Mientras iban
Diácono Juan Pablo Inostroza · Sede IJFA Chillán Texto base: Lucas 17:11-19 · También: Levítico 14:1-7
El milagro ocurrió en el camino.
Empezar por la estadística
El sermón abre por un lugar inesperado, y recién al final se entiende por qué:
Vamos a hablar un poco de estadística. Supóngase que aquí hubiera diez personas y seis usaranvestimenta oscura. En porcentaje sería el 60% de los presentes.
Guarde ese número. Vuelve al final.
La ley del leproso
Antes de ir al Evangelio, lee Levítico 14 — la ley para el leproso cuando se limpiare: será traído al sacerdote, yel sacerdote saldrá fuera del campamento a examinarlo.
Ese detalle es el que va a hacer funcionar todo el sermón: el leproso vivía afuera. No podía entrar dondeestaba el sacerdote; el sacerdote tenía que salir.
Desde lejos
Y entonces la escena de Lucas:
«Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejosy alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!» (Lucas 17:12-13)
Desde lejos le gritaron. Porque tampoco se podían acercar.
Una orden que sonaba a condena
La respuesta de Jesús ocupa cuatro palabras:
«Id, mostraos a los sacerdotes.» (Lucas 17:14)
Y aquí está el aporte del sermón, que es lo que uno no ve al leerlo rápido:
Esta palabra de ir a mostrarse a los sacerdotes es una declaración de muerte. Estos hombres estabanexiliados fuera de la aldea. ¿El sacerdote dónde estaba? ¿Y el leproso podía entrar? Y si entraba, ¿quéle pasaba?
Porque Jesús no los sanó primero. Les dio la orden estando todavía enfermos:
Ellos se deben haber mirado las manos, a ver si en esa misericordia se limpiaron. Nada. Se miraron.Nada.
El Diácono Juan Pablo lo pone en la sala:
¿Qué hace usted? ¿Qué haríamos si fuéramos los diez?
El salto
Y sin embargo caminaron:
Y dicen que caminaron. Ese fue el salto. Ese es un salto de fe.
Decidir entre ellos mismos: entraremos, viéndonos sucios aún.
Reconstruye incluso la conversación que debieron tener, y ahí el sermón toca algo muy humano:
¿Qué perdemos? Ya estamos muertos. ¿Qué nos queda? ¿Quedarnos aquí y seguir así, o intentar laúnica posibilidad que se ha dado en su vida?
Era la única posibilidad. El único que le pudo decir «id a presentarse a los sacerdotes» fue Jesús.
Mientras iban
Y el texto dice exactamente cuándo ocurrió:
«Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.» (Lucas 17:14)
No antes de salir. No al decidirse. En el camino.
En este salto de fe. No antes. En este salto de fe: un paso al milagro.
Uno de diez
El relato sigue, y aquí vuelve la estadística del comienzo:
«Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postrórostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.» (Lucas 17:15-16)
«Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?» (Lucas17:17)
Y el Diácono Juan Pablo saca la cuenta:
Uno de cada diez que conoce a Dios es un real agradecer. Uno de cada dos… ¿cuántos hay aquí? Más omenos uno coma cinco o dos, según la estadística de la Escritura.
Ese es el 60% del comienzo, dado vuelta: el 10%.
Dónde está el sumo sacerdote
El cierre vuelve a la pregunta del principio —¿dónde estaba el sacerdote?— y le da otra respuesta:
¿Dónde está su sumo sacerdote? No el templo que está en Jerusalén, que es vistoso, es grande, esopulento.
Gente que andaba acá, sin opulencia. Pero era el sumo sacerdote que caminaba. Era el templo de Dios.
Los diez fueron mandados al sacerdote del templo. Pero el sumo sacerdote estaba frente a ellos, en el camino,y solo uno volvió a reconocerlo.
Eso es lo complicado. ¿Dónde están nuestros ojos? ¿Dónde está nuestra vista? Y lo peor de todo: ¿dóndeestá nuestro agradecimiento?
IJFA


