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Día 84 de 365 · 25 de marzo

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Deuteronomio 14

1»Ustedes son hijos del Señor su Dios; no se sajarán ni se rasurarán la frente a causa de un muerto. 2Porque eres pueblo santo para el Señor tu Dios; y el Señor te ha escogido para que le seas un pueblo de Su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la superficie de la tierra.
3No comerás nada abominable. 4Estos son los animales que ustedes podrán comer: el buey, la oveja, la cabra, 5el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés. 6Y cualquier animal de pezuña dividida que tenga la pezuña hendida en dos mitades y que rumie, lo podrán comer. 7Pero estos no comerán de entre los que rumian o de entre los que tienen la pezuña dividida en dos: el camello, el conejo y el damán; pues aunque rumian, no tienen la pezuña dividida; para ustedes serán inmundos. 8El cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será inmundo para ustedes. No comerán de su carne ni tocarán sus cadáveres.
9»De todo lo que vive en el agua, estos podrán comer: todos los que tienen aletas y escamas, 10pero no comerán nada que no tenga aletas ni escamas; será inmundo para ustedes.
11»Toda ave limpia podrán comer. 12Pero estas no comerán: el águila, el buitre y el buitre negro; 13el azor, el halcón y el milano según su especie; 14todo cuervo según su especie; 15el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según su especie; 16el búho, el búho real, la lechuza blanca, 17el pelícano, el buitre, el somormujo, 18la cigüeña y la garza según su especie; la abubilla y el murciélago. 19Todo insecto alado será inmundo para ustedes; no se comerá. 20Toda ave limpia podrán comer.
21»No comerán ningún animal que se muera. Lo podrás dar al extranjero que está en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo al Señor tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
22»Fielmente diezmarás todo el producto de tu siembra, lo que rinda tu campo cada año. 23Comerás en la presencia del Señor tu Dios, en el lugar que Él escoja para poner allí Su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo y de tu aceite, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre al Señor tu Dios. 24Pero si el camino es tan largo para ti, que no seas capaz de llevar el diezmo por estar lejos el lugar donde el Señor tu Dios escoja para poner allí Su nombre, cuando el Señor tu Dios te haya bendecido, 25entonces lo cambiarás por dinero, y atarás el dinero en tu mano e irás al lugar que el Señor tu Dios escoja. 26Podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o sidra, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia del Señor tu Dios, y te alegrarás tú y tu casa. 27Tampoco desampararás al levita que habite en tus ciudades, porque él no tiene parte ni heredad contigo.
28»Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. 29Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, también el extranjero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que el Señortu Dios te bendiga en toda obra que tu mano haga.

