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Día 83 de 365 · 24 de marzo

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Deuteronomio 12

1»Estos son los estatutos y los decretos que observarán cuidadosamente en la tierra que el Señor, el Dios de tus padres, te ha dado para que la poseas todos los días que ustedes vivan sobre su suelo. 2Destruirán completamente todos los lugares donde las naciones que desposeerán sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. 3Y demolerán sus altares, quebrarán sus pilares sagrados, quemarán a fuego sus imágenes de Asera, derribarán las imágenes talladas de sus dioses y borrarán su nombre de aquel lugar.
4»No actuarán así con el Señor su Dios, 5sino que buscarán al Señor en el lugar en que el Señor su Dios escoja de todas sus tribus, para poner allí Su nombre para Su morada, y allí ustedes irán. 6Allí llevarán sus holocaustos, sus sacrificios, sus diezmos, la contribución de su mano, sus ofrendas votivas, sus ofrendas voluntarias, y el primogénito de sus vacas y de sus ovejas. 7Allí también ustedes y sus familias comerán en presencia del Señor su Dios, y se alegrarán en todas sus empresas en las cuales el Señor su Dios los ha bendecido. 8De ninguna manera harán lo que hacemos aquí hoy, que cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos; 9porque todavía no han llegado al lugar de reposo y a la heredad que el Señor su Dios les da.
10»Cuando crucen el Jordán y habiten en la tierra que el Señor su Dios les da en heredad, y Él les dé descanso de todos sus enemigos alrededor de ustedes para que habiten seguros, 11entonces sucederá que al lugar que el Señor, su Dios, escoja para morada de Su nombre, allí traerán todo lo que yo les mando: sus holocaustos y sus sacrificios, sus diezmos y la ofrenda alzada de su mano, y todo lo más selecto de sus ofrendas votivas que han prometido al Señor. 12Y se alegrarán en presencia del Señor su Dios, ustedes, sus hijos y sus hijas, sus siervos y sus siervas, y el levita que vive dentro de sus puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre ustedes.
13»Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas, 14sino en el lugar que el Señor escoja en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando.
15»Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, según la bendición que el Señor tu Dios te ha dado; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervo. 16Solo que ustedes no comerán la sangre; la derramarán sobre la tierra como el agua.
17»No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo o de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano, 18sino que lo comerás en presencia del Señor tu Dios en el lugar que el Señor tu Dios escoja, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertas; y te alegrarás en presencia del Señor tu Dios de toda la obra de tus manos. 19Cuídate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierra.
20»Cuando el Señor tu Dios haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y tú digas: “Comeré carne”, porque deseas comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees. 21Si el lugar que el Señor tu Dios escoge para poner Su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que el Señor te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus puertas todo lo que desees. 22Tal como se come la gacela y el ciervo, así la podrás comer; el inmundo y el limpio podrán comer de ella. 23Solo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne. 24No la comerás; la derramarás sobre la tierra como el agua. 25No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque estarás haciendo lo que es justo delante del Señor.
26»Solamente las cosas sagradas que tengas y tus ofrendas votivas, las tomarás e irás al lugar que el Señor escoja. 27Ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar del Señor tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar del Señor tu Dios, y podrás comer la carne. 28Escucha con cuidado todas estas palabras que te mando, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, porque estarás haciendo lo que es bueno y justo delante del Señor tu Dios.
29»Cuando el Señor tu Dios haya destruido delante de ti las naciones que vas a desposeer, y las hayas desposeído y habites en su tierra, 30cuídate de no caer en una trampa imitándolas, después que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: “¿Cómo servían estas naciones a sus dioses para que también yo haga lo mismo?”. 31No procederás así para con el Señor tu Dios, porque toda acción abominable que el Señor odia, ellos la han hecho en honor de sus dioses; porque aun a sus hijos y a sus hijas queman en el fuego en honor a sus dioses.
32»Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.

