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Día 85 de 365 · 26 de marzo

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Deuteronomio 16

1»Observarás el mes de Abib y celebrarás la Pascua al Señor tu Dios, porque en el mes de Abib el Señor tu Dios te sacó de Egipto de noche. 2Sacrificarás la Pascua al Señor tu Dios con ofrendas de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que el Señor escoja para poner allí Su nombre. 3No comerás la Pascua con pan con levadura. Siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción (porque aprisa saliste de la tierra de Egipto), para que recuerdes todos los días de tu vida el día que saliste de la tierra de Egipto. 4Durante siete días no se verá contigo levadura en todo tu territorio. De la carne que sacrifiques en la tarde del primer día, no quedará nada para la mañana siguiente.
5»No podrás sacrificar la Pascua en cualquiera de las ciudades que el Señor tu Dios te da, 6sino que en el lugar que el Señor tu Dios escoja para poner allí Su nombre, sacrificarás la Pascua al atardecer, al ponerse el sol, a la hora en que saliste de Egipto. 7La asarás y la comerás en el lugar que el Señor tu Dios escoja. Luego, por la mañana, regresarás a tu habitación. 8Seis días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá una asamblea solemne para el Señor tu Dios. Ningún trabajo harás en él.
9»Vas a contar siete semanas. Comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la cosecha. 10Entonces celebrarás la Fiesta de las Semanas al Señor tu Dios con el tributo de una ofrenda voluntaria de tu mano, la cual darás según el Señor tu Dios te haya bendecido. 11Y te alegrarás delante del Señor tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que están en medio de ti, en el lugar donde el Señor tu Dios escoja para poner allí Su nombre. 12Te acordarás de que fuiste esclavo en Egipto; cuídate de guardar estos estatutos.
13»Durante siete días celebrarás la Fiesta de los Tabernáculos, cuando hayas recogido el producto de tu era y de tu lagar. 14Y te alegrarás en tu fiesta, tú, con tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el extranjero, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades. 15Siete días celebrarás fiesta al Señor tu Dios en el lugar que escoja el Señor; porque el Señor tu Dios te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estarás realmente alegre. 16Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante del Señor tu Dios en el lugar que Él escoja: en la Fiesta de los Panes sin Levadura, en la Fiesta de las Semanas y en la Fiesta de los Tabernáculos; y no se presentarán con las manos vacías delante del Señor. 17Cada hombre dará lo que pueda, de acuerdo con la bendición que el Señor tu Dios te haya dado.
18»Nombrarás jueces y oficiales en todas las ciudades que el Señor tu Dios te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio. 19No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. 20La justicia, y solo la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que el Señor tu Dios te da.
21»No plantarás para ti Asera de ninguna clase de árbol junto al altar del Señor tu Dios que harás para ti. 22Ni levantarás para ti pilar sagrado, lo cual aborrece el Señortu Dios.

Deuteronomio 17

1»No sacrificarás al Señor tu Dios buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfección, porque es cosa abominable al Señor tu Dios.
2»Si en medio de ti, en cualquiera de las ciudades que el Señor tu Dios te da, se encuentra un hombre o una mujer que hace lo malo ante los ojos del Señor tu Dios, violando Su pacto, 3y que haya ido y servido a otros dioses, adorándolos, o adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual Yo no he mandado, 4y si te lo dicen y has oído hablar de ello, harás una investigación minuciosa. Y si es verdad y es cierto el hecho que esta abominación ha sido cometida en Israel, 5entonces sacarás a tus puertas a ese hombre o a esa mujer que ha cometido esta mala acción, y los apedrearás, al hombre o a la mujer, hasta que mueran. 6Al que ha de morir se le dará muerte por la declaración de dos o tres testigos. No se le dará muerte por la declaración de un solo testigo. 7La mano de los testigos caerá primero contra él para darle muerte, y después la mano de todo el pueblo. Así quitarás el mal de en medio de ti.
8»Si un caso te es muy difícil de juzgar, como entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de pleito y otra, o entre una clase de asalto y otra, siendo casos de litigio en tus puertas, te levantarás y subirás al lugar que el Señor tu Dios escoja. 9Y vendrás al sacerdote levita o al juez que oficie en aquellos días, y consultarás con ellos, y ellos te declararán el fallo del caso. 10Harás conforme a los términos de la sentencia que te declaren desde aquel lugar que el Señor escoja; y cuidarás de observar todo lo que ellos te enseñen. 11Según los términos de la ley que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren. 12Y el hombre que proceda con orgullo, no escuchando al sacerdote que está allí para servir al Señor tu Dios, ni al juez, ese hombre morirá. Así quitarás el mal de en medio de Israel. 13Entonces todo el pueblo escuchará y temerá, y no volverá a proceder con arrogancia.
14»Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, y la poseas y habites en ella, y digas: “Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que me rodean”, 15ciertamente pondrás sobre ti al rey que el Señor tu Dios escoja, a uno de entre tus hermanos pondrás por rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo. 16Además, el rey no tendrá muchos caballos, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues el Señor te ha dicho: “Jamás volverán ustedes por ese camino”. 17Tampoco tendrá muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe; ni tendrá grandes cantidades de plata y oro.
18»Y cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta ley en un libro, en presencia de los sacerdotes levitas. 19La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos, 20para que no se eleve su corazón sobre sus hermanosy no se desvíe del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

