Por nada estéis afanosos

Texto base: Filipenses 4:6-7 ·También: Génesis 3:9-10 · 1 Samuel 3:10

Dos opciones: de frente, o detrás del árbol.

Lo que dice el mandato

El sermón lee dos versículos y no se mueve de ahí en cuarenta minutos:

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración yruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestroscorazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.» (Filipenses 4:6-7)

Vale detenerse en las dos palabras que sostienen el pasaje.

«Afanosos» traduce merimnáō (μεριμνάω, G3309): estar ansioso por algo. Es el mismo verbo que usa Jesúsen Mateo 6 —«no os afanéis por el día de mañana»—, así que Pablo no está inventando un mandamientonuevo: está repitiendo el del Sermón del Monte.

«Guardará» traduce phrouréō (φρουρέω, G5432), y es una palabra militar: montar guardia como centinela,cuidar una puerta. No dice que la paz te acompañe. Dice que se para en la puerta del corazón y hace turno.

Eso importa para el final del mensaje, porque el Hermano Gabriel termina justamente hablando de un hombreque en vez de estar guardado estaba escondido.

La pregunta que ordena todo

Antes de llegar ahí, plantea la pregunta que atraviesa el sermón entero:

¿De qué sirve agradarle al mundo, mi hermano, si estamos perdiendo lo más importante de toda laeternidad?

Y es específico sobre lo que se pierde: la cercanía, la presencia, la paz y la salvación. Cosas que —insiste— ya están pagadas:

Que Dios te regala, que Dios te entrega, que ya la pagó, ya la compró. Ahora hay que disfrutarla, servirla,vivirla.

Después aclara lo que el mandato no promete, y lo aclara con cuidado:

No quiere decir que no van a haber problemas. No quiere decir que no vayan a haber enfermedades. Noquiere decir que no vayan a haber angustias.

La vida es complicada. Pero cuando metemos a Dios en la ecuación, es muy distinto.

El peor momento para hacer promesas

Este es el tramo más práctico del sermón y es una observación pastoral fina.

Cuando estamos agobiados, cuando estamos complicados, mi hermano, es el peor momento donde nosotros podemos hacer promesas, donde nosotros podemos hacer planes.

Y describe el ciclo tal cual pasa: la promesa grande hecha en la angustia — «Señor, yo voy a venir a este lugaraunque se caiga el techo de la iglesia»— y tres días después:

Se nos olvida la promesa y estamos con el barro nuevamente hasta la rodilla. El techo todavía está ahí.

Lo que propone en cambio es una pausa antes de decidir —un alto, un respiro—, y lo acredita a lo que había enseñado antes el Hermano Jonás.

Las cicatrices

En medio del mensaje cuenta lo suyo, y es lo que le da autoridad a todo lo demás. Habla de los años en quehacía lo que fuera para pertenecer a un grupo:

Tuve muchas peleas por defender a mis amigos. Me quedan varias cicatrices en los brazos, de losbotellazos y todas las cuestiones. Por amigos que hoy día ya no tengo.

Y saca de ahí la enseñanza, sin adornarla:

Muchos jóvenes y adultos siguen haciendo cosas indebidas para encajar en núcleos que no son buenos,que no son sanos.

Pero nosotros tenemos la alternativa de hacer lo contrario. De decir: es más importante llegar tranquilo ami casa. Poder llegar tranquilo a la casa de Dios.

Las cicatrices quedaron; los amigos no. Ese es el balance que ofrece, y no lo dice como reproche a nadie: lodice como alguien que ya pagó la cuenta.

Anhelar lo que tuvo Pablo

De ahí pasa a la comparación, que es la forma más común del afán:

Gente que vive anhelando lo que otros tienen, cuando realmente solo deberíamos anhelar lo que tuvoPablo: una cercanía tremenda con el Señor.

Y contrasta dos clases de amistad. La del Señor Jesús, que muestra con el ejemplo dónde hay que ir. Y la otra:

No ese amigo que te dice: «oye, si no se va a enterar nadie, repartamos mitad y mitad».

Remata con una pregunta de tres palabras que no necesita desarrollo:

¿A quién engañamos con eso?