Deuteronomio 13

1 »Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia una señal o un prodigio, 2y la señal o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: “Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvámoslos”, 3no darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños; porque el Señor tu Dios te está probando para ver si amas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
4»En pos del Señor su Dios ustedes andarán y a Él temerán; guardarán Sus mandamientos, escucharán Su voz, le servirán y a Él se unirán. 5Pero a ese profeta o a ese soñador de sueños se le dará muerte, por cuanto ha aconsejado rebelión contra el Señor tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y te redimió de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual el Señor tu Dios te mandó andar. Así quitarás el mal de en medio de ti.
6»Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer que amas, o tu amigo entrañable, te invita en secreto, diciendo: “Vamos y sirvamos a otros dioses” (a quienes ni tú ni tus padres han conocido, 7de los dioses de los pueblos que te rodean, cerca o lejos de ti, de un término de la tierra al otro), 8no cederás ni le escucharás; y tu ojo no tendrá piedad de él, tampoco lo perdonarás ni lo encubrirás, 9sino que ciertamente lo matarás; tu mano será la primera contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo. 10Lo apedrearás hasta que muera porque él trató de apartarte del Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. 11Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.
12»Si oyes decir que en alguna de las ciudades que el Señor tu Dios te da para habitar, 13han salido hombres indignos de en medio de ti y han seducido a los habitantes de su ciudad, diciendo: “Vamos y sirvamos a otros dioses” (a quienes no has conocido), 14entonces consultarás, buscarás y preguntarás con diligencia. Y si es verdad y se comprueba que se ha hecho tal abominación en medio de ti, 15ciertamente herirás a filo de espada a los habitantes de esa ciudad, destruyéndola por completo con todo lo que hay en ella, y también su ganado a filo de espada. 16Entonces amontonarás todo su botín en medio de su plaza, y prenderás fuego a la ciudad con todo su botín, todo ello como ofrenda encendida al Señor tu Dios; y será montón de ruinas para siempre. Nunca será reconstruida. 17Nada de lo dedicado al anatema quedará en tu mano, para que el Señor se aparte del ardor de Su ira y sea misericordioso contigo, tenga compasión de ti y te multiplique, tal como Él juró a tus padres, 18si escuchas la voz del Señor tu Dios, guardando todos Sus mandamientos que yo te ordeno hoy, haciendo lo que es justo ante los ojos del Señortu Dios.

Juan 15

1 »Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. 2Todo sarmiento que en Mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. 3Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado.
4 »Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. 5Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer. 6Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman.
7 »Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho. 8En esto es glorificado Mi Padre, en que den mucho fruto, y así prueben que son Mis discípulos. 9Como el Padre me ha amado, así también Yo los he amado; permanezcan en Mi amor. 10Si guardan Mis mandamientos, permanecerán en Mi amor, así como Yo he guardado los mandamientos de Mi Padre y permanezco en Su amor.
11 »Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea perfecto . 12Este es Mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, así como Yo los he amado. 13Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos. 14Ustedes son Mis amigos si hacen lo que Yo les mando. 15Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de Mi Padre.
16 »Ustedes no me escogieron a Mí, sino que Yo los escogí a ustedes, y los designé para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en Mi nombre se lo conceda. 17Esto les mando: que se amen los unos a los otros.
18 »Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a Mí antes que a ustedes. 19Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no son del mundo, sino que Yo los escogí de entre el mundo, por eso el mundo los odia. 20Acuérdense de la palabra que Yo les dije: “Un siervo no es mayor que su señor”. Si me persiguieron a Mí, también los perseguirán a ustedes; si guardaron Mi palabra, también guardarán la de ustedes. 21Pero todo eso les harán por causa de Mi nombre, porque no conocen a Aquel que me envió. 22Si Yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23El que me odia a Mí, odia también a Mi Padre. 24Si Yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y me han odiado a Mí y también a Mi Padre. 25Pero ellos han hecho esto para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: “Me odiaron sin causa”.
26 »Cuando venga el Consolador , a quien Yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de Mí, 27y ustedes también darán testimonio, porque han estado junto a Mí desde el principio.

