prolonguen sus días en la tierra que el Señor juró dar a sus padres y a su descendencia, una tierra que mana leche y miel. 10Porque la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde ustedes vinieron, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con el pie como una huerta de hortalizas, 11sino que la tierra a la cual entran para poseerla, tierra de montes y valles, bebe el agua de las lluvias del cielo. 12Es una tierra que el Señor tu Dios cuida; los ojos del Señor tu Dios están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.
13»Y sucederá que si obedecen mis mandamientos que les ordeno hoy, de amar al Señor su Dios y de servirle con todo su corazón y con toda su alma, 14Él dará a la tierra de ustedes la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu vino nuevo y tu aceite. 15Y Él dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás. 16Tengan cuidado, no sea que se engañe su corazón y se desvíen y sirvan a otros dioses, y los adoren. 17No sea que la ira del Señor se encienda contra ustedes, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcan en la buena tierra que el Señor les da.
18»Graben, pues, estas mis palabras en su corazón y en su alma; átenlas como una señal en su mano, y serán por insignias entre sus ojos. 19Enséñenlas a sus hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 20Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, 21para que tus días y los días de tus hijos sean multiplicados en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos permanezcan sobre la tierra.
22»Porque si guardan cuidadosamente todo este mandamiento que les ordeno para cumplirlo, amando al Señor su Dios, andando en todos Sus caminos y allegándose a Él, 23entonces el Señor expulsará de delante de ustedes a todas estas naciones, y ustedes desposeerán a naciones más grandes y más poderosas que ustedes. 24Todo lugar donde pise la planta de su pie será de ustedes; sus fronteras serán desde el desierto hasta el Líbano, y desde el río, el río Éufrates, hasta el mar occidental. 25Nadie les podrá hacer frente; el Señor su Dios infundirá, como Él les ha dicho, el espanto y terror de ustedes en toda la tierra que pise su pie.
26»Miren, hoy pongo delante de ustedes una bendición y una maldición: 27la bendición, si escuchan los mandamientos del Señor su Dios que les ordeno hoy; 28y la maldición, si no escuchan los mandamientos del Señor su Dios, sino que se apartan del camino que les ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no han conocido. 29Y acontecerá, que cuando el Señor tu Dios te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim y la maldición sobre el monte Ebal. 30¿No están ellos al otro lado del Jordán, detrás del camino al oeste, en la tierra de los cananeos que habitan en el Arabá, frente a Gilgal, junto al encinar de More? 31Porque ustedes van a pasar el Jordán para ir a poseer la tierra que el Señor su Dios les da, y la tomarán y habitarán en ella, 32y tendrán cuidado de cumplir todos los estatutos y decretosque hoy pongo delante de ustedes.

Juan 14

1 »No se turbe su corazón; crean en Dios, crean también en Mí. 2En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes. 3Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los tomaré adonde Yo voy; para que donde Yo esté, allí estén ustedes también. 4Y conocen el camino adonde voy».
5«Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?», le dijo* Tomás. 6Jesús le dijo*: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí. 7Si ustedes me hubieran conocido, también hubieran conocido a Mi Padre; desde ahora lo conocen y lo han visto».
8«Señor, muéstranos al Padre y nos basta», le dijo* Felipe. 9Jesús le dijo*: «¿Tanto tiempo he estado con ustedes, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? 10¿No crees que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí? Las palabras que Yo les digo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en Mí es el que hace las obras. 11Créanme que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; y si no, crean por las obras mismas.
12 »En verdad les digo: el que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun mayores que estas hará, porque Yo voy al Padre. 13Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si me piden algo en Mi nombre, Yo lo haré.
15 »Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos. 16Entonces Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre; 17es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo conoce, pero ustedes sí lo conocen porque mora con ustedes y estará en ustedes. 18No los dejaré huérfanos; vendré a ustedes.
19 »Un poco más de tiempo y el mundo no me verá más, pero ustedes me verán; porque Yo vivo, ustedes también vivirán. 20En ese día conocerán que Yo estoy en Mi Padre, y ustedes en Mí y Yo en ustedes. 21El que tiene Mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por Mi Padre; y Yo lo amaré y me manifestaré a él».
22Judas (no el Iscariote) le dijo*: «Señor, ¿y qué ha pasado que te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?». 23Jesús le respondió: «Si alguien me ama, guardará Mi palabra; y Mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. 24El que no me ama, no guarda Mis palabras; y la palabra que ustedes oyen no es Mía, sino del Padre que me envió.
25 »Estas cosas les he dicho estando con ustedes. 26Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he dicho.
27 »La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo. 28Oyeron que les dije: “Me voy, y vendré a ustedes”. Si me amaran, se regocijarían, porque voy al Padre, ya que el Padre es mayor que Yo.
29 »Y se lo he dicho ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean. 30No hablaré mucho más con ustedes, porque viene el príncipe de este mundo, y él no tiene nada en Mí; 31pero para que el mundo sepa que Yo amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levántense, vámonos de aquí.

