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Día 95 de 365 · 5 de abril

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Josué 2

1Entonces Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sitim a dos espías diciéndoles: «Vayan, reconozcan la tierra, especialmente Jericó». Fueron, pues, y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y allí se hospedaron. 2Pero le dieron este aviso al rey de Jericó: «Unos hombres de los israelitas han venido aquí esta noche para reconocer toda la tierra». 3Entonces el rey de Jericó mandó decir a Rahab: «Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para reconocer toda la tierra».
4Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido, y respondió: «Sí, los hombres vinieron a mí, pero yo no sabía de dónde eran. 5Los hombres salieron a la hora de cerrar la puerta, al oscurecer. No sé adónde fueron. Vayan de prisa tras ellos, que los alcanzarán». 6Pero ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los tallos de lino que había puesto en orden en el terrado. 7Los hombres los persiguieron por el camino al Jordán hasta los vados. Tan pronto como salieron los que los perseguían, fue cerrada la puerta de la ciudad.
8Antes que los espías se acostaran, Rahab subió al terrado donde ellos estaban, 9y dijo a los hombres: «Sé que el Señor les ha dado esta tierra, y que el terror de ustedes ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes del país se han acobardado ante ustedes. 10Porque hemos oído cómo el Señor secó el agua del mar Rojo delante de ustedes cuando salieron de Egipto. También supimos lo que hicieron a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a quienes destruyeron por completo.
11»Cuando oímos esto, nos acobardamos, no quedando ya valor en hombre alguno por causa de ustedes. Porque el Señor, el Dios de ustedes, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. 12Ahora pues, júrenme por el Señor, ya que los he tratado con bondad, que ustedes tratarán con bondad a la casa de mi padre. Denme una promesa segura, 13de que dejarán vivir a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, con todos los suyos, y que librarán nuestras vidas de la muerte».
14Y los hombres le dijeron: «Nuestra vida responderá por la de ustedes, si no revelan nuestro propósito. Y sucederá que cuando el Señor nos dé la tierra, te trataremos con bondad y lealtad».
15Entonces ella los hizo bajar con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en la muralla de la ciudad y ella vivía en la misma muralla. 16Rahab les dijo: «Vayan a la región montañosa, no sea que los perseguidores los encuentren. Escóndanse allí por tres días hasta que los perseguidores regresen. Entonces pueden seguir su camino».
17Los hombres le dijeron: «Nosotros quedaremos libres de este juramento que nos has hecho jurar, 18a menos que, cuando entremos en la tierra, ates este cordón de hilo escarlata a la ventana por la cual nos dejas bajar, y reúnas contigo en la casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la casa de tu padre. 19Cualquiera que salga de las puertas de tu casa a la calle, su sangre caerá sobre su propia cabeza, y quedaremos libres; pero la sangre de cualquiera que esté en la casa contigo caerá sobre nuestra cabeza si alguien pone su mano sobre él. 20Pero si divulgas nuestro propósito, quedaremos libres del juramento que nos has hecho jurar».
21Rahab respondió: «Conforme a lo que ustedes han dicho, así sea». Y los envió. Ellos se fueron, y ella ató el cordón escarlata a la ventana.
22Los espías se fueron y llegaron a la región montañosa. Allí permanecieron por tres días, hasta que los perseguidores regresaron. Los perseguidores los habían buscado por todo el camino, pero no los habían encontrado. 23Entonces los dos hombres regresaron y bajaron de la región montañosa, y pasaron y vinieron a Josué, hijo de Nun, y le contaron todo lo que les había acontecido. 24Y dijeron a Josué: «Ciertamente, el Señor ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y además, todos los habitantes de la tierra se han acobardadoante nosotros».

Josué 3

1Josué se levantó muy de mañana; y él y todos los israelitas salieron de Sitim y llegaron al Jordán. Allí acamparon antes de cruzar. 2Después de tres días los oficiales pasaron por medio del campamento 3y dieron órdenes al pueblo: «Cuando ustedes vean el arca del pacto del Señor su Dios y a los sacerdotes levitas llevándola, entonces saldrán de su lugar y la seguirán. 4Sin embargo, dejarán entre ustedes y ella una distancia de unos 2,000 codos (900 metros). No se acerquen a ella para saber el camino por donde deben ir, porque no han pasado antes por este camino».
5Entonces Josué dijo al pueblo: «Conságrense, porque mañana el Señor hará maravillas entre ustedes». 6Y Josué dijo a los sacerdotes: «Tomen el arca del pacto y pasen delante del pueblo». Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
7El Señor dijo a Josué: «Hoy comenzaré a exaltarte a los ojos de todo Israel, para que sepan que tal como estuve con Moisés, estaré contigo. 8Además, darás órdenes a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciéndoles: “Cuando lleguen a la orilla de las aguas del Jordán, se detendrán en el Jordán” ».
9Entonces Josué dijo a los israelitas: «Acérquense y oigan las palabras del Señor su Dios». 10Josué añadió: «En esto conocerán que el Dios vivo está entre ustedes, y que ciertamente expulsará de delante de ustedes a los cananeos, a los hititas, a los heveos, a los ferezeos, a los gergeseos, a los amorreos y a los jebuseos. 11Miren, el arca del pacto del Señor de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de ustedes.
12»Ahora pues, tomen doce hombres de las tribus de Israel, un hombre de cada tribu. 13Y sucederá que cuando los sacerdotes que llevan el arca del Señor, el Señor de toda la tierra, pongan las plantas de los pies en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán quedarán cortadas, y las aguas que fluyen de arriba se detendrán en un montón».
14Así que cuando el pueblo salió de sus tiendas para pasar el Jordán con los sacerdotes llevando el arca del pacto delante del pueblo, 15y cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se mojaron en la orilla del agua (porque el Jordán se desborda por todas sus riberas todos los días de la cosecha), 16las aguas que venían de arriba se detuvieron y se elevaron en un montón, a una gran distancia en Adam, la ciudad que está al lado de Saretán. Las aguas que descendían hacia el mar de Arabá, el mar Salado, fueron cortadas completamente. Así el pueblo pasó hasta estar frente a Jericó. 17Los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señorestuvieron en tierra seca en medio del Jordán mientras que todo Israel cruzaba sobre tierra seca, hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán.