Deuteronomio 15

1»Al cabo de cada siete años harás remisión de deudas. 2Así se hará la remisión: todo acreedor hará remisión de lo que haya prestado a su prójimo; no lo exigirá de su prójimo ni de su hermano, porque se ha proclamado la remisión del Señor. 3De un extranjero lo puedes exigir, pero tu mano perdonará cualquier cosa tuya que tu hermano tenga. 4Sin embargo, no habrá menesteroso entre ustedes, ya que el Señor de cierto te bendecirá en la tierra que el Señor tu Dios te da por heredad para poseerla, 5si solo escuchas fielmente la voz del Señor tu Dios, para guardar cuidadosamente todo este mandamiento que te ordeno hoy. 6Pues el Señor tu Dios te bendecirá como te ha prometido, y tú prestarás a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado; y tendrás dominio sobre muchas naciones, pero ellas no tendrán dominio sobre ti.
7»Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el Señor tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, 8sino que le abrirás libremente tu mano, y con generosidad le prestarás lo que le haga falta para cubrir sus necesidades. 9Cuídate de que no haya pensamiento perverso en tu corazón, diciendo: “El séptimo año, el año de remisión, está cerca”, y mires con malos ojos a tu hermano pobre, y no le des nada; porque él podrá clamar al Señor contra ti, y esto te será pecado. 10Con generosidad le darás, y no te dolerá el corazón cuando le des, ya que el Señor tu Dios te bendecirá por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas. 11Porque nunca faltarán pobres en tu tierra; por eso te ordeno: “Con liberalidad abrirás tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra”.
12»Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, te es vendido, te servirá por seis años, pero al séptimo año lo pondrás en libertad. 13Y cuando lo dejes ir libre, no lo enviarás con las manos vacías. 14Le abastecerás generosamente de tu rebaño, de tu era y de tu lagar; le darás conforme te haya bendecido el Señor tu Dios. 15Y te acordarás que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Señor tu Dios te redimió; por eso te ordeno esto hoy. 16Y sucederá que si él te dice: “No me iré de tu lado”, porque te ama a ti y a tu casa, pues le va bien contigo, 17entonces tomarás una lezna y horadarás su oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre. Y lo mismo harás a tu sierva. 18No te parezca duro cuando lo dejes en libertad, porque te ha dado seis años con el doble del servicio de un jornalero; y el Señor tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas.
19»Todo primogénito que nazca de tu ganado y de tu rebaño consagrarás al Señor tu Dios; no trabajarás con el primogénito de tu ganado ni trasquilarás el primogénito de tu rebaño. 20Tú y tu casa lo comerán cada año delante del Señor tu Dios en el lugar que el Señor escoja. 21Pero si tiene algún defecto, si es cojo o ciego o con cualquier otro defecto grave, no lo sacrificarás al Señor tu Dios. 22Lo comerás dentro de tus ciudades; el inmundo lo mismo que el limpio pueden comerlo, como se come una gacela o un ciervo. 23Pero no comerás su sangre; la derramarás como agua sobre la tierra.

Juan 16

1 »Estas cosas les he dicho para que no tengan tropiezo . 2Los expulsarán de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que los mate pensará que así rinde un servicio a Dios. 3Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a Mí. 4Pero les he dicho estas cosas para que cuando llegue la hora, se acuerden de que ya les había hablado de ellas. Y no les dije estas cosas al principio, porque Yo estaba con ustedes.
5 »Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿Adónde vas?”. 6Pero porque les he dicho estas cosas, la tristeza ha llenado su corazón.
7 »Pero Yo les digo la verdad: les conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, se lo enviaré.
8 »Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; 9de pecado, porque no creen en Mí; 10de justicia, porque Yo voy al Padre y ustedes no me verán más; 11y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.
12 »Aún tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden soportar. 13Pero cuando Él, el Espíritu de verdad venga, los guiará a toda la verdad, porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir. 14Él me glorificará, porque tomará de lo Mío y se lo hará saber a ustedes. 15Todo lo que tiene el Padre es Mío; por eso dije que Él toma de lo Mío y se lo hará saber a ustedes.
16 »Un poco más, y ya no me verán; y de nuevo un poco, y me verán». 17Entonces algunos de Sus discípulos se decían unos a otros: «¿Qué es esto que nos dice: “Un poco más, y no me verán, y de nuevo un poco, y me verán” y “Porque Yo voy al Padre”?». 18Por eso decían: «¿Qué es esto que dice: “Un poco”? No sabemos de qué habla».
19Jesús sabía que querían preguntarle, y les dijo: «¿Están discutiendo entre ustedes sobre esto, porque dije: “Un poco más, y no me verán, y de nuevo un poco, y me verán”? 20En verdad les digo, que llorarán y se lamentarán, pero el mundo se alegrará; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. 21Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo.
22 »Por tanto, ahora ustedes tienen también aflicción; pero Yo los veré otra vez, y su corazón se alegrará, y nadie les quitará su gozo. 23En aquel día no me preguntarán nada. En verdad les digo, que si piden algo al Padre en Mi nombre, Él se lo dará. 24Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirán, para que su gozo sea completo.
25 »Estas cosas les he hablado en lenguaje figurado ; viene el tiempo cuando no les hablaré más en lenguaje figurado, sino que les hablaré del Padre claramente. 26En ese día pedirán en Mi nombre, y no les digo que Yo rogaré al Padre por ustedes, 27pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que Yo salí del Padre. 28Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre».
29Sus discípulos le dijeron*: «Ahora hablas claramente y no usas lenguaje figurado. 30Ahora entendemos que Tú sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que Tú viniste de Dios».
31Jesús les respondió: «¿Ahora creen? 32Miren, la hora viene, y ya ha llegado, en que serán esparcidos, cada uno por su lado, y me dejarán solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo».