Juan 17

1Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a Ti, 2por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano, para que Él dé vida eterna a todos los que le has dado.
3 »Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 4Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera. 5Y ahora, glorifícame Tú, Padre, junto a Ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.
6 »He manifestado Tu nombre a los hombres que del mundo me diste; eran Tuyos y me los diste, y han guardado Tu palabra. 7Ahora han conocido que todo lo que me has dado viene de Ti; 8porque Yo les he dado las palabras que me diste; y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de Ti, y creyeron que Tú me enviaste.
9 »Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son Tuyos; 10y todo lo Mío es Tuyo, y lo Tuyo, Mío; y he sido glorificado en ellos.
11 »Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno. 12Cuando Yo estaba con ellos, los guardaba en Tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. 13Pero ahora voy a Ti; y hablo esto en el mundo para que tengan Mi gozo completo en sí mismos.
14 »Yo les he dado Tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. 15No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno. 16Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.
17 »Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad. 18Como Tú me enviaste al mundo, Yo también los he enviado al mundo. 19Y por ellos Yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad.
20 »Pero no ruego solo por estos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno. Como Tú, oh Padre, estás en Mí y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste.
22 »La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno: 23Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a Mí.
24 »Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy , para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25Oh Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, Yo te he conocido, y estos han conocido que Tú me enviaste. 26Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos».

Salmo 85

Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré.
1Oh Señor, Tú mostraste favor a Tu tierra,
Cambiaste la cautividad de Jacob.
2Perdonaste la iniquidad de Tu pueblo,
Cubriste todo su pecado. (Selah)
3Retiraste toda Tu furia,
Te apartaste del ardor de Tu ira.
4¶Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación,
Haz cesar Tu indignación contra nosotros.
5¿Estarás enojado con nosotros para siempre?
¿Prolongarás Tu ira de generación en generación?
6¿No volverás a darnos vida
Para que Tu pueblo se regocije en Ti?
7Muéstranos, oh Señor, Tu misericordia,
Y danos Tu salvación.
8¶Escucharé lo que dirá Dios el Señor,
Porque hablará paz a Su pueblo, a Sus santos;
Pero que no vuelvan ellos a la insensatez.
9Ciertamente cercana está Su salvación para los que le temen,
Para que more Su gloria en nuestra tierra.
10La misericordia y la verdad se han encontrado,
La justicia y la paz se han besado.
11La verdad brota de la tierra,
Y la justicia mira desde los cielos.
12Ciertamente el Señor dará lo que es bueno,
Y nuestra tierra dará su fruto.
13La justicia irá delante de Él
Y pondrá por camino Sus pasos.

Proverbios 23

1Cuando te sientes a comer con un gobernante,
Considera bien lo que está delante de ti,
2Y pon cuchillo a tu garganta
Si eres hombre de mucho apetito.
3No desees sus manjares,
Porque es alimento engañoso.
4¶No te fatigues en adquirir riquezas,
Deja de pensar en ellas.
5Cuando pones tus ojos en ella, ya no está.
Porque la riqueza ciertamente se hace alas
Como águila que vuela hacia los cielos.
6¶No comas el pan del egoísta,
Ni desees sus manjares;
7Pues como piensa dentro de sí, así es él.
Él te dice: «Come y bebe»,
Pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás el bocado que has comido,
Y malgastarás tus cumplidos.
9¶No hables a oídos del necio,
Porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10¶No muevas el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos,
11Porque su Redentor es fuerte;
Él defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción
Y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13¶No escatimes la disciplina del niño;
Aunque lo castigues con vara, no morirá.
14Lo castigarás con vara,
Y librarás su alma del Seol.
15¶Hijo mío, si tu corazón es sabio,
Mi corazón también se me alegrará;
16Y se regocijarán mis entrañas
Cuando tus labios hablen lo que es recto.
17¶No envidie tu corazón a los pecadores,
Antes vive siempre en el temor del Señor.
18Porque ciertamente hay un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
19Escucha, hijo mío, y sé sabio,
Y dirige tu corazón por el buen camino.
20No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comilones de carne,
21Porque el borracho y el glotón se empobrecerán,
Y la vagancia se vestirá de harapos.
22¶Escucha a tu padre, que te engendró,
Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23Compra la verdad y no la vendas,
Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24¶El padre del justo se regocijará en gran manera,
Y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25Alégrense tu padre y tu madre,
Y regocíjese la que te dio a luz.
26¶Dame, hijo mío, tu corazón,
Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27Porque fosa profunda es la ramera
Y pozo angosto es la mujer desconocida.
28Ciertamente ella acecha como ladrón,
Y multiplica los infieles entre los hombres.
29¶¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?
¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas?
¿De quién las heridas sin causa?
¿De quién los ojos enrojecidos?
30De los que se demoran mucho con el vino,
De los que van en busca de vinos mezclados.
31No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece en la copa;
Entra suavemente,
32 Pero al final muerde como serpiente,
Y pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
Y tu corazón proferirá perversidades.
34Y serás como el que se acuesta en medio del mar,
O como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: «Me hirieron, pero no me dolió;
Me golpearon, pero no lo sentí.
Cuando despierte,
Volveré a buscar más».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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