Los diez lucas

El sermón baja a lo concreto y ahí se pone chileno y exacto. Distingue entre lo que no se puede evitar y lo quesí:

Hay condoros que nos pegamos: a veces por querer hacerla bien terminamos haciéndola peor. Pero haycosas que sí podemos evitar, y esas son las que tenemos que sí o sí cortar.

Si hay diez lucas ahí y usted sabe que no son suyas, no las tome.

Y le pone el precio real:

Hay gente que lleva veinte años, treinta años, una vida sirviéndole a Dios. No pierda esa cercanía, esoque ha construido, por algo terrenal.

La paz no es la burbuja

Antes del cierre define la paz por descarte, y es la definición más útil del mensaje:

Si usted cree, hermano, que la paz que realmente vale es llevarse bien con todo el mundo, que nadie lediga nada y andar en una burbuja, eso no es así.

La paz verdadera es la que le permite mirar al cielo.

Adán y Samuel

Y ahí está el cierre, que es lo mejor del sermón. Pone dos hombres uno al lado del otro y hace elegir.

Samuel, con la puerta abierta:

«Habla, porque tu siervo oye.» (1 Samuel 3:10)

Y Adán, escondido. El Hermano Gabriel se detiene en un detalle del relato que casi siempre se pasa por alto:

No es que no lo viera Dios. Ya sabía que estaba ahí.

Y entonces lee lo que Dios sí estaba viendo:

Estaba viviendo un hombre escondido, un hombre avergonzado, un hombre que había faltado, un hombreque le temía — cuando Él lo había hecho como padre.

(Un apunte sobre el texto, para quien vaya a leerlo: en Génesis 3:9 la pregunta es «¿Dónde estás tú?». Y esorefuerza todavía más la lectura del sermón, porque una pregunta cuya respuesta el que pregunta ya sabe nose hace para informarse: se hace para que el otro salga.)

Y cierra con la elección:

Tenemos dos opciones: decir «háblame, Señor, escucha a tu siervo» — o hablarle escondido detrás deun árbol, poniendo excusas, diciendo «la mujer que tú me diste».

Ver a Dios de frente, verle a la cara y recibir de Él. O esconderse de Él.

Ahí se cierra el círculo con Filipenses 4:6. Porque «sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios» esexactamente lo contrario de esconderse. El afanoso y el que se esconde detrás del árbol están haciendo lomismo: administrar solos algo que no pueden.

Ya es suficiente

El final es en primera persona:

Me siento feliz, agradecido por lo que Él me ha dado. Y aún si no me diera nada más de lo que me diohasta ahora, mi hermano, ya es suficiente.

Y el último consejo es tan terrenal como espiritual:

Desesperarse y tener todos los días los pensamientos de las cuentas a fin de mes no las va a pagar.Aunque piense todo el día y toda la noche, van a seguir las cuentas ahí.

No podemos pedirle a Dios que nos dé más plata, sino que nos dé un orden.

Sin citarlo, llegó al mismo lugar que Mateo 6:27 — «¿quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadira su estatura un codo?». El afán no agrega nada. Nunca agregó nada.

Para llevarse

  1. «Afanarse» es el mismo verbo de Mateo 6. Pablo no manda algo nuevo: repite el Sermón del Monte.

  2. «Guardará» es una palabra de centinela. La paz no acompaña: monta guardia en la puerta.

  3. El mandato no promete que se acaben los problemas. Promete quién queda cuidando la puertamientras duran.

  4. El peor momento para prometer es el del agobio. Lo que se promete ahogado se olvida en tres días.

  5. Las cicatrices quedaron; los amigos no. Ese es el saldo real de encajar en el núcleo equivocado.

  6. Anhelar lo que otros tienen es la forma más común del afán. Lo único que valía la pena envidiar era lacercanía de Pablo.

  7. Diez lucas que no son suyas no se toman. Una vida entera construida con Dios no se cambia por algoterrenal.

  8. La paz no es la burbuja. No es que nadie te diga nada: es poder mirar arriba.

  9. Solo hay dos posturas: de frente o detrás del árbol. Y «sean conocidas vuestras peticiones» es,literalmente, lo contrario de esconderse.