Hechos 6

1Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos.
2Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: «No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas. 3Por tanto, hermanos, escojan de entre ustedes siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. 4Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra».
5Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. 6A estos los presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos.
7Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
8Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. 9Pero algunos de la sinagoga llamada de los Libertos, incluyendo tanto cireneos como alejandrinos, y algunos de Cilicia y de Asia, se levantaron y discutían con Esteban. 10Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
11Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran: «Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios». 12Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre él, lo arrestaron y lo trajeron al Concilio. 13Presentaron testigos falsos que dijeron: «Este hombre continuamente habla en contra de este lugar santo y de la ley; 14porque le hemos oído decir que este Nazareno, Jesús, destruirá este lugar, y cambiará las tradiciones que Moisés nos dejó».
15Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el Conciliovieron su rostro como el rostro de un ángel.

Salmo 95

1Vengan, cantemos con gozo al Señor,
Aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2Vengamos ante Su presencia con acción de gracias;
Aclamemos a Él con salmos.
3Porque Dios grande es el Señor,
Y Rey grande sobre todos los dioses,
4En cuya mano están las profundidades de la tierra;
Suyas son también las cumbres de los montes.
5Suyo es el mar, pues Él lo hizo,
Y Sus manos formaron la tierra firme.
6¶Vengan, adoremos y postrémonos;
Doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.
7Porque Él es nuestro Dios,
Y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano.
Si ustedes oyen hoy Su voz,
8No endurezcan su corazón como en Meriba,
Como en el día de Masah en el desierto,
9Cuando sus padres me tentaron,
Me pusieron a prueba, aunque habían visto Mi obra.
10Por cuarenta años me repugnó aquella generación,
Y dije: «Es un pueblo que se desvía en su corazón
Y no conocen Mis caminos.
11-»Por tanto, juré en Mi ira:
Ciertamente no entrarán en Mi reposo».

Proverbios 2

1Hijo mío, si recibes mis palabras
Y atesoras mis mandamientos dentro de ti,
2Da oído a la sabiduría,
Inclina tu corazón al entendimiento.
3Porque si clamas a la inteligencia,
Alza tu voz por entendimiento;
4Si la buscas como a la plata,
Y la procuras como a tesoros escondidos,
5Entonces entenderás el temor del Señor
Y descubrirás el conocimiento de Dios.
6Porque el Señor da sabiduría,
De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia.
7Él reserva la prosperidad para los rectos
Y es escudo para los que andan en integridad,
8Guarda las sendas del juicio,
Y preserva el camino de Sus santos.
9Entonces discernirás justicia y juicio,
Equidad y todo buen sendero.
10Porque la sabiduría entrará en tu corazón,
Y el conocimiento será grato a tu alma;
11 La discreción velará sobre ti,
El entendimiento te protegerá,
12Para librarte de la senda del mal,
Del hombre que habla cosas perversas;
13De los que dejan las sendas de rectitud,
Para andar por los caminos tenebrosos;
14De los que se deleitan en hacer el mal
Y se regocijan en las perversidades del mal;
15Cuyas sendas son torcidas,
Y se extravían en sus senderos.
16 La discreción te librará de la mujer extraña,
De la desconocida que lisonjea con sus palabras,
17La cual deja al compañero de su juventud,
Y olvida el pacto de su Dios;
18Porque su casa se inclina hacia la muerte,
Y sus senderos hacia los muertos.
19Todos los que van a ella, no vuelven,
Ni alcanzan las sendas de la vida.
20Por tanto, andarás en el camino de los buenos
Y guardarás las sendas de los justos.
21Porque los rectos morarán en la tierra,
Y los íntegros permanecerán en ella;
22Pero los impíos serán cortados de la tierra,
Y los malvados serán desarraigados de ella.

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