Salmo 82

Salmo de Asaf.
1Dios ocupa Su lugar en Su congregación;
Él juzga en medio de los jueces.
2¿Hasta cuándo juzgarán ustedes injustamente
Y favorecerán a los impíos? (Selah)
3Defiendan al débil y al huérfano;
Hagan justicia al afligido y al menesteroso.
4Rescaten al débil y al necesitado;
Líbrenlos de la mano de los impíos.
5¶Ellos no saben ni entienden;
Caminan en tinieblas;
Son sacudidos todos los cimientos de la tierra.
6Yo dije: «Ustedes son dioses,
Y todos son hijos del Altísimo.
7-»Sin embargo, como hombres morirán,
Y caerán como cualquiera de los príncipes».
8¡Levántate, oh Dios, juzga la tierra!
Porque Tú posees todas las naciones.

Proverbios 20

1El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora,
Y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
2Como rugido de león es el furor del rey,
El que lo provoca a ira pone en peligro su propia vida.
3Es honra para el hombre evitar las discusiones,
Pero cualquier necio se enredará en ellas.
4Desde el otoño, el perezoso no ara,
Así que pide durante la cosecha, pero no hay nada.
5 Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre,
Y el hombre de entendimiento lo sacará.
6Muchos hombres proclaman su propia lealtad,
Pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?
7El justo anda en su integridad;
¡Cuán dichosos son sus hijos después de él!
8El rey que se sienta sobre el trono del juicio,
Disipa con sus ojos todo mal.
9¿Quién puede decir: «Yo he limpiado mi corazón,
Limpio estoy de mi pecado»?
10Pesas desiguales y medidas desiguales,
Ambas cosas son abominables al Señor.
11Aun por sus hechos un muchacho se da a conocer
Si su conducta es pura y recta.
12El oído que oye y el ojo que ve,
Ambos los ha hecho el Señor.
13No ames el sueño, no sea que te empobrezcas;
Abre tus ojos y te saciarás de pan.
14«Malo, malo», dice el comprador,
Pero cuando se marcha, entonces se jacta.
15Hay oro y abundancia de joyas,
Pero cosa más preciosa son los labios con conocimiento.
16Tómale la ropa al que sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por los extranjeros.
17El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre,
Pero después su boca se llenará de grava.
18Los proyectos con consejo se preparan,
Y con dirección sabia se hace la guerra.
19El que anda murmurando revela secretos,
Por tanto, no te asocies con el chismoso.
20Al que maldice a su padre o a su madre,
Se le apagará su lámpara en medio de las tinieblas.
21La herencia adquirida de prisa al principio,
No será bendecida al final.
22No digas: «Yo pagaré mal por mal»;
Espera en el Señor, y Él te salvará.
23Pesas desiguales son abominación al Señor,
Y no está bien usar una balanza falsa.
24Por el Señor son ordenados los pasos del hombre,
¿Cómo puede, pues, el hombre entender su camino?
25Lazo es para el hombre decir a la ligera: «Es santo»,
Y después de los votos investigar.
26El rey sabio avienta a los impíos,
Y hace pasar la rueda de trillar sobre ellos.
27Lámpara del Señor es el espíritu del hombre
Que escudriña lo más profundo de su ser.
28Lealtad y verdad guardan al rey,
Y por la justicia sostiene su trono.
29La gloria de los jóvenes es su fuerza,
Y la honra de los ancianos, sus canas.
30Los azotes que hieren limpian del mal,
Y los golpes llegan a lo más profundodel cuerpo.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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