Salmo 83

Cántico. Salmo de Asaf.
1Oh Dios, no permanezcas en silencio;
No calles, oh Dios, ni te quedes quieto.
2Porque Tus enemigos rugen,
Y los que te aborrecen se han enaltecido.
3Hacen planes astutos contra Tu pueblo,
Y juntos conspiran contra Tus protegidos.
4Han dicho: «Vengan, y destruyámoslos como nación,
Para que ya no haya memoria del nombre de Israel».
5Porque de corazón han conspirado a una;
Hacen pacto contra Ti:
6Las tiendas de Edom y de los ismaelitas,
Moab y los agarenos,
7Gebal, Amón y Amalec,
Filistea con los habitantes de Tiro;
8Asiria también se ha unido a ellos;
Se han convertido en ayuda para los hijos de Lot. (Selah)
9¶Trátalos como a Madián,
Como a Sísara, como a Jabín en el torrente Cisón,
10Que fueron destruidos en Endor,
Que quedaron como estiércol para la tierra.
11Pon a sus nobles como a Oreb y Zeeb,
Y a todos sus príncipes como a Zeba y Zalmuna,
12Que dijeron: «Apoderémonos
De los prados de Dios».
13¶Oh Dios mío, ponlos como polvo en remolino;
Como paja ante el viento.
14Como fuego que consume el bosque,
Y como llama que incendia las montañas,
15Así persíguelos con Tu tempestad,
Y aterrorízalos con Tu torbellino.
16Cubre sus rostros de vergüenza,
Para que busquen Tu nombre, oh Señor.
17Sean avergonzados y turbados para siempre;
Sean humillados y perezcan,
18Para que sepan que solo Tú, que te llamas el Señor,
Eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Proverbios 21

1 Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor;
Él lo dirige donde le place.
2Todo camino del hombre es recto ante sus ojos,
Pero el Señor sondea los corazones.
3El hacer justicia y derecho
Es más deseado por el Señor que el sacrificio.
4Los ojos altivos y el corazón arrogante,
Y la lámpara de los impíos son pecado.
5Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja,
Pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
6Conseguir tesoros con lengua mentirosa
Es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
7La violencia de los impíos los arrastrará,
Porque se niegan a obrar con justicia.
8Torcido es el camino del pecador
Mas el proceder del limpio es recto.
9Mejor es vivir en un rincón del terrado
Que en una casa con mujer rencillosa.
10El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor a sus ojos.
11Cuando el insolente es castigado, el simple se hace sabio;
Pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
12El justo observa la casa del impío,
Llevando al impío a la ruina.
13El que cierra su oído al clamor del pobre,
También él clamará y no recibirá respuesta.
14Una dádiva en secreto aplaca la ira,
Y el soborno bajo el manto, el furor violento.
15El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo,
Pero terror para los que obran iniquidad.
16El hombre que se aparta del camino del saber
Reposará en la asamblea de los muertos.
17El que ama el placer será pobre;
El que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
18El impío es rescate para el justo,
Y el malvado está en lugar de los rectos.
19Mejor es habitar en tierra desierta
Que con mujer rencillosa y molesta.
20Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio,
Pero el necio todo lo disipa.
21El que sigue la justicia y la lealtad
Halla vida, justicia y honor.
22El sabio escala la ciudad de los poderosos
Y derriba la fortaleza en que confiaban.
23El que guarda su boca y su lengua,
Guarda su alma de angustias.
24«Altivo», «arrogante» y «escarnecedor», son los nombres
Del que obra con orgullo insolente.
25El deseo del perezoso lo mata,
Porque sus manos rehúsan trabajar;
26Todo el día codicia,
Mientras el justo da y nada retiene.
27El sacrificio de los impíos es abominación,
Cuánto más trayéndolo con mala intención.
28El testigo falso perecerá,
Pero el hombre que escucha la verdad, hablará siempre.
29El hombre impío muestra audacia en su rostro,
Pero el recto asegura su camino.
30No vale sabiduría, ni entendimiento,
Ni consejo, ante el Señor.
31Se prepara al caballo para el día de la batalla,
Pero la victoria es del Señor.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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