Salmo 84

Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de los hijos de Coré.
1¡Cuán preciosas son Tus moradas,
Oh Señor de los ejércitos!
2Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del Señor;
Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
3Aun el gorrión ha hallado casa,
Y la golondrina nido para sí donde poner sus polluelos:
¡Tus altares, oh Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío!
4¡Cuán bienaventurados son los que moran en Tu casa!
Continuamente te alaban. (Selah)
5¶¡Cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en Ti,
En cuyo corazón están los caminos a Sión!
6Pasando por el valle de Baca lo convierten en manantial,
También las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones.
7Van de poder en poder,
Cada uno de ellos comparece ante Dios en Sión.
8¶¡Oh Señor, Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob! (Selah)
9Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y contempla el rostro de Tu ungido.
10Porque mejor es un día en Tus atrios que mil fuera de ellos.
Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios
Que morar en las tiendas de impiedad.
11Porque sol y escudo es el Señor Dios;
Gracia y gloria da el Señor;
Nada bueno niega a los que andan en integridad.
12Oh Señor de los ejércitos,
¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Ti confía!

Proverbios 22

1Más vale el buen nombre que las muchas riquezas,
Y el favor que la plata y el oro.
2El rico y el pobre tienen un lazo común:
A ambos los hizo el Señor.
3El prudente ve el mal y se esconde,
Pero los simples siguen adelante y son castigados.
4La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son la riqueza, el honor y la vida.
5Espinos y lazos hay en el camino del perverso;
El que cuida su alma se alejará de ellos.
6Instruye al niño en el camino que debe andar,
Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
7El rico domina a los pobres,
Y el deudor es esclavo del acreedor.
8El que siembra iniquidad segará vanidad,
Y la vara de su furor perecerá.
9El generoso será bendito,
Porque da de su pan al pobre.
10Echa fuera al insolente y saldrá la discordia,
Y cesarán también los pleitos y la ignominia.
11El que ama la pureza de corazón
Tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
12Los ojos del Señor guardan el conocimiento,
Pero Él confunde las palabras del engañador.
13El perezoso dice: «Hay un león afuera;
Seré muerto en las calles».
14Fosa profunda es la boca de las mujeres extrañas;
El que es maldito del Señor caerá en ella.
15La necedad está ligada al corazón del niño,
Pero la vara de la disciplina lo alejará de ella.
16El que oprime al pobre para engrandecerse,
O da al rico, solo llegará a la pobreza.
17¶Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,
Y aplica tu corazón a mi conocimiento;
18Porque te será agradable si las guardas dentro de ti,
Para que estén listas en tus labios.
19Para que tu confianza esté en el Señor,
Te he instruido hoy a ti también.
20¿No te he escrito cosas excelentes
De consejo y conocimiento,
21Para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad
A fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
22¶No robes al pobre, porque es pobre,
Ni aplastes al afligido en la puerta;
23Porque el Señor defenderá su causa
Y quitará la vida de los que los despojan.
24¶No te asocies con el hombre iracundo,
Ni andes con el hombre violento,
25No sea que aprendas sus maneras
Y tiendas lazo para ti mismo.
26¶No estés entre los que dan fianzas,
Entre los que salen de fiadores de préstamos.
27Si no tienes con qué pagar,
¿Por qué han de quitarte la cama de debajo de ti?
28¶No muevas el lindero antiguo
Que pusieron tus padres.
29¶¿Has visto un hombre diestro en su trabajo?
Estará delante de los reyes;
No estará delantede hombres sin importancia.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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